
Las asesorías como alternativa para la formación en la educación secundaria
Magda Sheyla O. Rivas Hernández*
* Catedrática de la Escuela Normal Superior de Jalisco (ENSJ).
Partiendo de la idea de que la educación secundaria es el último
nivel del esquema básico de educación, los propósitos que persigue son ofrecer bases
científicas, humanísticas y tecnológicas para la incorporación de los escolares a la
vida cotidiana, además de enfatizar el desarrollo del pensamiento crítico y creativo
para favorecer la participación responsable de los mismos en la sociedad.
De lo anterior se percibe que la perspectiva e intenciones de la misma
se encaminan hacia la formación del educando, de manera que su acción como individuo
integrante de una sociedad le augure, por lo menos, la adaptación y funcionamiento dentro
de su comunidad.
Sin embargo, aunque se han hecho intentos por vincular la vida del aula
y la cotidianidad aún es una intención que no se concretiza. La problemática que se
suscita en el aula de clases de la educación secundaria rebasa de manera tajante cubrir
con esta necesidad que valida la existencia de la propia escuela.
Es evidente que la escuela, por sí misma, se encuentra con
limitaciones para poder responder a las grandes ambiciones que plantea el nuevo modelo
educativo.
La sociedad con la que se encuentra la escuela tiene una diversidad de
procedencias conceptuales y una problemática económica que predice los resultados de la
labor formativa que realiza la escuela. No obstante la escuela puede en gran medida
mejorar las expectativas si es capaz de integrar esfuerzos profesionales hacia la
atención e integración de las necesidades de formación e integración académica que
son, sustancialmente, la proyección del perfil formativo.
La vida escolar del educando de secundaria tiene características
singulares, ya que éste enfrente la labor de un maestro que propicia un ambiente
académico dentro de un espacio y un tiempo limitado, un tipo que apenas le conoce o le
distingue entre 50 y tantos compañeros, al que quizá alguna duda, pero ante el temor de
quedar ante sus compañeros como un tonto, prefirió entonces, seguirle a la salida de
clase pero se encontró con que el maestro iba de prisa hacia otro trabajo o ya le
"tocaba" con otro grupo. A su vez el maestro por más esfuerzo que hizo no pudo
atender a Juanito como hubiese querido.
Por su parte la mamá de Juanito intentó ir con el maestro para
preguntar cómo iba su hijo en inglés pero a la hora que le tocaba la clase con Juanito
no se atrevía a interrumpir la misa, y al esperar se encontró con que era la hora de
salida y sólo pudo ofrecerle, el maestro, cinco minutos mientras se dirigía a la parada
del autobús, porque sinceramente estaba muy cansado y tenía que arreglar asuntos
personales, además quizá no sabía si se trataba de Juanito Chávez de 1º A o Juanito
Alvarez de 2º C.
La frustración tanto del maestro, como del padre de familia y del
propio alumno, hacen una concatenación que deriva en otros problemas.
Las asesorías podrían, de alguna manera, responder ante las
necesidades que demanda la comunidad escolar. La asesoría es el conjunto de la suma de
esfuerzos de profesores, alumnos y padres de familia, así como la comunicación que se da
entre ellos y el conocimiento que tengan acerca de las metas que se pretenden alcanzar en
pos de una educación secundaria funcional.
El maestro para poder brindar apoyos de asesorías, por lo menos
deberá contar con un tiempo importante para tal propósito respecto de la cátedra que
imparta, con horarios precisos, sistematizados y conocidos por la comunidad escolar y un
espacio físico delimitado; de manera que cualquier alumno, padre de familia u otro
maestro pueda consultarle.
La asesoría pedagógica establece tres funciones fundamentales:
Asesoría personal: Es aquella que pretende contribuir a la
formación humana y su vinculación y transferencia al ámbito académico, de manera que
se propicie un autoconocimiento y la conformación de su criterio.
Asesoría académica: Responde a las dudas y cuestionamientos
que emergen de la vida del aula, de manera que facilita el proceso educativo y su
consecución, continuidad e integración dentro de las confirmaciones del conocimiento,
posibilitándole al alumno asegura su acreditación al siguiente grado.
Asesoría profesional: Pretende auxiliar al alumno en la
elección de estudios o profesiones de manera sistemática y reflexionada.
La posibilidad de introducir esta función dentro del ejercicio
magisterial de nivel secundario puede resultar costoso para el presupuesto aplicado a la
educación, pero, definitivamente la implementación de las asesorías podría prevenir o
reducir los niveles de reprobación, mantendría un contacto permanente con los padres de
familia y la búsqueda de la comunicación intersubjetiva en la educación. Además de la
promoción de valores y actitudes, propiciadas a través del contacto permanente y de
calidad con la figura docente.
La disposición que el maestro tenga hacia esta función es, por
supuesto, muy importante, ya que hasta ahora las acciones de planeación y evaluación de
la labor docente han sido un espacio de tiempo que dentro de la carga horaria de los
nombramientos laborales no es contemplado, y que el propio maestro debe extraer de los
fines de semana. Tener este espacio de asesoría de la escuela, permite también conformar
y detallar su trabajo; así pues, si un profesor cuenta con un nombramiento laboral de 30
horas semanales, cinco pueden ser destinadas para labor de asesoría.
De alguna manera, la existencia de departamentos de asistencia
educativa en algunos centros de educación secundaria podría acercarse a las finalidades
de las asesorías, no obstante, cuando se suscitan dudas deficiencias en la asimilación o
adaptación del conocimiento de determinada asignatura, lo más adecuado sería que el
mismo profesor guiara al alumno para la búsqueda de alternativas de solución, en
función de los intereses y necesidades del alumno.
La puesta en marcha de las asesorías dará un matiz más humano al
fenómeno educativo, ya que el mismo cambio de nivel primario a secundario
"fractura" en esencia el apoyo, interacción y contacto que un solo maestro
puede propiciar a través del acercamiento diario y continuo.
Las asesorías dentro del marco pedagógico, posibilitan la
intervención oportuna y adecuada con miras al control, ajuste y reordenación del proceso
educativo y las necesidades de formación del alumno, abriendo espacios para el maestro y
por ende a toda la comunidad escolar.
La intención es que el alumno a medida que logre avanzar pueda, en esa
proporción, disminuir la intensidad y continuidad de las asesorías. De esta forma, el
trabajo del maestro-asesor es una posibilidad para el avance del alumno.
La organización y estructura de cada escuela secundaria podría
posibilitar el impulso de las asesorías de manera propia, sin embargo, no se descarta la
posibilidad de que la evolución del sistema educativo en nuestro país le imprima un
perfil y lo categorice como necesario. Tal y como ya lo hacen algunas instituciones
particulares.