
Los niños, un potencial requerido en la Educación para la Salud
Isabel
Valadez Figueroa y Martha Villaseñor Farías*
* Profesoras Investigadoras
de la Maestría en Ciencias de la Salud de la UDG.
Actualmente
se acepta que las Ciencias Sociales cumplen una función importante en
lo concerniente a los fenómenos de salud lo cual ha permitido ampliar
la explicación de su génesis.
La educación como parte de las Ciencias Sociales
y como elemento fundamental en el desarrollo de la sociedad, ha venido a dar
brillos a la opaca imagen que ésta ha mantenido con la Salud, permitiendo
por lo tanto un nuevo horizonte de trabajo conjunto, especialmente en el terreno
de la atención primaria.
Una disciplina que recientemente ha venido a dar un
mayor empuje a la atención primaria a la salud ha sida la Educación
para la Salud, la cual plantea que mediante la construcción de una conciencia
crítica, reflexiva y participativa de la comunidad, la atención
a la problemática sanitaria y de otra índole se podrá realizar
buscando mejores alternativas de solución.
Trabajar en el ámbito de la Educación
para la Salud considerándola como un recurso que no sólo afecta
cuestiones pedagógicas sino sociales, económicas y políticas,
contempla una perspectiva de búsqueda participativa, esperando obtener
con ella no un desarrollo nacional o comunitario automático, ni un cambio
brusco en el panorama de salud-enfermedad, sino la conciencia y participación
colectiva, ligada a procesos de transformación individual, familiar,
escolar y comunitaria.
La salud no es tarea exclusiva de los profesionales,
su repercusión, protección y fomento, es responsabilidad de todos
los sujetos que integran una sociedad tanto en forma colectiva como en lo individual.
Propiciar que se asuma la responsabilidad ante la salud,
es una tarea educativa, pero no de una Educación para la Salud pasiva
y vertical, sino de una Educación para la Salud que posibilite la toma
de conciencia, que atienda no sólo a las enfermedades, sino que se ocupe
también de las condiciones y calidad de vida.
Esta nueva forma de hacer Educación para la Salud
deberá tomar en cuenta a todos los sectores de la población, ya
que frecuentemente tanto por los programas tradicionales como algunos alternativos,
sólo se contempla la perspectiva del adulto, omitiéndose un sector
potencialmente requerido para el cambio, los niños.
Los niños, no son ajenos a las carencias y problemas
vividos por la comunidad en su conjunto, su manera de pensar se ve influenciada
mutuamente, sin embargo, poseen una particular conceptualización de la
vida y en ella incluidos los diferentes aspectos de salud-enfermedad.
Esta manera de conceptualizar, explicar y enfrentar
la realidad, muchas de las veces ofrece una panorámica distinta a los
adultos, y que merece ser tomada en cuenta, ya que de no hacerlo, se tendría
como resultado, una perspectiva incompleta de la realidad.
Los niños comparativamente con los adultos son
más participativos, no sólo en número, sino en disposición.
Por lo que desaprovechar todo el potencial que ellos representan no estaría
de ninguna forma justificado.
La Salud Pública y en especial, el área
de la Educación para la Salud, requiere trascender sus tradicionales
límites de acción e involucrarse más en la comunicación
con la población.
Por ello es necesario realizar una tarea educativa posibilitando
espacios de conocimiento, y de reflexión en los niños, a fin de
que decida y actúe en aspectos concernientes a la salud y a la de su
comunidad, permitiéndoles visualizar la factibilidad de una transformación
social estructural, la organización y la lucha por ella, para obtener
no sólo atención a sus enfermedades sino también mejoras
en sus condiciones y calidad de vida.
Participando como educador y educando en procesos transformadores
ligados a acciones y objetivos concretos como es la salud.
Salud en manos de los niños surge de esta
reflexión como un programa de trabajo del área de Educación
para la Salud, en que el modelo de trabajo retoma aspectos de el Programa Niño
a Niño Internacional diseñado para enseñar y animar a los
niños de edad escolar a insertarse por la salud de sus hermanos menores
y se fundamenta en los planteamientos; educación popular investigación
participativa con un modelo pedagógico acorde con las características
del niño pero congruente con el planteamiento ideológico.
Los objetivos del programa Salud en manos de los
niños, son:
Promover la participación
con la que los niños se transformen de objetos a sujetos de sus propios
procesos educativos.
Motivar en el niño la reflexión sobre el papel de su
participación en el cuidado de la salud, la de su familia y la de su
comunidad.
Ofrecer al niño elementos para un mejor conocimiento de sus
diferentes áreas que integran la Salud Pública.
El programa se ha venido desarrollando en comunidades, tanto población de base, como población escolar en forma de talleres con temas generadores entre los cuales contamos:
Participación
de los niños en la solución de los problemas de contaminación.
Concepto
salud-enfermedad desde el modelo genético estructural, indicadores
positivos de salud.
Nutrición.
Autodiagnóstico
comunitario infantil.
La dinámica de trabajo empleada de carácter participativo, tiene, entre otros elementos característicos los siguientes:
No se utiliza
un lugar fijo de trabajo.
No se utiliza sistema de control de asistencia.
No se utiliza premio-castigo.
El acceso al grupo se mantiene abierto.
No se utiliza
sistema de tutoría, coordinadores, representantes de grupo o equipo.
Se ofrece
y se permite una abierta expresión de afectos.
Las normas
se establecen democráticamente.
No se utilizan
pruebas memorísticas de conocimientos.
Se emplea
el dibujo temático para conocer el manejo de conceptos.
Las técnicas de trabajo se sitúan en:
Diálogo, exposición, decodificación, trabajo por equipos, juegos de desarrollo psicomotriz grueso de animación de mesa.
Entre las técnicas de socialización empleadas figuran las siguientes:
Gráficos, periódico mural, carteles, presentación de obras de teatro, canciones.
Existiendo
una diversificación y variabilidad de técnicas de acuerdo a las
características del grupo de trabajo.
El
trabajo se complementa con puntos de indagación y/o reflexión
en su casa.
El
desarrollo del programa ha constituido una experiencia generadora de elementos
que a través de su análisis nos ha permitido evidenciar entre
otras cosas:
La posibilidad de construir un modelo participativo en Educación para la Salud con involucración infantil, en la recuperación y fomento a la salud.