Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 8

(ocho)

SECCIÓN

páginas

de la 49 a la 53 de 76

... el rollo

Guadalajara, México - Diciembre de 1995

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¿Por qué el hombre elige la labor docente?

Carla Martínez G.*

* Maestra de Primaria, egresada de la Escuela Normal de Tlalnepantla, Edo. de México.

El presente artículo constituye una aproximación sobre los maestros hombres en la escuela primaria, en Tlalnepantla Estado de México. Parto de la pregunta ¿por qué el hombre elige la labor docente? Sostengo la premisa: el hombre elige la labor docente por modelo femenino. De ésta premisa se desprenden las preguntas ¿Cuál modelo femenino? ¿Cómo se aprende este modelo femenino? ¿Qué relación tiene el aprendizaje de un modelo femenino con la elección profesional del hombre? ¿Cómo expresa el hombre en la docencia, la masculinidad aprendida en el seno familiar?

A partir del análisis familiar en el que se desarrolla el hombre docente, así como su condición económica, histórico-social, se formula y explica de manera general la relación familiar con su elección profesional.

La perspectiva etnográfica orienta el estudio de la masculinidad de mi trabajo.

Para la explicación, divido el artículo en dos apartados:

  1. De la familia.

  2. De los maestros.

 

De la familia

A partir de esta interrogante, es conveniente tratar como punto central a la familia. La familia es una organización social, porque el conjunto de individuos que la forman, tiene conductas vinculadas entre sí para obtener un fin común de acuerdo a normas preestablecidas. La familia es también una institución social, tiene un carácter permanente y sus fines son considerados independientes y superiores a los deseos y voluntades de las personas que la integran. Es un grupo socialmente importante porque mantiene un clima afectivo, sin el cual sería imposible la maduración emocional de sus miembros; es ahí donde se da el proceso de socialización inicial. Otra de sus funciones, dentro de la sociedad es la reproducción y continuidad de la especie, generando con esto la procreación y crianza de los hijos.

La familia ha tenido un desarrollo histórico y sufre cambios conforme las sociedades evolucionan. Jorge Sánchez(1) señala las siguientes etapas:

  1. Promiscuidad Inicial. No hay vínculos definidos entre el padre y la madre. La madre es quien se encarga del cuidado del hijo, se desconoce quien es el padre.

  2. Cenogamia. Un grupo de mujeres determinadas mantiene relaciones sexuales con un grupo específico de hombres.

  3. Poligamia. Se da en dos variantes:

    1. Poliandria. Una mujer tiene varios hombres.

    2. Poliginia. Un hombre tiene varias mujeres.

  4. Familia Patriarcal Monogámica. La familia se define por la imagen paterna que representa el centro de las actividades económicas, religiosas, políticas y jurídicas.

  5. Familia Conyugal Moderna. Se define por la pareja sexual y sus vástagos, biológicamente legitimada, a través del contrato civil o religioso.

En nuestra sociedad el vínculo principal, y por lo tanto causa del parentesco, es el matrimonio. El parentesco es la relación existente en dos o más personas, basadas en una descendencia común reconocida. El parentesco da unidad y cohesión a grupos formados por varias personas, ascendientes y descendientes, tanto en línea recta como colateral. Asimismo, entre cada cónyuge y los parientes consanguíneos, aparece el parentesco "por afinidad". Dentro de la familia conyugal moderna está la familia nuclear y la familia extensa.

La familia nuclear es también conocida como familia estricta. Está compuesta por los esposos y los hijos, y surge a partir del matrimonio o de una "unión libre". Recibe este nombre por sus elementos (hijos e hijas), quienes constituyen el núcleo de la familia extensa. Se inicia en el matrimonio y crece a medida que lo hacen los hijos, éstos se casan y forman sus propias familias; aquel grupo primario disminuye, desaparece de hecho a la muerte de los padres.

La segunda, familia extensa, grupo social constituido por varias familias nucleares emparentadas entre sí. Se compone de una unidad nuclear extendiéndose más allá de dos generaciones. Por ejemplo: los padres, sus hijos casados y solteros, los hijos políticos y nietos.

La familia extensa se renueva constantemente, incluso en los casos de la muerte de los más ancianos o la separación de quienes la abandonan para casarse.

Ahora bien, debido al impacto económico generado en las últimas décadas, la familia extensa reduce los miembros de la familia a uno o dos hijos como máximo. La familia ya no es tan grande, sino que, por el contrario, toma la característica de la familia nuclear.

Cuadro A

Tipo de trabajo

Padre

Madre

No trabaja.

3.1

37.5

Nivel bajo: empleados federales, trabajador doméstico, comerciantes en mercado, obrero calificado y no calificado, empleados, propietarios de carnicerías, taxis, peseros, camionetas, terrenos.

34.4

12.5

Nivel medio: empleado federal, jefe de cobranzas, jefe de archivo, contador privado.

9.4

0

Maestros: primaria, de grupo, director de escuela primaria, maestro rural, inspector de escuelas primarias y educación física, comisionados.

29.9

34.4

Maestro de secundaria, de normal, especializado, comisionado, música.

9.4

15.6

Alto nivel: negocio propio (comerciante o profesional), empleados de alto nivel.

21.9

0

Fuente: Beatriz Calvo. "El estudiante normalista", en: Educación y escuela: Lecturas básicas para investigadores de la educación formal. Pablo Latapí (coordinador). SEP-Nueva Visión. México, 1994. Tomo I, pág. 386.

 

Concluyendo, la familia conyugal moderna se define por la pareja sexual y sus vástagos. Por su propia forma e influencia directa, en la familia se crean modelos genéricos para la reproducción humana, se recrean viejos moldes y se crean otras maneras para la adscripción social. "Constituye el aparato de educación por el que todo individuo de nuestra sociedad debe pasar desde su primer vagido".(2)

El papel genérico que juega la mujer dentro de la familia y la sociedad ha sido subordinado frente a la producción, mientras que en su papel típico de ama de casa, es el de ayudante-jefe; servil a sus "superiores" y reina sobre sus "inferiores". La mujer será dueña y señora de su casa, también de quienes la habitan, principalmente de sus hijos, ya que ella es la reproductora de la especie humana.

El papel genérico que juega el hombre dentro de la familia es de ser trabajador incansable, "el que gana el dinero con el sudor de su frente" el que no tiene condiciones biológicas de reproducción a diferencia de la mujer; el ser aislado, separado del cuidado y crianza de los hijos; el solitario, porque no expresa sus problemas y pensamientos; el protector de los otros, porque en su arquetipo de héroe ve y cuida que nadie trate de manchar o herir el honor (su honor), de "los seres amados".

El papel que juegan los hijos en la familia será el de aprender, obedecer y entender lo establecido y transmitido por sus padres, también el de criticarlo.

De acuerdo al papel genérico que cumple cada individuo de la familia podremos profundizar la relación que se da entre los integrantes de la familia: madre-hijo/hija-esposo.

La primera sustentación teórica que retomo, y que permite dar un posible acercamiento a la pregunta: ¿por qué el hombre elige la labor docente?, es considerar el rol que juega la madre, como la "creadora" —ante la ausencia de la responsabilidad del padre— de ciertas características en los hombres, por ejemplo: reproducir la ideología de la superioridad, de la sumisión frente al trabajo; preparar a los hombres para formar una familia aunque tengan poca participación emocional en la vida familiar y además, prepararlos para que participen como proveedores de los otros. Lo anterior, como producto de una serie de valores construidos socialmente y que se dan de generación en generación. Así pues me atrevo a señalar que el desarrollo masculino se da en un medio femenino, ya que la condición de la mujer obliga a que ésta sea cuidadora y educadora primaria en la formación del niño. "La masculinidad se presenta a un niño como algo menos disponible y alcanzable que la feminidad representada por su madre".(3)

Las madres presentan a los padres ante los hijos como personas importantes, como la cabeza del núcleo familiar; ellas pueden limpiar, arreglar o construir una imagen positiva, con el hecho de que mejor ellas que nadie conocen a su padre; o al revés, pueden socavar o rebajar a su marido, en respuesta a la superioridad familiar que ellas asumen. Para el hijo la imagen masculina se convierte en algo aún más deseable de conocer. Ambos madre-hijo/hija, le dan dominio y primacía al padre, por su ausencia y aparente inaccesibilidad al yugo familiar, porque es el padre quien finalmente establece normas y responsabilidades a cada miembro de la familia; por otra parte, para el hijo, la imagen masculina, físicamente ausente, se convierte en algo deseable de conocer, porque es un espejo de su propia masculinidad es decir, la construcción de la identidad requiere un otro que ayude a la elaboración de la imagen personal.

La masculinidad adulta dejará a los hijos en el regazo materno, como experiencia de sí mismo, de ser maternizado por una mujer. El hijo, a medida que crece, se da cuenta de la dependencia materna, del apego a ella, por eso rechaza todas estas cualidades, que incluso puede hallar en sí mismo, rechaza y devalúa a las mujeres y todo lo que cree femenino. Por otro lado, si por un momento la madre creyó que él le iba a pertenecer para toda la vida, éste la irá desengañando a medida que crezca; buscará no verse confundido en el mismo lazo, en el mismo deseo de la mujer. Interpondrá una barrera, buscará mantenerla lejos, "en los lugares vistos únicamente para ella (familia educación casa)".(4) El hijo se opondrá a los deseos y órdenes de su madre para preservar la distancia por todos los medios; esto será la obsesión del varón.

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El hijo siente temor, por el hecho de haber sido maternizado, socializado y cuidado por una mujer. Una niña puede sentir temor a su madre, sin embargo, este temor no se analiza con la afirmación de su diferencia sexual; al contrario, implica la aceptación de su propia feminidad y la identificación con la madre.

En el hijo, el temor se convierte en duda, ya que tratará de demostrar su sexualidad masculina con una serie de papeles genéricos que expresen que "es hombre": al hombre no se le dejan expresar sus sentimientos, no se le permite verter lágrimas, expresar amor, emoción, cariño, alegría; ni pedir ayuda; se le educa para probarse a sí mismo; él deberá mostrar competitividad en cualquier ámbito y deberá representar ser independiente; para el hombre su objetivo es ser a cada minuto productivo; herirse física o emocionalmente representa parte del ser hombre. Lo anterior lleva al hijo a construir una imagen estereotipada de "ser hombre"; lo vuelve fuerte, inseguro, desconfiado e intolerante. ¿Cómo se supone que debo sentirme?, será su pregunta constante. Observará en los otros "iguales a él" pistas que le denoten expresiones masculinas, para así conformar su propia identidad.

El hijo además, conjugará tanto los papeles genéricos que le fueron transmitidos, como la imagen que la madre le dará del padre. Ella será quien transmita todo lo que a su consideración juzga como bueno y malo del padre. "Tienes que ser como tu padre, pero en esto, no te parezcas a él". El hijo representará la imagen y semejanza del padre; sin embargo, no podrá expresar estas expectativas ya que tiene una vaga idea de quién es su padre. En consecuencia el hijo deberá jugarse la identidad entre ser un sujeto dependiente e incapaz, ser "feminizado", en un macho en extremo o bien, desarrollar procesos de reaprendizaje social intergenérico que le permitan construir formas menos esquemáticas y sobrevaloradas de ser.

A medida del desarrollo industrial, el rol que configura al hombre —por crecer con una imagen débil con respecto de su madre— le otorga un trabajo de obediencia; es decir, que esté dispuesto a adscribirse a las normas y reglas impuestas en el exterior, o bien, desempeñar un trabajo en donde se requieran hombres en los que se pueda confiar.

La familia maternal está impuesta a formar hijos con falta de autonomía, con su manipulación en la dependencia madre-hijo: crea imágenes que se convierten en funciones sociales.(5)

Por otra parte, a medida que el proceso industrializador creció, los padres y madres dependieron de los salarios y de remuneración fija. En el caso de los hombres, el proceso industrial los convirtió en proveedores incansables. Y el trabajar en un espacio público supone un sujeto con "autoridad". Esto a su vez, trajo consigo la erosión de su presencia, debido a que cada vez está más ausente.

De esta forma la imagen que del hombre y la mujer se tienen se mezclan con la división sexual y familiar del trabajo; se configura una base ideológica de producción y reproducción, en la que los hombres "son trabajadores" y las mujeres "son madres", aunque en la actualidad la frontera entre ambos está cambiando.

 

II. De los maestros

¿Qué relación tiene la familia con relación al trabajo docente que realizan los maestros hombres?

Podemos configurar que: "Los maestros devienen generalmente de familias migrantes, núcleos parentales de proletarización, o bien clasemedieros altamente feminizados".(6)

Se puede observar en el Cuadro A, la condición de clase de los maestros, en el proceso de formación inicial normalista. El tipo de trabajo que permea mayoritariamente en el desarrollo económico familiar del estudiante, es el que está categorizado como nivel bajo. Si consideramos el nivel medio está compuesto en un 9.4% en la labor paterna mientras que en la materna es el 0%; ahora bien, la categoría de maestros en educación primaria hace notar que la labor del padre es menor (29.9) en comparación con la labor de la madre (34.4). Este último dato resulta significativo ya que denota "el modelo femenino" por el cual muchos maestros eligen la labor docente. En este sentido será pertinente puntualizar en tres espacios analíticos como son:

 

1. Caracterización de la docencia femenina.

Fue a partir de la revolución mexicana, cuando las mujeres se incorporan en mayor número a la docencia, debido a que "se calcula que más de un millón de hombres murieron";(7) también debido a la pobreza extrema por la que atravesaba el país, lo que obligaba a la mujer a buscar labores en las que pudiera ejercer "las cualidades" desde una condición genérica tradicional: protección, cuidado, enseñanza, comprensión, amor y cariño, paciencia y resistencia, pragmaticidad, orden y disciplina.

La docencia es un espacio en donde la mujer encuentra posibilidad de cambio económico y social.

En la actualidad parece ser una de las carreras "más apropiadas" para el desenvolvimiento de la mujer. Esto porque el magisterio se ha caracterizado por dar amor, cuidado y protección al otro; es decir, la mujer expresa en su desempeño profesional una condición genérica tradicional: ve en los otros su propia realización. Además, tiene la "ventaja" de poder cumplir un trabajo asalariado a la vez que cumple su función de madre-esposa. "Parece ser que la docencia es una profesión femenina y feminizante, toda vez que en las normales se forman principalmente mujeres para realizar una actividad considerada como femenina" (75% laborando: Sandoval, 1990; 90% en tránsito: Contreras, 1991); es importante señalar que para 1993 no había un sólo hombre inscrito en las normales del DF.(8)

 

2. Un medio que resulta común para el hombre.

Este se adscribe al modelo altamente feminizado de la madre-maestra. En el otro caso, al lazo maternal de la madre; ésta le hará ver las ventajas que le puede ofrecer la docencia. Así tenemos que, debido a las características propias que presenta la formación inicial normalista es hoy por hoy un espacio privilegiado; otorga reconocimiento social y cultural, provee de seguridad económica, laboral y de prestaciones sociales, plaza o base desde el inicio de la profesión, servicios asistenciales, períodos vacacionales, realización de otros trabajos para incrementar el ingreso familiar. Tiene prestigio a diferencia de los trabajos considerados como manuales, fabriles o de servicio. El hombre encuentra en la docencia una carrera con muchos atractivos; al parecer, existe "una fuerte influencia por parte de los padres y madres sobre sus hijos a seguir la carrera magisterial".(9) Finalmente permite la escalación rápida de puestos burocráticos; aunque aunque no se sienta "vocación" alguna por la docencia.

 

3. Aprendizaje genérico no intencional.

El Cuadro B, puntualiza la adscripción al modelo femenino no intencional, al que se adscribe el docente; intenta explicar esta adscripción al modelo femenino de la familia, a través de la madre y hermanas:

  1. El espacio de desarrollo del hombre maestro se configura en función de relaciones femeninas, donde predominan, una hermana antes o después de él.

  2. En los casos 11 y 12 el espacio femenino se mantiene en tanto la madre funge como el núcleo integrador de las relaciones intergenéricas.

  3. Si consideramos el Cuadro A, se puede apreciar que el 89.3% de los padres de los estudiantes normalistas son maestros en el que predominan las mujeres maestras (50% vs. 39.3%). El Cuadro B nos muestra que un 58% de los hermanos del maestro son maestros donde predominan las mujeres (72.7% vs. 27.2%).

En consecuencia parece ser que, el modelo refuerza la elección profesional de los maestros, toda vez que la profesión es una labor feminizante y femenina.

El análisis de la familia del maestro a través de las relaciones filiales (hermanos), nos permite reflexionar en una dimensión que generalmente no se trabaja en los estudios de género y docencia. Veamos lo siguiente:

 

Acercamiento A

La condición que representa el ser el último de la familia denota que por ser el más chico es al que se le brindará mayor libertad, se le generarán mayores posibilidades económicas, educativas y culturales; se le protege más, tiene los caminos abiertos y es el más privilegiado porque puede cumplir casi todos sus deseos (12.7 y 8). El mismo caso denota también que el mundo previo es femenino, lo que lleva a traducir una serie de categorizaciones genéricas, como la forma de relacionarse con su hermana. El mundo anterior del docente es femenino si consideramos que antes de él, hay una mujer y que por ser el más chico, todos los cuidados mencionados estuvieron dados por la influencia directa de ésta (1, 2, 3, 5, 7, 8, 9 y 10). Por otra parte, antes que él se presenta otro profesor, el docente en estudio tuvo que ser cuidado, educado y aconsejado principalmente por los tres modelos femeninos: madre, hermanas y docencia.

 

Acercamiento B en (4 y 6)

La condición que representa ser el de en medio en la familia, constituye la parte clara-oscura ya que, no representa ni la autoridad como la tiene el ser primogénito y tampoco representa el sujeto al que se le pueda brindar protección. Tenderá a la movilidad de sus intereses; cuando quiera representar el poder, recurrirá al hermano mayor; cuando quiera un poco de libertad tenderá a correr con el hermano menor. Debido a que constituye la parte intermedia o clara-oscura de la familia, no podrá resaltar su imagen que es opaca; sólo demostrando que él puede trascender más que su hermano mayor y menor, es como será valorado y tomado en cuenta no como un miembro más en la familia. En el mismo caso (4 y 6) se puede notar que antes y después del docente, hay un maestro hombre, y antes y después hay mujeres, por lo que el espacio masculino está dentro del ámbito femenino.

Los casos 3, 5, 9 y 10 funcionan de manera similar a los caso 4 y 6.

 

Acercamiento C (casos 11 y 12).

Estos maestros representan la condición primogénita de la familia, tienen autoridad sobre los demás hermanos, pero esa autoridad que representan es la autoridad a imagen y semejanza de los propios padres; esto los hace ser dependientes y presa fácil de chantajes, también de una dureza sobre la identidad masculina. Sin embargo creemos que los casos 2, 7 y 9 funcionan desde la lógica de primogénito por sexo.

Con lo explicado podemos decir que el hombre docente ha crecido en un medio femenino bajo el cuidado y la protección de la madre. Esta lo impulsará a reafirmar su masculinidad que está en buena medida feminizada.

Esta masculinidad será reafirmada en la docencia como superioridad, o como degradación del hombre. Por otro lado podrá expresar su lado femenino sin afectar su masculinidad o entrará en una culpa histórica con respecto de la mujer.

El hombre docente ha crecido en un medio familiar doloroso, de ausencias, sentimentalista y chantajista que hace que la familia pueda justificarse tanto al exterior como en el interior. Estas actitudes engendran una ideología de "felicidad familiar", de "hogar protector", de "puerto de la paz y la felicidad" y a la vez, hacen posible la existencia no diferenciada para cada miembro de la familia. (Ver Careaga, Mitos y Fantasías de la Clase media en México, 1991).

Se le educará para ser callado, reservado, no dará muestras que hagan dudar de "su hombría". Se le entrenará para los trabajos difíciles y duros, no para ayudar al otro, sino para demostrar su fuerza. Se le dará capacidad y conocimiento para así poder alcanzar puestos que en un futuro le sirvan para responder a las necesidades económicas de la familia. (Ver Aaron Kipnis, Los Príncipes que no son Azules; Robert Bly, Hombres de Hierro). Si la mujer no estudia no hay problema —ya encontrará quien la mantenga—, en cambio al hombre siempre se le insistirá para que estudie y pueda desempeñarse en la vida pública. Todo lo anterior, sólo lleva al hombre a convertirse en un ser solitario, al que sólo se le otorgará poder en la medida en que pueda responder a los intereses del otro, de lo contrario se convierte en el enemigo número uno.

Con lo anterior se puede notar el modelo heredado al hombre, modelo que requiere del análisis meticuloso de lo que significa "ser hombre". El hombre docente necesita conocerse así mismo saber cuáles son las vertientes con las cuales ha aprendido a vivir; es necesario dejar a un lado las fantasías en las que continúa inmerso.

El hombre docente, al igual que cualquier hijo en un medio familiar femenino, tendrá el deber de cuidar y proteger a los "débiles" (madre-hermanos/hermanas), pero no como de sacrificio sino en el sentido de "hombre protector y fuerte" que sepa el poder de su autoridad, no como sumisión sino en un sentido de fortaleza que lo llevará al "éxito de su vida".

 

Notas

1. Sánchez, Jorge. Introducción a las ciencias sociales. Ed. Quinto Sol. México.

2. Reich, Wilhem. La revolución sexual. Ed. Roca. México, 1992. p. 83.

3. Chodorow, Nancy. El ejercicio de la maternidad. Ed. Gedisa. p. 267.

4. Olivier, Christiane. Los hijos de Yocasta. La huella de la madre. Fondo de Cultura Económica. México, 1987. p. 79.

5. Ibídem. p. 269.

6. Contreras Hernández, Moisés. Los maestros, hombres posmodernos. El mito posmoderno de los géneros. p. 15.

7. Ibíd.. "La docencia: un espacio para la reafirmación de la masculinidad de los hombres". p. 14.

8. Ibídem. p. 15.

9. Calvo, Beatriz. p. 384.

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