
Pedagogía operatoria y aprendizaje grupal
Benito Navarro Robles
Nota introductoria
En el presente ensayo se analizan y discuten los fundamentos teóricos y estrategias
de la pedagogía operatoria, propuestos y vivenciados en el proceso enseñanza-aprendizaje
de la educación preescolar y primaria, principalmente; y a la vez, se establecen ciertos
referentes desde los cuales, considerados, se hace posible conciliar en circunstancias
concretas dicha orientación pedagógica con los fundamentos e instrumentación didáctica
del aprendizaje grupal participativo, tal como se concibe en la corriente de la pedagogía
crítica.
Los conceptos y categorías de análisis que constituyen el enfoque de
argumentación, en el presente trabajo, y con los cuales se desarrolla la presente
distinción cualitativa y contrastación teórica entre pedagogía operatoria y pedagogía
crítica, son las de conocimiento, educación, aprendizaje y conflicto, en sus sentidos
cognitivo, afectivo y sociocognitivo.
Desarrollo
1. Marco de referencia
Situándonos en un marco general de referencia, tenemos que la pedagogía critica
presenta una fuerte corriente teórica práctica, asumida en permanente construcción que
se ha erigido como una alternativa variable para la creación de condiciones sociales
democráticas en la educación de los países latinoamericanos. Entre sus fundamentos
disciplinarios se encuentra la psicología social "clandestina" (A. Bauleo), el
psicoanálisis de orientación marxista o freudomarxismo y los principios de educación
liberadora, planteados y desarrollados por Paulo Freire, en su concentración pedagógica
marginal de "trabajos educativos". Los inicios y consolidación de la
elaboración práctico teórica de esta corriente, se enmarca en el movimiento
psicoanalítico argentino de los años sesenta, en cuyo contexto se imbrican una serie de
experiencias y reflexiones colectivas sobre las condiciones socioeconómicas, culturales,
y políticas características de los regímenes populistas, en ciertos momentos
históricos y fascistas, en otros, en los países latinoamericanos, incluida con la
coyuntura mexicana; y su particular relación de la dependencia con el imperio
norteamericano, de donde surgiría a principios de los setenta, en lo que las burguesías
y las burocracias de los respectivos Estados-Nación llamaron "la alternativa
científica para la educación, la Tecnología Educativa", debido a su adscripción
filosófica positivista y, de manera consecuente, a la llamada administración científica
del trabajo, al conductismo y ciertas teorías psicológicas cognoscitivistas de
procesamiento de información. La pedagogía critica rechaza, por tanto, que los problemas
de la educación sea de carácter técnico, instrumentalista y de eficiencia en la
transmisión de contenidos, sino que ellos están fuertemente ligados a los intereses de
hegemonía política e ideológica de la relación entre las clases sociales.
A nivel de la práctica educativa y docente, respectivamente, de esta
corriente pedagógica proceden la propuesta de investigación acción participativa,
replanteada a partir de la investigación temática de Freire, así como la concepción y
estrategia didáctica de grupos operativos, de Enrique Pichón Riviere, José Bleger, y de
otros destacados epígonos actuales en el contexto de esta estrategia es, precisamente
donde se hace una conceptualización lógicamente pertinente que tratamos de conciliar con
las concepciones de conocimiento y aprendizaje, en la perspectiva de la teoría
constructivista de Piaget.
La pedagogía operatoria por su parte, se fundamenta en la
epistemología y psicología genéticas de Jean Piaget y sus colaboradores de la Escuela
de Ginebra; pero reformulada en novedosas experiencias de la educación española, en
años recientes.1 La postura por la que dicha pedagogía
se declara a favor es de la una concepción interaccionista que se opone a las respuestas
empiristas y racionalista del conocimiento; en las cuales el sujeto por una parte mantiene
una actitud pasiva de mero registro de las propiedades ya organizadas en los objetos y por
la otra, en la racionalista, el conocimiento aparece predeterminado, incluso por ideas
innatas, en las estructuras internas del sujeto que conoce. Piaget postula que el
conocimiento es el resultado de un proceso de interacción dialéctica, de interacción
recíproca del sujeto cognoscente con el objeto de conocimiento. Sin embargo a pesar de
esta interacción, el sujeto domina la relación ya que el sólo puede conocer la realidad
a través de sus esquemas de asignación y no de manera inmediata como afirman los
empiristas.
Entonces, para Piaget, el conocimiento es fundamentalmente una
construcción. En la interacción dialéctica el sujeto actúa sobre el medio para
transformarlo, pero a la vez es transformado por éste al ofrecerle las resistencias a sus
acciones. El objeto existe, pero solo podemos conocerlo por medio de la actividad
estructuralmente del sujeto. Esta actividad va conformando esquemas de acción lógica
matemática y física.
Ahora bien, si consideramos con Inhelder2
que "toda teoría del aprendizaje depende a la vez de las concepciones que se tienen
de la naturaleza del conocimiento y de las hipótesis sobre el desarrollo
intelectual"; es precisamente, el énfasis señalado de la actividad constructiva del
sujeto, en los procesos de apropiación del conocimiento, en donde descansa la posibilidad
de concebir una teoría del aprendizaje en la epistemología y psicología genéticas de
Piaget. En esta teoría, la subfunción del proceso de aprendizaje en el marco amplio del
desarrollo intelectual lleva a concebir dicho proceso en términos de progreso de las
estructuras cognitivas por procesos de equilibración que ocurren en el desarrollo de
estructuras cognitivas generales. Así, el aprendizaje se producen cuando tienen lugar un
desequilibrio o conflicto en dos procesos mutuamente implicados, asimilación y
acomodación. La asimilación en términos psicológicos es el proceso por el que el
sujeto interpreta la información que proviene del medio, en función de sus esquemas o de
estructuras conceptuales disponibles. La acomodación, en cambio, es la tendencia de
nuestros conocimientos o esquemas de asimilación a adecuarse a la realidad y a la vez de
explicar el cambio de esos esquemas cuando esa adecuación no se produce.
Puntualizando, entonces, el proceso de las estructuras cognitivas,
según Piaget,3 se basa en una tendencia a un equilibrio
creciente entre los procesos de asimilación y acomodación; por lo que cuanto mayor sea
eses equilibrio, menores serán los fracasos en asimilaciones o interpretaciones de los
sucesos. Pero también esto precisa recalcarlo, sólo de los desequilibrios de dos
procesos surge el aprendizaje o el cambio cognitivo. Esto es, el aprendizaje ocurre cuando
el sujeto lleva a nivel consciente el conflicto existente, eleva la perturbación al rango
de contradicción lógico-psicológica y se esfuerza intelectualmente por superarla,
modificando sus esquemas a través de un proceso operatorio de "abstracción
reflexiva",4 consciente en la coordinación de
operaciones, entendidas en el sentido de acciones interiorizadas con las que el sujeto se
apropia del conocimiento de los objetos.
2. Discusión
Sin embargo, en la pedagogía operatoria, consideramos se encuentran fuentes teóricas no
explícitas que la distancia de la ortodoxia piagetiana y le aportan complementariedad
conciliatoria. Un ejemplo inicial de esto es el traslado de la noción de interacción
sujeto-objeto, en la que el niño es quién construye, a su manera sus esquemas de
acción; a la noción de interacción social de resonancia vygotskiana y reactualizada en
la pedagogía critica; en experiencias de pedagogía crítica; operaria, ya que, según
apunta Moreno:
Las relaciones interpersonales, la autonomía de los niños para elegir sus propias formas de organización dentro de la escuela, constituyen un proceso de aprendizaje social tan importante como el de las materias escolares.5
Las dimensiones de
aprendizaje citadas, la de contenidos de la temática de un curso de estudios y de las
relaciones sociales, es lo que en grupos operativos se conoce con el nombre de tarea
explícita y tarea implícita respectivamente.6 Mientras
el abordaje de la tarea explícita recae mas directamente en el profesor, es decir, su
labor es la de interpretación del proceso grupal, sus resistencias del abordaje de la
tarea, y lograr que un conjunto de personas se constituya en el verdadero grupo de
trabajo, es decir, lleguen sus miembros establecer una red de interrelaciones
significativas, después de haber manejado y vencido sus ansiedades, miedos y evasiones.
Por eso, el aprendizaje en esta concepción, psicoanalítica se define, según Bleger7 como "la modificación mas o menos estable de las
pautas de conducta"; entendiendo por pautas todas aquellas ansiedades, deseos de
complacer, de engañar, de recibir, de reivindicar, etcétera, que en alguna ocasión el
sujeto experimentó en relación con sus objetos primarios y que ahora automáticamente
repite.
Más que acumular conocimientos enciclopédicos, tanto en grupos
operativos como en pedagogía operatoria, se trata de que el sujeto en interacción con
los objetos de conocimiento e interacción social, aprenda a aprender, e interiorice
herramientas teórico metodológicas. En pedagogía operatoria el aprendizaje
esencialmente significativo procede por descubrimiento y construcción, de ninguna manera
por recepción; porque se trata, según Moreno,8 de
"desarrollar la capacidad operatoria del individuo que le conduce a descubrir el
conocimiento como una necesidad de dar respuesta a los problemas que plantea la
realidad". La autora agrega:
Todo aprendizaje operatorio supone una construcción que se realiza a través de un proceso mental que finaliza con la adquisición de un conocimiento nuevo. Pero en este proceso no es sólo el nuevo conocimiento lo que se ha adquirido, sino, y sobre todo, la posibilidad de construirlo...9
En realidad, a nivel de
definición de estrategias didácticas, y hasta lo aquí avanzado, entre pedagogía
operatoria y pedagogía crítica hay más coincidencias que diferencias; y esto se debe,
consideramos, a que ninguna de las dos alternativas ofrece modelos, como sí ocurriría en
la mal llamada pedagogía norteamericana; sino principios teóricos generales, no
generalizaciones empíricas. Tan es así la similitud que, por ejemplo, en las
experiencias de grupo operativo la interacción social, entendida como la socialización
del aprendizaje, argumentando sus integrantes a partir de valores asumidos y contenidos
reflexionados en relación con la realidad social, no se hace posible si el sujeto, como
individuo, no interactúa con el objeto de conocimiento, en lectura analítica previa a
cada sesión; cuestión ésta a la que el sujeto ofrece, en no pocos casos, resistencias
para cuya superación requiere del coordinador la permanente interpretación del proceso
grupal, asumiéndose como objeto de conocimiento, compartiendo, por tanto, con el grupo,
angustias, ansiedades y contradicciones. Y es que en esta propuesta, y la de Moreno y
coautores, se descarta la idea de aprender sólo de certezas que brinda una relación
pedagógica tradicional, y se considera el cometer y reflexionar sobre los errores un
elemento necesario para la construcción del conocimiento.
Al operar de manera física y lógico-matemática, el sujeto sobre los
objetos de conocimiento, en realidad se esta ejerciendo la conducta llamada por Bleger molar,10 es decir, total que involucra todas las manifestaciones
del ser humano en las áreas de la mente, del cuerpo y del mundo externo, con el cual
queremos significar, aunque con otro código, la inseparabilidad de lo cognitivo, lo
afectivo y lo motor en la perspectiva de Piaget; quien ve viable y aun deseable, en cierto
aspecto, una conciliación con el psicoánalisis cuando habla sobre el "inconsciente
afectivo e inconsciente cognoscitivo";11 conceptos
a los que se volverá párrafos adelante, en relación con la noción de conflicto
cognitivo.
En efecto, el aprendizaje a través de la lógica del error implica ya
entrar en conflicto cognitivo; el alumno en vano buscará la certeza de la palabra del
maestro, ya que esta será una interpretación más a confrontarse con las de los demás
integrantes del grupo. Será la misma realidad la que se encargará de invalidar los
razonamientos inadecuados. La posibilidad de partir de errores, tomados éstos como
perturbaciones en las estructuras del conocimiento, consideramos problematiza y hace
conscientes a los integrantes de un grupo a buscar estrategias reestablecedoras del
equilibrio cuyas características rebasan, en cualidad y cantidad los conocimientos
precedentes.
Este despertar de la conciencia se logra gracias a la discusión que
entablan los individuos con intereses, necesidades y competencias intelectuales
semejantes; esto es, en diálogo y discusión grupal se toma conciencia y aprende a
diferenciar lo propio y lo ajeno, lo adecuado y lo inadecuado, en fin, entre las
estructuras de conocimiento en proceso de desequilibración.12
En pedagogía operatoria el diálogo reviste gran importancia, y lo reconoce Montserrat
Moreno al apuntar:
...Los intereses de cada niño deben articularse con los demás. Será necesario que se ponga de acuerdo, que aprenda a respetar y a aceptar decisiones colectivas después de haber tenido ocasión de defender sus propios puntos de vista. Ello constituye un aprendizaje para la convivencia democrática.13
La dinámica de
compensaciones, perturbaciones, contradicciones, negaciones que Piaget considera eje de la
construcción del conocimiento, otorga una importancia fundamental al conflicto cognitivo
en la educación, fomentando en el aula la duda, la contradicción, la búsqueda de
soluciones alternativas que requieren el cambio de los esquemas y la emergencia de un
nuevo estado de equilibrio temporal.
Piaget, señala que así como en la formulación freudiana, el sujeto
es relativamente consciente de los resultados a que conducen los procesos afectivos; él
es inconsciente en cuanto a los mecanismos íntimos que explican tales procesos; de manera
similar ocurre que "los resultados del desarrollo de las estructuras cognitivas son
relativamente conscientes en el sujeto, mientras que existe también inconsciencia de los
mecanismos íntimos que conducen a esos resultados".14
Por eso afirma, que la estructura cognoscitiva no se reduce al contenido de su pensamiento
consciente ya que éste es el que le impone ciertas formas en lugar de otras y que
"el inconsciente cognoscitivo consiste en un conjunto de estructuras y de
funcionamientos ignorados por el sujeto salvo en sus resultados".15
Llegado a este punto, se entiende que la concepción de evaluación,
derivada de la pedagogía crítica, y que a grandes rasgos consiste en una actividad de
análisis y reflexión para llevar a nivel consciente el proceso de aprendizaje, es
igualmente explicable en una didáctica acorde con la pedagogía operatoria, porque,
interpretando a Piaget, ese llevar a nivel consciente, "tomar consciencia", no
es sólo de los conflictos afectivos, para una reorganización que permita superarlos, es
decir, en lenguaje freudiano, lograr una catarsis; sino que dicho análisis y
autoanálisis tendría que afectar al propio "inconsciente cognoscitivo", para
logra en esa reorganización socioafectiva, cognoscitiva y de destreza físicas; una
integración de la personalidad que permita expresar las antes mencionadas conductas
morales.
En la pedagogía operativa, asimismo, se parte de los intereses y
necesidades del niño armonizándolos con el conocimiento que se tenga de los procesos
mentales propios de su nivel de desarrollo y sus formas particulares de interpretar la
realidad, favoreciendo con ello que la disciplina se convierta en autodisciplina, pues se
atiende a los intereses propios y de la comunidad, en un sentido de cooperación opuestos
a la competencia y aislamiento a que se ven forzados los alumnos en una relación
didáctica tradicional. La organización autártica es sustituida por una organización
que procede de los mismos niños; es decir, se vive en plenitud la autogestión. Tanto la
elección del tema de trabajo, como la organización de las normas de convivencia, en
pedagogía operatoria se realiza a través del "consejo de clase" formado por
todos los niños y el maestro situado en igualdad de circunstancias.16 Estos consejos, cuyo origen se remonta a las experiencias educativas
de Freinet, funcionan, entonces también, como órgano regulador de la conducta, de
acuerdo con las normas decididas por los propios integrantes del grupo.
Consideraciones finales
A diferencia de la pedagogía crítica, que a nivel de experiencias y fundamento
filosófico-sociológico ha vinculado la educación con los procesos culturales de las
formaciones sociales a que alude, analizando, discutiendo y proponiendo alternativas que
superen sus determinantes: la pedagogía operatoria, en su estado actual de desarrollo
disciplinario se ha situado más en el ámbito de la práctica docente, concretamente en
el proceso didáctico, áulico, de promoción del aprendizaje; por lo que su denominación
disciplinaria pedagógica, correspondería apropiadamente a lo que Hans Aebli refiere con
su conocida obra Una didáctica fundada en la psicología de Jean Piaget (Kapelusz). En
este ámbito, el de la didáctica, innegable es sin duda la contribución de Piaget, quien
se ocupó de la cuestión fundamental de los procesos de aprendizaje: los procesos de
adquisición de conocimientos. Pero, en sí la posibilidad de constituirse en corriente
pedagógica requiere, y no está por demás recalcarlo, de un esfuerzo teórico integrador
que la haga incidir en la práctica educativa, no sólo en situaciones didácticas de la
práctica docente.
En particular, lo interesante es encontrar que tanto la pedagogía
crítica coinciden en varios aspectos de instrumentación didáctica, esto es, en la
planeación, metodología y evaluación. En ambas se enfatiza la contradicción y el
conflicto como necesarios para el aprendizaje, en "pedagogía "operatoria la
importancia de que el niño construya instrumentos de análisis, para una actuación
consciente en la vida social, pero ¿se trata de una conciencia adaptativa, ingenua o de
una conciencia transitivo-crítica en el sentido freiriano?, valdría la pena indagar.
Finalmente, los puntos de coincidencia de ambas teorías están
marcados por la incidencia que en ellas se perciben, de la corriente pedagógica francesa
del análisis institucional, como serían, por ejemplo, los conceptos de autogestión
pedagógica, poder instituyente y consejo de clase; entre otros cuyo deslinde y
exposición daría lugar a otro trabajo.
Notas
1. Montserrat Moreno (et al). La
pedagogía operativa; un enfoque constructivista de la educación. Ed. Laia.
Barcelona, 1989. 365p. [4ª. Edición].
2. Barber Inhelder. Aprendizaje y estructuras del
conocimiento. Ed. Morata. Madrid, 1975. p. 20.
3. Juan Ignacio Pozo. Teorías cognitivas del
aprendizaje. Ed. Morata. Madrid, 1989. p. 181.
4. Barber Inhelder. Op. cit., p. 26.
5. Montserrat Moreno, "La teoría de Piaget y al
enseñanza", en: op. cit., p. 36.
6. Carlos Zarzar Charur. "La dinámica de los grupos
de aprendizaje desde un enfoque operativo", en: Grupos de aprendizaje. Ed.
Nueva Imagen. México, 1988. p. 87.
7. José Bleger. Temas de psicología: entrevista y
grupos. Ed. Nueva Visión. Buenos Aires, 1977. p. 63.
8. Montserrat Moreno, "La aplicación de la
psicología genética en la escuela", en: op. cit., p. 24.
9. Ibid., p. 25.
10. José Bleger, op. cit.
11. Jean Piaget. Problemas de psicología genética.
Ed. Ariel. México, 1981. pp. 41-48.
12. Gabriela Delgado Ballesteros. "La
problemática del proceso de enseñanza-aprendizaje en el salón de clases", en:
Mario Rueda Beltrán y Miguel Escobar Guerrero (compiladores). La investigación
educativa en el salón de clases universitario. Ed. UNAM/CISE. México, 1988. p. 38.
13. Montserrat Moreno, "Qué es la pedagogía
operatoria", en: Ibid., p. 45.
14. Jean Piaget, op. cit., p. 42.
15. Ibid., p. 43.
16. Montserrat Moreno, loc. cit.