
Editorial de la revista la tarea No. 12
Reconfiguración de la vida educativa
El hombre debe despertar y maravillarse. La ciencia
puede, si él no está al frente, ser un engañoso camino más para enviarlo a dormir
nuevamente. |
La utilización de los medios de la información y la comunicación
aplicados al ámbito educativo, resulta impostergable. Los tiempos están más allá de
las discusiones bizantinas sobre si la infiltración y penetración de la tecnología de
avanzada, en el proceso educativo, es algo que se puede o debe aceptar. Las tecnologías
con y, lamentablemente, sin los educadores, no sólo han desbordado su hacer, sino que
están, a pasos agigantados, ampliando su rango de acción, y en esta corriente, toca a
los educadores tomar su sitio, antes que la nave le aleje con otros pasajeros al timón.
Asunto preocupante es la, cada vez mayor, separación que la escuela ha
tenido de la sociedad, dicotomía que ofrece, en el mejor de los casos, una burbuja
artificial en la que contenidos, asépticamente racionados, son materia separada de lo que
ocurre en la vida diaria de los estudiantes, de las comunidades, de la sociedad toda; y
esto, que sucede en muchos ámbitos educativos, se ha acelerado por la aparición de los
medios de la información y la comunicación, medios que hacen imposible el supuesto del
proceso enseñanza-aprendizaje actual sin su incursión. La tecnología lo ha trocado
todo, desde la economía, hasta las relaciones sociales y, como expresa Mendoza Sánchez,
si la escuela educa para formar en la sociedad, también tiene que enseñar el uso
correcto de los nuevos recursos, pero en la inclusión de estos medios con la
visualización del educador, del profundo conocimiento y adecuado manejo de los ámbitos
que detonan las tecnologías, su selección, la integración que de ellas se puede lograr,
así como su aplicación y en este sentido, no el medio por el medio mismo, sino el
análisis de sus potencialidades, de sus limitantes.
El desarrollo de las nuevas tecnologías nos permite formar conciencia
de los problemas que giran en torno a los avances científicos, indica Fernández Muñoz.
La necesidad es, en el fondo, dar respuesta a las demandas sociales en una sociedad
tecnologizada: el desconocimiento de esta materia supone cerrar los ojos a la realidad. La
modernización de la enseñanza pasa necesariamente por el empleo, en ámbitos formativos
de las herramientas de progreso que la sociedad desarrolla.
De acuerdo con Ferrés, los medios no presentan la realidad, la
re-presentan. Y continua Mendoza Sánchez: los estudiantes se encuentran expuestos a una
variedad de estímulos informativos, visuales y auditivos, mientras que en el salón de
clases los estímulos son unidimensionales. Los medios audiovisuales están educando a las
nuevas generaciones, transmiten, de manera intencional o no, conocimientos, principios y
valores y, si bien, no deben convertirse en un obstáculo para la escuela y tampoco en un
fin por sí mismo, sino un medio que se incorpore al proceso de conocer-aprender y
transformar dentro del complejo fenómeno de la recepción en donde se establecen
mediaciones y filtros a través del propio bagaje cultural. Por ello, señala Margarita V.
Gómez, el aprovechamiento de las tecnologías de la información y la comunicación no
pueden estar disociadas de las condiciones propias institucionales, en cada sociedad, y de
los profesores, en particular.
Como McLuhan señala, el mérito de los medios es recrear las propias
representaciones del hombre y son, por ello, extensiones que introducen el lenguaje
escrito como una constante. Y el lenguaje escrito, diferente al oral, requiere de una
estructura y vehículo de presentación diferentes, pero en realidad, cualquier otro
lenguaje es una alternativa a la comunicación oral, añade Morales Velázquez; así, el
proceso de cambio, echado a andar, hace ahora indispensable la discriminación entre lo
que se modifica y lo que debe quedarse, por ejemplo, la permanencia de los tres aspectos
generales en el proceso de aprendizaje: la naturaleza de la tarea, el objeto del
aprendizaje, las condiciones del aprendizaje, sin embargo, junto a lo anterior, otra vez
la alteración debida a la dinámica provocada por la cantidad de información y la
velocidad de su manejo, y su aplicabilidad inmediata, hacen que una gran parte de las
tareas del aprendizaje requieran de la recopilación de información y su memorización de
corto plazo, luego, la memoria de largo plazo queda, a la luz de estos cambios, obsoleta,
el proceso todo, entonces, ha sido trocado, estado que ofrece una plataforma compleja,
distinta a la manejada hasta ahora por los educadores y de ello se debe hablar.
Porque los medios empleados en discordancia o sin su pertinente
inclusión, pueden ocasionar lo que Bakhtin señalaba como: "...una unidad de
conciencias y voces sin fusión", lo que equivale a la complejidad producida por una
mezcla de instrumentos que siguen partituras en ritmos diversos, como átomos escindidos.
En la práctica académica, estamos acostumbrados a hablar de sistemas de relación, con
una visión estática del orden de conectividad e interlocución, sin embargo, nuestra
percepción y actuar deben ser modificados con la inclusión de medios que permitan y
potencialicen niveles de relación más amplios y diversos, distintos pues, hasta lo que
hoy se había recreado en ambientes de aprendizaje. Porque no es lo importante eso que
ocurre con los medios, sino lo que sucede en las fronteras de la conciencia entre uno
mismo y el otro, los otros, la otredad. Es la dialogicidad entre conciencias,
pensamientos, puntos de vista, voces, lo que crea el espacio idóneo para el aprendizaje,
ese espacio de invitación llamada en la que todos podemos participar y de la que todos
somos parte (Lourdes Bueno, 1999. En Discusiones alrededor de First draft of plenary
address given at unh Conference: Social contruction and Relational Practices, 1619
de septiembre de 1999. unesco), para llegar a lo que Escorcia expone de esta manera: un
mundo volátil al interior de las organizaciones exigirá individuos dotados de atributos
nuevos y diferentes de los que hoy les aporta la educación. Las exigencias sobre el
sistema no esperarán para hacerse sentir y el secreto estará en la anticipación,
reflejado en cuatro habilidades: alta creatividad; aprendizajes y construcción
permanentes; análisis dinámico; comunicación y colaboración; todo ello analizado por
Kleemann Godínez. Y aquí es totalmente pertinente lo expresado por Crocker Sagástume
"¿Qué viejos aprendizajes habrá necesidad de hacer de manera diferente con la
utilización de la nueva tecnología en la educación? Porque las competencias de un
profesor son las de la lectura y la escritura, bien como la competencia de saber enfrentar
los hechos cotidianos conjuntamente a través de la comunicación humana, sea esta por
medio de la escritura o de redes telemáticas, indica Gómez en "Paulo Freire: una
relectura para pensar la informática en la educación".
Para estar en posibilidades de manejar la complejidad e incertidumbres que representan la incursión de la tecnología en la educación, los individuos y las instituciones son forzadas a crear, de manera activa, relaciones entre ellos hasta lograr redes interactivas complementarias, y reemplazar las tradicionales relaciones de jerarquía, que antes caracterizó a la infraestructura de la vida social. OECD, 1999.
Punto de trascendencia fundamental para la
educación pública es lo que Furlam indica: el costo de la incorporación de la nueva
tecnología en la educación es elevado para las instituciones de educación públicas,
ello puede incrementar los desequilibrios existentes entre la educación privada y la
pública, dejando el empleo de las tecnologías a las élites, y Apple expresa: las
necesidades tecnológicas de la economía son tales que a menos que dispongamos de una
fuerza de trabajo tecnológicamente ilustrada, terminaremos por quedar anticuados desde el
punto de vista económico. Esto deja al sistema educativo nacional y estatal un peso
enorme en la obtención, aplicación y optimización de recursos, así como un papel vital
en la equidad del manejo de estos recursos, pero no como la división igualitaria, sino
como el ofrecimiento de mejores soportes a las comunidades más despojadas. Y ello, hace
también a los educadores depositarios de la enorme responsabilidad del conocimiento, la
innovación, selectividad, pertinencia, el adecuado manejo de todos los recursos
existentes, metodológicos y tecnológicos, pero sobre todo, pone a la educación en la
necesidad de contar con la visión del panorama completo, del para qué, en su concepción
total, así, en esta fortaleza, trascender, otra vez a la sintonía social.
Entonces, es menester centrar esfuerzos en la aplicación de las
herramientas tecnológicas en el proceso educativo, en todo su potencial, sin
desperdicios, sin recortes hechos por la escasez indolente, o por la falta de
información, sin la limitante puesta por juicios de temores impregnados, tomar a las
tecnologías en su justo valor para potenciar los procesos cognitivos, apoyar la creación
de mejores y más diversos ambientes de aprendizaje, en donde el centro del interés de la
educación, ahora con nuevos elementos, siga siendo el hombre.
Si bien las autopistas tecnológicas para la educación son
importantes, es válido encontrar brechas, vías alternativas para llegar a las mismas
metas educativas. Que siempre exista la posibilidad de optar, que no haya un camino único
para fortalecer la superación del individuo, con una educación con calidad y
pertinencia.
Federico
Mayor, UNESCO.