Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 8

(ocho)

SECCIÓN

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de la 06 a la 08 de 76

... nosotros los profes

Guadalajara, México - Diciembre de 1995

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La mujer como agente de cambio en la educación: un estudio de caso

(Ponencia presentada en el "1er. Encuentro Estatal de Investigación Educativa", Guadalajara, Jalisco, julio de 1994)

Bertha Lilia Gutiérrez Campos*

* Coordinadora académica de la Secundaria 5 mixta de Zapopan, Jal.

La investigación educativa desde la perspectiva de género no tiene en nuestro país tradición, al igual que el análisis de la situación de la mujer desde esta misma perspectiva.

Las bases que logran su incorporación en foros de discusión emergen a finales de la década de los setenta y se inscriben dentro de los movimientos sociales con repercusiones a nivel mundial. Se caracteriza dicha década por la consolidación de acciones determinadas, producto de las cuales es la aparición de la revista Fem y el surgimiento del movimiento feminista mexicano.

El marco legislativo a nivel internacional se da en los ochenta, a través de pactos y convenciones como: la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, el Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos, así como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

Es así como la problemática de género pasa a formar parte de los estudios político-sociales del país.

Las investigaciones realizadas se encauzan principalmente hacia las condiciones que rodean a la mujer: hostigamiento sexual, desempleo, falta de oportunidades de ingreso a niveles de educación superior, conflictos laborales por gravidez, al igual que otros problemas sociales como: violación, prostitución, falta de protección social a empleadas domésticas, etc., pero el ámbito educativo se ha olvidado.

Las instituciones que han investigado sobre género son: la Universidad Nacional Autónoma de México, dentro de sus dependencias como el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos, la Facultad de Psicología en el desaparecido Programa de Estudios de la Mujer –hoy Programa Universitario de Estudios de Género–; el Colegio de México en el Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer; la Escuela Nacional de Antropología e Historia; el Instituto de Investigaciones Históricas y la Universidad Pedagógica Nacional.

En 1983 se concreta el primer programa académico en el Colegio de México, llamado Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM) con el propósito de formar personas de diversas profesiones desde una perspectiva que tome en cuenta la condición de las mujeres.

Actualmente son pocas las instituciones universitarias que cuentan con programas y seminarios en relación con los estudios de la mujer, sin llegar al reconocimiento dentro de la estructura académico-administrativa, ni a formar parte de los currícula de las dependencias.(1)

En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara se encuentra el Programa de Estudios de Género (PEGE), que ha conquistado un espacio con su materia optativa llamada Seminario de Estudios de la Mujer, cubriendo las funciones de difusión, docencia e investigación por medio también de su biblioteca especializada, y las asesorías de tesis y trabajos escolares a nivel superior, siendo en Guadalajara lo que hasta el momento se conoce a este respecto, en cuanto al ámbito académico.(2)

De la vida cotidiana de las maestras surge la idea de la presente investigación como una necesidad de reflexionar acerca de esa realidad, tan compartida como impensada desde una condición de género.

Se pretende conocer esa realidad en su concreción o totalidad, descubriendo para ello su naturaleza, en un intento por descubrir la seudoconcreción(3) y en el afán de conocer dicha realidad como unidad dialéctica y al ser humano como sujeto histórico social.(4)

La necesidad de que la maestra se descubra –incluso por ella misma– como sujeto, es la razón de no referirse a los maestros en general, puesto que a pesar de encontrarse dentro del mismo nivel de estructura social y ocupar un sitio semejante en el mercado de trabajo la maestra, por las condiciones que ha vivido en un proceso sociohistórico diferente que el hombre. No es entonces una idea separatista ni feminista radical la determinante para abordar así el objeto de estudio, sino la de reafirmar que cada hecho sólo es comprensible en su contexto propio, sin perder de vista que hombres y mujeres juntos (y no una detrás del otro) serán quienes puedan modificar las condiciones de su existencia.

En un estudio realizado en los años 1988-1989 por la Facultad de Medicina de la Universidad de Guadalajara, con maestras de primaria del entonces Departamento de Educación Pública en Jalisco, se encontró que la mayoría eran mujeres jóvenes; sus edades fluctuaban entre 30 y 39 años. Todas contaban con nivel de educación media superior, y sólo la tercera parte había alcanzado posgrado. De cada 10 maestras, 6 eran casadas, 3 solteras y 1 viuda o divorciada. Una de cada 10 era jefa de familia y en general las familias eran numerosas ya que contaban con 7 miembros, más o menos.

La maestra destinaba 42 hrs. a la semana aproximadamente, al trabajo doméstico. El tiempo dedicado al trabajo en la escuela era de 24.5 hrs. o sea, menor que el dedicado al hogar. La suma dio un total de 66.5 hrs. semanales. Se le consideró como una jornada extensa, que además era intensa por el número de actividades que se realizaban y compleja, por la diversidad de tareas que implicaba.(5)

Al partir del supuesto "...la relación de las mujeres con el capital es fundamentalmente la de producir y reproducir la fuerza de trabajo presente y futura de la que depende toda la explotación capitalista",(6) se llega al nudo del trabajo doméstico para el cual se prepara a la mayoría de las mujeres y por el que se les identifica. Dicho trabajo aislado y no asalariado por una parte, y por la otra su trabajo como maestra, socializado y asalariado constituyen dos aspectos importantes de la producción capitalista. Ambas actividades conforman la doble jornada (a veces triple) que como tributo social rinden las mujeres por el "privilegio" de permitirse ingresar a las filas del mercado laboral.

La "doble jornada" es sólo uno de los múltiples problemas genéricos que se presentan a las maestras y por consiguiente a quienes son alumnas del Instituto Superior de Investigación y Docencia del Magisterio (ISIDM) pero existen otros más, como: ausencia de identidad de género, salud, sexismo, machismo, discriminación política y laboral; que permean necesariamente su papel reproductor cultural.

¿Son las maestras concientes y reflexionan sobre su condición de género?, ¿cómo trasciende tal problemática al reproducirse en los ámbitos familiar y escolar?, ¿cuestionan su papel de reproductoras culturales?, ¿de qué manera se podrían constituir en agentes de cambio?

Son algunas de las interrogantes a las que se pretende dar respuesta durante el proceso, en el entendido de que si la maestra conoce y reflexiona sobre su condición de género, podría elevar su nivel de conciencia y aplicar su juicio crítico para cuestionar el papel asumido en la reproducción cultural, planteando así la posibilidad de constituirse en agente de cambio, lo cual le confiere un poder ilimitado como educadora.

Objetivo del presente estudio es conocer cómo se manifiesta, desde la perspectiva de género, el papel de reproductora cultural de la maestra.

Al presentar los elementos teóricos que permitan explicar lo anterior, dentro de sus ámbitos familiar y escolar, se podrá precisar cómo influyen los factores sociales, institucionales y personales en dicha reproducción cultural, para poder así demostrar que su papel forma parte de un proceso sociohistórico específico.

Es necesario identificar algunos de los problemas comunes que por su condición de género se les presentan a las maestras, así como señalar las omisiones y fallas que desde dicha perspectiva se observan en el proceso de enseñanza. Para ello se torna indispensable buscar los aspectos que permitan hacer evidente lo aparente de sus situación genérica, ya que sería en ese momento cuando podrían elevar su nivel de conciencia o juicio crítico. Para lograr esto último, se determinarán una serie de estrategias que permitan incidir en la práctica docente con clara tendencia al cambio cultural.

Primero se trabajará exclusivamente con las maestras-alumnas del ISIDM, para trascender finalmente sus espacios familiares y educativos.

Durante mucho tiempo la educación se ha basado en el desarrollo de la personalidad y del individuo, así como en el de la inteligencia, olvidando que el maestro y sus alumnos pertenecen a un medio y a una familia que posee características sociales, económicas y políticas muy particulares. De ello se encarga la sociología de la educación, cuyo exponente más conocido es Durkheim para quien la educación es "...además de un medio de socialización, un mecanismo para garantizar la reproducción de la división social del trabajo, y de esa manera la reproducción de la sociedad".(7)

La teoría que sustenta el sistema educativo mexicano tiene su base en el funcionalismo estadounidense que retoma a Durkheim, sitúa su problemática sociológica en torno a los conceptos de roles, normas y valores y ve a la educación como socialización y adaptación del medio.

Por ella se hace posible la transmisión de la cultura de parte de la generación adulta a una generación joven con el fin de mantener la tradición e incrementar la cohesión social.

Es así como se logra perpetuar la estructura económica mediante la asignación de roles y la cohesión social por la interiorización de las normas y valores de la sociedad.

La maestra ocupa una posición estratégica en la solución de ambas necesidades: por una parte produce y reproduce la fuerza de trabajo en la familia, desempeñando su "rol femenino" como madre, esposa, hija o hermana; socializando, además, desde la escuela, con tendencia a adaptar a los alumnos mediante las normas y valores establecidos.

El género es una categoría de estudio que cada día se utiliza más en las ciencias sociales. Son las condiciones culturales que se elaboran alrededor de los sexos femenino y masculino, estableciéndose como un conjunto de normas y prescripciones que la sociedad dicta, conformando los roles masculinos y femeninos llamados también roles de género.(8) Las relaciones de género incluyen: errores de creencia, rasgos de personalidad, prácticas, símbolos, representaciones, valores, conductas, normas y actividades que se asignan a hombres y mujeres durante un proceso de construcción social. Históricamente, la diferencia ha implicado subordinación del género femenino frente al masculino.

La perspectiva de los estudios de género tiene como centro el estudio de las razones de está subordinación y la propuesta de fundamentos para modificarla positivamente.(9)

La educación está permeada por la realidad social y los roles que marcan diferente participación de hombres y mujeres dentro de las instituciones que aparecen en el sistema escolar.

El maestro, actor principal del proceso de enseñanza, se trata como si fuera una persona cuyos intereses, capacidad y motivaciones estuvieran vinculadas sólo a su rol laboral, sin tomar en cuenta que la mayoría de los trabajadores del magisterio son mujeres y que en gran número de los casos cubren una doble y hasta triple jornada de trabajo.

Si bien la situación de la mujer es un tema universalmente estudiado, en México es de cuño reciente. La problemática educativa desde la categoría de género no tiene aquí tradición en el ámbito de la investigación. Todos los estudios realizados están enfocados hacia las condiciones que rodean a la mujer, pero el aspecto educativo desde tal perspectiva se ha olvidado. No se ha contado con financiamiento, este ha sido parcial, las investigadoras han trabajado tiempo extra sin retribución alguna o han cubierto una jornada adicional también sin remuneración.

La relevancia del presente trabajo radica en lo poco explorado de la combinación género-educación que parte de los aspectos culturales, actitudes y significados diversos que se establecen en condiciones determinadas entre hombres y mujeres y tiende a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

La metodología será de análisis documental o de contenido a partir de categorías predeterminadas, tales como género, educación y reproducción cultural, principalmente. La idea es tomar en cuenta a la mujer como sujeto y objeto de conocimiento, a partir de su contexto y bajo la cotidianidad.

Se advierte dentro del campo genérico la carencia de teorías y la inadecuación de metodologías, pero se intentará allegarse herramientas que se adapten a las características de los problemas abordados, con toda la apertura a nuevos enfoques y métodos de investigación flexibles que habrán de contribuir a captar los matices y aspectos cualitativos de la experiencia social de los sujetos. La observación participante, la entrevista profunda y el análisis del discurso y de documentos en distintas variantes, serán algunos de los métodos interpretativos a emplearse. Todo lo anterior habrá de concretarse en el estudio de caso.

Dado el estado inicial de la investigación, se hacen algunas propuestas con carácter tentativo:

  • Mayor conocimiento de la problemática que encierra el papel de las maestras desde su perspectiva de género.

  • Una mayor concientización del papel protagónico de las mismas en la cultura.

  • Elevar su nivel de preparación profesional, incluyendo su conocimiento de los estudios de género.

  • La inclusión de la perspectiva de género en las currícula de todos los niveles, desde educación inicial hasta posgrado.

  • Dar un seguimiento a los avances en esa área formativa, por medio de registros periódicos.

 

A manera de conclusión quiero señalar lo siguiente

La razón de que se realice este trabajo en el isidm, es por el hecho de que existe la tendencia a creer que mientras más alto es el nivel de preparación en las maestras, debiera corresponder mayor conciencia de género. De lo contrario se estaría reproduciendo un sistema patriarcal, con toda su problemática y las graves consecuencias que ello implica.

Todo indica que para el género femenino lo "natural" es perpetuar la subordinación en que las mujeres se encuentran inmersas, pero en un momento histórico como el presente, los paradigmas tradicionales caducan y las mujeres deben cuestionar su realidad; reflexionar si como viven ahora es como desean continuar el próximo siglo o milenio o bien, construir otros nuevos paradigmas; pero ahora ya como sujetos históricos, desde la cotidianidad, y las maestras habrán de asumir en esta tarea un papel protagónico: como agentes de cambio cultural.

 

Notas

1. Gabriela Delgado (et al.). "Estado de Conocimientos", en: Cuaderno 24, pássim. Ed. del Magisterio. México, 1993.

2. N. de la R. Cabe mencionar que en octubre de 1994 inició sus actividades el Centro de Estudios de Género (CEG) de la Universidad de Guadalajara.

3. Seudoconcreción, es el conjunto de fenómenos cotidianos que su regularidad, inmediatez y evidencia, penetra en la conciencia de los individuos asumiendo un aspecto independiente y natural.

4. Karell Kosic. Dialéctica de lo concreto. Ed. Grijalbo. México, 1976. p. 25.

5. Tríptico impreso por la Facultad de Medicina de la Universidad de Guadalajara. México, 1988-1989.

6. Selma James. El poder de la mujer en la subversión de la comunidad. Ed. Siglo XXI. México, 1977. p. VII.

7. Gilberto Guevara Niebla. Introducción a la teoría de la educación. Ed. Trillas. México, 1992. p. 52.

8. Gabriela Delgado. Ídem. p. 10.

9. Ídem.

 

Bibliografía

DELGADO, Gabriela. et. al. "Estados de conocimiento", en: Cuaderno 24. Ed. del Magisterio. México, 1993. p. 10.

GUEVARA Niebla, Gilberto. Introducción a la teoría de la educación. Ed. Trillas. México, 1992. p. 52.

JAMES, Selma. El poder de la mujer en la comunidad. Ed. Siglo XXI. México, 1977. p. VII.

Kosic, Karell. Dialéctica de lo concreto. Ed. Grijalbo. México, 1976. p. 25.

TRÍPTICO impreso por la Facultad de Medicina de la UdeG. México, 1988-89.

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