
Historia de un libro hecho por maestros
Ana
María Prieto Hernández*
* Asesora
de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad Ajusco. Academia
de Educación Básica.
El libro
de Historia para sexto año de educación primaria, ganador del
Concurso Nacional convocado por la Secretaría de Educación Pública
para la renovación de los libros de texto gratuitos, lo realizamos profesores
normalistas.
Ana
María Prieto Hernández, coordinadora del equipo, además
de ser maestra de educación básica, tiene estudios de licenciatura
en antropología social y maestría en historia. Actualmente se
dedica a la formación de docentes en la Universidad Pedagógica
Nacional, Unidad Ajusco.
Aroldo
Aguirre Wences, maestro normalista, cursó su licenciatura en Filosofía
y Letras, tiene una maestría en Educación dentro del campo: Docencia
y divulgación de la historia; hoy en día es asesor de la UPN en
la Unidad de Iguala, Guerrero.
Irma
del Carmen Ballesteros Corona y Abel Bonilla Pérez, son maestros de educación
primaria con estudios de Normal Superior en la Especialidad de Ciencias Sociales
y de la Maestría en Educación dentro del campo: Docencia y divulgación
de la historia.
Colaboraron
también, Tere Garduño Rubio, Diego Prieto Hernández y Adalberto
Rangel; quienes tienen experiencia en el campo histórico-social y educativo.
Cuando
se publicó la convocatoria para el concurso, en enero del presente año,
teníamos desconfianza ya que pensábamos que todo estaba hecho
y que tan sólo era una farsa. Sin embargo, decidimos participar y aprovechar
la ocasión para hacer un libro de historia en el que se concretaran las
ideas, reflexiones, investigaciones y propuestas didácticas que veníamos
desarrollando.
Fueron
tres meses de gran esfuerzo, de día trabajábamos de manera individual,
de noche nos reuníamos y se hacía una puesta en común.
El material presentado por una persona era reelaborado en equipo. De esta manera,
el producto final era un trabajo de grupo.
Si
bien siempre nos pareció que el tiempo era muy limitado y que en ese
lapso era difícil trabajar una propuesta de libro de texto, no queríamos
dejar pasar esta oportunidad, ya que el procedimiento abría los cauces
de participación.
En
mayo, la SEP anunció que nuestro trabajo había sido seleccionado
por el jurado, quien le otorgó el primer lugar en el concurso. De acuerdo
con la convocatoria el jurado tenía que elegir la propuesta ganadora
tal y como se presentara, sin condicionarla a modificaciones; sin embargo, a
través de la SEP nos hicieron llegar una serie de recomendaciones y sugerencias,
que en su mayoría tomamos en cuenta. En esa ocasión, el subsecretario
de educación básica, profesor Olac Fuentes Molinar, se mostró
satisfecho con nuestro trabajo.
A
partir de ese momento continuamos trabajando sin menoscabar esfuerzos, ya que
tan sólo contábamos con un mes para entregar la versión
definitiva a la SEP. Durante ese tiempo esperamos la comunicación de
dicha dependencia, la cual se había comprometido a hacernos llegar sus
observaciones y reunirnos con el jurado, pero esto no se dio.
En
julio la SEP nos mandó la página legal, la presentación
oficial y el colofón del libro, con lo que dimos por concluido el trabajo.
En ese mes, terminamos de entregar el material a la Secretaría, la cual
lo recibió de conformidad.
De
acuerdo con el colofón, el libro se publicaría en los talleres
de Fernández Editores, pero esto nunca se realizó. En el mes de
agosto, a través de la prensa, nos enteramos que la propuesta sería
sometida a un nuevo dictamen, lo cual no estaba contemplado en las bases del
concurso. Esta situación nos llevó a pensar que la SEP quería
alargar o suspender la edición del texto ya que este procedimiento no
se siguió en los libros ganadores los que inclusive recibieron asesoría
directa de la SEP.
Días
más tarde nuestra sospecha se confirmó. Un periodista nos llamó
para avisarnos que la SEP había decidido no publicar ninguno de los textos
ganadores de Historia, aunque reconocía el triunfo y pagaría los
premios correspondientes.
Los
argumentos que se utilizaron para descalificar la propuesta eran, a todas luces,
forzados. Se criticaba que en las actividades se utilizaría "la
empatía", cuando la misma Secretaría la propone como parte
del nuevo enfoque en la enseñanza de la Historia. Se dijo que enfrentábamos
a liberales y conservadores, cuando el propio guión de la SEP solicita
que se hable de la Guerra de Reforma.
Se
señaló que había una "visible ideologización"
en la selección y tratamiento de algunos temas, como las revoluciones
rusa, china y cubana. Sin embargo, el programa oficial marca como contenido
la "Crisis del socialismo", hecho que se dio en 1989 y la historia
de México la da por concluida en 1964; por demás está señalar
que la "Crisis del capitalismo" ni se menciona.
La
SEP, después de haber premiado los textos, inició una campaña
de desprestigio y descalificación a través de diversos medios
de comunicación a fin de justificar su nueva decisión.
Nuestro
trabajo tuvo la desventaja de ser criticado sin que la sociedad lo conociera.
Por eso los autores, pese a las limitaciones, hemos difundido nuestra propuesta
a fin de que sea juzgada por los protagonistas de la educación: maestros,
alumnos y padres de familia. Porque a fin de cuentas, fueron ellos quienes financiaron
con sus impuestos al concurso.
Por
último, queremos dejar planteadas las siguientes interrogantes:
¿La SEP tenía pensado no publicar los libros de historia y preparó
con anticipación las Lecciones que publicó pocos días después
de que, aparentemente, se tomó la decisión?
¿Participó
en el concurso y, al no resultar ganador, buscó la forma de imponer a
toda costa su texto?
¿La
SEP realiza actos de magia para tener listo, en menos de quince días,
un texto alternativo?
¿El
Estado no estaba dispuesto a aceptar una visión diferente de la historia
pese a que ésta ganara el concurso que él mismo convocó?
Si
es así, ¿por qué y para qué despilfarró recursos
en un país que no se caracteriza por la abundancia?
En
dos años, éste es el segundo "dislate" histórico
de la SEP, ¿cuántos más vamos a permitir los maestros?
Una
nueva concepción de la enseñanza de la Historia
Elaborar una
propuesta de libro de texto para sexto grado que presentara una opción
diferente para el trabajo en el aula, no hubiera sido posible sin un conocimiento
de los problemas que implica la enseñanza de la historia en este nivel;
y a partir de ahí, establecer una serie de lineamientos o criterios de
orden teórico-metodológicos y psicopedagógico que guiaran
nuestra tarea.
En
la escuela primaria la enseñanza de la historia se caracteriza por ser
verbalista y memorística. El docente transmite la información
a través de relatos que el alumno escucha o lee en su libro; después
elabora un resumen, cuestionario, dibujo o cuadro sinóptico. Junto con
esto utiliza el dictado de notas, donde el maestro emite las ideas que considera
más importantes y el alumno escribe, estudia y repite.
Ocasionalmente,
algunos maestros realizan actividades como: representaciones teatrales, maquetas,
visitas a museos o proyecciones de películas. Sin embargo, resultan insuficientes
porque no se llevan a cabo de manera sistemática.
Generalmente,
la información que transmite el maestro o que se encuentra en el libro
de texto resulta ajena al estudiante, pues si no tiene relación con sus
intereses y vivencias, por lo que es demasiado abstracta. Asimismo se descuida
la vinculación pasado-presente-futuro, lo que implica que el alumno no
encuentre un significado, una utilidad, un por qué y para qué
estudiar Historia.
En
esta forma de enseñanza subyace la idea de que el conocimiento es algo
acabado, elaborado fuera de la escuela y sin relación con la vida cotidiana.
El papel de la escuela se ve reducido a la transmisión y no se recupera
su posibilidad de contribuir en la construcción y reconstrucción
del conocimiento. Esta situación provoca la pasividad y va en detrimento
del desarrollo del pensamiento.
Los
métodos exclusivamente verbalistas o memorísticos no superan las
características del sujeto que aprende (alumno), ni considera la naturaleza
del objeto de conocimiento (la Historia).
¿Qué
es la historia? ¿Para qué sirve? y ¿Para que enseñarla
en la escuela primaria?
En el libro manejamos
el concepto de Historia tanto como proceso social, como reconstrucción
teórica de ese proceso.
La
Historia como proceso social y práctica cotidiana es el devenir de la
vida, el transcurrir humano, las transformaciones sociales del tiempo. Cuando
tratamos de dar cuenta de ella, lo que manifestamos es nuestra versión,
es decir elaboramos una reconstrucción teórica, construimos un
cuerpo de conocimientos que no es ya el proceso real en si, sino una representación
de él en el pensamiento.
La
Historia es dato y obra. El historiador actúa, obra sobre los datos y
les impone su huella, pues él mismo es un sujeto histórico. Sin
embargo, la Historia también actúa sobre el historiador como lo
hace sobre todos los hombres. Por eso, quien reconstruye la Historia y elabora
un discurso teórico lo hace desde sus propios intereses, valores e intencionalidades.
De los mismos hechos se pueden construir relatos diferentes; sin embargo, para
que tengan validez teórica, es necesario que consideren las características
dialécticas mismas del proceso histórico y den cuenta de la diversidad.
El
saber histórico que tradicionalmente se enseña en las escuelas,
no es el reconocimiento de la Historia como proceso real del cual todos somos
protagonistas, sino sólo su reconstrucción, que se expresa lingüísticamente
en libros, museos, etcétera, lo que tiene como consecuencia que el niño
no se reconozca ni identifique con ella.
El
conocimiento de la Historia nos ayuda a comprendernos mejor. Si queremos hacer
inteligible el presente, tenemos que buscar en el pasado a partir de lo que
queremos para el futuro. La reconstrucción del pasado la organizamos
a través de un proyecto presente, es decir, de acuerdo con las necesidades
actuales.
¿Qué
historia enseñar? ¿Qué historia construir o reconstruir con
los alumnos?
Es algo que aún
continúa en debate y frente a lo cual tenemos que pronunciarnos, tomando
en cuenta que la Historia no es algo dado de una vez y para siempre, sino un
dándose continuo y permanente. Lo que hoy es presente, mañana
será pasado; y lo que ahora es futuro, mañana será realidad,
y entonces frente a nosotros se abrirán nuevos horizontes que cambiarán
nuestra perspectiva de porvenir.
La
Historia como disciplina se encuentra estructurada por un conjunto de tesis,
conceptos y categorías que para el alumno resultan difíciles de
asimilar si no las vincula con su experiencia vital. Por ejemplo, la noción
de tiempo, importante en el aprendizaje de la Historia, resulta compleja para
el niño si únicamente nos referimos a los cambios que ha tenido
la sociedad en diferentes momentos históricos, y no los relacionamos
con las transformaciones que él ha sufrido en el transcurso de su vida.
En
la información histórica se encuentran implícitas diversas
nociones y la escuela pocas veces realiza actividades para desarrollarlas. Esta
situación provoca problemas en el aprendizaje de esta disciplina, mismos
que el alumno arrastrará a otros niveles educativos.
Bajo
estas consideraciones era necesario plantear un libro de Historia que incluyera
una forma distinta de enseñanza, en la que el alumno fuera el protagonista
de la Historia, en donde se reconociera como sujeto histórico y se identificara
con los hechos y personajes que han conformado nuestra nación, en la
cual se privilegiara la formación más que la información,
la reflexión más que la memorización, la actividad más
que la pasividad, y la interacción más que el trabajo solamente
individual. Buscábamos que el aprendizaje del alumno fuera significativo
y contribuyera a desarrollar un pensamiento crítico.
Partimos
de algunas ideas de la llamada "Pedagogía Operatoria", la cual
sostiene que se aprende "operando", es decir, interactuando con la
realidad. De esta manera, el sujeto (alumno) al tener contacto con el objeto
de conocimiento (la Historia) e interactuar consigo mismo y con los otros, construye
su conocimiento de acuerdo con las estructuras conceptuales que posee y el nivel
de desarrollo cognitivo en que se encuentra. En la propuesta de libro de texto
que hicimos, a través de cuestionar, investigar, buscar respuestas y
explicaciones, exponer y confrontar puntos de vista, ideas e hipótesis,
pretendemos que el alumno interactúe con la realidad, con sus compañeros
y con la información; para que a partir de este contacto construya su
conocimiento y desarrolle sus estructuras cognitivas y comunicativas. Buscamos
la problematización permanente para poner en crisis lo consabido y producir
una conciencia crítica y científica en el estudiante.
Otro
de los propósitos que orientaron el trabajo era buscar un aprendizaje
significativo a partir de relacionar los conocimientos previos del alumno, sus
vivencias, intereses, características y necesidades con los contenidos
escolares. Por lo anterior, partimos de sus prácticas cotidianas y planteándole
una serie de problemas que propicien la reflexión y la indagación.
De esta manera, estructurando, desestructurando y reestructurando los conocimientos
que posee e incorporando los nuevos, sufra un cambio profundo en sus esquemas
mentales.
Para
lograr nuestros objetivos, propusimos en el libro una serie de actividades como:
debates, juegos de simulación, resolución de problemas y casos,
representaciones teatrales, recreación de escenarios, reportajes, entrevistas,
interpretación de imágenes, entre otras, donde maestros y alumnos
son protagonistas del proceso enseñanza-aprendizaje.
Nos
esforzamos para que la Historia no fuera para el alumno, parafraseando a Eduardo
Galeano, un conjunto de conocimientos del pasado, hueco, quieto y mudo; sin
relación con su presente ni con su futuro. Queremos que el alumno se
reconozca en la Historia, la haga suya, juegue con ella, la discuta, la descubra
y sobre todo la construya.
Algunas
de las estrategias que utilizamos para lograr lo anterior fueron las que se
reseñan a continuación.
Debate
entre liberales y conservadores
Esta actividad forma parte del bloque temático "México
en la mitad del siglo XIX". Tiene como finalidad que el alumno comprenda
que las diferencias entre liberales y conservadores se debían a proyectos
distintos para organizar y gobernar al país, y que el enfrentamiento
entre ellos fue motivo de numerosos conflictos durante buena parte del siglo.
El
debate como recurso de aprendizaje tiene un alto valor pedagógico, no
sólo porque el alumno capta el contenido a partir de vivenciarlo y explicarlo
con sus palabras, sino porque este tipo de actividades le ayudan a pensar, a
ordenar y expresar sus ideas, a mantener sus puntos de vista o aceptar otros
diferentes o incluso poder cambiar de opinión a partir de escuchar los
argumentos de los demás. Al interactuar con la información y con
sus compañeros, adquiere redes comunicativas, aprende en cooperación,
situación que conduce a formar actitudes de respeto, comprensión,
tolerancia, solidaridad y responsabilidad.
Sin
embargo, uno de los riesgos que se corre es que un número reducido de
alumnos controlen la palabra; por lo cual se sugiere que el maestro promueva
que los expositores sean variados y alternados para que participe la mayor cantidad
de estudiantes.
Esta
estrategia puede ser adaptada y utilizada en aquellos contenidos donde existe
más de una posición, opinión u opción en relación
con un mismo asunto, problema o situación, por lo que se puede aplicar
también a otras materias.
Telegrafiando
la Historia
Esta actividad
se encuentra al inicio del bloque "La República Restaurada".
Tiene la finalidad de motivar a los alumnos para que conozcan las condiciones
de México al restablecerse la República después de la
Intervención Francesa, y se interesen por saber cómo repercutieron
las Leyes de Reforma en las haciendas, las fábricas, en las comunidades
indígenas y en las escuelas, entre 1867 y 1876.
No
pretendemos que la información sea memorizada, sino que sirva como recurso
para desarrollar ciertas habilidades de comunicación y conocimientos.
Se plantea que el estudiante haga una lectura del texto, localice las ideas
principales, haga una síntesis y redacte un telegrama. El sentido formativo
de esta actividad consiste en que el alumno clasifique y discrimine información,
lo que le permitirá incrementar su capacidad de análisis.
El
Telégrafo era uno de los medios de comunicación que se impulsaron
en aquél entonces. Esta actividad ayudará al niño a descubrir
la permanencia y transformación que han sufrido los medios de comunicación
en el transcurso de la Historia.
Por
último, se plantea que el alumno a través del análisis
de algunos problemas de la realidad pasada, pueda entender ciertos problemas
del presente, y contribuya a buscar soluciones.
Adivina
¿quién soy?
Este ejercicio
forma parte de una actividad que se encuentra en el capítulo que estudia
"El Porfiriato". Tiene como finalidad que el alumno conozca algunos
datos biográficos de Porfirio Díaz, pero no de manera lineal,
sino que tome distintos puntos de vista para formarse una opinión. Con
esta forma de acercarse a la vida de los personajes, se pretende que el niño
los entienda como seres humanos que representan a un grupo social; como sujetos
que trabajan, se equivocan, tienen aciertos, cambian sus formas de pensar y
se enamoran. Esto puede lograr que los alumnos se interesen por investigar más
sobre su vida.
Pretendemos
que el alumno entienda que hay diferentes versiones de un mismo hecho histórico,
que incluso él puede construir su propia interpretación, pero
debe inferir qué argumentos son coherentes con ella. La imagen en este
ejercicio ayuda al alumno a realizar un proceso de discriminación visual.
El
objetivo general de la actividad no es tan sólo conocer la vida de un
personaje, sino que los alumnos se enteren de las dificultades sociales durante
El Porfiriato. Esta biografía forma parte de un intento de dar
vida a distintos grupos sociales de la época a través de: un inversionista
extranjero, un periodista (Ricardo Flores Magón), un "científico",
una mujer trabajadora (doña Rosita), doña Leticia Pérez
y Góngora dama de la "alta sociedad porfiriana", un minero,
un campesino y un indígena, que junto con don Porfirio dan una visión
de ese momento, a fin de que se lleve a cabo una escenificación.
Tomemos
una decisión
Esta estrategia
es un Juego de simulación que sirve como actividad introductoria
del bloque "La Revolución Mexicana y su contexto mundial".
Su objetivo es despertar en el niño el interés por indagar qué
ocurrió en la Revolución Mexicana, quiénes participaron
en ella y por qué. Se pretende que el alumno vivencie el inicio del proceso
revolucionario de 1910 al ponerse en el lugar de alguno de los jefes revolucionarios,
representantes de diversos grupos sociales, los cuales mantienen distintos puntos
de vista y perspectivas frente a su participación en la Revolución.
De esta manera, los alumnos podrán comprender algunas de las condiciones
políticas, económicas y sociales que existían en algunas
regiones del país al iniciarse la lucha armada.
En esta actividad subyace el concepto de "empatía",
que significa ponerse en el lugar del otro, en este caso de un personaje histórico
o grupo social a fin de comprender las acciones de los hombres en el pasado
desde la visión del presente, y reconocer las diferencias entre los distintos
momentos.
Algunas de las ventajas de aplicar los juegos de simulación
como recurso de aprendizaje son:
Posibilitar la comprensión de hechos y
procesos históricos complejos, al permitir que el estudiante viva los
conflictos que enfrentaron los hombres del pasado, se identifique con ellos
y reflexione en las condiciones específicas de ese momento histórico,
reconociendo sus diferencias con el actual.
Descubrir las riquezas de tomar una decisión
colectivamente, pues al tener que asumir una posición grupal, el alumno
evalúa la opinión de los demás y la contrasta con la suya.
Además, al tener que argumentar el por qué de la decisión
que tomó, pone en juego su razonamiento y capacidad de expresión.
Las actividades lúdicas generan interés
en el alumno y posibilitan que se despierte el gusto por la Historia. Asimismo,
la empatía permite cobrar conciencia de nuestra condición de constructores,
no sólo del conocimiento, sino también del proceso histórico.
Siguiendo
huellas; rastreando pistas; proponiendo soluciones
Esta actividad forma parte del último capítulo "México
contemporáneo", dentro del tema Los problemas de hoy, en
donde se analiza la pobreza, los problemas del ambiente y los derechos humanos.
Este ejercicio, además de abordar una cara de la pobreza y la desigualdad
social, tiene como intención continuar con la aproximación del
alumno a la metodología de la investigación de las ciencias histórico-sociales,
iniciando en actividades anteriores como El misterioso caso de la valija
perdida.
Consideramos
aquí que en la enseñanza de las Ciencias Sociales, el alumno no
sólo debe acceder al producto de las investigaciones, es decir al conocimiento
ya estructurado, sino también a las formas y métodos de su construcción.
Con ello no pretendemos formar pequeños historiadores o sociólogos,
sino iniciar al niño en el proceso de formación de un pensamiento
crítico y científico.