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Separata

la tarea 1

Cítese este documento como: SINDICATO  Nacional de Trabajadores de la Educación: "Intervención de la profesora Elba Esther Gordillo Morales, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en la ceremonia de anuncio de la Carrera Magisterial", publicado como Separata en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 1, Guadalajara, Jalisco, México, diciembre de 1992. 4 pp.).


Carrera Magisterial

Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

Intervención de la profesora Elba Esther Gordillo Morales,

secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,

en la ceremonia de anuncio de la Carrera Magisterial

(Discurso pronunciado en la Residencia Oficial de Los Pinos, el 14 de enero de 1993)

Hoy es un gran día para el magisterio. Lo es también para la sociedad mexicana, pero lo es, sobre todo, para la Nación.

Ciudadano licenciado Carlos Salinas de Gortari, presidente de la República,

Doctor Ernesto Zedillo Ponce de León, secretario de Educación Pública,

Señores servidores públicos,

Compañeras y compañeros dirigentes,

Señoras y señores:

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación acude a este acto con emoción. La formalización de la Carrera Magisterial implica un paso muy importante para elevar la calidad y la eficiencia de un ámbito estratégico para una modernización nacional, el educativo. La Carrera constituye un fuerte estímulo para la superación del maestro, lo compromete con excelencia, lo dignifica y, así, impulsa la vocación magisterial.

El SNTE se propuso acompasar la estructura, la organización, las estrategias y tácticas sindicales, a realidades y tiempos distintos.

Ante la magnitud de las transformaciones en el entorno exterior y en el propio país había que construir una alternativa que recogiera lo mejor de las experiencias y aportaciones de nuestra organización y de otros sindicatos, para construir el proyecto que reclaman los desafíos y las posibilidades de nuestro tiempo.

Los trazos principales de esta organización sindical incluyen una lectura correcta de este tiempo; democracia sindical; lucha por mejores condiciones de trabajo vinculadas a la productividad y la competitividad; una gestión eficaz; una nueva cultura sindical y nuevas estrategias de lucha; nuevas relaciones con la sociedad, con el Estado y con las organizaciones partidarias y, sobre todo, un compromiso con las mejores causas de México.

 

Señor Presidente:

En enero de 1990, en el marco del Primer Congreso Extraordinario del SNTE, delineamos el perfil de la Carrera Magisterial. Pensamos, entonces, en novedosas fórmulas que articularan la reivindicación de nuestros derechos con la reforma educativa que reclamaba el país.

Más tarde, en el Segundo Congreso Extraordinario, insistimos en esa demanda. Se trataba de desarrollar una propuesta que estableciera un sistema escalafonario de promoción horizontal, que reconociera y estimulara la preparación, la experiencia y la eficiencia del maestro, incidiendo, de manera directa y decisiva, en la elevación de la calidad de la educación.

En mayo del año pasado, como resultado de tres años de negociaciones, el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica instituyó la Carrera Magisterial. De inmediato se instaló una comisión bilateral SEP-SNTE que trabajó intensamente en el diseño del proyecto, en la determinación de los requisitos y en las formas de evaluación.

La comisión superó, no sin encuentros y desencuentros, dificultades de distinta naturaleza; presupuestases, metodológicas, evaluatorias, y llevó a cabo un trabajo inteligente, riguroso y de buena fe.

A siete meses de la instalación de la comisión, nos congregamos los mismos actores de entonces, para honrar la palabra empeñada y mostrar esta fase de la tarea cumplida. Hacia adelante el reto está en lograr las ampliaciones presupuestales que garanticen las condiciones para que todos los maestros puedan incorporarse al sistema. La Carrera Magisterial es un aporte sin precedentes que tiene un rico potencial para mejorar el ingreso de los docentes de educación básica, estimular su desarrollo profesional, promover su arraigo e impulsar una mayor participación de la escuela en la comunidad.

La Carrera Magisterial recupera a la escuela como centro de la dinámica comunitaria, reconoce y apoya a los maestros que sirven en las regiones más pobres e introduce, por primera vez, una alternativa que hace del propio educador -de su formación, de su desempeño, de su entrega- un factor central para su promoción.

Son cinco los elementos que fundamentan este esquema de promoción horizontal: la antigüedad, el grado académico, la formación profesional, la acreditación de cursos de actualización, capacitación y superación, y el desempeño en el aula. La evaluación de estos aspectos exige transparencia, equidad y confiabilidad.

 

Señoras y señores:

Mediante este programa se busca terminar con el monopolio de la superación educativa. Asociar la excelencia en la educación a los recursos de los educandos o de sus padres es muy poco democrático, como lo es una educación que dice crecer en calidad según crece la colegiatura; que supone ofrecer más calidad a quien mejor paga.

La inteligencia no es un privilegio de nadie, por eso la historia de nuestro país no se explica sin el concurso de mujeres y hombres que surgieron y seguirán surgiendo de las escuelas públicas. La educación pública está vinculada estrechamente al pueblo. Los hijos de los obreros, de los campesinos, de marginados del campo y la ciudad, y de las clases medias, tienen en ella la más concreta alternativa de movilidad social.

La Carrera Magisterial contribuirá al esfuerzo de la sociedad para que la escuela pública sea promotora de una educación para la libertad, la equidad y la prosperidad, de una educación para el desarrollo, de una educación que enseñe a amar y defender a la patria.

La Carrera Magisterial tiene que ver con la democracia, con la justicia social y con el desarrollo: expresa el compromiso del SNTE con una política social que abra espacios a los mexicanos para crecer como seres humanos, que favorezca la permeabilidad y el progreso.

Una educación que ofreciera apenas un rudimento de instrucción para las mayorías y que lanzara a sus egresados al mercado de trabajo, a la vida, desprovistos de herramientas, sería una educación desvirtuada del contenido democrático del Artículo Tercero y del sentido de justicia social de la educación pública.

No es casualidad que la definición espléndida del texto constitucional que considera a la democracia como sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, aparezca precisamente en el capítulo educativo, porque educación y democracia constituyen un binomio inseparable.

Pero el conocimiento puede ser, también, un instrumento de poder. Una educación que fomente la baja estima, que refuerce en los alumnos su condición de pobres y de sometidos, no forma para la libertad ni para el despliegue de las capacidades humanas ni para la convivencia armoniosa. De ahí que mejorar la educación sea, además de un imperativo del desarrollo, un imperativo de justicia.

Hoy que la globalización de la economía, la revolución científica y tecnológica y la integración de bloques llevan a una competencia planetario, la Reforma Educativa exige respuestas para logra productividad y eficiencia para garantizar desarrollo y soberanía.

En el SNTE estamos por una transformación que prepare a México para la nueva configuración mundial, por una transformación equitativa que no asuma que en la distribución de costos y beneficios a unos -los dueños del capital- les correspondan los beneficios, y a otros -los trabajadores- nos toquen los costos.

Nadie pondría en duda que la modernización del modelo educativo es una condición indispensable para que la modernización nacional alcance éxito. En este contexto se ubica el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y las reformas a los Artículos Tercero y 31 de la Constitución. Con la misma importancia ubicamos la determinación de recuperar, de manera consistente, las percepciones de los maestros y de promover, decididamente, su superación profesional.

 

Señor Presidente de la República:

Con percepciones exiguas que venían de muy atrás, de los estragos que causó el estancamiento económico, los maestros hemos dado durante su administración, pasos significativos en la recuperación de nuestros ingresos. Aunque no ignoramos lo que falta por hacer, reconocemos la determinación, la sensibilidad y el compromiso social de su gobierno.

Durante muchas décadas, el sembrado de aulas y escuelas por toda la geografía, y los avances notables en la reducción del analfabetismo y en la cobertura educativa, expresaron la magnitud del esfuerzo de los gobiernos emanados de la Revolución y el compromiso social del maestro mexicano. Sin embargo, en décadas pasadas los avances se frenaron y la calidad de la enseñanza decayó.

Ese es el contexto en el que se inscribe la Carrera Magisterial, en un esfuerzo integral e integrador que vincula la calidad de la enseñanza con lo que el país requiere; es un proyecto que asume la corresponsabilidad del Estado y el magisterio con el mejoramiento educativo.

Estamos, de veras así lo creo, ante una medida que tiene un potencial disparador enorme. Si la Carrera Magisterial conserva la mística que le da origen, si no pervierte su razón de ser, si no se afecta por simulaciones, constituirá el pivote de una transformación formidable.

La decisión de hacer realidad la Carrera Magisterial es plenamente congruente con una educación al servicio del pueblo.

 

Señor Presidente:

Permítame comentarle algo. Hace pocos meses el SNTE realizó una encuesta entre los maestros que incluía una pregunta singular:

¿Qué estudiaría usted si tuviera la oportunidad de volver atrás y decidir su profesión?

¿Sabe que respondieron?

La gran mayoría contestó que volverían a ser maestros. A pesar de las enormes dificultades, de la escasa remuneración, a pesar de todo eso, volverían a ser maestros.

Para esos profesores que asumen el magisterio, más que como una profesión como una forma de vida, como una verdadera pasión, la Carrera Magisterial es un triunfo. Pero ese triunfo lo es también del Gobierno de la República que recogió e hizo realidad nuestra propuesta y, sobre todo, es un triunfo de las mejores razones de México.

Gracias.

 

Residencia Oficial de Los Pinos, México, Distrito Federal, 14 de enero de 1993.

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