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Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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Editorial de la revista la tarea, núm. 8

Guadalajara, México - marzo de 1996

El tema número 8 de la tarea, Género y educación, propició desde su programación hace ya varios meses, la reflexión del propio Consejo Editorial. Mujeres y hombres en este equipo fuimos registrando oscilaciones y sacudidas; movimientos necesarios, innovadores y también polémicos. Los contenidos de este tema señalaron, como sismógrafo, adhesiones, discrepancias, coincidencias y permanentemente un marcado interés, aquel que se deriva de un "asunto" que tocó lo fundante y generalmente no visto, no hablado, no pensado: la construcción cultural de la diferencia sexual.

     El interés en el género, como unidad de análisis útil a las ciencias sociales, surge a finales del siglo xx, exigiendo cada vez más, un ejercicio interdisciplinario profundo. El epicentro de este innovador concepto tiene que ver con la deconstrucción del discurso social, que ha producido concepciones de lo masculino y lo femenino en términos de rasgos "inherentes a" o "naturales" de los sexos. Ha servido para mostrar que dichas categorías son construcciones simbólicas montadas sobre datos biológicos que, en sí mismos, carecen de valores diferenciales. El sistema de género norma, regula y jerarquiza las relaciones entre los sexos, entre hombres y mujeres, y hace evidente una necesidad de desmontar esas estructuras que han situado a los sexos en posiciones sociales desiguales, con efectos en todos los niveles de convivencia.

     En el ámbito educativo, donde prevalece un monótono discurso cargado de valores tales como la constitucionalidad, la igualdad, la democracia y la tolerancia, llama la atención que se pretenda ignorar la manera en que, no obstante, se genera una práctica discriminatoria, una desigualdad de género y un franco ejercicio de sexismo educativo. En este contexto, las posibilidades que ofrece la categoría de género como herramienta de trabajo para repensar la práctica educativa, son muy enriquecedoras. Su uso, permitiría una visión diferente para las y los trabajadores de la educación, para sus representantes y también para los funcionarios públicos en este sector ya que, entre otras cosas, iniciaría una lectura de los contenidos simbólicos relativos al género que subyacen a las dificultades que se han enfrentado para que el Artículo 4º Constitucional pueda ser cumplido.

     Es una paradoja que se pretenda responsabilizar a la educación formal del progreso nacional, cuando en la agenda educativa no se incluye la necesidad de transformar la manera como, en la vida cotidiana, se siguen reproduciendo estereotipos rígidos de los comportamientos y los "atributos" de cada sexo, así como la permanencia de jerarquías arbitrarias y excluyentes en las relaciones entre hombres y mujeres. Debe contemplarse como meta explícita para quienes son responsables de la educación formal, la revisión de dichas prácticas antidemocráticas, asimiladas a las instituciones como datos incuestionables.

     La categoría de género brinda la posibilidad de ampliar el análisis de todos los aspectos de la realidad social, incluido el educativo. Permite comprender mejor la relación entre los fenómenos de escalas macro y micro, los sistemas políticos, las relaciones entre personas o entre los sexos. Es útil también para comprender mejor los espacios público, privado e íntimo, en los que las relaciones de poder entre los sexos se han convertido en obstáculo serio para la democracia.

     Es importante incluir en los grandes debates estatales y nacionales, la manera en que se ha exaltado una masculinidad autoritaria, prepotente, violenta y misógina, que ha contribuido a situar en el "exilio" a la ética pública. Si no se da esta discusión a fondo, se hará perdurar un código de comportamiento machista/hembrista que es tan eficaz por haberse mantenido en el ámbito de lo incuestionable.

     Las discusiones sobre la Ley de Educación, la reforma política, la inseguridad pública, entre otras, en Jalisco y en el resto del país, deben incluir la perspectiva de género para hacer una lectura más justa de las relaciones sociales, y lograr un diseño de las políticas públicas más realista en sus intenciones democráticas y más efectivo en su objetivo de justicia.

     Reconocer, reflexionar y deconstruir la lógica de género, desgenerizar, es contribuir a develar facultades humanas hasta ahora ignoradas, en contra de la inercia que perpetúa ideas de mujeres y hombres a priori; es construir mediaciones humanas entre los sexos, sin subordinación, sin sexismo ni autoritarismo, sin homo/lesbofobia y sin intolerancia.

     En esta ocasión, nosotros las y los profes incluye –entre otros– dos trabajos historiográficos en torno a Atala Apodaca, maestra y precursora de la Revolución Mexicana, realizados por Sonia Ibarra y Alicia Mendoza. En ellos podemos constatar que la voz de esta mujer jalisciense tuvo el tino de señalar –pensemos en la época– que en la medida en que la mujer fuera convenientemente educada en la libertad, sería "...dueña de aprender y de emprender lo que quiera, sin que el carácter enérgico y la seguridad en la idea y en la acción, sean motivo para considerarla fuera de su naturaleza femenina...". En un tercer artículo, Bertha Lilia Gutiérrez nos habla de los avances de su investigación que responde a las preguntas ¿Reflexionan las maestras sobre su condición de género?, ¿cuestionan su papel de reproductoras culturales? Finaliza esta sección con un evocador relato de vida de Reyna Pérez y con interesantes planteamientos de Ma. Martha Collignon sobre la educación como proceso de construcción del conocimiento, como "juego pedagógico" que si incluye la perspectiva de género, posibilita un cambio de estructuras, esquemas y significados con relación a la feminidad y a la masculinidad.

     La sección el rollo contempla varios textos de interés nodal para nuestros lectores, pues en ellos se aporta desde distintos ángulos –la antropología, la pedagogía, la sicología, la política, las ciencias de la salud– para una mejor aprehensión de la categoría de género. Encontramos aquí nombres de investigadoras e investigadores especializados como Marta Lamas, Moisés Contreras, Cristina Palomar, Marcela Lagarde y Lucia Mantilla, quienes suenan como voces reconocidas en el ámbito de los estudios de género y que junto a otras nuevas como Celia Luévanos, Alfonso Hernández, Bernardo Miguel Lagarde de los Ríos, Carla Martínez y Alberto Ibarra García nos dicen que ahora la preocupación por lograr condiciones de equidad entre los sexos no es solamente de mujeres sino también de los hombres. Se incluye también aquí una colaboración de Edgar González Ruiz, reconocido crítico del conservadurismo, en la que aborda el papel de la derecha política, la jerarquía católica y los grupos político-religiosos ultraconservadores como adversarios de los derechos de las mujeres, de las libertades y de la tolerancia.

     En la sección el recreo se presenta una reseña de Eva Guzmán, sobre uno de los trabajos de la filósofa mexicana Graciela Hierro; un artículo de Angélica Cecilia López sobre Sor Juana Inés de la Cruz, –mujer atípica–, monja y poetisa mexicana del siglo xvii que marcó sendas diferentes –desgenerizadoras– por recorrer, en la comprensión de la sociedad mexicana de aquellos y de estos tiempos. Finaliza este recreo con la acostumbrada reseña de cine de Francisco Arvizu y tres poemas de tres poetas jaliscienses.

    las y los efectivos da cuenta de una reseña y reflexión sobre el trabajo de la pedagoga María Montessori, investigadora italiana quien por el alcance mundial de sus trabajos es de obligada lectura para todos aquellos interesados e interesadas en las cuestiones relacionadas con la educación.

     Concluimos este número con las secciones acostumbradas, la pizarra, donde nuestros lectores tienen la palabra; en esta entrega, María Silvia Gómez Sánchez hace una reflexión sobre la actualización del docente; documentos –en el que Ulises González, secretario general de nuestra Sección, habla del Normalismo en México: crisis de ruptura y continuidad–; la carrilla, de nuestro sagaz monero Tonatiuh Moreno; y con una separata, en la que Guadalupe López presenta una selección de los acuerdos más importantes de la controversial "IV Conferencia Mundial sobre la Mujer", realizada en Beijing (Pekín), China, con el objetivo de que las y los trabajadores de la educación conozcan y apoyen las recomendaciones de esta guía sobre antidiscriminación que constituye la Plataforma de Acción aprobada por 189 gobiernos, entre ellos el de México.

     Teniendo muy en cuenta que la oferta de colaboraciones rebasó nuestras expectativas en este número sobre Género y educación, queda nuestra intención de publicar en ediciones subsiguientes, aquellos materiales que por cuestión de espacio nos fue imposible publicar en esta ocasión.