Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 7

(siete)

SECCIÓN

páginas

de la 39 a la 41 de 64

... el rollo

Guadalajara, México - Diciembre de 1995

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La investigación y la formación de docentes en Educación Normal

Julia Adriana Juárez Rodríguez*

* Docente e investigadora en la Escuela Normal de Jalisco (ENJ) y en la Maestría en Educación con Intervención en la Práctica Educativa (MEIPE), del Sistema de Superación Magisterial (SISUMA).

Este artículo surge de un proceso investigativo realizado en una primera etapa en 1989-1990 y una segunda de octubre de 1992 a diciembre de 1993, titulado "La investigación educativa en las escuelas normales del estado de Jalisco", realizada por las maestras Beatriz Plascencia y Julia Adriana Juárez, con el objeto de describir el estado actual de la investigación educativa en las instituciones formadoras de docentes del estudio.

Las unidades de análisis que se tomaron como base fueron: las estructuras académicas administrativas para la investigación, la formación de los docentes-investigadores y los productos de investigación realizados por los mismos.

Cabe aclarar que para los efectos de este trabajo, sólo abordaré el problema relativo al nivel de formación de profesores que integren el área de investigación, como elemento fundamental para desarrollar investigación como actividad sustantiva en educación superior.

Recordemos que es a partir de marzo de 1984, cuando se publicó el decreto nacional mediante el cual se estableció que "la educación normal en su nivel y cualquiera de sus tipos y especialidades tendrá el grado académico de licenciatura" (Diario oficial, 1984), estableciendo el bachillerato como antecedente para ingresar a los planteles de educación normal básica. El decreto trajo como consecuencia la necesidad de implementar tres funciones sustantivas,(1) inherentes a las instituciones de educación superior: docencia, investigación y difusión; además evidenció la necesidad de contar con personal docente capaz de atender en forma consistente el buen desempeño de dichas funciones y por último, la necesidad de reestructurar el esquema de flujo que tienen las Normales como forma institucional.

También trajo consigo otras consecuencias, como cubrir sin criterio de selección unificado o por normatividad, los espacios curriculares en la planta de maestros existentes, el reto de vincular la teoría con la práctica y la necesidad de desarrollar Investigación Educativa (IE). Sin embargo esta última tendría que entenderse y conceptualizarse con un sentido más novedoso, más reflexivo, más sistemático, más como proceso intelectivo, es decir, entender IE como lo plantean Jean Pierre Vielle y Carlos Pallán como "...un conjunto de actividades intencionadas y organizadas de búsqueda sistemática, indagación, obtención, selección e interpretación de la formación reflexiva, crítica y sistemática que lleva al descubrimiento, la formulación de diseño de algo nuevo (invención); valores, ideas, prototipos, objetos o productos, mecanismos, procesos, procedimientos, recomendaciones de política, esquemas de acción, planes y programas, patrones de conducta y comportamiento, es decir, actividades que piensan del proceso, que dan límites, orden y medidas de los hechos a investigar."

Con este carácter institucional y sistemático, la IE es una acción que se incorpora al sistema de educación generando demandas que respondan adecuadamente a las exigencias académicas de calidad de la formación de docentes.

La IE está orientada a vincularse con la docencia "de manera que los conocimientos que se generen estén claramente delimitados hacia la comprensión, explicación y transformación del fenómeno educativo" (Hidalgo, Maya, y Vázquez, 1986: 3).

Sin embargo, las condiciones del docente al enfrentarse a este cambio, no fueron favorables, primero por no contar con los elementos teórico-metodológicos necesarios para la conducción de alumnos que tenían el antecedente del bachillerato y segundo, porque se dejó de lado en este cambio nominal la formación de docentes.

La insuficiente preparación de algunos de los docentes tiene raíces históricas, derivadas, como lo señala Reyes "...de la sobrecarga académica que durante años pesó sobre muchos de los maestros de educación normal, las nulas oportunidades de superación, agravados en muchos casos por la ubicación geográfica de algunas escuelas, situación que se mantiene pese a la existencia desde 1982 de un reglamento interior del personal académico, que en su esencia pretendió crear condiciones para el desarrollo del personal docente a efecto de que se disponga de tiempo para investigar" (Reyes, 1987: 3), la omisión de las condiciones desfavorables impidió que se esclarecieran los problemas educativos vinculados a la acción de los docentes, es decir, las autoridades educativas nacionales y regionales no concedieron la importancia suficiente a la preparación académica del docente para enfrentarse a este reto. Considero que no se pueden romper de la noche a la mañana los modelos pedagógicos de fuerte tradición ni la manera acrítica en que los docentes han reproducido su práctica. Esta situación refuerza la necesidad de la participación de los docentes de las normales en las nuevas tareas institucionales. Sin embargo, son los docentes y administradores de la educación, los actores principales para que sea operativo el proceso de un cambio y, por lo mismo, ambos deben de involucrarse al problema para aceptar este reto en la educación Normal.

 

Situación actual

En cierta medida "es evidente que el énfasis en la docencia y en su autopercepción como instituciones formadoras de docentes, fundamentalmente explica la falta de tradición y el escaso desarrollo de la investigación educativa" (Soria, p: 63), pero con la elevación de la educación Normal al nivel superior, se plantea esta actividad como nutriente enriquecedora de la docencia e instrumento de transformación de la realidad. Sin embargo no se ha hecho.

Por otro lado, un medio para lograr la transformación educativa en el nivel normal será y es la investigación educativa, pero, para impulsarla se requiere, entre otros recursos, personal capacitado académicamente para realizar las tareas o actividades que le corresponden.

Ante este panorama, los criterios de selección para ubicar a los docentes en el área de investigación de cada una de las quince instituciones normalistas en Jalisco,(2) determinaron qué docentes desempeñarían esta función sustantiva. Así se hizo evidente con los datos recabados en la entrevista dirigida a coordinadores de área y directivos de las escuelas Normales.

Los siguientes datos permiten dar cuenta de la diversidad de criterios que utilizaron para determinar quiénes trabajarían en el área de investigación:

Criterios

Total de escuela

• Por determinación de las autoridades institucionales.

6

• Por interés de cada maestro.

4

• Por formación.

4

• Por votación en asamblea.

1

Total

15

Lo anterior manifiesta que hay indefinición de mecanismos, normas y criterios que sustenten la selección del personal para ser incorporado al área de investigación.

Seguramente, la diversidad de criterios surge porque se desconoce o no se tiene una idea clara de qué se espera de ella. Lo anterior hace que esta actividad resulte poco atractiva para muchos de los maestros acostumbrados a su labor cotidiana como docente.

Tanto el problema de asignación de nuevas tareas del personal, como el criterio para determinar quién trabaja en el área de investigación, como el impulsar la actividad de investigación, nos lleva a preguntar ¿con qué elementos teórico-metodológicos se enfrentan los docentes en la actualidad para desarrollar la actividad investigativa en educación normal?, ¿qué nivel de formación prevalece en los docentes que hacen investigación?

Con base en un cuestionario aplicado a 67 docentes de un total de 77 que hacen investigación en las escuelas Normales en Jalisco, se recabaron datos para conocer el nivel de formación de los mismos, obteniendo los siguientes resultados:

Estudio realizado

No. de maestros

%

• Doctorado

1

2

• Maestría

11

16

• Normal Superior

43

64

• UPN

10

15

• Normal Básica

2

3

Total

67

100

Lo que advierten estos datos, es que el nivel de licenciatura, el cual predomina, no es el nivel de formación donde se prepara al alumno de manera prioritaria para hacer investigación; sin embargo, actualmente en educación Normal los planes y programas de estudio (a partir de 1984) están estructurados para realizar actividades y vincular la docencia con la investigación.

Esta incipiente preparación de los docentes en el campo de la investigación repercute en la calidad del hábitus, que debe poseer el docente investigador para realizar sus prácticas investigativas exigidas en el nivel superior.

Esto último se hace evidente en los trabajos que han desarrollado los docentes en el campo de la investigación, que a continuación se señalan:

Trabajos realizados

F/de trabajo

%

• Instructivos

7

9

• Antologías

3

4

• Artículos

3

4

• Ponencias

2

2

• Cuentos

1

1

• Ensayos varios

47

57

• Libros

3

4

• Investigaciones

16

20

Total

82

100

En este sentido, se puede inferir que las áreas de investigación de las escuelas Normales están trabajando pero, se tiene poca participación en investigaciones educativas, puesto que en lo general los trabajos antes señalados están enfocados como ayuda a la docencia; sin embargo, a la fecha no han sido publicados ni difundidos a la comunidad normalista debido a la falta de recursos económicos de las instituciones. Como se observa en el cuadro anterior, la tendencia de la práctica investigativa son los ensayos y no la investigación educativa.

 

Aspecto propositivo

Al efectuar el análisis en torno a la formación de profesores que integran el área de investigación, se advierte que, las aproximaciones a una solución involucran aspectos que van desde lo político y normativo, hasta lo académico. Si bien la descripción ha sido simple,(3) en cuanto a analizar el tema de los elementos que conforman los rasgos de los docentes-investigadores mencionaré que, será necesario construir actividades adecuadas "para observar un objeto de estudio, que articule de manera pertinente la construcción de conceptos teóricos, de los aspectos observados y la forma de abordarlos y relacionarlos" (Pardos, et. al. :6), allí que la propuesta va encaminada a: clarificar concepto y proceso de investigación, promoviendo un aprendizaje de la investigación educativa mediante la creación de programas de formación de los formadores de docentes que hacen investigación en las escuelas Normales.

De lo anterior se desprende la idea de no olvidar que la epistemología podría resultar ser la que vincule la docencia con la investigación, es decir, plantear posiciones que nos lleve a conformar una ideología de lo alternativo y así plantear funciones que rigen la educación Normal.

Sabemos que en la actualidad existe la estructura académico-administrativa en el subsistema de Educación Normal, el cual tiene entre sus múltiples funciones el otorgar apoyo académico a los docentes que conforman el área de investigación en las escuelas formadoras de docentes.

Sin embargo, no podemos quedarnos con la idea de proponer sólo actividades académicas, sino que además, el docente necesitará de apoyos administrativos institucionales y sindicales para desarrollar con mayor calidad la IE como son:

  • Obtener un tiempo de por lo menos 24 hrs., semana y un mes reales asignados a los docentes que tengan el perfil para desarrollar el hábito y la práctica investigativa.

  • Vincular al investigador con la docencia asignándole un grupo, respetando la carga horaria mínima, que se requiere para hacer investigación.

  • Obtención de apoyos materiales.

  • Apoyos bibliográficos, especializados en esta actividad.

 

Notas

1. Funciones que tiene que cumplir la educación superior. En nuestro contexto, las definiciones de las funciones son relativamente estables para el conjunto de instituciones de educación superior, generalmente la diferencia de una institución de enseñanza superior la retoma otra sin hacer muchas variantes. Cada función sustantiva tiene niveles que no siempre tienen el mismo carácter.

2. La población que conformó la muestra de estudio fueron 15 instituciones dependientes de la Secretaría de Educación Jalisco y el Organismo de los Servicios Educativos a Descentralizar (OSEJ), que modificaron planes y programas de estudio.

3. Sólo 2 de ellos reúnen los requisitos de una IE.

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