Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 6

(seis)

SECCIÓN

páginas

de la 45 a la 46 de 60

... el rollo

Guadalajara, México - Marzo de 1995

Principal | Índice


Nunca es demasiado tarde

Problemática y rumbos de la educación de adultos

Manuel Moreno Castañeda*

* Director de la División de Educación Abierta y a Distancia de la Universidad de Guadalajara (UDG).

El origen

Este problema puede analizarse desde el mismo concepto de la palabra: "adulto", por las múltiples acepciones que tiene de acuerdo al contexto social en el que se utiliza y las distintas fases desde las que se ve. Pues si bien, desde un punto de vista, se consideraría su madurez fisiológica, económicamente habría que considerar su autosuficiencia, aunque los criterios legales y políticos tomen en cuenta más bien la edad y los administradores escolares transfieran a la categoría de adultos a quienes, pasados los quince años de edad, no están en el nivel de escolaridad correspondiente según los criterios oficiales. Sin embargo, el problema no es tanto la definición del término, sino el conocimiento de los sujetos como destinatarios y participantes en los procesos educativos.

Desde el momento en que la educación perdió su carácter espontáneo y quienes detentaban el poder empezaron a organizarla, controlarla, legitimarla y decidir quiénes tenían derecho a qué tipo de educación, una gran parte de la sociedad fue desplazada y los procesos educativos en que se formaban, deslegitimados y desvalorados.

Esta situación se acentúo a partir de la Revolución Industrial, cuando se hizo necesaria la masificación de los sistemas escolares, para adiestrar a las personas en aprendizajes específicos de acuerdo a los intereses de los dueños de las fábricas.

De esta manera, mientras más personas entraban a la escuela, más se reducían los aprendizajes legitimados, es decir, más aprendizajes quedaban fuera de las escuelas, dando lugar a una educación formal institucionalizada y a otra que, de manera informal, se va logrando en la vida. O en otras palabras:

La reducción de lo "educativo" que pretenden hacer las clases dominantes consiste en restringir el uso del término a aquellas formas controlables, construidas mediante determinadas normas, y en las cuales está garantizada –o al menos tiene posibilidades de triunfo– la dirección impulsada por ellas. (Gómez y Puigrós. p.15)

Esta separación de saberes por la legitimación, lugar, tiempo o modo en que eran aprendidos, dio lugar a una discriminación hacia quienes, por su situación económica o social, no tenían acceso a los conocimientos oficiales y a un documento que los certificara. Lo mismo sucedía con las personas que asistieron a la escuela durante un tiempo de su vida y después se aislaron de ella.

 

Sus rumbos

Como respuesta a esta situación, surge la necesidad de nuevos espacios y oportunidades educativas para y por quienes, por diferentes motivos, no tuvieron acceso a la educación escolar en la edad establecida, esto sobre todo en los grupos sociales más pobres y explotados. De ésta surge una corriente en la educación de adultos, muy propia de los países de menor nivel de desarrollo, mientras que, en sociedades privilegiadas la educación de adultos se desarrollaba más bien en la actualización para el trabajo y el aprovechamiento del tiempo libre. Esta diversidad de enfoques se hizo evidente, cuando organizaciones internacionales como la UNESCO empezaron a realizar foros a nivel mundial para estudiar el problema de la educación de adultos, reuniones que se convertían en torres de Babel por la confusión de concepciones educativas.

Es así que podemos encontrar proyectos de educación de adultos solamente enfocados a la capacitación laboral, pensaba ésta sólo en términos de aumentar la producción y con esto las ganancias de los patrones. Como también se encuentran acciones que tienden a desarrollar las habilidades para el trabajo con una intención de desarrollo humano digna y respetuosa para los derechos y proyectos de vida de los trabajadores.

Lo mismo puede decirse de los proyectos culturales, unos que tienden a imponer la cultura de las clases o potencias dominantes y otros para promover el desarrollo cultural endógeno con una intención de rescate y promoción de la cultura autóctona y auténtica.

La orientación ideológica, es otra de las grandes diferencias en la educación de adultos. Se participa en estos procesos en la búsqueda de acciones que promuevan la toma de conciencia, en un desarrollo pleno de las facultades del ser humano, con una intención liberadora o se reproducen las concepciones y prácticas que convienen a quienes detentan el poder, con esquemas y objetivos de domesticación para quienes "reciben educación".

Sin embargo, con todo y esas particularidades, se dan características comunes a la generalidad de los adultos, como son: Su edad, el hecho de trabajar y el tener que combinar el estudio con el trabajo, y con ello la integración de su bagaje cultural, para enriquecer su experiencia educativa. Y precisamente, por sus especiales circunstancias de vida y de trabajo, surgen para los adultos programas y sistemas educativos especiales. Que lógicamente también tienen su problemática particular.

 

Sus problemas

De entre los problemas que han impedido un avance favorable a los programas de educación de adultos podemos mencionar:

El enfoque de la educación de adultos, cuando se le ubica sólo como un problema de educación básica, centrando en el alfabeto y se le trata como algo que debe o puede aislarse y erradicarse, sin considerar el carácter global y permanente de lo educativo, sobre todo su relación con todos los elementos del contexto social y laboral de las personas.

La desvinculación también se da, cuando se trata a la educación de adultos, como si fuera algo distinto a lo que sucede en los sistemas escolares, esta diferencia de tratamiento es notoria en cuanto a recursos destinados, nivel profesional de los docentes, instalaciones, infraestructura, equipamiento, etcétera, que en general, suelen ser menores que lo dedicado a las modalidades tradicionales, aunque, afortunadamente, en muchas ocasiones el entusiasmo, la creatividad y el esfuerzo de quienes participan en la educación de adultos, sacan adelante y con éxito estos proyectos.

El populismo que ha caracterizado a este tipo de programas y los pocos recursos que se dedican, la educación de adultos ha sido atendida por voluntarios que reciben una pequeña gratificación y, por lo mismo, nunca ha sido atendida profesionalmente por personas especialmente formadas para ello.

 

Sus principios

Con relación a estos puntos, es preciso que se tenga un concepto claro de la educación como proceso social global y permanente, como fenómeno histórico que se da independientemente de la existencia de los sistemas educativos y las escuelas, aún cuando éstas surgen con el propósito de organizarla, sistematizarla y legitimarla. Dicho de otra manera, la educación es un proceso abierto a la sociedad, y los proyectos de educación de adultos deben recuperar la vinculación con la vida y para ello:

...reconocer el valor de los aprendizajes, independientemente del lugar, momento o modo en que se obtengan y tener las puertas abiertas de las instituciones educativas tanto en sus ámbitos físicos, como en sus planes, programas, medios de estudio y prácticas cotidianas para que tengan cabida la vida real de las personas y la sociedad.

 

Se propone

Desescolarizar la educación de adultos, entendida la desescolarización como la eliminación de barreras y estereotipos burocráticos, que impiden la relación natural entre educación y vida, esto significa repensar a las instituciones educativas, ya no como estructuras a priori, únicas y obligatorias para poder acceder a la educación legitimada, sino como la infraestructura material y académica organizada como apoyo para que los procesos educativos se den de la mejor manera.

Como reflexión final diremos que, para entender y desarrollar en todo su significado y potencialidad el carácter permanente del proceso educativo, como lo establece la nueva Ley General de educación, es necesario tener una gran apertura, que nos permita y posibilite aprovechar todas las modalidades y procedimientos de formación, sin más límites que la imaginación y las habilidades educativas de los participantes.

Para resolver estos problemas, la nueva tendencia consiste en tratar de eliminar la barrera que hay entre los dos campos que, a primera vista, tienen poco en común: la formación en el medio profesional y la formación en el medio sociocultural. Podemos referirnos al informe que presentamos ante la Asociación Internacional para el Progreso Social, y que insiste sobre los puntos esenciales de notas enviadas por las diferentes secciones nacionales sobre el tema de la utilización del ocio con vistas a la educación permanente de los adultos: "Si es necesario interpretar el valor del esfuerzo realizado según estos informes nacionales, diremos que reflejan la voluntad de pasar del congreso social por el nivel de vida, a la promoción del hombre por el género de vida. Se trata como lo dice el informe suizo, de alcanzar la fase social del ‘arte de vivir’ ". (UNESCO, p. 309).

No obstante la gran diversidad de enfoques que recibe la educación de adultos y la riqueza de manifestaciones y matices que la caracterizan, hay elementos que les son comunes en sus condiciones y sus rumbos hacia una sociedad educativa con un concepto total de educación en donde la edad, el tiempo, la distancia y los esquemas escolares no sean un obstáculo para la formación del hombre.

De ahí que, acordes con el título de este escrito, nunca es demasiado tarde para aprender, ni para fijarse nuevos rumbos a la educación de adultos hacia la liberación y la educación plena y total.

 

Bibliografía:

ESCOBAR, G. Miguel. Paulo Freire y la Educación Liberadora. SEP Cultura/Ediciones El Caballito. México, 1985.

GÓMEZ, Marcela y Puigrós, Adriana. (Antólogas). La Educación Popular en América Latina. Ediciones El Caballito/SEP Cultura. México, 1986.

PIAGET, Jean. A dónde va la Educación. Editorial Teide. Barcelona, 1985.

REED, Horace B. y Lee Loughran, Elizabeth. Más allá de las escuelas. Ediciones Gernica. México, 1986.

UNESCO. La Educación en Marcha. Editorial Teide y Editorial de la UNESCO. Barcelona y París, 1976.

Principal | Índice