
La educación a
distancia
Editorial de la revista la
tarea No. 11
La educación a distancia en México se ha ido desarrollando en la
misma medida en que el crecimiento de la escolarización ha evidenciado la incapacidad de
los sistemas escolares para poder atender la demanda educativa y su falta de flexibilidad
para adecuarse a las condiciones de vida y trabajo de las personas que necesitan servicios
educativos institucionales.
Desafortunadamente, hasta ahora, la educación a distancia no ha sido
aprovechada en toda su potencialidad y podemos ver, en unos casos, exceso y desperdicio de
recursos tecnológicos, mientras que otras instituciones, ante la carencia de medios y por
su atraso académico, siguen las rutinas de la educación a distancia itinerante de
principios de siglo.
También puede observarse, sobre todo cuando la educación a distancia
está dirigida a la población de más bajo nivel económico, que se usan estrategias y
medios masivos en los que los estudiantes tienen pocas o nulas posibilidades de respuesta
e interacción y tienen que aceptar mensajes educativos tal como se los mandaron, así
como contestar exámenes simplemente regresando lo que les fue enseñado. En este mismo
sentido, hay programas de educación a distancia que sólo se aplican como remedio de lo
que no puede atender el sistema escolarizado presencial, pero que dejan de lado su
potencialidad como una alternativa válida para quien opte por un sistema de formación
autónomo, adecuado a sus condiciones de vida.
Otro de los problemas de la educación a distancia, es la falta de una
normatividad adecuada que posibilite una mayor flexibilidad en la administración de sus
programas académicos y en la acreditación de aprendizajes que los estudiantes logran
fuera de las instituciones educativas, aunque ya se han dado pasos significativos en este
sentido.
Dentro de toda esta dinámica, las principales barreras que
obstaculizan el avance de la educación a distancia son, por una parte, la formación del
personal académico que debe participar en estos programas, muchos de los cuales no
tuvieron una preparación profesional específica en esta modalidad y carecen de la
actitud de apertura y flexibilidad requerida y habilidad para el manejo de los medios que
se utilizan en educación a distancia y, por otra, las formas administrativas cerradas y
rígidas que obstaculizan las innovaciones.
A pesar de todos los problemas y limitaciones, hasta ahora, la
educación a distancia, además de sus objetivos más explícitos de poder llevar más y
mejores servicios educativos a más personas, como parte de la diversidad de estrategias
que ha desarrollado, ha dado lugar a interesantes aportaciones, no sólo útiles para esta
modalidad educativa, sino que también han fortalecido los procesos de aprendizaje y la
flexibilidad organizativa de los sistemas escolarizados. De entre esas aportaciones son
destacables: la formación en el lugar de trabajo; la vinculación entre teoría y
práctica profesional; la producción de materiales para el estudio independiente; el
autodidactismo; el desarrollo de competencias comunicativas; la acreditación de
aprendizajes por experiencia, y la diversificación de las funciones del docente.
Una de las características de la educación a distancia es que, por su
alcance, el talento académico que se requiere, el tiempo y recursos que se le dedican
para la producción de materiales educativos y el mejor aprovechamiento de la
infraestructura tecnológica, requiere y propicia el trabajo interinstitucional, bien sea
como colaboración o en la realización de trabajos conjuntos. Un ejemplo lo tenemos en
este número de la tarea, que
requirió del apoyo de varias personas e instituciones para poder presentar ante ustedes
esta diversidad de experiencias, modelos y propuestas.
Entre las acciones institucionales de mayor significado, impacto y
trascendencia que en el campo de la educación a distancia se han realizado en México en
los últimos cincuenta años, sin duda son de mencionarse: el Instituto Federal de
Capacitación del Magisterio, que durante más de veinticinco años, a través de
diferentes medios, entre ellos la correspondencia y la radio, llegó a todo el país con
sus programas de capacitación y titulación de profesores; la Telesecundaria, que desde
los años sesenta sigue ofreciendo sus servicios a los jóvenes mexicanos y, lo más
reciente, el Programa Nacional de Educación a Distancia, que integra acciones de diversas
modalidades, niveles educativos e instituciones y que se apoya, entre otras, en la
infraestructura de la Red Edusat.
Actualmente podemos apreciar en México una gran variedad de programas
de educación a distancia de la más diversa calidad y cobertura, como el Programa
Nacional de Educación a Distancia, con una gran cobertura para todos los niveles y los
distintos sectores sociales; o el Instituto Tecnológico de Monterrey, también de gran
cobertura nacional e internacional, pero más enfocado a atender a sectores privilegiados
de la sociedad. Así mismo vemos acciones de corto alcance o experiencias limitadas a
ciertas regiones e instituciones.
Además de los programas nacionales e internacionales que llegan a
Jalisco, aquí también tenemos instituciones estatales que están ofreciendo una gran
variedad de programas, tanto en instituciones públicas como privadas en distintos niveles
educativos. Algunas de estas experiencias pueden ser apreciadas en esta publicación.
Imposible que en esta edición diéramos cuenta de todo lo que sucede
en el mundo de la educación a distancia, pero sí damos un panorama general desde las
distintas visiones de lo que está sucediendo en esta modalidad educativa, así como la
prospectiva de su desarrollo. Con este número, cumplimos con la tarea de entregar a
ustedes una gran variedad de experiencias sobre educación a distancia, que dan cuenta de
su aplicación en los niveles de educación básica, media y superior, y para propósitos
fundamentales como la formación de profesores. De la misma forma, en las colaboraciones
podemos encontrar visiones, estrategias y políticas generales para la educación a
distancia, posturas muy claras en lo teórico y en lo metodológico. En algunas
colaboraciones hay experiencias concretas, en otras, interesantes propuestas para un mejor
desarrollo y aprovechamiento de la educación a distancia.
En esta ocasión, la
tarea ofrece este espacio para crear lazos de comunicación entre quienes
trabajan en programas de educación a distancia y quienes desean conocer más sobre
experiencias en esta modalidad educativa o vinculares a ellas.
Para quienes las respuestas y soluciones de siempre ya no son
suficientes y trabajan en la búsqueda de nuevos rumbos educativos, sin duda la educación
a distancia nos presenta una gran diversidad de ventanas abiertas al mundo. Así, desde
este número de la tarea,
hacemos una invitación a los lectores para que continuemos la búsqueda, y, como dice
Ramón Padilla, fundador del Sistema Abierto de Enseñanza del Instituto Politécnico
Nacional: "siguiendo los rumbos de colaboración construyamos juntos, desde la
perspectiva de la educación a distancia, nuevos ambientes de aprendizaje". Asimismo,
compartimos la opinión de Celedonio Ramírez, actual rector de la Universidad Estatal de
Educación a Distancia de Costa Rica, quien asevera que la educación a distancia "es
una buena estrategia para encarar el destino".