Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 6

(seis)

SECCIÓN

páginas

de la 06 a la 08 de 60

... nosotros los profes

Guadalajara, México - Marzo de 1995

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Pies de Lana y el realismo mágico como medio narrativo de abordar la historia

María de Jesús Barrera Vázquez*

* Maestra normalista. Escritora. Egresada de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad Guadalajara.

La maestra María de Jesús Barrera Vázquez, se tituló en la UPN Guadalajara con una novela histórica, así como con un ensayo que sirvió de apoyo metodológico para justificar la vinculación entre la escuela y la literatura. Ambos contenidos conformaron su tesis titulada: "Pies de lana". En razón de la originalidad y calidad del trabajo, hemos considerado apropiado incluir en esta sección de la revista, un fragmento del ensayo. (N. de la R.).

Por sus múltiples lecturas, el escritor está unido, por alguna influencia voluntaria o involuntaria, a otros escritores. Pero la forma de contar una historia implica fantasía inagotable, envolvente: la distancia entre realismo y fantasía en el cuerpo mismo de la novela, presenta la "verdad" narrativa de lo que viven y sueñan sus personajes.

El mito y la historia sólo alcanza plena coherencia al examinarse como una estructura lingüístico-narrativa, sin olvidar los contenidos de perdurable importancia y, atendiendo a la forma estructural del relato. Pies de lana plantea el problema donde lo real llega a tal punto que en algunas ocasiones realidad y fantasía son prácticamente indiscernibles. Es decir, sustituye la historia por el mito, pero un mito creído y creíble; un mito que es la verdad de la historia presentada en una estructura narrativa y en planos diversos, una rememoración de sucesos con voces participativas que, en sus respectivos tonos, van narrando la microhistoria de un pueblo, un hombre y una mina durante el siglo XIX, incluyendo al ser humano que tiene la manía de soñar y pensar y ésta es infinita. E, incluye, el obligado desarrollo de todos los imperios con su consabido inicio, la consolidación a través de la explotación del oprimido, y el derrumbe. En América Latina toda la realidad, incluso la visible, aún está por descubrirse.

La historia crítica podría llamarse conocimiento activo del pasado. "Si desde los primeros tiempos –escribe Diderot–, la historiografía hubiese tomado por los cabellos y arrastrado a los tiranos civiles y religiosos, no creo que éstos hubieran aprendido a ser mejores, pero habrían sido más detestados y sus desdichados súbditos hubieran aprendido tal vez a ser menos pacientes".

Pies de lana va guiando al lector por los vericuetos de la historia: las penurias de los mineros y el abuso sin medida del opresor. Hechos que suceden o han sucedido en cualquier parte del mundo y en especial en Latinoamérica. Ya que, lo acontecido en el Mineral del Real de Catorce, bien puede ubicarse en Venezuela, Colombia, Argentina o cualquier rincón de América Latina en el pasado o en el presente. Pies de lana se ajusta a la historia crítica de liberación no de dominio como la de bronce y denuncia los recursos de opresión de opulentos y gobernantes: dibuja tiranos; pinta patronos crueles de empresa capitalista; refiere movimientos de trabajadores reprimidos y bosqueja intervenciones nefastas de países imperialistas en nuestra frágil nación. Existe pues, un paralelismo entre lo sucedido y lo que está sucediendo, históricamente hablando.

Comúnmente, se dice que literatura es la vida misma. Pero, ¿qué vida?, ¿en sentido biológico o espiritual? Entonces aparece la discusión de si los personajes literarios son seres vivientes. Aquí es importante relacionar la literatura con una atmósfera vital y en Pies de lana la atmósfera vital es dinámica, donde las diversas voces –humanas, espectáculos, vida y leyendas populares, nostalgias, etcétera–, se apoyan mutuamente como haz de tendencias que recrean esa atmósfera vital. Ya que, conforme el hombre fue "adueñándose" de su entorno y sus inventos por medio de la palabra, fue creándose lo que más tarde se llamaron formas literarias.

Algunas de las formas literarias existentes en Pies de lana son material plausible para usar con nuestros alumnos, tanto su utilización formal como algunas de rescate cultural: mito, leyenda, hechos históricos... Todas estas formas tienen la huella del humano: el imaginismo. Esto correspondería, de manera funcional, al desarrollo de la narrativa de Pies de lana donde empleo mis propias formas de historiar, relatar, contar.

A través de la literatura y todo el formalismo que ella implica, quise hacer un paralelismo o símil entre los sucesos del pasado y del presente. Partiendo de una escala para medir la historia de México, afirmo que ésta se ha escrito en hojas sueltas, perfectamente acomodables, en diversas épocas ya que, salvo en mínimos espacios temporales, los problemas sociales, económicos, políticos y educativos, son los mismos: deficiente calidad de vida de la mayoría de los mexicanos; nula realización personal mediante el trabajo; injusta distribución de los bienes convenientes para satisfacer las necesidades humanas; carencia de justicia social, democracia e igualdad y programas educativos encaminados a condicionar a los educandos –del sistema educativo oficial– convirtiéndolos, en su edad adulta, en simples instrumentos de producción sin ningún aliento crítico, cultural o creativo que le permita trascender a su momento.

Para saber qué hacer y cómo superar el saldo de problemas enumerados, es importante remitirnos a la historia de México y utilizar una gran pluralidad de interpretaciones pragmáticas que la misma nos ofrece. En ese afán y haciendo uso de la literatura, presento a México en un mineral que en el pasado fuera de gran riqueza y, en la actualidad está en ruinas: Real de Catorce, San Luis Potosí. Es ahí donde inicio la narración a partir del año de 1777 para, a través de mis personajes recrear etapas significativas en la vida de nuestra Nación.

 

Habla Isabel Blanco, personaje real que ha servido de marco para recrear la historia

Mi vida empezó hace 94 años aquí, en el Real, en este pueblo minero donde veneramos a San Francisco de Asís porque según contaba mi madre, allá en sus principios, apareció una mula cargando un cajón al lomo. La gente de aquel entonces anduvo buscando al arriero que suponían dueño del animal y como éste no apareció, destaparon la caja que traía adentro la imagen de San Francisco; la misma que está colocada en el altar del teatro. Yo no llegué a ver los buenos tiempos de Catorce, pero según decían mi abuelo y mi madre, esto estaba muy poblado y fue riquísimo. Para cuando yo nací ya estaba en decadencia, aunque las casas estaban bien conservadas, pero vacías. Éramos muy pocos, pero más de los que somos ahora.. Ahora hay una casa poblada aquí, otra allá a medio kilómetro de distancia. Y es que la tierra es árida, seca., se acabó la plata y se acabó la vida de este pueblo; lógico ¿qué se va a cosechar? Sólo cabuches. Y hasta eso, sólo en los meses que se dan. Pero fíjese que el Real se llena de gente, a’hi por el mes de octubre. Bueno, desde a fines de septiembre empiezan a llegar de todas partes, ¡hasta de Estados Unidos!, vienen muchos braceros a pedirle a San Francisco un milagrito o a darle gracias por alguno que les haya hecho. Creo que así debió ser en sus buenos tiempos. Mi abuelo algo recordaba y, según él, Catorce llegó a tener hasta 30 000 habitantes. El sí fue minero; murió de una tos seca y terca. Sus últimos días fue toser de día y de noche. Pero antes de eso, recordaba lo duro que había sido su vida; mal pagados, mal comidos y muy trabajados. A mi me daba mucha tristeza porque cuando yo le preguntaba qué hacían, él sólo hablaba de que después del trabajo en la mina se iban a restregar lechuguilla para medio comer y aunque yo le insistía porque quería saber cuáles eran sus diversiones, parece que ellos no conocieron la palabra diversión. Generalmente hablaba de don Porfirio Díaz, de cuando él vino aquí, al Real y la fiesta duró días y siempre, de día y de noche, el Real estuvo iluminado hasta los cerros, con el fuego de plantas resinosas. Hubo desfile de carros alegóricos y que don Porfirio iba montado en un caballo blanco, vestido de general, y que en ese desfile hubo representaciones de Hidalgo, de Morelos, de Juárez... La llamaron Cabalgata Histórica. Fue la mejor época, cuando la mina Santa Anna estuvo administrada por don Francisco de la Maza, sobrino del Conde Santos de la Maza y primo de don Gregorio que fue el dueño. El nunca vino al Real y ni falta que hizo porque según mi abuelo entre don Vicente Irizar y el ingeniero Cohglan llevaron a este mineral a la cúspide: uno administraba la mina; el otro la dirigía. Y mire lo que son las cosas, por hay andan en San Luis descendientes del los dos, pero algunos bien amolados. Del ingeniero Cohglan, según se dice, compró en San Luis Potosí algunas buenas casas, de esas del tiempo de don Porfirio, En una, actualmente está el Colegio Motolinía, pues fíjese usted que Cohglan dejó una fortuna a su único hijo que le salió muy mala cabeza: despilfarrador, enamorado y jugador, como dice la canción, y fue vendiendo todo, hasta el mausoleo donde enterraron a Cohglan. Pero lo curioso es que cuando vendió esa casa de la calle Carranza, donde le digo que ahora está el colegio, dicen que al nuevo propietario no le gustó una escalera que tenía del lado de la entrada y la mandó quitar. Entonces se hallaron un montón de dinero y barras de oro y plata. Nadie sabe para quien trabaja ¿no cree? Mi abuelo también hablaba de un tal padre Flores, que muy al inicio de la fundación de Catorce, no recuerdo bien si antes o después de que el Conde llegara, se halló una mina e hizo mucha plata. Después se fue a Lagos de Moreno; de allá era y también murió sin que se supiera donde la enterró. No crea, Catorce está lleno de infortunios, según dicen; la primera mina la encontró un negro llamado Ventura y se hizo muy rico. Pero al negrito le gustaba vestir las capas de los españoles y recargarlas de bordados de oro y plata y como en ese tiempo estaba prohibido que indios y negros vistieran como los españoles, fue el juego de nunca acabar: prendían al negro, le requisaban su capa, le cobraban la multa y mal salía de la cárcel el negrito y vuelta a ponerse otra capa. Dicen que entre capa y capa se le acabó su plata. Yo no se si sea cierto. A veces no sé qué es lo que me han platicado y qué es lo que he leído. Porque ¿sabe?, yo cuido el Museo y la Biblioteca de aquí; tenemos pocos libros, pero, ¿qué más hago? Leer cuando no hay visitantes. Y como están juntos... Mire, yo fui a la escuela. Entonces nada más eran 3 años de primaria, pero salíamos sabiendo mucho. La escuela estaba por allá, por el rumbo del Camposanto y el maestro de llamaba Silvestre, era un viejo, pero traía cortitos a toda la muchachada y nos leía muchos cuentos y nos platicaba muchas historias; de don Quijote sabía mucho. Ahí le agarré gusto a leer. Luego, ya de 15 añitos me fui a San Luis. Aquí no había que hacer y a’hi voy a ganarme la vida. Anduve trabajando de muchas cosas; en una tienda, en una botica, en una fonda... pero también me instruí. No duré mucho, a los 21 mejor me vine porque, aunque le parezca mentira, uno se encariña con estos cerros pelones. Y pues como había juntado unos centavos, aquí me quedé y puse un puesto de refrescos. Después me casé y mi mujer le fue metiendo comidas y nos fue bien. Vinieron los hijos y se fueron. Los mandamos a estudiar a San Luis y por allá se quedaron. Con mi señora tuve 9 hijos, y dos, pues por allí; ya sabe usted como es uno. ¿Mi esposa? No, mi esposa no vive ¿usted cree? ¡Se le ocurrió morirse! Pero aunque sólo viven aquí los que no son con mi señora, no me siento solo; ellos me han dado nietos y bisnietos; por a’hi anda la chicampeanada. A’hi despacito, pero todos los días abro el museo y si llega algún visitante vigilo que no maltrate las cosas, y si me preguntan algo, pues contesto, de todo sé: del Conde de La Maza, de don Francisco, del Teatro Lavín, de don Vicente Irizar. Por cierto que Vicente Irizar aquí vivió, en esta casa, que yo la vine comprando. A él se le ocurrió ponerle al túnel, Ogarrio, porque el Conde de La Maza de allá era. También a veces quieren saber, como usted, historias. Yo siempre platico la de Jergas, ¿la sabe? Pues a’hi tiene que según decían los mineros, adentro de la mina se aparece un espíritu y dicen que es Jergas, un minero que un día llegó a su casa más temprano que de costumbre y encontró a su mujer engañándolo y en su misma cama. Entonces, Jergas mató a su mujer y a su amante, y su espíritu sigue penando dentro de la mina. Eso le gusta a la gente, aunque la verdad es que, de tiempo en tiempo, adentro de la mina se acumulan gases y despide una luz fugaz. No, ya le dije que yo nunca fui minero. Desde antes de la Revolución, casi nada se produce. La Revolución, como dice Montejano en su libro, sólo vino a darle el tiro de gracia a Catorce. Esas cosas las leo porque me gustan. También tengo una reseña de cuando vino don Porfirio Díaz, que escribió don Trinidad García. Si quiere se la presto, al fin que dice que se va a quedar todo el mes. Que bueno, le va tocar a usted la representación en vivo de La Pasión. Se pone muy bonito. También viene mucha gente y ¡ah!, si quiere usted saber más cosas busque a Güicho; es un muchacho que lleva tiempo haciéndola de Jesucristo. lo encuentra en el atrio de la Casa de Moneda, allí vende las pinturas que hace del Real. Está joven pero sabe mucho. A mí la gente no me cree los años que tengo. Es que aquí, en la altura, uno se conserva mucho mejor que en las ciudades. Yo nada más uso anteojos para leer, pero ni siquiera bastón. No sé de qué me voy a morir; ¡nada me duele! Yo le seguiría platicando con mucho gusto, señora, pero ya me voy al museo. Si quiere, vaya mañana al museo. ¡Ah!, y si quiere saber más cosas, también vaya con Jacinto; él sí fue minero y es como de mi edad. Agarra como quien va a La Hediondilla, camina unos 20 minutos; a’hi el camino le va diciendo. Quién quite y a Jacinto todavía no se la haya ocurrido morirse.

A nivel social, Pies de lana refleja los problemas individuales y colectivos que forman nuestra sociedad, a nivel histórico, aborda etapas que han marcado derroteros que aún no se han transitado, a nivel pedagógico representa al maestro como factor de cambio social y le facilita diversas sugerencias para recrear, de manera lingüística-literaria, la crónica, la entrevista, el mito, la leyenda, el hecho histórico, etc. A nivel de comunicación, Pies de lana, transmite ideas, conceptos, imágenes; a nivel de proyección individual, plasma vivencias a través de modos expresivos inconfundibles: las ‘voces’ de los personajes, son su propia ‘voz’ como forma de relieve no supeditado únicamente a lo convencional del lenguaje en la simple comunicación. A nivel de creación estética levanta una suprarealidad de dimensión temporal, de ficción, de verdad, de imaginación y mímesis de lo real. Esto significa que en la literatura como en las demás artes, concurren valores diversos: signos y formas, estructuras y contenidos, imágenes mentales, símbolos y figuraciones; vivencias, intereses, circunstancias, razones sociales, históricas, lingüísticas, didácticas; temporalidad, transfiguración, seres fantasmales, etc.

Y para concluir, un argumento que permita aceptar a Pies de lana como trabajo de titulación en la Universidad Pedagógica Nacional, traigo a colación las palabras del maestro don Alfonso Reyes:

"...la literatura no es una actividad de adorno, sino la expresión más completa del hombre. Todas las demás expresiones se refieren al hombre en cuanto es especialista de alguna actividad singular. Sólo la literatura expresa al hombre en cuanto hombre, sin distingo ni calificación alguna. No hay vía más directa para que los hombres y los pueblos se entiendan y se conozcan entre sí que esta concepción del mundo manifestada en las letras".

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