
Investigación e innovación educativa
María Guadalupe Moreno Bayardo*
* Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y coordinadora de la
Maestría en Investigación Educativa del Centro de Investigaciones Pedagógicas y
Sociales (CIPS).
La investigación y la innovación educativas constituyen quizá las
alternativas de mayor consistencia para la sustentación de las tareas propias de un
sistema educativo y de las transformaciones mediante las cuales, dicho sistema pretende
alcanzar, de mejor manera, los objetivos que se ha propuesto.
Ambas pueden contribuir a favorecer el desarrollo del sistema educativo
y la calidad de la educación que éste ofrece, sin embargo, no puede afirmarse que lo
hagan exactamente de la misma manera, de allí que en este trabajo se pretendan establecer
vínculos y diferencias entre una y otra.
a). Conceptos fundamentales: innovación, cambio, mejora
Hablar de innovación supone, en primer lugar, la necesidad de establecer con claridad los
diversos significados que se dan al término y su relación con conceptos como el de
cambio y el de mejora que, en muchas ocasiones se utilizan como sinónimos, pero que no
son tales, aunque su significado pueda estar estrechamente vinculado con la innovación.
Con base en la etimología del término, se puede hablar de innovación
en el sentido de la mera introducción de algo nuevo y diferente; sin embargo, ésto deja
abierta la posibilidad de que ese "algo nuevo" sea o no, motivo de una mejora;
tan nuevo sería un método que facilita un aumento de la comprensión lectora, como uno
que la inhibe.
Algunas veces, el término innovación es utilizado para designar una
mejora con relación a métodos, materiales, formas de trabajo, etc., utilizados con
anterioridad, pero la mejora por sí sola puede, o no, ser innovación; por ejemplo, un
método puede mejorar porque se aplica con más conocimiento de causa o con más
experiencia, y en este caso no hay una innovación, mientras que si el método mejora por
la introducción de elementos nuevos, la mejoría puede ser asociada entonces a una
innovación.
Así, un primer acercamiento al concepto de innovación puede ser el de
"introducción de algo nuevo que produce mejora".
Un análisis más tiene que realizarse para examinar la relación entre
innovación y cambio. Si se establece que la innovación significa la introducción de
algo nuevo que produce mejora, el hecho de pasar de lo que se tenía antes, a un estado de
mejoría, supone la presencia de un cambio. Sin embargo, no puede afirmarse que todo
cambio sea una innovación, un cambio puede ocurrir incluso de manera no deliberada como
consecuencia de la intervención de múltiples factores en una situación determinada.
Así, puede establecerse que la innovación es algo más planeado, más
deliberado, más sistematizado y más obra de nuestro deseo que el cambio, el cual es
generalmente más espontáneo.
Aún coincidiendo en que el término innovación esté asociado al
significado de la introducción de algo nuevo que produce mejora, y que por lo tanto trae
consigo un cambio, surge luego la discusión de qué será entendido por
"nuevo". En un sentido estricto, lo nuevo es asociado a lo que nunca antes
había sido inventado, conocido o realizado, que se genera, se instituye o se presenta por
primera vez; utilizando este significado de lo nuevo, las innovaciones serían realmente
escasas, no es común que surja algo nuevo en el sentido antes mencionado.
La reflexión anterior conduce al planteamiento de lo nuevo en otra
dimensión, asociado sobre todo a formas o maneras nuevas de hacer o utilizar algo. En
este sentido, se admite como nuevo algo que ya ha sido conocido o utilizado en otros
tiempos o situaciones, pero que ahora se utiliza en nuevas circunstancias, con diferentes
finalidades, en diversas combinaciones o formas de organización, etc.
Los planteamientos anteriores permiten una plena coincidencia con la
definición que Richland da de innovación: "la innovación es la selección,
organización y utilización creativas de recursos humanos y materiales de maneras nuevas
y propias que den como resultado la conquista de un nivel más alto con respecto a las
metas y objetivos previamente marcados".
El hecho de que en la definición de innovación que acaba de
mencionarse se hable de la conquista de un nivel más alto con respecto a ciertos
objetivos, alude a una característica que, en la innovación educativa, resulta
fundamental: las innovaciones tienen que ser evaluadas y sólo pueden valorarse en
relación con las metas y objetivos de un determinado sistema educativo, no son
transferibles, sin más, de un sistema a otro.
Por otra parte, una innovación para ser considerada como tal, necesita
ser duradera, tener un alto índice de utilización y estar relacionada con mejoras
sustanciales, esto establecerá la diferencia entre simples novedades (cambios
superficiales) y la auténtica innovación.
b). La innovación como proceso
Una característica más de la innovación resulta fundamental; la innovación no es un
acto que produce de manera directa determinadas consecuencias, la innovación es un
proceso, y como tal, supone la conjunción de hechos, personas, situaciones e
instituciones, actuando en un período de tiempo en el que se suceden diversas acciones,
no necesariamente en un orden determinado, para hacer posible el logro de la finalidad
propuesta.
La innovación como proceso:
* Está asociada a hechos que se dan en el tiempo, si bien son
hechos que ocurren orientados por una planeación y un proceso de reflexión previos,
incluso con sustento en algunas teorías, la innovación no se identifica usualmente con
lo que ocurre en el nivel de las ideas, de la reflexión o de la teoría, sino que se
refleja en acciones que producen cambios en las prácticas de las que estas acciones
forman parte. Así por ejemplo, será de esperar que una innovación en educación se
refleje en alguna práctica educativa: la docencia, la administración, la supervisión
escolar, etc., aunque la dimensión de la innovación involucre solamente algún aspecto
de dichas prácticas.
* Involucra a persona e instituciones en diversos planos: como
creadores, como tomadores de decisiones, como realizadores, como usuarios, como
evaluadores, pudiendo recaer en las mismas personas o instituciones una función
múltiple; por ejemplo la de creadores, realizadores y evaluadores de determinada
innovación. Las personas e instituciones que se involucran en un proceso de innovación
pueden encontrarse vinculados por intereses y actividades comunes desde antes de iniciar
el proceso de innovación, o constituirse como grupo temporal a propósito de la misma; lo
fundamental es que, tanto las personas como las instituciones involucradas en cualquiera
de los planos mencionados, realmente compartan, de manera sustancial, el interés por la
innovación y el convencimiento de que puede dar lugar a una transformación importante.
La innovación más valiosa podrá no ser efectiva si, por ejemplo, los usuarios de la
misma, no desarrollan actitudes positivas hacia ella por haberla recibido como una
imposición por parte de las autoridades de una institución.
* Implica transformaciones en las prácticas, mismas que habrán
de manifestarse (hacerse reconocibles) en diversos ámbitos: los materiales de trabajo,
los hábitos, las actitudes, la efectividad de las acciones, la dinámica institucional,
etc. Como se estableció inicialmente, la innovación que realmente es tal, genera cambios
de importancia.
* Está referida a solución de problemas, ya sea que el
problema se entienda en términos de necesidades que demandan una solución, o de
intención de tener acceso a mejores niveles de desarrollo propiciando un acercamiento
cada vez mayor a los objetivos propuestos.
* En conjunto constituye un sistema en el que se integran
diversos elementos para originar una dinámica que haga operativo y eficaz el proceso de
generación, introducción, seguimiento y evaluación de la innovación.
Ciertamente, a medida que se reflexiona más profundamente sobre el
proceso de innovación y sus características, se va descubriendo que la innovación no es
algo fácil, ni instantáneo, que no puede ocurrir al azar o por decreto, y que si así
ocurre, sus resultados, en lugar de constituir una mejora, producen reacciones de rechazo,
que perjudican más que favorecen el logro de los objetivos propuestos.
c). La innovación educativa
En educación, el proceso de innovación se caracteriza además por la complejidad que
supone introducir cambios sustanciales en los sistemas educativos, dado que la mayoría de
dichos cambios involucra también nuevas formas de comportamiento y un acercamiento
diferente a los estudiantes. Aún cuando la innovación estuviera referida a materiales,
como por ejemplo un nuevo tipo de libro de texto, ésta tiene que ir acompañada de una
actitud favorable por parte de los docentes que se encargarán de manera directa de su
utilización, de la comprensión de los supuestos teóricos y metodológicos que
orientaron su elaboración, de la disposición a sustituirlos por otros que ya les eran
ampliamente conocidos, etc.
Así, las innovaciones en educación tienen ante sí, como principal
reto, los procesos de adopción por parte de las personas, los grupos y las instituciones;
las cosas materiales y la información son desde luego más fáciles de manejar y de
introducir, que los cambios en actitudes, prácticas y valores humanos.
Según Wesley, en la innovación educativa se dan tres procesos que
son, de alguna manera, fuentes de la misma:
* En primer lugar, las innovaciones ocurren generalmente mediante la
acumulación de una variedad de cambios: algunos muy pequeños, como la introducción de
un nuevo tipo de material didáctico, otros de mayor amplitud, como la transformación de
los sistemas de formación de docentes; los diversos cambios se van desarrollando
lentamente, pero por lo general, el efecto total es una mejora continua del sistema
educativo en su conjunto.
* En segundo lugar, existen los cambios que se desarrollan desde la
base, esto es, la generación constante de nuevas ideas por parte de los involucrados en
el sistema educativo, algunas de esas ideas, especialmente las que el sistema está
preparado para asimilar, son transformadas e incorporadas en consonancia con sus propias
normas y prácticas.
* En tercer lugar, los cambios ocurren a través de decisiones emanadas
de una política adoptada: una autoridad del gobierno central, regional o local, decide
adoptar una idea nueva y dicta los reglamentos e instrucciones necesarias para llevarlas a
efecto.
Cabe en este momento analizar que los planteamientos de Wesley
necesitan relativizarse con base en las características de la innovación, establecidas
en párrafos anteriores.
Cuando se presenta la innovación como acumulación de una variedad de
cambios, cuyo efecto total es una mejora del sistema educativo en su conjunto, habrá que
considerar que, la mera acumulación de cambios, difícilmente traerá como consecuencia
una innovación; se requeriría en todo caso, que cada uno de los cambios introduzca
elementos nuevos que produzcan mejoras, y además, que los diversos cambios que están
ocurriendo, apunten hacia objetivos comunes o complementarios.
Cuando se explica que la innovación puede ocurrir como asimilación de
las nuevas ideas que van surgiendo "desde la base", se corre el riesgo de asumir
que no es necesario un proceso de sistematización, formalización, seguimiento y
evaluación de lo que ocurre cuando dichas ideas se convierten en el sustento de
determinadas acciones dentro del sistema, o de creer que las innovaciones se asimilan
prácticamente de manera espontánea y natural.
Finalmente, cuando se identifican como fuente de innovación decisiones
emanadas de la política educativa, la experiencia ha mostrado que la historia de la
educación hace referencia a múltiples ejemplos de cambios que jamás impactaron
favorablemente a los sistemas educativos, por haberse introducido unilateralmente, como
decisión de autoridades en turno, sin un profundo análisis de las condiciones y
necesidades del sistema para el que fueron propuestos.
Así, resulta difícil establecer que la innovación pueda presentarse,
de manera segura, por alguna de las vías señaladas, aunque cualquiera de ellas podría
favorecerla, siempre y cuando se den condiciones que eviten los riesgos que acaban de
mencionarse.
d). Modelos de procesos para generar la innovación educativa
Partiendo de que la innovación es generalmente un proceso intencional y sistemático,
como se ha venido afirmando a lo largo de este trabajo, pero que puede ocurrir de diversas
maneras, los teóricos de la innovación han realizado cuidadosos análisis de
experiencias de innovación ya ocurridas, identificando, a partir de estas, tres modelos
de proceso que Havelock presenta de la siguiente manera:
1. Modelo de investigación y desarrollo
2. Modelo de interacción social
3. Modelo de resolución de problemas
El modelo de investigación y desarrollo ve el proceso como
una secuencia racional de fases, por la cual una invención se descubre, se desarrolla, se
produce y se disemina entre el usuario o consumidor. La innovación no se analiza desde el
punto de vista del usuario, quien se supone que es pasivo; ni tampoco la investigación
comienza como un conjunto de respuestas exactas a problemas humanos específicos, sino
como un conjunto de datos y teorías que son luego transformados en ideas para productos y
servicios útiles en la fase de desarrollo. El conocimiento se produce, por último,
masivamente, y se procura por todos los medios difundirlo entre aquellos a los que pueda
ser de utilidad.
El proceso se concreta así, en etapas que van del conocimiento
científico básico, a su transformación en investigación aplicada y desarrollo, que a
su vez es transformada en conocimiento práctico y que finalmente se transforma en las
aplicaciones que le da el usuario.
Este modelo presenta pues, un enfoque lógico y racional de la
innovación; como tal está sustentado en diversos supuestos, algunos de los cuales son
cuestionables, dado que:
Muchas innovaciones no ocurren como producto final de un
cuidadoso proceso de planificación que conduzca de la teoría a la práctica.
La innovación no siempre es generada por expertos que saben lo
que hay que hacer para "recetarlo" a quienes ejercen las diferentes prácticas
educativas.
Sin embargo, sí ha ocurrido que algunas innovaciones valiosas hayan
surgido por una vía como la propuesta en este modelo.
En el modelo de interacción social, se hace hincapié en el
aspecto de difusión de la innovación, en el movimiento de mensajes de individuo a
individuo y de sistema a sistema; se subraya la importancia de las redes interpersonales
de información, de liderazgo, de opinión, de contacto personal y de integración social.
La idea general es la de que cada miembro del sistema recorra el ciclo o tome conciencia
mediante un proceso de comunicación social con sus compañeros. En algunos sistemas, la
forma que adopta esta estrategia consiste, por ejemplo, en convencer a un profesor,
directivo o administrador respetados, de la utilidad de las nuevas prácticas o
procedimientos, y en facilitar el proceso mediante el cual otros profesores puedan ponerse
en contacto con aquella persona que ya esté utilizando la innovación.
En este modelo, la unidad de análisis es el receptor individual, se
centra la atención en la percepción por parte del receptor del conocimiento exterior, y
en su respuesta al mismo. Los estudios realizados en esta área concreta han revelado que
el medio más eficaz para la difusión de una innovación es la interacción entre
miembros del grupo adoptante. En general, los investigadores concentran sus esfuerzos en
una innovación presentada bajo forma concreta y difundible (un libro de texto, un
material didáctico, un procedimiento para facilitar el aprendizaje, etc.) y siguen su
pista a través del grupo social de los adoptadores; en particular, realizan un estudio de
los efectos de la estructura social y de las relaciones sociales, sobre las innovaciones y
su desarrollo.
Los investigadores de este modelo han identificado con precisión la
forma en que la mayoría de los individuos pasa por un proceso de adopción de la
innovación:
* La toma de conciencia, en la que el individuo se ve expuesto a
la innovación, pero carece de información completa sobre ella.
* El interés, fase en la que el individuo busca información
sobre la innovación, pero todavía no ha juzgado su utilidad con respecto a su propia
situación.
* La evaluación, en la que el individuo hace un examen mental
de lo que supondrá en su momento y en el futuro la aplicación de la innovación y decide
si la va a experimentar o no.
* El ensayo, en el que el individuo, si su examen mental
resultó favorable, aplica la innovación a escala limitada para descubrir si, en su
situación, tiene una utilidad real.
* La adopción, en esta fase, los resultados del ensayo de la
innovación, o incluso alguna modificación de la misma, analizados con detenimiento,
servirán para determinar si finalmente se toma la decisión de adoptar o rechazar la
innovación.
Como se habrá notado, el énfasis en este modelo no está en la fuente
de donde surgió la innovación, sino en el proceso de difusión de la misma.
La principal crítica que se hace al modelo de interacción social es
la de que fácilmente puede convertirse en un modelo manipulador al perder de vista, en el
afán de difundir la innovación eficazmente, las necesidades o circunstancias reales del
usuario, o la posibilidad de que la innovación misma carezca de sentido o pueda resultar
perjudicial.
El modelo de resolución de problemas tiene como centro al
usuario de la innovación. Parte del supuesto de que éste tiene una necesidad definida y
de que la innovación va a satisfacerla. En consecuencia, el proceso va desde el problema
al diagnóstico, luego a una prueba y finalmente a la adopción. Con frecuencia es
necesaria la intervención de un agente externo de cambio que aconseje a los individuos
sobre posibles soluciones y sobre estrategias de puesta en vigor, pero lo que se considera
principal es la colaboración centrada en el usuario de la innovación y no en la
manipulación desde fuera. Es pues un enfoque participativo.
Las características básicas del enfoque o método de resolución de
problemas pueden sintetizarse en los cinco puntos siguientes:
1. El usuario constituye el punto de partida.
2. El diagnóstico precede a la identificación de soluciones.
3. La ayuda del exterior no asume un papel de dirección, sino de
asesoría y orientación.
4. Se reconoce la importancia de los recursos internos para la
solución de los problemas.
5. Se asume que el cambio más sólido es el que inicia e interioriza
el propio usuario.
Quizá la principal bondad del modelo de resolución de problemas sea
precisamente su enfoque participativo y su interés en que las innovaciones respondan a
las necesidades reales de los usuarios y sean generadas por éstos.
e). El concepto de investigación educativa
Con la intención de identificar cómo se vinculan, y a su vez, cómo se diferencian (si
es que lo hacen) la investigación y la innovación educativas, conviene analizar algunas
formas de conceptualizar la investigación educativa.
La definición contenida en el diagnóstico de la investigación
educativa realizado por la Secretaría de Educación Pública en 1989, establece que:
investigación educativa es el conjunto de acciones sistemáticas con objetivos propios,
que, apoyados en un marco teórico o en uno de referencia, en un esquema de trabajo
apropiado y con un horizonte definido, describen, interpretan o actúan sobre la realidad
educativa, organizando nuevos conocimientos, teorías, métodos, medios, sistemas,
modelos, patrones de conducta y/o procedimientos educativos o modificando los
existentes.
Por su parte, Jean Pierre Vielle (1989) explicita el concepto afirmando
que: la investigación se entiende como todo proceso de búsqueda sistemática de algo
nuevo; se trata de actividades intencionales y sistemáticas de búsqueda que llevan
al descubrimiento y a la invención de algo nuevo. Este "algo" producto
de la investigación, no es solamente del orden de las ideas y del conocimiento, la
investigación educativa genera resultados diversos y muy diferentes; nuevas ideas,
conceptos, teorías; nuevos diseños, modelos, prototipos; nuevos valores, comportamientos
y actitudes; nuevos productos, artefactos o máquinas, etcétera.
Pablo Latapí (1981), se refiere a la investigación educativa
describiéndola como: el conjunto de acciones sistemáticas y deliberadas que llevan a la
formación, diseño y producción de nuevos valores, teorías, modelos, sistemas,
medios, evaluaciones... se considera investigación educativa no cualquier esfuerzo de
búsqueda de conocimientos o reflexión acerca de los hechos o problemas educativos, sino
sólo las actitudes que persiguen la innovación educativa intencionadamente y en forma
sistemática.
Sin duda que estas tres formas de definir la investigación educativa
no agotan las posibilidades de conceptualización de la misma, ni pueden ser consideradas
como de aceptación universal; incluso podrían ser objeto de debate entre quienes
conciben de manera diferente la investigación educativa, sin embargo, para efectos del
análisis a realizar, se han considerado como un buen punto de partida.
El análisis de dichas definiciones permite detectar algunos elementos
en las que todas insisten:
La presencia de acciones intencionales y sistemáticas.
Realizadas con apoyo en un marco teórico o uno de referencia.
Que conducen al descubrimiento de algo nuevo.
Que pueden ser de diversa naturaleza: conocimientos, teorías,
ideas, conceptos, modelos, productos, artefactos, máquinas, medios, pero también
valores, comportamientos y actitudes.
Llama la atención especialmente, que en la definición de Pablo
Latapí se precise que se considera investigación educativa no cualquier esfuerzo de
búsqueda de conocimientos o reflexión acerca de los hechos o problemas educativos, sino
sólo las actitudes que persiguen la innovación educativa intencionalmente y en forma
sistemática.
Con base en esta definición y la coincidencia de las tres analizadas
en referirse a la investigación educativa insistiendo en la producción de algo nuevo,
pareciera posible afirmar prácticamente que la innovación es condición esencial que
caracteriza a la investigación educativa, lo cual conduce necesariamente al análisis que
es centro de interés en este trabajo.
f). Investigación e innovación educativas ¿una sola tarea?
En el intento de generar una respuesta para esta pregunta, puede procederse a retomar
algunas de las características con las que se describió, por una parte a la innovación,
y por otra a la investigación, el análisis de dichas características permitirá
puntualizar sus diferencias, sus coincidencias o su complementariedad.
De la innovación se estableció que se sustenta en la teoría, en la
reflexión, que se introduce desde un trabajo de planeación, pero fundamentalmente se
refleja en acciones que producen cambios en las prácticas, implica pues,
transformación de las prácticas educativas.
En la investigación educativa, según se conceptualizó en el apartado
anterior, se puede llegar, o no, hasta la transformación de la práctica, su finalidad es
la generación de conocimiento, pero esto puede ocurrir en diferentes modalidades; en la
investigación denominada básica o pura, se genera conocimiento entendido como
aportación a la teoría, independientemente de la preocupación por su aplicación
inmediata; mientras que en la investigación-acción, por ejemplo, se genera conocimiento
entendido como el análisis sistemático de los diversos factores que inciden en una
práctica o en una situación para modificarla favorablemente a través de dichas
acciones.
Se estableció también que la innovación está referida a
solución de problemas, en este sentido se encuentra plena coincidencia con la
investigación, en tanto que ésta, parte precisamente del planteamiento de un problema
para el que se pretende generar una respuesta. Sin embargo, el ámbito en que una y otra
aportan a la solución de problemas puede ser de naturaleza diversa.
En la innovación se responde a problemas entendidos como necesidades
de transformación de las prácticas para un mejor logro de los objetivos de las mismas;
en tanto que en la investigación, la respuesta al problema implica la generación de
conocimientos, la cual puede concretarse en multiplicidad de productos: teorías, modelos,
ideas, materiales, transformación en las prácticas, etc.
Los planteamientos anteriores parecen ubicar los procesos de
innovación en educación como una de las múltiples formas en que la investigación
educativa puede realizarse, de tal manera que la investigación aparece como la forma
natural y deseable de llegar a la innovación. Así, puede afirmarse que la
innovación es un proceso que se sustenta en la investigación; pero que no todo proceso
de investigación culmina necesariamente en una innovación educativa.
Se antoja difícil concebir un proceso de innovación educativa
relevante que surja de la mera intuición y que en su aplicación no tenga un cuidadoso
procedimiento de evaluación y seguimiento. De allí la gran importancia de la
vinculación de la innovación con la investigación educativa; la investigación será
pues la mediación por excelencia para el surgimiento, aplicación y validación de las
innovaciones en educación.
Queda por considerar la afirmación de Pablo Latapí en la que
establece que, sólo las actitudes que persigan la innovación educativa intencionalmente
y en forma sistemática, podrán considerarse como investigación educativa; esto
pareciera invertir la relación antes establecida, quedando la innovación como condición
para que exista la investigación educativa, y no la investigación educativa como
sustento de la innovación.
Ciertamente, se trata de una afirmación que requiere de análisis,
éste permite considerar que, desde un punto de vista, el investigador en educación está
siempre interesado por que las prácticas educativas ocurran cada vez de mejor manera; si
las analiza, si las describe, si las explica, si las representa a través de modelos, en
el fondo tiene la intención de que un mayor conocimiento acerca de ellas conduzca, tarde
o temprano, a una transformación positiva en las mismas; esto pudiera ser el sentido de
lo que Latapí denomina como actitud de innovación educativa, una especie de fin
último con el cual se realiza la investigación en educación, aunque no cada
investigación realizada culmine de manera inmediata en una innovación.
Si la investigación se convierte realmente en el sustento natural de
las innovaciones en educación, nuestro sistema educativo encontrará en la vinculación
investigación-innovación, una de las fuerzas transformadoras que tanto necesita.