
Políticas
públicas y gestión educativa
Editorial
del núm. 18 de la revista
la tarea
En la última
década el concepto emergente de Gestión Educativa o la
gestión referida a los procesos de organización, coordinación,
administración y tratamiento de los asuntos educativos ha cobrado una
gran fuerza y viene siendo un componente importante de la puesta en marcha de
los procesos de modernización o renovación del aparato educativo.
Con esta conceptualización se ha empezado a cubrir, en cierta medida,
el sentir de muchos supervisores, directivos y coordinadores escolares; quienes
habían visto cómo dicha tarea, relacionada, pero bien diferenciada
de la docencia no tenía cabida en las políticas educativas del
sector ni en las capacitaciones a los actores y agentes de dichas prácticas.
Estas acciones también han permitido reconocer como agentes educativos
a los funcionarios, directivos y personal de coordinación y gestoría
dentro del campo de la educación, lo que, a su vez, permite profundizar
sobre varios de los elementos considerados clave del proceso educativo.
Si bien los estudios del campo administrativo ya hacia
tiempo habían sido propuestos como herramientas de trabajo para diversas
prácticas vinculadas con la dirección escolar y todas ellas identificadas
ahora con el concepto genérico de gestión, esto había
sido hecho retomando viejas propuestas administrativas, generalmente trasladadas
sin más preámbulo al campo de lo educativo. Quizá el principal
elemento de este período fue, y ha sido, el énfasis dado a la
planeación como algo más que sólo enumerar buenos propósitos
y definir responsables y fechas de actividades rutinarias, como en el caso de
las escuelas, para las guardias, los periódicos murales, las ceremonias
cívicas, los períodos de exámenes, etc. Hecho todo eso,
para avanzar en que los propios procesos de aprendizaje y enseñanza son
inherentes a las distintas jerarquías de coordinación y mando
dentro del campo educativo.
El concepto de gestión ha sido rico para repensar
y cuestionar lo educativo. Ya se mostraba así desde el inicio de la década
de los noventa, cuando en los marcos del 2do. y 3er. Congreso de Investigación
Educativa, se iban dejando lugares particulares para los temas de políticas
educativas, actores, prácticas y otros, en los trabajos y áreas
de investigación.
Ha sido a partir del reconocimiento de que la gestión
de la tarea educativa (escolar universitaria o comunitaria), es una actividad
compleja en sí misma y diferente a los procesos administrativos de empresas
y oficinas, como ha ido tomando un rumbo propio con estudios pioneros como los
de Stephen Ball en Inglaterra reseñados en su libro Micropolítica
de la enseñanza. O, desde otra óptica, los distintos trabajos
elaborados o coordinados por Sylvia Schmelkes, dentro de los procesos de reforma
y modernización de la educación en nuestro país, a fines
de los ochenta y durante buena parte de los años noventa. En esa misma
dirección se puede catalogar el trabajo de Graciela Frigerio en los estados
del conocimiento, surgidos de los mencionados congresos de investigación
educativa.
Puede afirmarse que, en este momento, coexisten diversas
formas de concebir la gestión educativa y distintos ámbitos y
niveles para su ejercicio, que van desde las concepciones retomadas de la filosofía
empresarial de la calidad y la excelencia, pasando por propuestas de la llamada
planeación estratégica, hasta las corrientes participativas y
gestionarias que ven en la movilización, por señalar un ejemplo
traído de la participación en política activista, una forma
de lograr los recursos que los procesos educativos requieren o las distintas
estrategias emprendidas por algunos directivos para hacer de "sus"
escuelas espacios educativos y aún más allá, transformándolas
en escuelas de calidad.
Asuntos como los estilos de liderazgo; la organización
y el proceso de los colectivos docentes o de equipos de trabajo al interior
de las escuelas; la planeación en sus diversas fases; la construcción
de una visión a futuro por parte de las instituciones educativas; el
compromiso de entender mejor la dinámica propia de las instituciones
a partir de realizar diagnósticos y planes de desarrollo; los mecanismos
que se realizan para hacerse de recursos y administrarlos; el aprovechamiento
de los recursos con los que cuenta cada institución, etc., son parte
de los elementos que integran una visión global de la gestión.
la
tarea, sensible al actual debate relacionado con la gestión
y su vinculación con el quehacer educativo en su totalidad, ha decidido
estructurar su actual número alrededor de dicha idea generadora.
Hacer girar las ideas en torno a la gestión
como núcleo central, nos obliga a reconocer la realidad y el estado que
guardan actualmente las concepciones y prácticas que se le vinculan en
nuestro entorno mas inmediato. Al iniciar esa mirada es fácil reconocer,
aún hoy en día, prácticas y estilos de la gestión
del desarrollo institucional, incluso en las altas esferas de la administración
pública y en las secretarías del ramo educativo, basadas en el
autoritarismo y la miopía, con la sola preocupación por reducir
costos. También aparecen estilos unipersonales de decidir y operar, con
un distanciamiento muy grande entre las personas que diseñan programas
y proyectos y quienes los operan o los llevan a la práctica.
Abordar el asunto de la gestión como componente
y base temática del presente número de la
tarea, es con el ánimo de contribuir en la construcción
de una cultura diferente de concebir y practicar los asuntos educativos de manera
cotidiana; particularmente en la forma de ejercer y practicar la gestión
de la educación, dentro de una perspectiva democrática que enfatice,
en esta nueva cultura en construcción, la importancia del trabajo colaborativo
y en equipo, la prioridad en los procesos que la escuela puede ejercer para
propiciar mejores competencias para todos sus destinatarios, desde una perspectiva
de equidad y calidad.
El contenido de esta entrega de la
tarea cuenta con una variada gama de trabajos que abarcan principalmente
el ámbito latinoamericano y que desmenuzan inteligentemente distintos
rasgos de la gestión educativa. Para dejar al lector con su derecho de
elegir y diseñar su propio itinerario, sólo mencionaremos el trabajo
que presenta Pilar Pozner que, a nuestro juicio, permite una mirada abarcativa
del campo de la gestión en nuestros países.
La gestión merece ser estudiada y bien practicada,
a eso aspira a contribuir la
tarea que hoy presentamos.