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Intervención del Profr. Ulises González García, secretario general del Comité Ejecutivo de
la Sección 47 del SNTE, en el Foro de Consulta Popular Sobre Educación y
Sociedad para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, el 25 de abril de
1995
Educar para la
democracia, la libertad y la justicia
La realización
de este Foro de Consulta Popular, al margen de las prescripciones legales que
lo sustentan, representa una condición especial de una sociedad democrática, ya
que en él debe producirse el debate público, acerca de la determinación de las
políticas que habrán de orientar el desarrollo de nuestro país.
En consecuencia,
mi participación en este Foro, con la representación de los miembros de la
Sección 47 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, responde a
un permanente interés de nuestro sindicato sobre nuestra materia de trabajo: la
educación. Y al mismo tiempo, a nuestra vocación social para mantener un compromiso
irreductible: servir a la educación del pueblo de México.
Desde esta doble
responsabilidad, los planteamientos aquí formulados se inscriben en el contexto
de los resultados del Primer Congreso Nacional de Educación, realizado en
noviembre de 1994. Este amplio ejercicio de opinión conjugó el análisis y
deliberación a través de más de 14,000 asambleas delegacionales y 55 congresos
seccionales en todos los estados de la república para concluir en la reunión
nacional en la participaron más de 11,000 delegados fraternales y efectivos.
Como fruto de
estos trabajos, nuestro sindicato plasmó sus aportaciones en el documento 10
propuestas para asegurar la calidad de la educación pública; la cual,
posteriormente, fue entregada al Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León, Presidente
de México; como testimonio fehaciente de nuestra convicción de que una
educación pública de calidad es un instrumento irreemplazable para la vida
democrática y para la equidad; un medio insustituible para favorecer la
movilidad social y una herramienta de justicia y libertad.
Con fundamento
en esta premisa, formulo los siguientes considerandos:
-
El porvenir
de nuestras sociedades es la democracia; una nueva configuración de la
geografía política contemporánea, nos alecciona, advirtiéndonos cómo los
pueblos han optado por la democracia como vía para su transformación política y
social, en nuestro caso, la agenda nacional, coloca en el núcleo del debate, la
necesidad de revisar nuestras prácticas democráticas y proceder a su
perfeccionamiento y amplitud; como condiciones insalvables para dirimir el
conflicto político.
-
Esta
demanda por una mayor y efectiva democracia, no podrá satisfacerse con el
cuerpo de garantías jurídicas que protegen al ciudadano de la arbitrariedad del
poder público: se trata en sí, de un reclamo para desterrar la inequidad y la
marginación de grupos sociales que demandan participación en las
responsabilidades y decisiones de una sociedad auténticamente democrática.
-
Esta
relación de igualdad democrática y de sus prácticas para ejercerla por parte de
los ciudadanos, reclama a su vez la exigencia de una educación capaz de
erradicar la desigualdad de instrucción existente entre los grupos sociales. De
ahí la necesidad de planteamos el compromiso para que la educación democrática,
sea una preparación para el ejercicio real de la democracia.
-
Desde tal
perspectiva, la enseñanza de la democracia no puede separarse de la práctica
política. Se debe proporcionar a los ciudadanos bases sólidas de conocimientos
en materia socioeconómica y política, y desarrollar su capacidad de juicio;
promoviendo en ellos su participación activa en la vida publica, social,
sindical y cultural de su comunidad y de la nación.
-
La
educación para la política, como un componente de la vida democrática; no debe
suscitar confusiones. Una cosa es el adoctrinamiento ideológico o político; y
otra muy distinta la preparación para una libre y amplia reflexión sobre la
naturaleza de los poderes, sus componentes y las fuerzas que actúan en y a
través de las instituciones. Se trata de formar hombres capaces de comprender
las estructuras de la sociedad en que viven; capaces de cumplir los cometidos
reales de su existencia. Pero principalmente, capaces de descifrar e intervenir
mediante sus elecciones, la actividad política.
En el marco de
estos considerandos, me permito citar a continuación, las propuestas
presentadas por nuestro sindicato, en el documento al que me he referido:
Establecer un
diálogo permanente entre el magisterio nacional y todos los sectores del estado
y la sociedad para definir con mayor decisión los valores, objetivos y fines
del Sistema Educativo Nacional y los medios necesarios para su realización,
ante los cambios que afectan el desarrollo del país.
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Defender los
valores y principios que establece el artículo 3º constitucional: una educación
pública nacional de carácter integral, laica, gratuita, obligatoria,
democrática y de calidad, y crear las condiciones para su cabal cumplimiento.
-
Evaluar
los cambios al artículo tercero constitucional y a la Ley General de Educación
para garantizar el respeto y cumplimiento de los principios y valores que
históricamente han sustentado la educación nacional.
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Revisar
el texto constitucional para asegurar que establezca la prioridad de la educación
preescolar, la media superior, la superior y la normal, así como las
obligaciones del Estado y la sociedad con los niveles educativos.
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Instrumentar
mecanismos adecuados y crear las condiciones propicias para que los padres de
familia y tutores cumplan con la obligación constitucional de enviar a sus
hijos o pupilos a la escuela.
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Garantizar
el cumplimiento de la obligatoriedad del estado en la satisfacción a la demanda
por educación primaria y secundaria.
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Otorgar
a la gratuidad un sentido integral que incluya a los elementos que aseguren una
educación pública de calidad y las condiciones adecuadas y suficientes para el
desempeño de un trabajo docente profesional en el que todos los niños estén en
condiciones de enfrentar con éxito las tareas del aprendizaje escolar.
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Propiciar
que la escuela se convierta en un espacio ejemplar donde priven las prácticas
de democracia, tolerancia, justicia, solidaridad, crítica y reflexión.
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Estimular
la creatividad y la capacidad de innovación en las escuelas, a fin de que los
maestros aporten elementos para la construcción de los modelos pedagógicos que
impulsen la formación y el cumplimiento en la práctica cotidiana de los valores
fundamentales de la educación pública.
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Fortalecer
la educación y la escuela pública, mediante políticas que articulen amplios
consensos sociales en favor del desarrollo del sector educativo, que sean
eficaces y se sujeten de manera estricta a los valores y principios de la
educación establecidos en el artículo tercero constitucional.
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Dar
continuidad a los proyectos que efectivamente contribuyan al logro de los
objetivos y fines de la educación pública, más allá de los cambios sexenales,
para establecer una política de estado en materia educativa, por medio de una
adecuada legislación que garantice su permanencia y aplicación.
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Sustentar
las innovaciones educativas en estudios formales y bien fundamentados que
aseguren su viabilidad y pertinencia.
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Asegurar
marcos legales congruentes y políticos coordinados entre los ámbitos federal,
estatal y municipal.
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Generar
un equilibrio justo y equitativo en la asignación de recursos a todos los
tipos, niveles y modalidades educativos, dando prioridad a los sectores y
regiones que presenten mayor rezago.
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Profundizar
en el análisis del significado, los alcances e implicaciones que adquieren los
valores y principios de la educación en el nuevo contexto nacional e
internacional:
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Establecer
una sólida formación ciudadana en la escuela, propiciando en los educandos un
profundo conocimiento de las cualidades y características reales de nuestra
vida republicana, con el objeto de despertar en ellos una actitud crítica y
participativa, comprometida con su perfeccionamiento.
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Reforzar
el conocimiento y el amor a México, el respeto a los símbolos patrios y el
orgullo por nuestra cultura.
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Replantear
el concepto de nación a partir de la aceptación plena de su carácter pluriétnico y pluricultural, de la creciente interdependencia y globalidad de
las economías nacionales.
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Promover
en los educandos la formación de una cultura humanística, científica y
tecnológica abierta al cambio.
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Hacer
del trabajo uno de los ejes de formación de los educandos, creando un fuerte
sentido de responsabilidad para que los derechos y obligaciones se asuman con
plenitud.
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Diseñar
estrategias educativas y formas de trabajo en la escuela que propicien
efectivamente la educación con base en los valores y principios que establecen
el artículo tercero constitucional y la Ley General de Educación.
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Impulsar un
diálogo permanente entre el magisterio, la sociedad y el estado, para:
-
Precisar
el significado y alcances que adquieren los grandes preceptos constitucionales
a la luz de los cambios actuales.
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Incorporar
los objetivos necesarios para que la educación nacional se convierta en el eje
de la transformación y desarrollo del país.
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Revisar
periódicamente que los planes y programas de estudios propicien el perfil
requerido del egresado de la educación básica, en función de las necesidades
del país y los retos del futuro.
Por su
compromiso social, la educación debe contribuir a la realización de un proyecto
vital para nuestro futuro como nación: fortalecer y perfeccionar nuestra vida
democrática, como garantía de la permanencia de la justicia y de la libertad.
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