
Editorial de la revista La Tarea No. 1
Desde la publicación del primer número de este proyecto editorial
anunciamos nuestro propósito de reivindicar el concepto de trabajo magisterial, como un
elemento de cultura construido colectivamente. Noción que concibe al maestro ante todo
como trabajador intelectual, que en su ejercicio diario desarrolla una función educativa,
social, política y laboral, creando y recreando a través de su práctica docente una
cultura magisterial, una cultura de y para la escuela. De ahí que se tome distancia de
concepciones mistificadoras que asignan al maestro roles exclusivos de entrega,
sacrificio, vocación y sumisión.
Desde la aparición del número anterior se han hilvanado hechos que
importan, de manera relevante, a los maestros en servicio porque se inscriben en lo que
genéricamente se conoce como modernización y a cuyo influjo nos encontramos expuestos
los mexicanos en general y los docentes en particular.
Las reformas al artículo 3º constitucional se han realizado y al
participación de los maestros ha sido prácticamente simbólica. Al margen de quedar por
ser explicado ese fenómeno, el hecho es que las reformas al texto constitucional ahí
están y de manera tardía han provocado el debate y la crítica.
Se ha dicho que la obligatoriedad de la escuela secundaria, una de las
recientes reformas constitucionales, debe ser acompañada de un apoyo al preescolar con la
idea de mejorar la educación básica, y además, de la dotación de libros de texto
gratuito para ese nivel, subrayando que la reforma constitucional por sí misma no
garantiza nada en tanto que no se tomen las medidas necesarias para su real operatividad,
no pasará de ser un buen propósito la aspiración que la motiva. Es por ello que se ha
demandado la garantía de que los servicios educativos cuenten con el apoyo de los medios
masivos de educación, que la educación para adultos alcance el rango constitucional y
que la primaria tenga una eficiencia terminal del 100 por ciento.
Existen reservas fundadas sobre el alcance que en este punto pueda
tener la reforma, ya que si las leyes la primaria obligatoria no han sido eficaces para
generalizarla, ¿por qué ha de serlo entonces la nueva disposición sobre la secundaria
si, para empezar, la generalización en ésta supone una primaria de la que egresan
siquiera 90 por ciento de quienes la inician? Como pregunta el investigador Pablo Latapí.
Otra consecuencia de la modificación constitucional ha sido el
alborozo surgido en ciertos círculos clericales que han interpretado la reforma, en lo
referente a la administración de la educación privada, como una victoria para su causa,
dando lugar a la reivindicación de añejas beligerancias.
Coincidentemente se han beatificado mexicanos muertos en su compromiso
con la causa de la Cristiada, olvidando que muchos maestros mexicanos fueron sacrificados
a causa de la intolerancia y sin más delito que ser los portadores del alfabeto y al
desfanatización.
En este número se ofrece una nómina de esos maestros inmolados para
que el polvo del tiempo no borre sus nombres, ni el motivo por el cual fueron perseguidos.
De igual manera, se ofrece también en esta oportunidad algunos de los
trabajos presentados (Chavoya Peña, Carrasco Altamirano, Rico, Caamaño Cano) en un
evento de gran relevancia aunque no con la misma difusión y participación, la
"Semana de la Escuela Pública", realizado en esta ciudad, del 10 al 15 de
agosto de 1992.
Asismismo, en este número se recogen trabajos de investigadores
locales que por primera vez rotulan las páginas de esta revista (Bitzer, Plascencia
Vázquez, Millán Vega, Campechano Covarrubias, Figueroa Pintor, Madrigal Mendez,
González Velazco...).
Especial relevancia reviste una toma de posición avalada por la
sección 47 del SNTE respecto al papel que debe jugar la escuela pública ante la nueva
coyuntura educativa.
El lector juzgará las entregas y, sin duda, se involucrará, como es
nuestro propósito, nos hará llegar sus colaboraciones, o, al menos, su correspondencia.
Es, pues, la
tarea y nos corresponde a todos hacerla.