
Dos
poemas
de Raúl Aceves
Las cosas
Para que no se me olviden
las cosas
las voy reduciendo a lo esencial
les ayudo a encontrar
su lugar
y su manera de estar contentas:
a las cosas aladas
les consigo su ventana
a las cosas terrestres su palco de primera fila
a las cosa preciosas
su cajita de cristal
a las cosas rotas su página de historia.
Para que no se me olviden
las cosas
les voy escuchando su biografía
les ayudo a llegar
a su destino
de ser útiles, de ser ellas, de ser únicas.
Tiempo de arenas
El mar con
sus ojos de abuela
sentada en un tiempo de arenas
cultiva sus creaturas blandas.
El sol con
sus manos amarillas
desata las piernas del viento
para
que corra por la ciudad azul.
La espada negra
de la noche
las ideas rojas del árbol
los ojos verdes de la tierra
la luna en
su templo de cristal
y el hombre en su orfandad sagrada
esperan el retorno de las islas.