Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 8

(ocho)

SECCIÓN

páginas

de la 36 a la 39 de 76

... el rollo

Guadalajara, México - Diciembre de 1995

Principal | Índice


Las diferencias de género en la familia y en la escuela

Celia Luévanos Aguirre*

* Investigadora de la Dirección de Psicopedagogía y Asesora de la upn, Unidad 142, de Tlaquepaque, Jal.

En nuestra sociedad, aún antes de que nazca un ser humano ya hay todo un conjunto de expectativas respecto al hecho de ser "hombre" o "mujer". Expectativas que desde los primeros contactos del niño con el exterior (padres, abuelos, médicos, enfermeras) le van transmitiendo una serie de mensajes sobre su condición de género.

En estos procesos de socialización, la familia y la escuela tienen un papel preponderante (en la actualidad también los medios de comunicación) y dentro de estas, los padres y maestros por lo que resulta significativo indagar en las historias de los sujetos que son padres de familia y profesores (en este caso de educación primaria). Cómo han ido construyendo su identidad de género (ellos también fueron hijos y alumnos), cómo la viven en las situaciones familiares y escolares en que participan, cómo la proyectan hacia sus cónyuges, hijos e hijas, alumnas y alumnos.

Un estudio preliminar sobre este asunto con padres docentes(1) ha permitido detectar varios aspectos interesantes como punto de partida para un análisis más profundo, entre estos destacan:

  • La delegación de la representatividad de las mujeres a los hombres.

  • La responsabilidad casi exclusiva que asume la mujer en las tareas domésticas, aún cuando tiene un trabajo remunerado.

  • La contradicción personal y social que existe en el hecho de ser mujer "decente" y dedicarse a actividades públicas, (sobre todo las relacionadas con la política).

  • La mayor apertura para considerar la sexualidad masculina como proceso "natural", más que la femenina.

  • El concebir como juegos, juguetes y asuntos propios del hombre los que se relacionan con una interacción más activa hacia el mundo exterior y propios de la mujer los que se circunscriben más a las relaciones afectivo-sociales.

  • El conflicto y contradicción que implica para la mujer desempeñar funciones paralelas de madre, esposa y profesionista.

  • El apoyo económico en la familia como "responsabilidad" del hombre, mientras el ingreso de la mujer se considera como "ayuda".

  • La mujer mejor remunerada económicamente, hecho que hace sentir al hombre "inferior".

  • La mujer necesita un "hombre fuerte", cambia protección por amor.

  • La mujer que sobresale en actividades públicas se considera "sospechosa" en su identidad sexual.

Estas primeras observaciones nos llevan a preguntarnos acerca de cómo se va formando en los niños una visión axiológica que los prepara y predispone para pensar y actuar de cierta manera, reproduciendo ciertas pautas de socialización. A la vez también cabe reflexionar acerca de los procesos que en una sociedad tan dinámica como la nuestra, no se viven o se piensan de manera determinista sino que producen contradicción, conflicto y –esperemos– transformaciones más acordes con un desarrollo integral del ser humano.

Las diferencias de género, aún cuando en la realidad social se manifiestan en casi todos los ámbitos de la actividad humana: familia, escuela, iglesias, Estado, grupos de amigos, centros deportivos y recreativos, medios de comunicación, artes, oficios y profesiones, como objeto de estudio científico es relativamente reciente su aparición y mucho más tardada su consolidación como tales.(2) De hecho, el que esta diferencia permee todos estos espacios ha propiciado que se le vea como una situación natural más que una construcción cultural. En la actualidad, aún cuando la sociobiología ha sostenido encontrar evidencias sobre una distinción biológica importante entre el hombre y la mujer, podemos sostener que si bien existen esas diferencias, y en este sentido estaríamos refiriéndonos al sexo, el género alude a las diferencias psicológicas, sociales y culturales, por tanto es una construcción social, donde las diferenciación biológica sólo es un indicador para y no causa de la identidad de género.

En este sentido, la familia y la escuela son dos de los principales agentes de socialización que contribuyen a perpetuar (quizás también a transformar) los valores (actitudes, procesos, cosas, instituciones) que sostienen la feminidad y la masculinidad en una sociedad.(3)

En la familia hay un conjunto de códigos axiológicos que sustentan el tipo de acciones y relaciones que ahí se desarrollan y que de cada hombre o mujer se esperan, manifestados en: estímulos y castigos, juguetes y juegos, libros con ilustraciones, programas de televisión, roles del padre y de la madre, distribución del tiempo y el espacio, manejo de la palabra y los silencios, jerarquías intrafamiliares.

En la escuela, aún cuando no existe ninguna base legal o norma explícita para la división por sexos, el hecho de ser hombre o mujer conlleva generalmente un trato diferenciado y la mayoría de las veces no reflexionado por parte de los maestros. ¿Nos hemos preguntado en cuántos procesos de formación profesional de este tipo han participado los docentes? evidenciando así sus propias concepciones y valoraciones que intervienen en los procesos educativos: selección y asignación de materias, deportes, tareas escolares y extraescolares, expectativas de éxito y fracaso en el desempeño de actividades, premios y castigos, libros de texto, materiales didácticos, uso del tiempo y el espacio (en el aula y en el recreo), actitudes y acciones cotidianas de profesores y directivos hombres o mujeres, organización de roles y jerarquías...

Sin duda, dos de los actores que en estas instituciones (familia y escuela) y en estos procesos desempeñan un papel protagónico son los padres y madres de familia y los profesores y profesoras de educación primaria, quienes a la vez fueron hijos de familia y alumnos; ello les da seguramente una historia muy rica en opiniones, vivencias, experiencias, conflictos y deseos frente a estas situaciones cotidianas en que han participado y participan. Los padres-docentes prácticamente han pasado su vida en los ámbitos familiares y escolares, teniendo como función importante en ambos la formación de valores, normas y actitudes en los niños. ¿Cuáles son sus propias historias de vida que les confiere un habitus?, de acuerdo con Bourdieu como: "sistemas de disposiciones durables y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes"(4) Habitus que caracterizan prácticas acordes con la estructura social que los generó, pero no por ello como meras ejecuciones, ya que la situación presente permite, asimismo, reorganizar las disposiciones adquiridas en prácticas transformadoras.

A través de historias de vida de padres-docentes hemos encontrado una información muy significativa acerca de su identidad de género, tanto en hombres como en mujeres. De acuerdo a Sonia Reynaga(5) "La historia de vida consiste en el relato detallado de la imagen que construye un individuo de sus acciones y experiencias como sujeto social. (...) Concebir historias de vida es concebir un proceso de interacción entre biografía personal, institución y estructura social". En este estudio se conformó la historia de vida de 12 sujetos (5 hombres y 7 mujeres), teniendo como eje de su estructuración las relaciones de género y las valoraciones respecto a éste a partir de su pasado, su presente y su proyección futura tanto familiar como escolar, relacionado todo esto con su contexto institucional y social. Algunos aspectos interesantes son los siguientes:

Respecto al espacio social de los docentes en términos generales podemos ubicarlos en la clase media pero originarios de clases bajas: campesinos, obreros y empleados menores. Han visto en la educación un medio de ascenso socioeconómico, aún cuando actualmente cuestionan esta posibilidad en ellos mismos, es básicamente en la educación donde centran las esperanzas de un futuro mejor para sus hijos. Piensan que sus descendientes sí van a lograr una profesión bien remunerada económica y socialmente.

Asimismo, son personas que han logrado algunos bienes materiales: casa, muebles, automóvil... a costa de fuertes sacrificios físicos, psíquico-sociales: trabajan hasta tres turnos, muchos estudian la licenciatura, no tienen servicio doméstico, gran parte de su salario lo tienen comprometido para el pago de deudas, raras veces vacacionan (cuando lo hacen "prefieren" visitar familiares); los días de descanso laboral tienen otros trabajos que realizar: domésticos, reparaciones, pagos, etc. y además están convencidos de que sólo con base en estos y otros sacrificios podrán darles a sus hijos una vida mejor (la mayoría tienen la sensación que sus padres no hicieron lo suficiente por ellos ni en lo afectivo ni en lo económico), para que no les pase como a ellos que tuvieron que "empezar desde abajo".

En relación a esto, Bourdieu caracteriza el espacio social de los "pequeño burgueses"; aún cuando lo hace a partir de otra sociedad, considero puede aportar elementos que orientan la reflexión acerca de estos padres-docentes al expresar entre otras ideas que "el pequeño burgués es el hombre del placer y del presente diferidos, que se tomará más tarde, ‘cuando tenga tiempo’, ‘cuando haya terminado de pagar’, ‘cuando haya terminado los estudios’, ‘cuando los hijos crezcan’, o ‘cuando se jubile’. Es decir, con la mayor frecuencia, cuando sea demasiado tarde, cuando, habiendo entregado a crédito su vida, ya no habrá tiempo para recuperar sus fondos y será necesario, como suele decirse ‘rebajar sus pretensiones’ o mejor, ‘desistir de ellas’. No existe reparación para un presente perdido (a causa de) un pasado enteramente definido por su tensión hacia el futuro".(6)

La organización familiar de estos padres-docentes se caracteriza por ser familias:

  • De la zona metropolitana de Guadalajara.

  • De subcultura urbana.

  • Pertenecientes a los estratos medios.

  • Nucleares neolocales constituidas por padres e hijos.

  • De matrimonio único monogámico actual.

  • Con pareja casada por lo civil y la iglesia.

  • De desarrollo intermedio: en etapa de procreación y socialización de niños y adolescentes.

  • Cuyo ingreso familiar constituye la base de su capacidad de compra y consumo.

  • Pequeñas (de dos a cinco miembros).

  • Donde trabajan ambos miembros de la pareja (excepto un caso).

Los integrantes de estas familias tienen sus principales y casi exclusivas relaciones sociales entre ellos mismos. Por ejemplo: van y vienen juntos a la misma escuela los padres y los hijos (principalmente las madres docentes), salen a hacer las compras y los pagos, arreglan la casa, hacen algunas visitas, generalmente a la casa materna, todos hacen las tareas escolares de los hijos, etc.

Al respecto, Philipee Ariés hace referencia a la relación entre la historia de la familia y la historia urbana, plantea que, con el crecimiento demográfico y el "desarrollo" de las ciudades, los espacios de convivencia, de privacía (como los cafés, las caminatas y las reuniones de barrio) comenzaron a desaparecer. Entonces las demandas afectivo-sociales se centraron casi exclusivamente en la familia. La pareja y sus hijos llegaron a ser el único objeto de amor, en este pequeño círculo social se centraron los afectos y esperanzas. La vida del hombre y de la mujer (trabajadora) se polarizó entre el trabajo y la familia y para los hijos entre la escuela y la familia, generándose una tendencia a monopolizar a sus miembros, lo cual ha provocado dificultades e intolerancias al interior de ésta.

Esto se refleja en gran medida en nuestros casos estudiados: el cónyuge y los hijos son el centro de las expectativas, deseos, frustraciones, desde los cuales se vive el presente y se proyecta el futuro; son casi inexistentes otros ámbitos y sujetos de interacción que pudiesen servir como catalizadores de los conflictos internos y externos de los padres/madres docentes. Cabe preguntarnos si como gremio magisterial pudiesen implementarse espacios de identificación personal y profesional, y aún de atención a casos especiales que demandan apoyo (la mayoría de los entrevistados tanto hombres como mujeres al ahondar en sus relaciones pensaron en esta posibilidad). Ello seguramente contribuiría a mejorar las relaciones familiares y escolares, particularmente respecto a la convivencia intragénero.

En este espacio social, escolar y familiar realizan sus prácticas cotidianas estos padres/madres-docentes, las cuales respecto a su identidad de género se caracterizan por los siguientes indicadores:

  • Todos los hombres ingresaron al magisterio por su situación económica poco solvente o como carrera intermedia para acceder a otra; ya en la práctica le encuentran aspectos positivos que les ha propiciado continuar en ella y tenerle aprecio.

  • En las mujeres también influye la situación económica, pero desde que ingresaron le ven varias ventajas como el tener más tiempo para el cuidado de los hijos, poder estar con ellos en la misma escuela, fines de semana, vacaciones, etc., contar con las licencias de maternidad.

  • En el hogar el hombre "ayuda" a la mujer, en el trabajo (ingreso económico) la mujer "ayuda" al hombre.

  • La mayoría de las mujeres desean liberarse de cargas de trabajo para dedicarse más al hogar, mientras los hombres desean cambiar de trabajo para tener otro mejor remunerado y de mejor prestigio social.

  • Tanto en hombres como en mujeres sigue prevaleciendo la idea de que los juguetes, juegos y oficios más adecuados para el hombre son los que se relacionan más con una interacción con el mundo y para las mujeres los que posibilitan más las relaciones humanas; por ejemplo: enfermera, médica, trabajadora social, maestra, etc.

  • En general, tanto a hombres como a mujeres no les gusta la idea de que sus hijos e hijas fuesen profesores de educación básica, la consideran una profesión noble pero con pocas posibilidades de ascenso socioeconómico.

  • Respecto a la educación sexual, todos han hablado con sus hijos y alumnos sobre estos temas a diferencia de sus familias de origen y de sus tiempos de estudiantes, pero consideran que la libertad sexual no es adecuada para las mujeres. Un elemento de cambio significativo es que tampoco la consideran deseable en el hombre.

  • En varios casos de las mujeres maestras, el esposo casi no aporta al ingreso familiar, incluso a veces es agresivo con la familia. Sin embargo, ellas expresan que no se quieren separar de porque les da mucha tristeza que sus hijos no tengan padre. La figura paterna es muy valorada por ambos.

  • En su desempeño profesional todos aseguran no hacer diferenciaciones en el trato a niñas y niños; apenas reconocen que debe haber ciertas diferencias en las actividades deportivas, donde las más fuertes y agresivas son aquellas "propias" de los hombres. Sin embargo, tanto en estudios enfocados al análisis de los textos escolares como en los etnográficos que evidencian las prácticas cotidianas de la escuela, se han documentado marcadas distinciones de género en los procesos educativos tanto de enseñanza-aprendizaje como de interacción social.

A manera de conclusión podemos afirmar, que la situación socioeconómica de las últimas décadas ha propiciado numerosos cambios en las dinámicas familiares y escolares y en las concepciones que sobre el género se tenían tradicionalmente, al requerirse que la mujer trabaje y perciba la necesidad de capacitarse para acceder a puestos mejores. Esto ha generado asimismo que las tareas domésticas también sean compartidas por ambos sexos, por lo menos en los casos analizados. De la misma manera en términos generales las decisiones respecto a permisos, compras, salidas, educación de los hijos, son compartidas, aunque sigue prevaleciendo la idea y las prácticas de que las actividades públicas son más propias para el hombre y las privadas (dentro del hogar) para la mujer. Uno de los aspectos que conserva la casi exclusividad masculina son los puestos de representación política, respecto a los cuales ambos sexos consideran que en nuestro contexto es muy difícil cambiar esta situación, aún cuando en el magisterio la mayoría de trabajadores son mujeres.

Es conveniente pues, realizar estudios más finos que nos posibiliten no sólo evidenciar estas diferencias –de las cuales ya tenemos numerosos datos y estadísticas– sino también comprender la lógica de construcción, reproducción y transformación de estos procesos con la finalidad de tener elementos confiables para, por lo menos, realizar una revisión y reelaboración de los libros de texto desde una perspectiva más integral del ser humano, más integrativa, de género. Implementar una propuesta de capacitación y formación de docentes donde se incluyan estos temas de manera vivencial y participativa, para que a su vez los profesores implementen talleres para padres/madres y alumnos. Revaloración del papel que padres y docentes tienen en la socialización de los niños y en los sistemas de valores que construyen, a través de los cuales sientan las bases para un desarrollo mutilado y conflictivo o por el contrario, uno que se caracterice por relaciones de género sanas e integrales.

 

Notas

1. Fueron aproximadamente 60 sujetos, la mayoría profesores-alumnos de la ENSJ y de la UPN, con los cuales se aplicó un cuestionario con preguntas abiertas y se realizaron entrevistas no estructuradas, algunas individuales y otras colectivas.

2. Podríamos ubicar sus inicios en Freud por una parte y Marx y Engels por otra, aún cuando su auge se ubique en las tres últimas décadas del presente siglo, en muchos casos teniendo como base de análisis o de crítica a los primeros. Esto no contradice el hecho de que haya habido desde mucho antes movimientos y manifestaciones en pro de los derechos y reivindicaciones de la mujer. Situación tan apremiante que en muchos casos ha propiciado la politización y la subjetividad de los estudios emprendidos.

3. Asunto aparte y no menos importante lo constituyen esas zonas donde se ubican otras preferencias sexuales, en las que tanto la familia como la educación tienen un papel decisivo para su conformación y también para la postura asumida ante tales situaciones.

4. Bourdieu, Pierre. El sentido práctico. p. 92

5. Reynaga, Sonia. "Las historias de vida" en Renglones No. 25 abril-julio 1993. ITESO. p. 10.

6. Bourdieu, Pierre. La distinción. Se refiere a esta caracterización en las páginas 333 a 357.

Principal | Índice