Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 6

(seis)

SECCIÓN

páginas

de la 04 a la 05 de 60

... nosotros los profes

Guadalajara, México - Marzo de 1995

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Miguel Ángel

Martha Estela Domínguez Salmerón*

* Asesora técnica de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ). Directora de la Escuela de Educación Especial No. 6.

Desde siempre han habido personas que sobresalen de la mayoría de sus congéneres por la capacidad intelectual que muestran desde temprana edad. Pero también destacan las experiencias críticas por las que pasaron, a fin de lograr algo de reconocimiento y apoyo en el desarrollo de sus aptitudes de una manera grata, tranquila y eficaz; enfrentaron, por otro lado, la incredulidad, la presión y hasta el rechazo de quienes estuvieron cerca.

Miguel Ángel es uno más de estos seres humanos únicos que por su capacidad intelectual superior experimentan el rechazo de la escuela del nivel preescolar, sólo tiene cinco años de edad; la escuela primaria también lo rechaza. No hay que ir muy lejos en la búsqueda de las causas, sus aptitudes manifiestas hacen que no encuentre cabida en ningún lado.

Hutchinson y Young hicieron hace ya mucho tiempo una afirmación sumamente interesante:

La formación de la personalidad es un proceso más inquietante y complejo que la construcción de escuelas...(1)

Esta es una aseveración tan vigente como contradictoria. Como lo es el hecho de que a finales de este siglo se subrayen los adelantos científicos y tecnológicos en todos los campos del saber humano, pero se cierren herméticamente las oportunidades a Miguel Ángel, Armando, Xóchitl o como se llamen los niños que requieren, del sistema educativo y de los profesores para una atención diferente, avanzada, acorde a sus posibilidades; soslayando así los adelantos y posibilidades netamente humanas en favor de la ciencia y la tecnología.

Pero veamos de cerca a Miguel Ángel. En fechas recientes tuve la oportunidad de compartir con él unos momentos de los que dejo constancia; sostuvimos una plática muy enriquecedora que me permití grabar y que ahora reproduzco en sus partes fundamentales, para ustedes; también he considerado importante incluir los manuscritos mutuos y dibujos, a manera de ilustración de este texto.

 

Entrevista

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Examinador. "¿Sabes escribir tu nombre?" (Entregándole una hoja blanca y lápiz).

Miguel Ángel. "Sí, pero préstame una regla". (La recibe y traza con ella una línea, donde cabe exactamente su nombre).

E. "Muy bien, ahora te voy a decir algunas palabras para que las escribas enseguida". (Dicto: dinosaurios, gaviotas, cocodrilo, jirafa, ardilla, cangrejo. Antes de escribir cada palabra, traza una línea sobre la que escribe).

M. A. (Al llegar a la palabra gaviota, pregunta pensativo)"¿Oye, hay palabras que no se si se escriben con g o con j".

E. "¿Cómo gaviota?"

M. A. "Sí".

E. "Se escribe con g". (...continúa escribiendo hasta terminar la serie). "Miguel Ángel, ¿sabes que son todas esas palabras que escribiste?"

M. A. "Sí, son animales".

E. "¿Y cuál te gusta más?"

M. A. "El dinosaurio". (Ya la mamá del niño me había externado este gusto de Miguel Ángel).

E. "Pues, vas a pensar lo que más te gusta de los dinosaurios y lo vas a escribir aquí abajo, ¿de acuerdo?"

M. A. "Sí, ¿de 'cuánto' quieres que escriba?" (Se refiere al tamaño de la línea).

E. "¿Que te parece de unos... 27 centímetros?"

M. A. "Bueno" (Marca la línea y escribe dos nombres de dinosaurios, la última letra la escribe más pequeña, voltea hacia mí y luego ve en el escritorio mis anteojos). "¿Puedes ver esta letra?"

E. "Sí".

M. A. "Pero no tienes lentes".

E. "Si quieres me los pongo, pero de todos modos la veo bien".

M. A. "¿La ves más grande con los lentes?"

E. "La veo pequeña, porque la escribiste pequeña".

M. A. "Entonces tus lentes no sirven".

E. "Y, ¿por qué escribiste estos nombres?"

M. A. "Porque me gustan mucho". (Describe las características de ambos: tamaño del cuello, forma de las patas, cuerpo, etc.).

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E. "¿Hasta qué número sabes Miguel Ángel?"

M. A. "Hasta el cien".

E. "Entonces te voy a decir algunos y tú los vas escribiendo" (Se le dictan, "salteados", varios números hasta el 200, él los escribe correctamente). "¿No que nada más sabías hasta el 100? (Sonríe). Yo creo que también sabes el 300, a ver, escríbelo".

M. A. (Escribe ‘13’, y se queda pensando un momento) "Nada más le falta el 'cientos', pero no sé cómo es".

E. "Yo no dije ‘13’, te dije ‘300’". (Se queda pensando un momento más).

M. A. "No sé cómo es".

E. (Borro el ‘1’) "No te dije ‘13’, te dije ‘3’ (mostrando 3 dedos), cientos (señalo el ‘100’ y ‘200’), agrega 2 ceros al ‘3’".

M. A. "¡Ah!, ya entendí".

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E. "A ver... Escribe estos nombres". (Le dicto los restantes, que anota correctamente. Después, apunto sumas y restas, se las presento en hoja aparte). "Bien Miguel Ángel, veamos si puedes hacer estas operaciones".

M. A. "Sí las sé". (Las resuelve sin utilizar los dedos o "rayitas"; la suma de dos cifras la empieza de izquierda a derecha).

E. (Ahora dibujo algunas figuras destacando porciones sombreadas, se las presento) "¿Sabes como se llaman?"

M. A. "Sí".

E. "Escribe su nombre junto a cada una".

M. A. (Al terminar de escribir) "Estas son figuras geométricas".

E. "Tienes razón, son figuras geométricas". (Señalo diferentes fracciones en cada figura). "¿Sabes cómo se llaman estas partes a las que les puse rayitas?"

M. A. "No".

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E. "¿Te parece bien que ahora me leas un poquito de este libro?" (Abro una página al azar, es un libro infantil).

M. A. "Sí". (Lee fluidamente y sin errores).

E. "¿De qué se trató la lectura, Miguel?"

M. A. "De las personas. ¿Qué es ‘diversas’?"

E. "Que son diferentes, que no son iguales".

M. A. "¡Ah!, con razón dice que son de colores. Mira, tú y yo somos negritos pero hay otros güeros".

E. "Así es. ¿Qué más decía, Miguel?"

M. A. "Que opinan y platican".

E. "¿Y qué es opinar?"

M. A. "Pues, decir lo que piensas".

E. (Anoto un breve texto en cursiva, se muestra con el último enunciado que se agregó después). "¿Puedes leer esto?"

M. A. "Sí". (Lo hace, nuevamente, con fluidez y sin errores) "¿Quién es?"

E. "¿Tú, quién crees que sea?"

M. A. "Mi papá".

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E. "¿Tú, crees que es tu papá?"

M. A. "El también se llama Miguel Ángel".

E. (Agrego el último enunciado) "¿Sigues creyendo que es tu papá?"

M. A. "No, soy yo. (Sonríe) ¿Sabes que tengo 13 libros de dinosaurios?"

E. "No sabía que tenías tantos, ¿ya los leíste todos?"

M. A. "No".

E. "¿Por qué?"

M. A. "No ves que toda la gente quiere que lea fuerte, así, yo sólo puedo decir más o menos palabras, pero no muchas palabras".

E. "¿Y por qué?"

M. A. "No te digo que todos quieren que lea fuerte".

E. "¿Y por eso no has leído todos tus libros de dinosaurios?"

M. A. "Sí".

E. "¿Y por qué no los lees quedito, cuando estés solo, para que leas todas las palabras?"

M. A. "No lo pensé".

E. "¿Y crees que solito sí puedas leer muchas palabras?"

M. A. "Pues, sí".

E. "Pues hazlo, para que puedas terminar tus libros".

M. A. "Sí".

 

Conclusiones

Aunque ésta sólo es una pequeña muestra de lo que este interesante niño nos puede ofrecer, hemos intentado fundamentar con ello algunas conclusiones de carácter general:

  • Obviamente Miguel Ángel u otro niño como él, "no puede" cursar el preescolar, aún teniendo 5 años de edad, por el progreso que muestra tanto en la matemática como en la lengua escrita.

  • Es innegable que se desempeña como un niño del nivel de primaria y no precisamente del primer grado.

  • Es injusto que por su edad y lo que sabe, no tenga lugar en ninguno de los niveles.

  • Por lo visto nos inquieta más, a todos, la construcción de escuelas que la atención de estos niños; cuando que estas cosas no son excluyentes.

  • Merecen la oportunidad, como cualquier ser humano, de aprender y conocer, de ser atendidos por el sistema educativo, de conformar una personalidad sin frustraciones y sin restricciones.

  • Resulta importante consolidar, lo antes posible, un programa para atenderlos, apoyarlos e impulsarlos.

  • Los profesores no deben seguir ignorando a estos Miguel Ángel o simplemente optar por la solución del rechazo.

  • El profesor debe prepararse, afrontar, apoyar, contribuir al adelanto del género humano como tal, humanizando lo científico y lo tecnológico, que muchas veces está fuera de su alcance.

Queda abierta la interrogante sobre lo que ha sucedido y continuará aconteciendo con todo este potencial, si no se vislumbra la oportunidad que hasta hoy se les ha negado en nuestro país.

 

Nota

1. Hutchinson, M. y Young, Ch. La educación de niños y jóvenes inteligentes. Edit. Paidós. Argentina, 1970. p. 35.

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