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Acuérdate de abril, recuerda
Oscar
García Carmona*
* Investigador de El Colegio de Jalisco.
La canción
de Amaury Pérez, cantante cubano, nos trae a la mente obligadamente,
aquella mañana de abril cuya limpia palidez
se vio empañada por la peor tragedia en años: una serie de explosiones,
una ola de destrucción.
El
acuérdate de mí, no me abandones,
motivó a muchos tapatíos que vivieron el incidente a brindar su
ayuda, aflorando la verdadera solidaridad, al "ver tanta gente que corría
sangrando, el ver a la gente que lloraba histérica y sangrada, y de que
todos corrían" (Siglo 21, 23 de abril de 1992).
Acuérdate
de mí, de aquellas personas que la muerte alcanzó en
sus hogares, viajando en sus autos, caminando por las banquetas. De los desaparecidos,
heridos, huérfanos, viudas y desposeídos, si
te sorprende el viento que otro abril, trajera...
Cuantas
personas esperan la llegada de este abril que desespera,
porque todavía está en su memoria el otro abril.
Acuérdate
de mí, si abril volviera con nuevo traje y nuevo lazo. Como
una cuchilla de fuego de la memoria del pasado lacera el presente, el acuérdate
de mí cuando el otoño le dé paso a la primavera.
A
un año de distancia, acuérdate de abril
que no se aleja si hay más congoja y menos prisa, de ese abril
que probó la fuerza de la solidaridad, el valor, la indignación
moral y la organización espontánea, para encontrar en el pasado
la diversidad de moralejas que debemos recordar para acrecentar las posibilidades
de una mejor comprensión del presente y del futuro y, para que no vaya
a ser que el invierno vuelva y el frío nos desgarre
el alma como la primavera del 92.
Acuérdate
de abril,
Recuerda...