Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 7

(siete)

SECCIÓN

páginas

de la 17 a la 19 de 64

... nosotros los profes

Guadalajara, México - Diciembre de 1995

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La educación ambiental en la formación de docentes

(Extracto del planteamiento de la tesis de maestría: "La educación ambiental como proceso formativo y operativo en los alumnos de la Escuela 680 de San Sebastián El Grande, Mpio. de Tlajomulco de Zúñiga, como alternativa de formación")

María de los Ángeles González Pelayo*

* Directora de la Escuela Urbana Nº 525 en Ixtlahuacán del Río, Jal.

Este trabajo de investigación fue realizado en el poblado de San Sebastián El Grande, municipio de Tlajomulco de Zúñiga, donde se aplicaron encuestas a los docentes que laboran en las distintas escuelas de nivel básico (preescolar, primaria y secundaria); quedando en evidencia, con la muestra obtenida, que el docente posee un nivel de información ecológica por debajo de lo requerido y que debido a ello, las actitudes prácticas al respecto también presentan incongruencia con el discurso elaborado en base a las necesidades de preservación del medio ambiente.

Aunque las entrevistas a los alumnos, padres de familia y comunidad en general, partieron de la Escuela primaria Urbana Nº 680 de esta población, también se incluyeron a los alumnos de 5º y 6º de las otras primarias del lugar, así como de las escuelas secundaria y técnica; obteniéndose también en su graficación, porcentajes alarmantes de desinformación y escasa o nula práctica de actividades ecológicas.

Por los alcances que tienen las instituciones formadoras de docentes, éstas deben redimensionar sus tareas en relación a la educación ambiental. Recordemos que el primigenio contacto que establecen las escuelas normales con sus alumnos se ensancha a partir del contacto de estos –ya convertidos en maestros– con la infancia y adolescencia escolar que les corresponderá atender.

El impacto es entonces expansivo y se extiende aun más allá, si tomamos en cuenta lo que implica además el contacto de los alumnos de las escuelas preescolares y primarias con sus familias y en general con la comunidad.

Además, porque en los tiempos actuales, el problema del conocimiento y tratamiento equilibrado de los entornos naturales es de urgente observancia, debido al acelerado grado de deterioro que nuestro ambiente natural y por lo tanto social está resistiendo.

Las acciones de educación ambiental pueden plasmarse en un orden a diferentes niveles de espacio, tiempo y profundidad de estudio. La principal necesidad práctica es poner en juego diferentes alternativas de solución a los problemas ambientales ante circunstancias dadas. Es decir, convertirla en un conocimiento sustentado en una noción participativa.

Conforme el hombre lleva una vida más sedentaria, los factores ambientales son más determinantes en su comportamiento, por lo cual tiene que desarrollar una cultura que transforme pero, que en aras del progreso no destruya y que los ecosistemas se conserven para su provecho y relativa comodidad. La educación ambiental trata de ponderar en alto grado formas de vida más naturales, no sólo en aspectos como agricultura orgánica y la observancia de principios ecológicos en las actividades productivas del hombre (agricultura, industria, servicios), sino en el proceder del hombre consigo mismo.

El deterioro del ambiente tiene relación directa con la forma en que la sociedad aprovecha y distribuye los recursos naturales. La naturaleza ha sido explotada pensando solamente en satisfacer necesidades inmediatas, pero sin prever las consecuencias a largo plazo. Ha sido considerada como una fuente inagotable de recursos que se encuentran a disposición de los hombres.

Pero, la naturaleza está regida por leyes que regulan su funcionamiento y cada uno de los elementos que la conforman guardan relación estrecha con los demás y sólo puede mantenerse si están presentes todos los elementos en equilibrio.

El factor determinante en el deterioro del medio ambiente es la forma de producción de la sociedad, sus intereses materiales físicamente dominan sobre los criterios de conservación, por lo tanto, es la propia sociedad civil, quien debe jugar el papel más importante en la conservación y el cuidado del medio ambiente. En este problema la escuela pública tiene una responsabilidad cada vez más evidente. Las instituciones formadoras de docentes, espacio al que le corresponde el contacto educativo con el futuro maestro, deben replantearse curricularmente el problema de la educación ambiental no sólo como disciplina de estudio, sino como elemento para el trabajo pedagógico en las propias aulas de las escuelas normales, así como también en los propios espacios de trabajo escolar de los maestros con los niños.

Es poco lo que podemos hacer en forma individual para resolver los problemas de contaminación y deterioro ambientales, las posibles soluciones tienen que emprenderse en forma global y organizada, para esto las escuelas formadoras de docentes deben realizar, a través de sus equipos de investigación, una indagación en diferentes instancias e instituciones para conocer en concreto las condiciones ambientales que privan en Jalisco. Es importante porque no basta la teoría sobre lo ambiental; hace falta el conocimiento real y objetivo de nuestro entorno. Lo primero es contar con la información acerca de cómo funciona la naturaleza, cómo la han explotado los hombres y cuáles han sido las consecuencias de esa explotación. Pero sobre todo, debemos considerarnos como parte de la naturaleza. A partir de aquí, es necesario establecer una referencia obligada con lo que sucede en nuestro Estado.

Por ello, la importancia que requiere que el individuo adquiera la capacidad de comprender y valorar los aspectos físicos y biológicos, tecnológicos y económicos que permitan y condicionen su propia evolución y con los cuales se interrelacionan constantemente influyendo en forma decisiva en su salud; debe ser meta prioritaria de toda institución educativa la adquisición de una educación ambiental que tienda a la formación y fortalecimiento de una conciencia ecológica.

Una verdadera educación ambiental requiere redefinir la relación hombre-naturaleza, en la cual el hombre se asiente y forme parte de ella y no concebirse irracionalmente como dueño de la misma; para llegar a esta actitud de respeto y pertinencia se requiere adquirir un conocimiento dinámico del intercambio que existe entre los elementos bióticos, abióticos y sociales que conforman su hábitat.

La preocupación que se tiene sobre la temática no es exclusiva ni de nuestro espacio ni de nuestro tiempo, pues la alarma es tanto de carácter mundial como añeja. La línea que nos ocupa, específicamente se refiere a la de alternativa de formación y a partir de ella se ofrece una base de acción. Una vez que el maestro "se ha formado", al concluir los estudios requeridos para ejercer la docencia –incluyendo los lineamientos de Educación Ambiental– al ubicarse en el grupo escolar, se lograrán óptimos resultados al aplicar las sugerencias programáticas que incluye el contenido curricular del nivel en que se desempeñan (preescolar, primaria, secundaria o técnica); asimismo al activar el proceso y llevar a cabo las actividades operativamente, tanto dentro del aula como fuera de ella: en el plantel escolar, en la comunidad (influyendo en las familias modificando su actitud dentro de los hogares), se logrará formar conciencia de la gravedad del problema y el aceptar que la prevención o solución se encuentra en todos y cada uno de los habitantes. Es precisamente este encadenamiento el que posibilitará que la escuela se convierta en promotora comunitaria de la defensa de los recursos naturales.

Una práctica docente encaminada a la defensa del ambiente no debe ser sólo teórica, el profesor como ser social está sujeto a partir de la comprensión, en las relaciones escolares que en realidad son sociales y en vinculación natural con sus discípulos, debe iniciar el sentido de la investigación en forma participativa al partir desde el análisis de los programas y situaciones concretas y permanentes, en cuanto que al obtener resultados que no siempre serán definitivos ni acabados pero que sí presenten una estrategia vincular entre la investigación –naturaleza-docencia– investigación y currículum.

A tal efecto, el motivo fundamental que la integración de la educación ambiental al proceso educativo exige, es que se realicen modificaciones y agregados tanto de contenido como de forma en el currículum.

Un nuevo enfoque en la enseñanza sobre la teoría y práctica de nuestro entorno debe partir inicialmente de una redefinición en la práctica docente en las instituciones formadoras de docentes, disminuyendo el tiempo de las clases tipo conferencias y aumentar en forma profesional la práctica como lo establece la investigación participativa de la cual Boris Yopo define como "un método de trabajo educativo que pretende romper e innovar sustancialmente el conjunto de técnicas tradicionales que han imperado fuertemente en el ámbito y quehacer de la capacidad y educación".

La práctica docente debe considerarse, ante todo, como una práctica social, ya que uno de los fines de la educación es tratar de dar respuesta a las aspiraciones socio-culturales de la colectividad y las necesidades específicas del desarrollo individual; o para decirlo en términos del artículo 3º constitucional: "La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano",(1) más adelante añade: "Contribuirá a la mejor convivencia humana por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad",(2) y que: "Determinará los planes y programas de estudio de la educación primaria, secundaria y normal para toda la República",(3) por ende, la función del maestro es de agente socializador y transformador que propicia la apertura de espacios democráticos para resolver los problemas que afectan las condiciones de vida del grupo social y de cada sujeto en particular.

Con la inclusión de la investigación participativa en los planes y programas de estudio se trata de dar un carácter más vivo al proceso de educación; el aspecto formal de ésta, se lleva a cabo en la escuela, institución facultada por la sociedad para formar a las generaciones venideras en aquellos aspectos considerados valiosos y necesarios para integrarse a la comunidad a la que pertenece. La finalidad de la educación es tratar de dar respuesta a las aspiraciones socio-culturales de la colectividad y las necesidades específicas del desarrollo individual.

La formación docente tiene además que ir más allá de una estrategia curricular. Una vez concluidos los estudios, es importante que el profesor recién egresado sea ubicado, para su desempeño profesional, en su ámbito de origen; si el docente pertenece a la comunidad en que trabaja, será un factor de motivación el realizar los trabajos necesarios para prevenir o solucionar las problemáticas del aspecto ecológico que se presenten dentro de su propio contexto.

La apropiación de técnicas de aprendizaje necesarias y convenientes para llevar a cabo dentro de la labor educativa el trabajo ambiental, no sólo darán al maestro una seguridad y confianza sobre lo que está haciendo, sino que el alumno trabajará con un sentido armónico al no sentir que las lecciones se dan en forma improvisada o simplemente rutinaria, sino que su maestro realmente sabrá lo que está haciendo y sobre todo que domina la forma en que deberá realizarlo. Lo ambiental no termina pues en el aula; es necesario un seguimiento, y para ello se requiere que las autoridades educativas implementen programas, cursos, talleres, etc., que se desarrollen a lo largo del año con una secuencia y frecuencia determinadas por las necesidades e intereses de la educación misma. Dichas actividades complementarias deben ser organizadas tanto como parte de la formación en las instituciones formadoras de docentes como en los contenidos programáticos de las escuelas de educación básica.

No solamente son necesarias las diferentes dinámicas de grupo que el docente puede implementar en cada una de las actividades a desarrollar en base a las sugeridas en los contenidos programáticos del curso, sino que además el uso de los diferentes materiales didácticos de que se puede valer para darle un carácter más firme tanto a la exposición como a la apropiación del conocimiento mismo; la actividad para el trabajo ambiental debe ser un taller que incluya un proceso de reflexión permanente que tenga a la vista lo real, lo objetivo, la naturaleza, la sociedad y pueda actuar sobre ellas. No con un carácter filantrópico, sino como una actividad militante, crítica y propositiva.

 

Notas

1. 2º párrafo del Artículo 1º del Decreto que reforma a los artículos 3º y 31, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

2. Ibídem. Tomado del inciso C.

3. Ibídem. Referido en el punto núm. III.

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