
Aurora Luévanos del Río, y la Educación Especial en Jalisco
Sonia Ibarra Ibarra*
* Investigadora de El Colegio de Jalisco.
No es posible hablar de Educación Especial
sin referimos a la maestra Aurora Luévanos, quien desde muy joven se vio involucrada en
dichas tareas, que le apasionaron al grado de ganarse a pulso el título de pionera.
Tapatía, nace en 1920, se forma en la Escuela Anexa a la Normal, cursa
de 1935 a 1938 la educación Normal, y la educación media superior en la Escuela
Preparatoria de Jalisco de 1937 a 1939. Su primer empleo: maestra de Orientación Social a
grupos obreros donde se hizo cargo de la alfabetización, acorde con la política
educativa prevaleciente, que hacía énfasis en la preparación de los trabajadores. En
este sentido, maneja proyectos Dalton y trabaja con molineros primero y luego con obreros
albañiles. Sin embargo, se da un hecho que vendría a modificar sus planes iniciales: la
sociedad jalisciense hace sentir la necesidad de una educación especializada para
individuos con problemas, y por ende, la Escuela Normal vive un momento en que se empieza
a comprender la trascendencia de considerar en el Plan de Estudios de los futuros
profesores, una materia denominada Psicología de Anormales que se concretó en la Reforma
de 1937.
Fue precisamente un médico, encargado de impartir dicho curso, el
Doctor Chávez Quiroz, quien motivó a Aurora y a Altagracia Martínez Pérez, para que
aceptaran la beca que les daría la oportunidad de profundizar en la Educación Especial.
Así cursaron tres años en el Instituto Médico Pedagógico en Tacubaya, a cargo del Dr.
Roberto Solís Quiroga, egresando de la primera generación de maestras de Educación
Especial, con la idea de volver a sus lugares de origen para así ser formadoras de nuevos
cuadros que llevaran a la práctica los conocimientos adquiridos, fundar escuelas
especiales y quizá más tarde, una escuela normal de especialidades.
Ya de regreso en Jalisco, de acuerdo a lo esperado, correspondió a
ellas la tarea de iniciar, por parte del Instituto Pedagógico, la Educación Especial. El
espacio: un pabellón del Centro Escolar Basilio Vadillo en lo que se denominó entonces
como Escuelas de Educación Especial No. 1 y No. 2 para niños y niñas deficientes
mentales; la primera a cargo de la maestra Aurora y la segunda, dirigida por la maestra
Altagracía. Sus colaboradoras: las maestras Ofelia Carrillo, Rebeca Tapia León y
Catalina García Aréchíga.
Para 1961, tras un lapso de calma familiar, volvemos a encontrar a la
maestra Aurorita en el ámbito educativo, ahora como docente en la Escuela Normal de
Jalisco, impartiendo los cursos de Paidología I y II y Psicología de Anormales. En este
plantel se desempeñó como subdirectora y posteriormente como directora en el lapso
1969-1971, donde le tocó vivir los primeros años de saturación escolar, con
generaciones bastante numerosas.
Colaboró también entre 1963 y 1965, en la Normal Superior Nueva
Galicia, a cargo del maestro Tomás Zepeda.
Cursó un diplomado en Orientación Vocacional en la Universidad de
Nueva York, donde visitó instituciones de nivel medio y escuelas de Educación Especial.
Tuvo también la oportunidad de visitar en Ginebra, Suiza, el Instituto Juan Jacobo
Rousseau, ahora Instituto de Ciencias de la Educación.
Estudió, además, un diplomado en Educación Especial en 1975, otro en
Administración de la Escuela Superior INAP en 1988 y uno más en Plancación de la
Escuela Normal en 1989.
Gestiones del Profesor Ramón García Ruiz ante la Secretaría de
Educación Pública, y el apoyo incondicional de especialistas locales concretaron un
sueño acariciado desde los años 30: la Escuela Normal Superior de Especialidades,
fundada por la maestra Aurora en 1980, y que dirigió hasta 1989. Dicha institución
aportó y sigue aportando desde entonces, enormes beneficios a la sistematización de la
atención a niños atípicos. La maestra Aurora atribuye a un sinnúmero de elementos la
creación de esta instancia: particularmente al proyecto de planificación de la
educación en Jalisco a cargo de un numeroso grupo, pues muchas fueron las personas que
participaron en la fundación, cada una tenía su papel específico y todos ellos fueron
importantes para salvar obstáculos. Fue determinante el amplio estudio que se llevó a
cabo para presentar cifras y datos convincentes de la necesidad de dicha fundación y de
la urgencia de maestros especialistas para cumplir dignamente con un llamado imperioso de
la sociedad.