Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No.

11

(once)

SECCIÓN

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de la 01 a la 02 de 112

editorial

Guadalajara, México - Agosto de 1999

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La educación a distancia

La educación a distancia en México se ha ido desarrollando en la misma medida en que el crecimiento de la escolarización ha evidenciado la incapacidad de los sistemas escolares para poder atender la demanda educativa y su falta de flexibilidad para adecuarse a las condiciones de vida y trabajo de las personas que necesitan servicios educativos institucionales.

     Desafortunadamente, hasta ahora, la educación a distancia no ha sido aprovechada en toda su potencialidad y podemos ver, en unos casos, exceso y desperdicio de recursos tecnológicos, mientras que otras instituciones, ante la carencia de medios y por su atraso académico, siguen las rutinas de la educación a distancia itinerante de principios de siglo.

     También puede observarse, sobre todo cuando la educación a distancia está dirigida a la población de más bajo nivel económico, que se usan estrategias y medios masivos en los que los estudiantes tienen pocas o nulas posibilidades de respuesta e interacción y tienen que aceptar mensajes educativos tal como se los mandaron, así como contestar exámenes simplemente regresando lo que les fue enseñado. En este mismo sentido, hay programas de educación a distancia que sólo se aplican como remedio de lo que no puede atender el sistema escolarizado presencial, pero que dejan de lado su potencialidad como una alternativa válida para quien opte por un sistema de formación autónomo, adecuado a sus condiciones de vida.

     Otro de los problemas de la educación a distancia, es la falta de una normatividad adecuada que posibilite una mayor flexibilidad en la administración de sus programas académicos y en la acreditación de aprendizajes que los estudiantes logran fuera de las instituciones educativas, aunque ya se han dado pasos significativos en este sentido.

     Dentro de toda esta dinámica, las principales barreras que obstaculizan el avance de la educación a distancia son, por una parte, la formación del personal académico que debe participar en estos programas, muchos de los cuales no tuvieron una preparación profesional específica en esta modalidad y carecen de la actitud de apertura y flexibilidad requerida y habilidad para el manejo de los medios que se utilizan en educación a distancia y, por otra, las formas administrativas cerradas y rígidas que obstaculizan las innovaciones.

     A pesar de todos los problemas y limitaciones, hasta ahora, la educación a distancia, además de sus objetivos más explícitos de poder llevar más y mejores servicios educativos a más personas, como parte de la diversidad de estrategias que ha desarrollado, ha dado lugar a interesantes aportaciones, no sólo útiles para esta modalidad educativa, sino que también han fortalecido los procesos de aprendizaje y la flexibilidad organizativa de los sistemas escolarizados. De entre esas aportaciones son destacables: la formación en el lugar de trabajo; la vinculación entre teoría y práctica profesional; la producción de materiales para el estudio independiente; el autodidactismo; el desarrollo de competencias comunicativas; la acreditación de aprendizajes por experiencia, y la diversificación de las funciones del docente.

     Una de las características de la educación a distancia es que, por su alcance, el talento académico que se requiere, el tiempo y recursos que se le dedican para la producción de materiales educativos y el mejor aprovechamiento de la infraestructura tecnológica, requiere y propicia el trabajo interinstitucional, bien sea como colaboración o en la realización de trabajos conjuntos. Un ejemplo lo tenemos en este número de la tarea, que requirió del apoyo de varias personas e instituciones para poder presentar ante ustedes esta diversidad de experiencias, modelos y propuestas.

     Entre las acciones institucionales de mayor significado, impacto y trascendencia que en el campo de la educación a distancia se han realizado en México en los últimos cincuenta años, sin duda son de mencionarse: el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, que durante más de veinticinco años, a través de diferentes medios, entre ellos la correspondencia y la radio, llegó a todo el país con sus programas de capacitación y titulación de profesores; la Telesecundaria, que desde los años sesenta sigue ofreciendo sus servicios a los jóvenes mexicanos y, lo más reciente, el Programa Nacional de Educación a Distancia, que integra acciones de diversas modalidades, niveles educativos e instituciones y que se apoya, entre otras, en la infraestructura de la Red Edusat.

     Actualmente podemos apreciar en México una gran variedad de programas de educación a distancia de la más diversa calidad y cobertura, como el Programa Nacional de Educación a Distancia, con una gran cobertura para todos los niveles y los distintos sectores sociales; o el Instituto Tecnológico de Monterrey, también de gran cobertura nacional e internacional, pero más enfocado a atender a sectores privilegiados de la sociedad. Así mismo vemos acciones de corto alcance o experiencias limitadas a ciertas regiones e instituciones.

     Además de los programas nacionales e internacionales que llegan a Jalisco, aquí también tenemos instituciones estatales que están ofreciendo una gran variedad de programas, tanto en instituciones públicas como privadas en distintos niveles educativos. Algunas de estas experiencias pueden ser apreciadas en esta publicación.

     Imposible que en esta edición diéramos cuenta de todo lo que sucede en el mundo de la educación a distancia, pero sí damos un panorama general desde las distintas visiones de lo que está sucediendo en esta modalidad educativa, así como la prospectiva de su desarrollo. Con este número, cumplimos con la tarea de entregar a ustedes una gran variedad de experiencias sobre educación a distancia, que dan cuenta de su aplicación en los niveles de educación básica, media y superior, y para propósitos fundamentales como la formación de profesores. De la misma forma, en las colaboraciones podemos encontrar visiones, estrategias y políticas generales para la educación a distancia, posturas muy claras en lo teórico y en lo metodológico. En algunas colaboraciones hay experiencias concretas, en otras, interesantes propuestas para un mejor desarrollo y aprovechamiento de la educación a distancia.

     En esta ocasión, la tarea ofrece este espacio para crear lazos de comunicación entre quienes trabajan en programas de educación a distancia y quienes desean conocer más sobre experiencias en esta modalidad educativa o vinculares a ellas.

     Para quienes las respuestas y soluciones de siempre ya no son suficientes y trabajan en la búsqueda de nuevos rumbos educativos, sin duda la educación a distancia nos presenta una gran diversidad de ventanas abiertas al mundo. Así, desde este número de la tarea, hacemos una invitación a los lectores para que continuemos la búsqueda, y, como dice Ramón Padilla, fundador del Sistema Abierto de Enseñanza del Instituto Politécnico Nacional: "siguiendo los rumbos de colaboración construyamos juntos, desde la perspectiva de la educación a distancia, nuevos ambientes de aprendizaje". Asimismo, compartimos la opinión de Celedonio Ramírez, actual rector de la Universidad Estatal de Educación a Distancia de Costa Rica, quien asevera que la educación a distancia "es una buena estrategia para encarar el destino".