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Guadalajara, México - Diciembre de 1995 |
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Los cursos de capacitación y actualización pedagógica en la práctica docente Celia Luévanos Aguirre* * Investigadora de la Dirección de Psicopedagogía de la S. E. y asesora de la UPN. Desde que México se constituye como nación independiente se ha considerado a la educación como uno de los pilares fundamentales del desarrollo económico, político y socio-cultural, de esta manera, una de las demandas más persistentes de la sociedad ha sido la de realizar con calidad los servicios educativos. En los últimos años la profesionalización del magisterio ha sido percibida como uno de los ejes centrales de tal cualificación educativa y una de las estrategias al respecto la ha constituido la capacitación y actualización de los profesores en servicio. En Jalisco, respecto a los profesores de educación primaria que pertenecían (antes de la federalización educativa, mayo de 1992) al sistema educativo estatal, esta capacitación y actualización se ha llevado a cabo de manera institucional a través de cursos, los cuales de acuerdo con algunos de sus planeadores y conductores tienen como finalidades generales:
Todo ello abonado a un objetivo central: que el profesor sea capaz de transformar cualitativamente su práctica docente. Ante todo esto surge un cuestionamiento: ¿cómo indagar si este objetivo se cumple?, ¿cuál estrategia de investigación nos permitiría evidenciar la incidencia de estos cursos en la práctica docente?
Para estudiar opiniones de los profesores en cuanto a la incidencia mencionada es necesario definir algunos supuestos conceptuales que orientan el análisis: 1. La relación de incidencia significativa de los cursos en la práctica docente implica que el profesor es capaz de interrelacionar práctica cotidiana, contenidos de los cursos y práctica transformada; 2. Esta interrelación, en términos analíticos, supone que el profesor accede a los siguientes niveles: a). Logra aprendizajes en los cursos, b). Estos aprendizajes le propician la reflexión y crítica a su práctica cotidiana, d). El reflexionar y criticar su práctica le demanda realizar acciones o asumir actitudes en situaciones concretas, d). Estas acciones y actitudes le conducen a resolver problemas de su labor docente, e). Al resolver estos problemas realiza una práctica docente transformada. * Cada uno de los niveles subsume a los anteriores y hacen referencia a uno o varios de los siguientes rubros: – Conocimientos, los niveles de incidencia que se refieren a información sobre algún tópico o asunto; – Actitudes, los referidos a la disposición de ánimo que se demuestra en una actividad o relación; – Habilidades, que aluden a destrezas o capacidades para realizar un trabajo de tipo operativo. – En las expresiones de opinión de los profesores la congruencia entre los niveles de incidencia es paralela a la congruencia en la descripción de la relación cursos-práctica docente, la cual podemos precisar a partir de los cinco niveles de comprensión que define Edward de Bono.(2) 1. Descripción simple de lo acontecido (sin establecer relación cognoscitiva entre el sujeto y el suceso). 2. Descripción con términos vagos, sin sentido (mazamorra). 3. Descripción con asignación de nombre a ciertos mecanismos. 4. Descripción del proceso de funcionamiento con relaciones de causa-efecto. 5. Descripción con amplios detalles, dando explicación de cada aspecto del proceso elaborando una guía o modelo (visión integral de una situación). Con base en un estudio realizado3 con 353 profesores sobre su opinión acerca de la incidencia del último curso al que asistieron en su práctica, podemos destacar los siguientes datos y apreciaciones respecto a los niveles de incidencia.
Estos aspectos permiten hacer algunas consideraciones y reflexiones acerca de los niveles de incidencia de los cursos en la práctica docente:
Es conveniente pues, implementar espacios de reflexión, análisis e identificación del quehacer docente porque no se puede transformar lo que se siente ajeno, alejado de nosotros. Asimismo en necesario construir procesos de capacitación y actualización que sí posibiliten la reconceptualización y transformación de la práctica docente cotidiana, situación que contribuirá de manera importante en el incremento de la calidad educativa.
Notas 1. Cf. Clark, Cristopher y Peterson, Penélope. "Procesos de pensamiento de los docentes", en: Wittrock, M. La investigación en la enseñanza III. Profesores y alumnos. Paidós, 1990. 2. Cf. De Bono, Edward. El pensamiento práctico. 3. LUÉVANOS, Celia y Millán, Francisco. "Los cursos de capacitación y actualización pedagógica, su incidencia en la práctica docente desde la opinión de los profesores de educación primaria del estado". (Tesis de maestría en Investigación Educativa. CIPS, Secretaría de Educación, Jal., junio de 1994). 4. Una amplia conceptualización de estas perspectivas se encuentran en Moreno B., Guadalupe. "Las ciencias de la educación: una propuesta de conceptualización", en: Antología para el Taller de Producción de Artículos para la Publicación. CIPS-Secretaría de Educación. 5. BOURDIEU, Pierre. Sociología y Cultura. Grijalbo. p. 242. |
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