
El diplomado en historia de Jalisco
Sonia Ibarra Ibarra*
y Oscar García Carmona**
* Investigadora de El Colegio de Jalisco.
** Coordinador de Extensión de El Colegio de Jalisco.
Con base en que la educación es un proceso permanente y global que se
da en todo momento y lugar de la vida social, El Colegio de Jalisco, desde hace un año,
ofrece diplomados en Historia de Jalisco con diversas modalidades de estudio, dirigido a
personas interesadas en la historia local, maestros, cronistas e investigadores. Sus
propósitos son: contribuir a la formación de investigadores; reconstruir la historia
jalisciense; coadyuvar a la incorporación de contenidos regionales en los programas
educativos y reforzar la identidad regional.
Este diplomado nació como respuesta a una necesidad de capacitación
laboral y educación complementaria, fundamentado en que la enseñanza de la historia
regional jalisciense, es un compromiso con el medio ambiente que nos ha contextualizado.
Nació también de una preocupación por generar los espacios necesarios donde los
jaliscienses podamos contestarnos quiénes somos y así reencontrarnos, perfeccionando el
conocimiento que se tiene de la realidad histórica.
Había existido una tendencia de enseñar una historia única, uniforme
y nacional, que provocó un fenómeno centralizante. De ahí que con este tipo de
diplomados se busque dar a conocer una visión integral, menos centralizada del devenir
histórico de nuestra región e incrementar el conocimiento que se tiene de los diferentes
terruños de la entidad.
La enseñanza de la historia regional es un proceso que facilita el
logro del aprendizaje de las diversas formas del movimiento de la sociedad, desempeñando
un carácter fundamental en la formación de la conciencia, al permitir a los moradores de
ese espacio la comprensión de su realidad presente.
Nuevas orientaciones han implicado el surgimiento de una serie de
reformas que ofrecen la oportunidad de aprehender el conocimiento de la historia y la
geografía regionales.
Parece ser que finalmente se comprendió que la unidad de la historia
en un país en el que hay tantos pueblos diferentes con tan distintas trayectorias
históricas, no puede expresarse en la uniformidad. Por lo que pensar en el
conocimiento de la historia de Jalisco por los jaliscienses, es pensar en la difusión de
las cosas que les son propias, es estar consciente de nuestro yo social, es recuperar el
conocimiento espiritual de nuestra sociedad y colaborar a definir o reforzar la identidad
jalisciense.
Este fue y ha sido el punto de partida para la toma de posición en la
defensa y difusión de la enseñanza de la historia de Jalisco, a quienes más interesados
debieran estar: los jaliscienses.
Las regiones deben ser estudiadas y enseñadas, los maestros
establecemos que no se puede promover lo que no se ama profundamente y para ser enseñado
debe ser aprendido. El desarrollo de las regiones puede ser entendido siempre y cuando se
enseñen los orígenes de sus procesos de conformación y su proyección ulterior, su
propio movimiento histórico, y la forma en que en cada una de esas partes lo nacional se
particulariza.
Enseñar la historia de una región no es simplemente
provincialismo, es tomar conciencia de nuestra pertenencia a una comunidad cultural, a una
población; es afrontar la tarea del historiador y docente de lo particular concreto; es
cotejar el todo con la parte; es establecer la especificidad de una formación económico
social, localizada en un espacio social concreto y relacionarla con una pretendida o real
homogeneidad nacional.
Cabe destacar que con todo esto se pretende ampliar el espectro de los
estudios históricos hacia una mayor participación social e intentar ayudar a la
sistematización del conocimiento histórico.
A la fecha, más de medio millar de jaliscienses ha cursado ya dicho
diplomado y poseen un documento que los acredita, más que nada, como estudiosos de su
terruño. Diploma que combina perfectamente con las distintas ocupaciones, profesiones,
sectas y corrientes políticas. Amas de casa, ingenieros, cronistas, estudiantes,
economistas, funcionarios, historiadores, jubilados, profesores, etc., han recorrido de
nueva cuenta, el camino de la historia de Jalisco. En este ciclo escolar, 190 profesores
de educación secundaria se han sumado a la lista, pues la introducción de la materia
optativa de historia y geografía de Jalisco ha puesto de manifiesto el vacío que existe
al respecto. Otros tantos están en espera de que el diplomado se convierta en un curso de
Actualización Permanente.
De esta manera se abrió el hermetismo de las historias regionales y
locales, en una acción recíproca que podrá expresar la profundización del
conocimiento, por el hombre. Puesto que, nosotros mismos somos los mismos que nuestros
antepasados, siendo al mismo tiempo otros que ellos porque tenemos nuestra originalidad
particular y somos irremplazablemente nosotros mismos.