Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 6

(seis)

SECCIÓN

páginas

de la 52 a la 53 de 60

... el recreo

Guadalajara, México - Marzo de 1995

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No sin adiós

Alberto Meillón

En una palabra

Esa palabra es la luz que íbamos a sentir

Saliéndose tan íntimamente empolvada de nuestra piel

Es por ello que todo será dicho En una palabra

Como ya lo fue dicha

Cuando se hizo la luz en la luna

 

Noche repentina

Llega de una lluvia anterior a nosostros mismos

Canta su corazón como viajero de otros sueños

Y sólo vemos cómo llora el viento

Algo azul desgarrador en la noche repentina

 

Lo escrito en la hoja

El drama diario de si soy ó no soy tiempo

Que me haga vivir la amarga libertad del dulce canto

¿Será esa paradoja de vida el drama voraz drama conmigo mismo?

¿Yo quién soy ardiendo ahora Oscuro?

Sin temor a volver a lo escrito en la hoja caída algun día

 

Dicen a coro

Ha muerto la piedra pesada sin eco

Diciendo a coro este quemado asombro de cosas

Bajo el polvo innegable de ninguna parte

Como ardiente solitario

el sol raya al mundo de silencio

 

Amores diarios

Sueños son todos mis sueños

Con lupa y casi todo más invisibles en la memoria

Nosotros vocerío de cristal pisando innecesarias llamas

De perfil durante la noche del delirio

Más la vaquita con la luna de queso del mundo

Pidiendo casi nada Moribunda

Aunque de otros pesares me río

A pesar de los amores diarios

Sueños son todos tus sueños

 

Ojos en paz

Salgo de mi caracol con un pie a flor de arena

Con los ojos en paz líquidos abiertos vivientes

Salgo únicamente a escuchar el viento que mueve pensamientos

 

Flores del silencio

Algunos hombres sobreviven por lo deseado

Pero no miran fabular esos paisajes arrobados desde lo eterno

Llevándonos hacia donde nacen todavía

Las últimas flores del silencio ardiente en sí desnudo

 

Callados

Callados desangraron sus soledades para amarse sin destino

Callados fantásticamente impidiendo la noche a sus carnes a oscuras

Callados dejaron sus almas Encendidos como los primeros fuegos del cielo

 

No sin adiós

Una parvada de palabras en voz silenciosa

Cruza la tierra como un infinito minuto de cisnes tristes

No sin adiós Los vuelos y todos con amor

Sobre los cráteres vacíos del tiempo

Hemos apalabrado que aquí la vida no para.

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