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Guadalajara, México - Diciembre de 1995 |
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Las cuatro estaciones del profesor (Del libro inédito Héroes, Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde, 1994) de Luis Medina Gutiérrez*
1 No es difícil su ruedo, suelo hallarlo pegado a los pies de una muchacha que es su sombra. Con la voz de maestro tejiendo como un artrópodo, eco en el salón; con el ansia del caballero que llega tarde a la cita, solo, como el ruido de la lanza ante el puente levadizo de dos piernas cruzadas, y la fosa que lo separa de esas princesas, con sus joyas de cuadernos y lápices.
2 Corre con el papalote gris de un camión; camina por llanos negros, entre toreros de lumbre, bajo una carpa de luciérnagas; mira la sarna en las paredes del vecindario, las costras de niños en el patio, las puertas heridas de gente, y la cosecha levantada de acero y cristal.
3 Lo escupe el taxi, la lluvia tira una limosna de agua sigue el goteo a escondidas, a la plaza que huye, a la catedral que corre tras una mirada de años, a un espejo que lleva de cara enfrentado a un aparador: el combate es desigual, la vitrina lo vence, devolviéndole el paredón de siempre a su alma.
4 El viajero de hora completa y aritmética mala, admite no saber sumar los números del trabajo y el costo de los ojos. Mira el minuto sobre su casa y aroma y palpa el portafolio, está seguro de haber recogido los trabajos, de haber aplicado los exámenes, de encontrar a su esposa partida en arrugas y regaños.
Convencido de que mañana, Cronos lo espera en su pupitre. |
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