Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 6

(seis)

SECCIÓN

páginas

de la 57 a la 58 de 60

documentos

Guadalajara, México - Marzo de 1995

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Intervención del Profr. y Lic. Jorge Alberto Hernández Castillón, Secretario General de la Sección 47, en la inauguración de los trabajos del Primer Congreso Nacional de Educación, en su Etapa Estatal, de las secciones 16 y 47, del SNTE/Jalisco; el 15 de octubre de 1994

C. Gobernador del Estado, Lic. Carlos Rivera Aceves, presente.

C. Profr. Rafael Brito Villanueva, Oficial Mayor del CEN del SNTE, y Representante Personal de la Profra. Elba Esther Gordillo Morales, Secretaria General del CEN del SNTE.

C. Diputado, Profr. Eduardo Cristerna R, Presidente de los Trabajos del Congreso de la Sección 16.

C. Lic. Guillermo Reyes Robles, Secretario de Educación en el Estado.

C. Lic. Enrique Rojas Díaz, Secretario Ejecutivo del OSEJ.

C. Lic. Manuel Muñoz Murga, Director General Administrativo de la SEJ.

Compañero y amigo, Profr. Sergio Silva Vargas, Secretario General de la Sección 16.

Compañeras y compañeros trabajadores de la educación:

El vértigo de las transformaciones en nuestro País, reclaman modificaciones sustanciales en todas las organizaciones sociales, en consecuencia, la educación pública se constituye en un factor determinante para el fortalecimiento de nuestra soberanía y nuestra presencia con libre determinación y autonomía en el nuevo orden internacional.

Por nuestra ubicación geográfica y en atención a nuestro legado histórico, requerimos dar la dimensión exacta a exigencias, realidades y conceptos contemporáneos como globalización, productividad y competitividad; atendiendo justamente nuestra intransferible y propia identidad como Nación.

En suma, nuestro tiempo y nuestro futuro reclaman una toma de conciencia de todos los actores de la sociedad, se trata de asumir compromisos con una mentalidad distinta, y sumar a la acción, nuevas actitudes que nos permitan acrecentar el ejercicio del Derecho, la vigencia absoluta de las libertades y la promoción de la Justicia, como condiciones insalvables para robustecer nuestra vocación y prácticas democráticas.

En este contexto es importante reconocer que, sin educación, toda expectativa para el desarrollo social de un pueblo se cancela y se transforma en grandes problemas de altos costos sociales.

En consecuencia, la educación popular de este País se constituye como un factor determinante para modernizar, actualizar, reformar y acrecentar la calidad en la escuela pública. Entendemos este proceso, no como sinónimo de conocimientos en serie, es sobre todo, contribuir a mejorar y elevar la calidad de vida de los mexicanos. Es un imperativo social de supervivencia.

Los trabajadores de la educación estamos convencidos del importante papel que nos corresponde en el proceso educativo. Por ello mantenemos firme nuestra participación en la convocatoria formulada por el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación a este Primer Congreso Nacional de Educación.

Como gremio de trabajadores, hemos permanecido solidarios con el Estado y el pueblo, aún en los momentos y etapas más críticos de la economía y la estabilidad social.

Cuando en Jalisco, el tejido social se irritó al punto de la intransigencia, los maestros coadyuvamos e invitamos a la serenidad, a la reflexión y el análisis. Por eso hoy podemos afirmar que con madurez, objetividad y un extraordinario compromiso social, procederemos a formular nuestras propuestas y recomendaciones; porque estamos convencidos de que la modernización de la educación en Jalisco, debe ser parte de una estrategia global e integradora, en la construcción de la fortaleza de nuestro estado.

La reforma de los planes de estudio, programas y libros de texto, si bien son aspectos medulares para un cambio educativo, no representan las únicas cosas o elementos que habrán de mortificarse.

El tiempo que nos toca vivir nos exige una concepción muy distinta de la educación, en tanto que ésta es considerada como un servicio público, debemos cambiar la visión que lamentablemente ha prevalecido.

Cuando se enjuicia el funcionamiento de las instituciones educativas, advertimos parcialidad y una estrechez en la óptica para dimensionar estos problemas. Por una parte, se atribuye al magisterio la responsabilidad sobre los desalentadores resultados del aprovechamiento escolar; y por otra, se descarga en las escuelas la culpa del desencanto social, por las limitaciones de la educación como factor de movilidad.

En ambos casos se está distorsionando la realidad, porque las condiciones en las cuales deben aprender los niños de hoy, son muy distintas a las de décadas anteriores.

De ahí la importancia de promover y estrechar la colaboración de todos los involucrados en el proceso educativo. El aislacionismo y el parcelamiento han demostrado la atomización de los esfuerzos educativos, en consecuencia, la pérdida de sus efectos.

Por ello, es necesario que enfrentemos, con acciones y hechos, los padecimientos y rezagos que las educación jalisciense aún conserva. Se trata de una conjugación de esfuerzos que no puede ni debe desgastarse en buscar culpables, para fallas de todos conocidas.

Esta nueva actitud entre Estado, comunidad educativa y sociedad civil, debe partir de la realidad de cada escuela, de cada municipio.

Esta alianza debe fincarse en una clara definición de campos de competencia, responsabilidad y compromisos. Ni los padres asumirán las funciones de los maestros, ni nosotros pretenderemos sustituir la responsabilidad de los padres de nuestros alumnos.

Deseamos que la participación de los padres sea para acercar soluciones a los problemas de cada institución; entonces, su acción es la colaboración para promover el mejoramiento de la educación.

Por otra parte, la constante respuesta del Estado, de insuficiencia de recursos financieros para atender el ,crecimiento natural de la demanda, el abatimiento de rezagos del aparato educativo y la atención de nuevas expectativas hacia la comunidad educativa, nos obligan a insistir en nuestro planteamiento ya reiterado y argumentado, Con una firme actitud y compromisos definidos, le hemos dicho al Estado que somos sus aliados en la tarea educativa.

Tal parece que en el contexto político estatal, aquellas instituciones o personas que recurren a las prácticas de presión, son a las que se debe atender en sus demandas y planteamientos.

Cuando hemos utilizado las estrategias de negociación, reflexión y argumentación, encontramos por respuesta: insuficiencia presupuestal, burocratismo y acciones dilatorias que afectan al gremio en su práctica profesional y entorpecen el crecimiento de la cobertura educativa. Y lo más grave, se afecta el servicio que atiende a los hijos de las clases sociales más necesitadas de nuestra entidad, que son sin duda, la mayoría.

De ahí la importancia de nuestro Congreso, porque nos permitirá establecer los mecanismos más eficaces y auténticos para la participación de los maestros, y en general de los trabajadores de la educación, en las distintas fases y etapas del proceso educativo. Esta es una preocupación fundamental de nuestro Sindicato, nos resistimos a ser meras correas de transmisión, queremos opinar, analizar y contrastar nuestras propuestas de crecimiento, planeación y cobertura de la educación del Estado.

Porque estamos plenamente convencidos de la fuerza de nuestro razonamiento y lo válido de nuestra argumentación, confiamos en la voluntad política del gobernante, para que en un ejercicio congruente y de compromiso social, se escuchen y atiendan los planteamientos de esta representación sindical.

Por todo esto, hoy le pedimos a la sociedad jalisciense que refrende su confianza en los maestros. A nosotros nos corresponde en esta etapa de la historia de la educación, una vez más, asumir con responsabilidad nuestro papel para transformar y mejorar la calidad de la educación de todos los habitantes de la entidad. Porque los maestros vivimos una vocación de servicio, dentro de un marco de realidades sociales y económicas casi siempre adversas.

Compañeras y compañeros delegados, la sociedad espera hoy el mejor de nuestros esfuerzos, nuestra organización sindical lo exige; estoy seguro que lo daremos, porque es urgente, porque es válido, porque es por la educación de México.

Gracias por escucharme.

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