Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 7

(siete)

SECCIÓN

páginas

de la 61 a la 62 de 64

documentos

Guadalajara, México - Diciembre de 1995

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Intervención del Profr. Ulises González García, secretario general del Comité Ejecutivo de la Sección 47 del SNTE, en el Foro de Consulta Popular Sobre Educación y Sociedad para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, el 25 de abril de 1995

Educar para la democracia, la libertad y la justicia

La realización de este Foro de Consulta Popular, al margen de las prescripciones legales que lo sustentan, representa una condición especial de una sociedad democrática, ya que en él debe producirse el debate público, acerca de la determinación de las políticas que habrán de orientar el desarrollo de nuestro país.

En consecuencia, mi participación en este Foro, con la representación de los miembros de la Sección 47 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, responde a un permanente interés de nuestro sindicato sobre nuestra materia de trabajo: la educación. Y al mismo tiempo, a nuestra vocación social para mantener un compromiso irreductible: servir a la educación del pueblo de México.

Desde esta doble responsabilidad, los planteamientos aquí formulados se inscriben en el contexto de los resultados del Primer Congreso Nacional de Educación, realizado en noviembre de 1994. Este amplio ejercicio de opinión conjugó el análisis y deliberación a través de más de 14,000 asambleas delegacionales y 55 congresos seccionales en todos los estados de la república para concluir en la reunión nacional en la participaron más de 11,000 delegados fraternales y efectivos.

Como fruto de estos trabajos, nuestro sindicato plasmó sus aportaciones en el documento 10 propuestas para asegurar la calidad de la educación pública; la cual, posteriormente, fue entregada al Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León, Presidente de México; como testimonio fehaciente de nuestra convicción de que una educación pública de calidad es un instrumento irreemplazable para la vida democrática y para la equidad; un medio insustituible para favorecer la movilidad social y una herramienta de justicia y libertad.

Con fundamento en esta premisa, formulo los siguientes considerandos:

  1. El porvenir de nuestras sociedades es la democracia; una nueva configuración de la geografía política contemporánea, nos alecciona, advirtiéndonos cómo los pueblos han optado por la democracia como vía para su transformación política y social, en nuestro caso, la agenda nacional, coloca en el núcleo del debate, la necesidad de revisar nuestras prácticas democráticas y proceder a su perfeccionamiento y amplitud; como condiciones insalvables para dirimir el conflicto político.

  2. Esta demanda por una mayor y efectiva democracia, no podrá satisfacerse con el cuerpo de garantías jurídicas que protegen al ciudadano de la arbitrariedad del poder público: se trata en sí, de un reclamo para desterrar la inequidad y la marginación de grupos sociales que demandan participación en las responsabilidades y decisiones de una sociedad auténticamente democrática.

  3. Esta relación de igualdad democrática y de sus prácticas para ejercerla por parte de los ciudadanos, reclama a su vez la exigencia de una educación capaz de erradicar la desigualdad de instrucción existente entre los grupos sociales. De ahí la necesidad de planteamos el compromiso para que la educación democrática, sea una preparación para el ejercicio real de la democracia.

  4. Desde tal perspectiva, la enseñanza de la democracia no puede separarse de la práctica política. Se debe proporcionar a los ciudadanos bases sólidas de conocimientos en materia socioeconómica y política, y desarrollar su capacidad de juicio; promoviendo en ellos su participación activa en la vida publica, social, sindical y cultural de su comunidad y de la nación.

  5. La educación para la política, como un componente de la vida democrática; no debe suscitar confusiones. Una cosa es el adoctrinamiento ideológico o político; y otra muy distinta la preparación para una libre y amplia reflexión sobre la naturaleza de los poderes, sus componentes y las fuerzas que actúan en y a través de las instituciones. Se trata de formar hombres capaces de comprender las estructuras de la sociedad en que viven; capaces de cumplir los cometidos reales de su existencia. Pero principalmente, capaces de descifrar e intervenir mediante sus elecciones, la actividad política.

En el marco de estos considerandos, me permito citar a continuación, las propuestas presentadas por nuestro sindicato, en el documento al que me he referido:

Establecer un diálogo permanente entre el magisterio nacional y todos los sectores del estado y la sociedad para definir con mayor decisión los valores, objetivos y fines del Sistema Educativo Nacional y los medios necesarios para su realización, ante los cambios que afectan el desarrollo del país.

  1. Defender los valores y principios que establece el artículo 3º constitucional: una educación pública nacional de carácter integral, laica, gratuita, obligatoria, democrática y de calidad, y crear las condiciones para su cabal cumplimiento.

    1. Evaluar los cambios al artículo tercero constitucional y a la Ley General de Educación para garantizar el respeto y cumplimiento de los principios y valores que históricamente han sustentado la educación nacional.

    2. Revisar el texto constitucional para asegurar que establezca la prioridad de la educación preescolar, la media superior, la superior y la normal, así como las obligaciones del Estado y la sociedad con los niveles educativos.

    3. Instrumentar mecanismos adecuados y crear las condiciones propicias para que los padres de familia y tutores cumplan con la obligación constitucional de enviar a sus hijos o pupilos a la escuela.

    4. Garantizar el cumplimiento de la obligatoriedad del estado en la satisfacción a la demanda por educación primaria y secundaria.

    5. Otorgar a la gratuidad un sentido integral que incluya a los elementos que aseguren una educación pública de calidad y las condiciones adecuadas y suficientes para el desempeño de un trabajo docente profesional en el que todos los niños estén en condiciones de enfrentar con éxito las tareas del aprendizaje escolar.

    6. Propiciar que la escuela se convierta en un espacio ejemplar donde priven las prácticas de democracia, tolerancia, justicia, solidaridad, crítica y reflexión.

    7. Estimular la creatividad y la capacidad de innovación en las escuelas, a fin de que los maestros aporten elementos para la construcción de los modelos pedagógicos que impulsen la formación y el cumplimiento en la práctica cotidiana de los valores fundamentales de la educación pública.

  2. Fortalecer la educación y la escuela pública, mediante políticas que articulen amplios consensos sociales en favor del desarrollo del sector educativo, que sean eficaces y se sujeten de manera estricta a los valores y principios de la educación establecidos en el artículo tercero constitucional.

    1. Dar continuidad a los proyectos que efectivamente contribuyan al logro de los objetivos y fines de la educación pública, más allá de los cambios sexenales, para establecer una política de estado en materia educativa, por medio de una adecuada legislación que garantice su permanencia y aplicación.

    2. Sustentar las innovaciones educativas en estudios formales y bien fundamentados que aseguren su viabilidad y pertinencia.

    3. Asegurar marcos legales congruentes y políticos coordinados entre los ámbitos federal, estatal y municipal.

    4. Generar un equilibrio justo y equitativo en la asignación de recursos a todos los tipos, niveles y modalidades educativos, dando prioridad a los sectores y regiones que presenten mayor rezago.

  3. Profundizar en el análisis del significado, los alcances e implicaciones que adquieren los valores y principios de la educación en el nuevo contexto nacional e internacional:

    1. Establecer una sólida formación ciudadana en la escuela, propiciando en los educandos un profundo conocimiento de las cualidades y características reales de nuestra vida republicana, con el objeto de despertar en ellos una actitud crítica y participativa, comprometida con su perfeccionamiento.

    2. Reforzar el conocimiento y el amor a México, el respeto a los símbolos patrios y el orgullo por nuestra cultura.

    3. Replantear el concepto de nación a partir de la aceptación plena de su carácter pluriétnico y pluricultural, de la creciente interdependencia y globalidad de las economías nacionales.

    4. Promover en los educandos la formación de una cultura humanística, científica y tecnológica abierta al cambio.

    5. Hacer del trabajo uno de los ejes de formación de los educandos, creando un fuerte sentido de responsabilidad para que los derechos y obligaciones se asuman con plenitud.

    6. Diseñar estrategias educativas y formas de trabajo en la escuela que propicien efectivamente la educación con base en los valores y principios que establecen el artículo tercero constitucional y la Ley General de Educación.

  4. Impulsar un diálogo permanente entre el magisterio, la sociedad y el estado, para:

    1. Precisar el significado y alcances que adquieren los grandes preceptos constitucionales a la luz de los cambios actuales.

    2. Incorporar los objetivos necesarios para que la educación nacional se convierta en el eje de la transformación y desarrollo del país.

    3. Revisar periódicamente que los planes y programas de estudios propicien el perfil requerido del egresado de la educación básica, en función de las necesidades del país y los retos del futuro.

Por su compromiso social, la educación debe contribuir a la realización de un proyecto vital para nuestro futuro como nación: fortalecer y perfeccionar nuestra vida democrática, como garantía de la permanencia de la justicia y de la libertad.

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