
Hasta siempre,
Amparo
Equipo La Tarea
Viene la muerte echando rasero
se lleva al joven, también al viejo,
la muerte viene echando parejo,
no se le escapa ni un pasajero.
Así cantaba Amparo, los
versos de Don Asunción Aguilar, en su tenaz búsqueda y rescate de lo tradicional. En un
adiós prematuro, se ha ido "una de las más auténticas espresiones del sentir
popular":1 Amparo Ochoa.
Sin embargo, revive y crece el deseo y el gusto por oír esa voz que
nos permite evocar el timbre de las voces del alba en nuestro terruño, y es así, como
Amparo sigue y seguirá viva.
Nacida en el ingenio azucarero de Costa Rica, Sinaloa, Amparo eligió
inicialmente el magisterio como profesión, se desempeño como maestra rural en La Palma,
Villa Angel Flores y Tierra Blanca en su estado natal y aunque dejó la labor docente para
estudiar música, nunca perdió la "textura y sencillez de la profesora de
escuela".2
Su vida fue la música, a la que se dedicó de lleno desde
1969, incorporándose al movimiento del Canto Latinoamericano. Quién no la recuerda
interpretando "La maldición de la Malinche", "A que le tiras cuando
sueñas mexicano", "Jugar a la vida", "El barzón", "Jacinto
Cenobio", "Te quiero" de Benedetti, y muchas, muchísimas más que sería
imposible ennumerar aquí.
Fue su sello la canción comprometida, popular y vernácula y es por
Amparo, la maestra y cantora, que ahora estamos de luto. He aquí, como homenaje, esa
música que ella salvara para regalarnos y que expresa la profunda tristeza de saber
que...
Todo se acaba3
Yo vi una flor hermosa una mañana,
aromada y graciosa, fresca y lozana,
¡qué bella estaba! ¡qué bella está!
sobre su verde tallo se balanceaba, se balanceaba.Del sol el rayo ardiente de mediodía
marchito lentamente su lozanía.
Y triste y mustia, y triste y mustia,
la contemplé, en silencio, lleno de angustia,
lleno de angustia.Al declinar el día, la vi ya muerta
inclinarse sombría, pálida y yerta.Sopló la brisa, sopló la brisa...
sus hojas se esparcieron como ceniza, como ceniza.Así pasan del alma las ilusiones,
el amor, los placeres y las pasiones.Del mismo modo, del mismo modo
en esta triste vida todo se acaba, se acaba todo.
Notas:
1. Cit. en La Jornada, 9 de febrero de
1994.
2. Idem.
3. Conocida también como "La flor hermosa",
original de Pedro Santa Anna Rizo, compositor de Macuspana, Tabasco (1850- 1870). Tomado
de su disco Yo pienso que a mi pueblo.