
La mujer como agente de cambio en la
educación: un estudio de caso
Ponencia presentada en el "1er. Encuentro Estatal de Investigación
Educativa", Guadalajara, Jal., julio de 1994.
Bertha Lilia Gutiérrez Campos*
* Coordinadora académica de la Secundaria 5 mixta de Zapopan, Jal.
La investigación educativa desde la perspectiva de género no tiene en
nuestro país tradición, al igual que el análisis de la situación de la mujer desde
esta misma perspectiva.
Las bases que logran su incorporación en foros de discusión emergen a
finales de la década de los setenta y se inscriben dentro de los movimientos sociales con
repercusiones a nivel mundial. Se caracteriza dicha década por la consolidación de
acciones determinadas, producto de las cuales es la aparición de la revista Fem y el
surgimiento del movimiento feminista mexicano.
El marco legislativo a nivel internacional se da en los ochenta, a
través de pactos y convenciones como: la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el
Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, el Pacto Internacional
sobre los Derechos Civiles y Políticos, así como la Convención sobre la eliminación de
todas las formas de discriminación contra la mujer.
Es así como la problemática de género pasa a formar parte de los
estudios político-sociales del país.
Las investigaciones realizadas se encauzan principalmente hacia las
condiciones que rodean a la mujer: hostigamiento sexual, desempleo, falta de oportunidades
de ingreso a niveles de educación superior, conflictos laborales por gravidez, al igual
que otros problemas sociales como: violación, prostitución, falta de protección social
a empleadas domésticas, etc., pero el ámbito educativo se ha olvidado.
Las instituciones que han investigado sobre género son: la Universidad
Nacional Autónoma de México, dentro de sus dependencias como el Centro de
Investigaciones y Servicios Educativos, la Facultad de Psicología en el desaparecido
Programa de Estudios de la Mujer hoy Programa Universitario de Estudios de
Género; el Colegio de México en el Programa Interdisciplinario de Estudios de la
Mujer; la Escuela Nacional de Antropología e Historia; el Instituto de Investigaciones
Históricas y la Universidad Pedagógica Nacional.
En 1983 se concreta el primer programa académico en el Colegio de
México, llamado Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM) con el
propósito de formar personas de diversas profesiones desde una perspectiva que tome en
cuenta la condición de las mujeres.
Actualmente son pocas las instituciones universitarias que cuentan con
programas y seminarios en relación con los estudios de la mujer, sin llegar al
reconocimiento dentro de la estructura académico-administrativa, ni a formar parte de los
currícula de las dependencias.1
En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara
se encuentra el Programa de Estudios de Género (PEGE), que ha conquistado un espacio con
su materia óptativa llamada Seminario de Estudios de la Mujer, cubriendo las funciones de
difusión, docencia e investigación por medio también de su biblioteca especializada, y
las asesorías de tesis y trabajos escolares a nivel superior, siendo en Guadalajara lo
que hasta el momento se conoce a este respecto, en cuanto al ámbito académico.2
De la vida cotidiana de las maestras surge la idea de la presente
investigación como una necesidad de reflexionar acerca de esa realidad, tan compartida
como impensada desde una condición de género.
Se pretende conocer esa realidad en su concreción o totalidad,
descubriendo para ello su naturaleza, en un intento por descubrir la seudoconcreción3 y en el afán de conocer dicha realidad como unidad
dialéctica y al ser humano como sujeto histórico social.4
La necesidad de que la maestra se descubra incluso por ella
misma como sujeto, es la razón de no referirse a los maestros en general, puesto
que a pesar de encontrarse dentro del mismo nivel de estructura social y ocupar un sitio
semejante en el mercado de trabajo la maestra, por las condiciones que ha vivido en un
proceso sociohistórico diferente que el hombre. No es entonces una idea separatista ni
feminista radical la determinante para abordar así el objeto de estudio, sino la de
reafirmar que cada hecho sólo es comprensible en su contexto propio, sin perder de vista
que hombres y mujeres juntos (y no una detrás del otro) serán quienes puedan modificar
las condiciones de su existencia.
En un estudio realizado en los años 1988-1989 por la Facultad de
Medicina de la Universidad de Guadalajara, con maestras de primaria del entonces
Departamento de Educación Pública en Jalisco, se encontró que la mayoría eran mujeres
jóvenes; sus edades fluctuaban entre 30 y 39 años. Todas contaban con nivel de
educación media superior, y sólo la tercera parte había alcanzado posgrado. De cada 10
maestras, 6 eran casadas, 3 solteras y 1 viuda o divorciada. Una de cada 10 era jefa de
familia y en general las familias eran numerosas ya que contaban con 7 miembros, más o
menos.
La maestra destinaba 42 hrs. a la semana aproximadamente, al trabajo
doméstico. El tiempo dedicado al trabajo en la escuela era de 24.5 hrs. o sea, menor que
el dedicado al hogar. La suma dio un total de 66.5 hrs. semanales. Se le consideró como
una jornada extensa, que además era intensa por el número de actividades que se
realizaban y compleja, por la diversidad de tareas que implicaba.5
Al partir del supuesto "...la relación de las mujeres con el
capital es fundamentalmente la de producir y reproducir la fuerza de trabajo presente y
futura de la que depende toda la explotación capitalista",6 se llega al nudo del trabajo doméstico para el cual se prepara a la
mayoría de las mujeres y por el que se les identifica. Dicho trabajo aislado y no
asalariado por una parte, y por la otra su trabajo como maestra, socializado y asalariado
constituyen dos aspectos importantes de la producción capitalista. Ambas actividades
conforman la doble jornada (a veces triple) que como tributo social rinden las mujeres por
el "privilegio" de permitirse ingresar a las filas del mercado laboral.
La "doble jornada" es sólo uno de los múltiples problemas
genéricos que se presentan a las maestras y por consiguiente a quienes son alumnas del
Instituto Superior de Investigación y Docencia del Magisterio (ISIDM) pero existen otros
más, como: ausencia de identidad de género, salud, sexismo, machismo, discriminación
política y laboral; que permean necesariamente su papel reproductor cultural.
¿Son las maestras concientes y reflexionan sobre su condición de
género?, ¿cómo trasciende tal problemática al reproducirse en los ámbitos familiar y
escolar?, ¿cuestionan su papel de reproductoras culturales?, ¿de qué manera se podrían
constituir en agentes de cambio?
Son algunas de las interrogantes a las que se pretende dar respuesta
durante el proceso, en el entendido de que si la maestra conoce y reflexiona sobre su
condición de género, podría elevar su nivel de conciencia y aplicar su juicio crítico
para cuestionar el papel asumido en la reproducción cultural, planteando así la
posibilidad de constituirse en agente de cambio, lo cual le confiere un poder ilimitado
como educadora.
Objetivo del presente estudio es conocer cómo se manifiesta, desde la
perspectiva de género, el papel de reproductora cultural de la maestra.
Al presentar los elementos teóricos que permitan explicar lo anterior,
dentro de sus ámbitos familiar y escolar, se podrá precisar cómo influyen los factores
sociales, institucionales y personales en dicha reproducción cultural, para poder así
demostrar que su papel forma parte de un proceso sociohistórico específico.
Es necesario identificar algunos de los problemas comunes que por su
condición de género se les presentan a las maestras, así como señalar las omisiones y
fallas que desde dicha perspectiva se observan en el proceso de enseñanza. Para ello se
torna indispensable buscar los aspectos que permitan hacer evidente lo aparente de sus
situación genérica, ya que sería en ese momento cuando podrían elevar su nivel de
conciencia o juicio crítico. Para lograr esto último, se determinarán una serie de
estrategias que permitan incidir en la práctica docente con clara tendencia al cambio
cultural.
Primero se trabajará exclusivamente con las maestras-alumnas del
ISIDM, para trascender finalmente sus espacios familiares y educativos.
Durante mucho tiempo la educación se ha basado en el desarrollo de la
personalidad y del individuo, así como en el de la inteligencia, olvidando que el maestro
y sus alumnos pertenecen a un medio y a una familia que posee características sociales,
económicas y políticas muy particulares. De ello se encarga la sociología de la
educación, cuyo exponente más conocido es Durkheim para quien la educación es
"...además de un medio de socialización, un mecanismo para garantizar la
reproducción de la división social del trabajo, y de esa manera la reproducción de la
sociedad".7
La teoría que sustenta el sistema educativo mexicano tiene su base en
el funcionalismo estadounidense que retoma a Durkheim, sitúa su problemática
sociológica en torno a los conceptos de roles, normas y valores y ve a la educación como
socialización y adaptación del medio.
Por ella se hace posible la transmisión de la cultura de parte de la
generación adulta a una generación joven con el fin de mantener la tradición e
incrementar la cohesión social.
Es así como se logra perpetuar la estructura económica mediante la
asignación de roles y la cohesión social por la interiorización de las normas y valores
de la sociedad.
La maestra ocupa una posición estratégica en la solución de ambas
necesidades: por una parte produce y reproduce la fuerza de trabajo en la familia,
desempeñando su "rol femenino" como madre, esposa, hija o hermana;
socializando, además, desde la escuela, con tendencia a adaptar a los alumnos mediante
las normas y valores establecidos.
El género es una categoría de estudio que cada día se utiliza más
en las ciencias sociales. Son las condiciones culturales que se elaboran alrededor de los
sexos femenino y masculino, estableciéndose como un conjunto de normas y prescripciones
que la sociedad dicta, conformando los roles masculinos y femeninos llamados también
roles de género.8 Las relaciones de género incluyen:
errores de creencia, rasgos de personalidad, prácticas, símbolos, representaciones,
valores, conductas, normas y actividades que se asignan a hombres y mujeres durante un
proceso de construcción social. Históricamente, la diferencia ha implicado
subordinación del género femenino frente al masculino.
"La perspectiva de los estudios de género tiene como centro el estudio de las razones de está subordinación y la propuesta de fundamentos para modificarla positivamente".9
La educación está permeada por la realidad social
y los roles que marcan diferente participación de hombres y mujeres dentro de las
instituciones que aparecen en el sistema escolar.
El maestro, actor principal del proceso de enseñanza, se trata como si
fuera una persona cuyos intereses, capacidad y motivaciones estuvieran vinculadas sólo a
su rol laboral, sin tomar en cuenta que la mayoría de los trabajadores del magisterio son
mujeres y que en gran número de los casos cubren una doble y hasta triple jornada de
trabajo.
Si bien la situación de la mujer es un tema universalmente estudiado,
en México es de cuño reciente. La problemática educativa desde la categoría de género
no tiene aquí tradición en el ámbito de la investigación. Todos los estudios
realizados están enfocados hacia las condiciones que rodean a la mujer, pero el aspecto
educativo desde tal perspectiva se ha olvidado. No se ha contado con financiamiento, este
ha sido parcial, las investigadoras han trabajado tiempo extra sin retribución alguna o
han cubierto una jornada adicional también sin remuneración.
La relevancia del presente trabajo radica en lo poco explorado de la
combinación género-educación que parte de los aspectos culturales, actitudes y
significados diversos que se establecen en condiciones determinadas entre hombres y
mujeres y tiende a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.
La metodología será de análisis documental o de contenido a partir
de categorías predeterminadas, tales como género, educación y reproducción cultural,
principalmente. La idea es tomar en cuenta a la mujer como sujeto y objeto de
conocimiento, a partir de su contexto y bajo la cotidianidad.
Se advierte dentro del campo genérico la carencia de teorías y la
inadecuación de metodologías, pero se intentará allegarse herramientas que se adapten a
las características de los problemas abordados, con toda la apertura a nuevos enfoques y
métodos de investigación flexibles que habrán de contribuir a captar los matices y
aspectos cualitativos de la experiencia social de los sujetos. La observación
participante, la entrevista profunda y el análisis del discurso y de documentos en
distintas variantes, serán algunos de los métodos interpretativos a emplearse. Todo lo
anterior habrá de concretarse en el estudio de caso.
Dado el estado inicial de la investigación, se hacen algunas
propuestas con carácter tentativo:
- Mayor conocimiento de la problemática que encierra el papel de las
maestras desde su perspectiva de género.
- Una mayor concientización del papel protagónico de las mismas en la
cultura.
- Elevar su nivel de preparación profesional, incluyendo su
conocimiento de los estudios de género.
- La inclusión de la perspectiva de género en las currícula de todos
los niveles, desde educación inicial hasta posgrado.
- Dar un seguimiento a los avances en esa área formativa, por medio de
registros periódicos.
A manera de conclusión quiero señalar lo siguiente
La razón de que se realice este trabajo en el isidm, es por el hecho de que existe la
tendencia a creer que mientras más alto es el nivel de preparación en las maestras,
debiera corresponder mayor conciencia de género. De lo contrario se estaría
reproduciendo un sistema patriarcal, con toda su problemática y las graves consecuencias
que ello implica.
Todo indica que para el género femenino lo "natural" es
perpetuar la subordinación en que las mujeres se encuentran inmersas, pero en un momento
histórico como el presente, los paradigmas tradicionales caducan y las mujeres deben
cuestionar su realidad; reflexionar si como viven ahora es como desean continuar el
próximo siglo o milenio o bien, construir otros nuevos paradigmas; pero ahora ya como
sujetos históricos, desde la cotidianidad, y las maestras habrán de asumir en esta tarea
un papel protagónico: como agentes de cambio cultural.
Notas
1. Delgado, Gabriela. et. al. "Estado de
Conocimientos", en: Cuaderno 24, pássim. Ed. del Magisterio. México, 1993.
2. N. de la R. Cabe mencionar que en octubre de 1994
inició sus actividades el Centro de Estudios de Género (CEG) de la Universidad de
Guadalajara.
3. Seudoconcreción, es el conjunto de fenómenos
cotidianos que su regularidad, inmediatez y evidencia, penetra en la conciencia de los
individuos asumiendo un aspecto independiente y natural.
4. Kosic, Karell. Dialéctica de lo concreto.
Ed. Grijalbo. México, 1976. p. 25.
5. Tríptico impreso por la Facultad de Medicina de la
Universidad de Guadalajara. México, 1988-1989.
6. James, Selma. El poder de la mujer en la
subversión de la comunidad. Ed. Siglo XXI. México, 1977. p. VII.
7. Guevara Niebla, Gilberto. Introducción a la
teoría de la educación. Ed. Trillas. México, 1992. p. 52.
8. Delgado, Gabriela. Idem. p. 10.
9. Idem.
Bibliografía
DELGADO, Gabriela. et. al. "Estados de conocimiento", en: Cuaderno 24.
Ed. del Magisterio. México, 1993. p. 10.
GUEVARA Niebla, Gilberto. Introducción a la teoría de la educación. Ed.
Trillas. México, 1992. p. 52.
JAMES, Selma. El poder de la mujer en la comunidad. Ed. Siglo XXI. México, 1977.
p. VII.
KARELL, Kosic. Dialéctica de lo concreto. Ed. Grijalbo. México, 1976. p. 25.
TRÍPTICO impreso por la Facultad de Medicina de la UdeG. México, 1988-89.