
La investigación y la formación de docentes en Educación Normal
Julia Adriana Juárez Rodríguez*
*Docente e investigadora en la Escuela Normal de Jalisco (ENJ) y en la Maestría en
Educacion con Intervención en la Práctica Educativa (MEIPE), del Sistema de Superación
Magisterial (SISUMA).
Este artículo surge de un proceso investigativo realizado en una primera etapa en 1989-1990 y una segunda de octubre de 1992 a diciembre de 1993, titulado "La investigación educativa en las escuelas normales del estado de Jalisco", realizada por las maestras Beatriz Plascencia y Julia Adriana Juárez, con el objeto de describir el estado actual de la investigación educativa en las instituciones formadoras de docentes del estudio. |
Las unidades de análisis que se tomaron como base fueron: las
estructuras académicas administrativas para la investigación, la formación de los
docentes-investigadores y los productos de investigación realizados por los mismos.
Cabe aclarar que para los efectos de este trabajo, sólo abordaré el
problema relativo al nivel de formación de profesores que integren el área de
investigación, como elemento fundamental para desarrollar investigación como actividad
sustantiva en educación superior.
Recordemos que es a partir de marzo de 1984, cuando se publicó el
decreto nacional mediante el cual se estableció que "la educación normal en su
nivel y cualquiera de sus tipos y especialidades tendrá el grado académico de
licenciatura" (Diario oficial, 1984), estableciendo el bachillerato como antecedente
para ingresar a los planteles de educación normal básica. El decreto trajo como
consecuencia la necesidad de implementar tres funciones sustantivas,1 inherentes a las instituciones de educación superior: docencia,
investigación y difusión; además evidenció la necesidad de contar con personal docente
capaz de atender en forma consistente el buen desempeño de dichas funciones y por
último, la necesidad de reestructurar el esquema de flujo que tienen las Normales como
forma institucional.
También trajo consigo otras consecuencias, como cubrir sin criterio de
selección unificado o por normatividad, los espacios curriculares en la planta de
maestros existentes, el reto de vincular la teoría con la práctica y la necesidad de
desarrollar Investigación Educativa (I. E.). Sin embargo esta última tendría que
entenderse y conceptualizarse con un sentido más novedoso, más reflexivo, más
sistemático, más como proceso intelectivo, es decir, entender I. E. como lo plantean
Jean Pierre Vielle y Carlos Pallán como "...un conjunto de actividades intencionadas
y organizadas de búsqueda sistemática, indagación, obtención, selección e
interpretación de la formación reflexiva, crítica y sistemática que lleva al
descubrimiento, la formulación de diseño de algo nuevo (invención); valores, ideas,
prototipos, objetos o productos, mecanismos, procesos, procedimientos, recomendaciones de
política, esquemas de acción, planes y programas, patrones de conducta y comportamiento,
es decir, actividades que piensan del proceso, que dan límites, orden y medidas de los
hechos a investigar."
Con este carácter institucional y sistemático, la I. E. es una
acción que se incorpora al sistema de educación generando demandas que respondan
adecuadamente a las exigencias académicas de calidad de la formación de docentes.
La I. E. está orientada a vincularse con la docencia "de manera
que los conocimientos que se generen estén claramente delimitados hacia la comprensión,
explicación y transformación del fenómeno educativo" (Hidalgo, Maya, y Vázquez,
1986: 3).
Sin embargo, las condiciones del docente al enfrentarse a este cambio,
no fueron favorables, primero por no contar con los elementos teórico-metodológicos
necesarios para la conducción de alumnos que tenían el antecedente del bachillerato y
segundo, porque se dejó de lado en este cambio nominal la formación de docentes.
La insuficiente preparación de algunos de los docentes tiene raíces
históricas, derivadas, como lo señala Reyes "...de la sobrecarga académica que
durante años pesó sobre muchos de los maestros de educación normal, las nulas
oportunidades de superación, agravados en muchos casos por la ubicación geográfica de
algunas escuelas, situación que se mantiene pese a la existencia desde 1982 de un
reglamento interior del personal académico, que en su esencia pretendió crear
condiciones para el desarrollo del personal docente a efecto de que se disponga de tiempo
para investigar" (Reyes, 1987: 3), la omisión de las condiciones desfavorables
impidió que se esclarecieran los problemas educativos vinculados a la acción de los
docentes, es decir, las autoridades educativas nacionales y regionales no concedieron la
importancia suficiente a la preparación académica del docente para enfrentarse a este
reto. Considero que no se pueden romper de la noche a la mañana los modelos pedagógicos
de fuerte tradición ni la manera acrítica en que los docentes han reproducido su
práctica. Esta situación refuerza la necesidad de la participación de los docentes de
las normales en las nuevas tareas institucionales. Sin embargo, son los docentes y
administradores de la educación, los actores principales para que sea operativo el
proceso de un cambio y, por lo mismo, ambos deben de involucrarse al problema para aceptar
este reto en la educación Normal.
Situación actual
En cierta medida "es evidente que el énfasis en la docencia y en su autopercepción
como instituciones formadoras de docentes, fundamentalmente explica la falta de tradición
y el escaso desarrollo de la investigación educativa" (Soria, p: 63), pero con la
elevación de la educación Normal al nivel superior, se plantea esta actividad como
nutriente enriquecedora de la docencia e instrumento de transformación de la realidad.
Sin embargo no se ha hecho.
Por otro lado, un medio para lograr la transformación educativa en el
nivel normal será y es la investigación educativa, pero, para impulsarla se requiere,
entre otros recursos, personal capacitado académicamente para realizar las tareas o
actividades que le corresponden.
Ante este panorama, los criterios de selección para ubicar a los
docentes en el área de investigación de cada una de las quince instituciones normalistas
en Jalisco,2 determinaron qué docentes desempeñarían
esta función sustantiva. Así se hizo evidente con los datos recabados en la entrevista
dirigida a coordinadores de área y directivos de las escuelas Normales.
Los siguientes datos permiten dar cuenta de la diversidad de criterios
que utilizaron para determinar quiénes trabajarían en el área de investigación:
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Lo anterior manifiesta que hay indefinición de
mecanismos, normas y criterios que sustenten la selección del personal para ser
incorporado al área de investigación.
Seguramente, la diversidad de criterios surge porque se desconoce o no
se tiene una idea clara de qué se espera de ella. Lo anterior hace que esta actividad
resulte poco atractiva para muchos de los maestros acostumbrados a su labor cotidiana como
docente.
Tanto el problema de asignación de nuevas tareas del personal, como el
criterio para determinar quién trabaja en el área de investigación, como el impulsar la
actividad de investigación, nos lleva a preguntar ¿con qué elementos
teórico-metodológicos se enfrentan los docentes en la actualidad para desarrollar la
actividad investigativa en educación normal?, ¿qué nivel de formación prevalece en los
docentes que hacen investigación?
Con base en un cuestionario aplicado a 67 docentes de un total de 77
que hacen investigación en las escuelas Normales en Jalisco, se recabaron datos para
conocer el nivel de formación de los mismos, obteniendo los siguientes resultados:
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Lo que advierten estos datos, es que el nivel de
licenciatura, el cual predomina, no es el nivel de formación donde se prepara al alumno
de manera prioritaria para hacer investigación; sin embargo, actualmente en educación
Normal los planes y programas de estudio (a partir de 1984) están estructurados para
realizar actividades y vincular la docencia con la investigación.
Esta incipiente preparación de los docentes en el campo de la
investigación repercute en la calidad del hábitus, que debe poseer el docente
investigador para realizar sus prácticas investigativas exigidas en el nivel superior.
Esto último se hace evidente en los trabajos que han desarrollado los
docentes en el campo de la investigación, que a continuación se señalan:
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En este sentido, se puede inferir que las áreas de investigación de las escuelas Normales están trabajando pero, se tiene poca participación en investigaciones educativas, puesto que en lo general los trabajos antes señalados están enfocados como ayuda a la docencia; sin embargo, a la fecha no han sido publicados ni difundidos a la comunidad normalista debido a la falta de recursos económicos de las instituciones. Como se observa en el cuadro anterior, la tendencia de la práctica investigativa son los ensayos y no la investigación educativa.
Aspecto propositivo
Al efectuar el análisis en torno a la formación de profesores que integran el área de
investigación, se advierte que, las aproximaciones a una solución involucran aspectos
que van desde lo político y normativo, hasta lo académico. Si bien la descripción ha
sido simple,3 en cuanto a analizar el tema de los
elementos que conforman los rasgos de los docentes-investigadores mencionaré que, será
necesario construir actividades adecuadas "para observar un objeto de estudio, que
articule de manera pertinente la construcción de conceptos teóricos, de los aspectos
observados y la forma de abordarlos y relacionarlos" (Pardos, et. al. :6),
allí que la propuesta va encaminada a: clarificar concepto y proceso de investigación,
promoviendo un aprendizaje de la investigación educativa mediante la creación de
programas de formación de los formadores de docentes que hacen investigación en las
escuelas Normales.
De lo anterior se desprende la idea de no olvidar que la epistemología
podría resultar ser la que vincule la docencia con la investigación, es decir, plantear
posiciones que nos lleve a conformar una ideología de lo alternativo y así plantear
funciones que rigen la educación Normal.
Sabemos que en la actualidad existe la estructura
académico-administrativa en el subsistema de Educación Normal, el cual tiene entre sus
múltiples funciones el otorgar apoyo académico a los docentes que conforman el área de
investigación en las escuelas formadoras de docentes.
Sin embargo, no podemos quedarnos con la idea de proponer sólo
actividades académicas, sino que además, el docente necesitará de apoyos
administrativos institucionales y sindicales para desarrollar con mayor calidad la I. E.
como son:
Obtener un tiempo de por lo menos 24 hrs., semana y un mes
reales asignados a los docentes que tengan el perfil para desarrollar el habit y la
práctica investigativa.
Vincular al investigador con la docencia asignándole un grupo,
respetando la carga horaria mínima, que se requiere para hacer investigación.
Obtención de apoyos materiales.
Apoyos bibliográficos, especializados en esta actividad.
Notas
1. Funciones que tiene que cumplir la educación
superior. En nuestro contexto, las definiciones de las funciones son relativamente
estables para el conjunto de instituciones de educación superior, generalmente la
diferencia de una institución de enseñanza superior la retoma otra sin hacer muchas
variantes. Cada función sustantiva tiene niveles que no siempre tienen el mismo
carácter.
2. La población que conformó la muestra de estudio
fueron 15 instituciones dependientes de la S. E. y la OSEJ, que modificaron planes y
programas de estudio.
3. Sólo 2 de ellos reunen los requisitos de una I. E.