
Papeles sin destino, un acercamiento del acontecer cotidiano del maestro a través de las historias de vida
Armando Martínez Moya* y María de los Angeles González Pelayo**
* Asesor de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 141, Guadalajara, Jalisco.
** Asesora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad Zapopan, Jalisco.
Antecedentes
Uno de los grandes problemas relativos al seguimiento del proceso educativo
en México, ha sido el de ceñirse casi invariablemente a la interpretación
institucional de supuestos aconteceres a nivel nacional, es decir, tomar como
irrefutables los criterios establecidos por los documentos maestros de las políticas
oficiales en turno (doctrinas, planes y programas de estudio, legislación
educativa y escolar, informes institucionales periódicos, etcétera),
presentándolas como encarnación misma de la realidad educativa
existente, o cuando menos como marco de referencia básico para de ahí
desprender interpretaciones, críticas, diagnósticos y comentarios
diversos. En el mismo sentido, el arsenal estadístico e informativo resultante
en el proceso escolar sectorial o global recabado institucionalmente, es tomado
como la evidencia unívoca para explicar los resultados del proceso en
su desarrollo permanente
Por ello, se ha convertido ya en una tradición,
si no es que en un mito, considerar que la realidad educativa se circunscribe
a ese recuento global de lo que formalmente constituye el accionar estatal contando
por él mismo; es la sustancia que legítima las apologías
e incluso las críticas o juicios impugnadores aportados por muchos estudios,
artículos o ensayos emitidos desde fuera, que han estado a su vez sustentados
a partir de una aceptación tácita de las fuentes de información
oficiales. Por tanto, el estudio de la educación pública al no
tomar en cuenta los ámbitos estructurales y cotidianos donde se gestan,
perviven y se desarrollan los verdaderos hechos y acontecimientos, los ha sustituido
por una apreciación standard vista desde afuera, donde lo real y evidente
se sustituye por la voz implacable de lo que señala el estado en forma
documental y estadística: el medio es el mensaje.
Así, los maestros, los alumnos, las instituciones,
la práctica docente y sus diversas secuelas, aparecen entonces como simples
variables dependientes, como números y datos que llenan un reporte que
servirá para suponer una trampa que parece ejercerse inexorable y precisamente,
por esa tendencia tan formal, tan esquemática en la interpretación
de lo educativo, la formulación y el diseño de las políticas
respectivas son parciales porque soslayan la realidad y viva y ordinaria que
día con día ejerce su regularidad en la escuela y fuera de ella.
Seguramente que la secular causa de los fracasos educativos tienen mucho que
ver con esta interpretación sesgada que no involucra precisamente la
parte fundamental de la realidad escolar: sus actores cotidianos y los problemas
múltiples que enfrentan en sus diversos entornos.
La nueva sociología de la educación ha
encarado esa tendencia histórica oficialista, involucrándose en
el desarrollo de líneas de investigación sustentadas en aspectos
más cercanos a la vida cotidiana de la escuela,1
aportando para ello y en el caso concreto del estudio de la escuela pública
urbana, nuevos enfoques y técnicas de indagación novedosa. Sin
embargo, sus aportaciones críticas y sus diagnósticos, no han
podido incidir sino tímidamente en los lineamientos diseñados
por las burocracias educativas, las cuales por estar precisamente ahora enfrascadas
en el proceso de modernización educativa debiesen obligatoriamente tomar
como puntos de referencia estas evidencias de la realidad cotidiana escolar.
Igual ha sucedido con quienes desde diferentes centros
de investigación educativa de instituciones de educación superior,
han realizado importantes estudios basados en las teorías de la reproducción
y la resistencia2
y en la Etnometodología.3
Muchos trabajadores sectoriales y regionales, incluso de caso, están
basados en estos enfoques microsociológicos, cuya significación
se inscribe en la nueva interpretación alternativa de la realidad educativa
y de indagación de los procesos; sin embargo, no ha llegado tampoco a
ser difundidos sino en su ambiente intramuros: congresos, seminarios y discusiones
de gabinete o en polémica de especialistas.
Esta situación ha creado una verdadera paradoja:
a mayor producción de estudios académicos sobre el sector, un
mayor deterioro del proceso educativo mismo. Significa que cada cual camina
por su lado, como si la investigación no tuviera como misión precisamente
el contribuir a abatir los problemas. Esto no es sino el resultado de la incapacidad
o falta de voluntad institucional de insertar como marco de referencia y como
propuesta a desarrollar, los estudios que ha aportado la investigación
académica aludida, en el diseño y puesta en marcha de la política
educativa.
En fin, estas propuestas de indagación alternativa
intentan simplemente partir de que la escuela es ante todo un espacio social,
un crisol que condensa la diversidad cultural bajo la cobertura de un proceso
educativo escolarizado, conformado por agentes ordinarios que atienden primero
y fundamentalmente a sus expectativas personales y de clase y que todo el arsenal
técnico-institucional que lo envuelve, debe entenderse precisamente a
través de la forma en que se procesa en su ejercicio cotidiano.
En cada escuela, en cada salón de clase, en cada
zona escolar, en cada comunidad o barrio, se van prefigurando y configurando
mediaciones de diversa índole (social, cultural, regional, de carácter
político, etcétera) que no hacen sino traducir en su propia realidad
lo que intenta dictar la política educativa. No se trata, claro está
de concebir todo este proceso a través de una visión casuística
extrema, haciendo de cada escuela un universo exageradamente original y autónomo,
pues ello cancelaría el carácter homogéneo que subyace
en una realidad diversa pero articulada a través de muchas formas: se
trata de entender que el proceso educativo institucional no es uno e igual para
todos, ni que su ejercicio se desarrolla uniformemente tal como lo conciben
los juicios teóricos y pragmáticos del discurso educativo oficial.
Muchas de esas nuevas indagaciones han descubierto que
la educación es, parafraseando a Guevara Niebla, un "desastre silencioso",
evidenciando a partir de diversos enfoques, una realidad educativa poco publicitada,
pues ella demuestra una crudeza y postración que no coincide con la optimista
visión institucional; es así porque ubica en el centro mismo de
su sujeto de estudio, no el dato infalible que la retórica oficial ofrece,
sino a sujetos de carne y hueso insertos en condiciones sociales in situ.
El mérito académico y político
de todos estos esfuerzos investigativos referidos, con todas las limitaciones
y contradicciones que en el propio proceso de discusión se ha reconocido,
es entre otros, el de cuestionar severamente el discurso educativo estatal respecto
a la validez de sus juicios sumarios sobre el verdadero estado de educación
en México.
Historia
de vida: una oportunidad para voces ordinarias
Definición:
¿Qué son las historias de vida? Una definición
inicial podría situarlas como un recurso metodológico que ayuda
a explicar las condiciones cotidianas en las que se desenvuelve aquella parte
de la sociedad que requiere ser estudiada pero que, en lugar de ser interpretada
teóricamente desde fuera por el investigador, habla por sí misma.
Su importancia radica entonces en que posibilita una
exploración más a fondo y directa y por que no decirlo, más
humana y social en tanto que involucra en su explicación los testimonios
ordinarios de los propios sujetos que están envueltos en el propio objeto
de estudio.
Para comprender mejor el método desarrollado,
es necesario referir rápidamente algunos antecedentes. Estos han sido
sinuosos y se remontan a principios de siglo. La Antropología europea
y norteamericana sentaron sus bases respecto a las formas de exploración
distintas más apegadas a lo natural, intentando que el investigador no
apareciera tan distanciado a los sujetos a estudiar. Se trataba entonces de
registrar con lujo de detalles la forma de vida de individuos o comunidades
que representaban a una sociedad rústica o colonial.
La Sociología por su parte empezó a adentrarse
desde principios de este siglo en el estudio de minorías o grupos identificados.4
Tanto los estudios antropológicos como sociológicos, llegaron
a ofrecer por una parte evidencias de mundos desconocidos que pervivían
"ocultamente" en diferentes sociedades. La Historia por su parte y en particular
la historiografía tradicional tiene también una actuación
precursora de esta corriente.5
En las últimas dos décadas la historiografía
contemporánea, principalmente la inglesa y la francesa, ha abundado y
sistematizado respecto a las evidencias de grupos sociales homogéneos
en sociedades cada vez más heterogéneas a partir del estudio de
sus propias circunstancias y culturas. Este tipo de estudio se ha sistematizado
pero no puede considerarse como historias de vida, pues quien habla por
ellos es el historiador; él es el único interlocutor aunque base
sus evidencias en usos y costumbre de los propios involucrados.6
En el caso de la Socioantropología y con referencia a México,
los trabajos de Oscar Lewis han sido importantes precursores de la historias
de vida.7
En algunos estudios la Literatura de Testimonios y Etnológicos en el
país es posible descubrir también afluentes significativos.8
Hoy las historias de vida, entendidas como recursos necesarios para la
interpretación social de una determinada realidad no es simplemente recurso
testimonial anecdótico sino que se sustenta en los aportes teórico-metodológicos
desarrollados por las ciencias sociales.9
En el caso de los estudios educativos el campo es aún
muy virgen: sin embargo se han empezado a realizar ya trabajos que intentan
abordar la realidad educativa cotidiana, principalmente en el ámbito
actual.10
Con referencia a la nueva Sociología educativa ya hemos referido el gran
aporte de la corriente de la vida cotidiana, cuyo acercamiento ha proporcionado
ya signos importantes respecto a la vida de la escuela. Lo que está inédito
es la historia educativa a partir de los enfoques de las historias de vida,
por lo que un reto es construir una metodología acorde con esta problemática.
Por principio, se trata de ofrecer la voz a los maestros,11
pero no como investigadores formales, sino como interlocutores informales, los
cuales a partir del registro de sus evocaciones espontáneas, aquella
que recogen las vicisitudes que en su vida particular consideran dignos de mención
y que giran alrededor de su acción ordinaria.
La articulación y seguimiento de estos fragmentos
concebidos como historia de vida ayudan a mostrar lo que es la vida del maestro,
vida que ejerce una influencia decisiva en el proceso educativo. Al hablar los
profesores se va desbrozando un protagonismo inconsciente que contribuye a profundizar
respecto a las circunstancias en las que han vivido. Su narración reconstruida
alrededor de la vida escolar, se estructura a través de testimonios sencillos,
esta sencillez, antes tan desempeñada por la rigurosidad académica,
es hoy lo que le da la validéz a este tipo de investigación social.
En el caso de un adentramiento a lo histórico
y en concreto con la historia educativa, la corriente está emparentada
con la historia de las mentalidades, la historia oral y la Psicohistoria, pero
su hábeas teórico y sus estrategias metodológicas ha ido
construyéndose recientemente, y tienden hacia la diversificación
según su objeto de estudio; su premisa principal parte de lo siguiente:
primero un acercamiento a la sociedad a través de la voz testimonial
y las conductas de individuos en lo particular; individuos ordinarios, comunes
y corrientes. Segundo aspecto: un análisis articulador que posibilite
criterios generales de comportamiento colectivo. Tercer nivel: constatar rasgos
del contexto social en el que se desenvuelvan a fin de intentar una caracterización
de él. Para este trabajo.12
el recurso utilizado para obtener las testimonios de los maestros se organizó
de tal manera con el fin de que tuviera un carácter espontáneo
lo que le otorga su significación y originalidad.
Sobre
el método
El propósito es que los sujetos expongan por escrito las experiencias
personales que va enfrentando por su propia existencia, el maestro va abordando
libremente sus testimonios; narra vivencias o sucesos domésticos como
si fuera para su uso privado. Estas vivencias y opiniones pueden referirse a
problemas familiares, sobre su trabajo, sobre las circunstancias que rodean
precisamente su vida laboral, pensamientos sentimentales o reflexiones sobre
la comunidad o la sociedad, en términos presentes o pretéritos.
Todo ello en el contexto de su vida de maestro, sin un método específico,
sin planeación, sin afanes de celebridad. Es una producción íntima,
a veces secreta, escrita desenfadadamente, una especie de terapia personal o
una forma de canalizar determinados deseos de creación y reflexión
y que la falta de una experiencia en el oficio de escribir o incluso por falta
de tiempo suficiente para realizarla con mayor sistematicidad o método,
hacen de ese testimonio un escrito sin ningún afán riguroso, aparentemente
sin destinatario, el cual ya recuperado por el investigador se convierte entonces
en un fragmento fundamental para las historias de vida. Para el caso
de esta investigación los escritos de los maestros fueron hechos a
posteriori, es decir a solicitud expresa del investigador.
¿Cómo se logra rescatar estas remembranzas
que a veces son tema de conversación solo en reuniones familiares y que
en la mayoría de las veces ni siquiera se registran por escrito? Aquí
es donde intervienen los recursos indagatorios o propiciatorios del investigador.
En el caso nuestro, promovimos la redacción de testimonios de maestros
en servicio aprovechando nuestra relación con ellos a través del
ejercicio docente en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) o en la
Escuela Normal Superior de Jalisco (ENSJ).13
Como nuestra línea de trabajo es la historia educativa, una vez definido
el período y los planteamientos hipotéticos de la problemática
a indagar, se fue promoviendo con los maestros un trabajo testimonial breve
(aunque no era un requisito), sencillo, realizado espontáneamente y que
contuviera todas aquellas remembranzas redactadas libremente que consideradas
dignas de ser contadas.
Para la promoción de esta estrategia se puso
especial cuidado en explicarles claramente a los maestros por qué y para
qué se les pedía su testimonio y la importancia de su validez
en el sentido del carácter espontáneo y libre del escrito. La
forma de lograr la motivación de los maestros para que realmente asuman
el espíritu testimonial que se requiere, sólo se puede lograr
si existen verdaderos recursos persuasivos del investigador. Esta persuasión
debe ser ejecutada sin presión y orientada a un ejercicio realmente aleatorio,
natural y sin otra pretensión que contribuir anónimamente a recrear
los ambientes cotidianos en que el maestro mismo se desenvuelve.
Las historia de vida recogidas inicialmente se habían
ido recopilando indiscriminadamente en cuanto a la población magisterial
que se tuvo acceso. Al principio no se hacía un registro en cuanto a
edad, región de trabajo, sexo, años de servicio, nivel de enseñanza,
tiempo o etapa cronológica o cualquier otra variable. Fue hasta cuando
se fue diseñando con mayor rigurosidad el proyecto cuando se reparó
en la necesidad de que los testimonios fueran antecedidos por ciertos datos
ubicadores. Debido a que desde el principio no fue así, se fueron perdiendo
los marcos de referencia, pues cada escrito testimonial no lo acompañaba
ningún dato adicional, sólo era posible abundar más en
ciertas variables respecto al perfil del maestro a través de la información
implícita que los propios testimonios contenían.
En cuanto a la ubicación geográfica, esta
variable también ha sido caprichosa en razón de que por motivos
presupuestales que ya nombramos, no se podía abordar una región
en especial, como espacio articulador, en todo caso fue al contrario, las evidencias
regionales de los testimoniales fue estableciendo los criterios de circunscripción
de la investigación.
Así pues, por ejemplo, en el caso de los maestros
que estudiaban en los llamados cursos de verano de la ENSJ, unos
contextualizaban la ciudad de Guadalajara, otros a subregiones del interior
del estado y otros más al resto del país, principalmente los estados
del noroeste. En el caso de los profesores que estudiaron en la UPN, la mayoría
eran de la región de Tequila, pues su contacto se tuvo cuando asistían
a ese centro de estudios. Otros maestros estudian en la UPN de Zapopan.
Si espontáneo y sencillo debía ser el
testimonio producido por los maestros, en ese mismo sentido debió ser
la solicitud hecha a ellos. Darle un carácter más formal y académico
pudo haber sido tal vez más conveniente en tanto que registraría
con mayor rigor y lujo de detalles sus evocaciones, pero también podrían
haber distorsionado el carácter sencillo y discrecional que tanto intenta
cuidar el método de la investigación: por ello no quisimos correr
éste último riesgo y buscamos principalmente espontaneidad, la
cual fue casi siempre solicitada de manera colectiva en aquellos grupos de alumnos
que se estuvieran atendiendo. Desde un principio, al solicitarle el trabajo,
se insistió en su carácter anónimo, aunque quienes quisieran
podían incluir su nombre o sus iniciales. No hubo en ninguna ocasión
reticencia o desconfianza de parte de ellos. Algunos de los criterios necesarios
de ser conocidos estaban sustentados en los propósitos siguientes:
Conocer los ambientes particulares donde se ha desenvuelto el ejercicio docente
de los maestros en servicio.
La conjunción de esas experiencias una vez ubicado el contexto
general a estudiar, permitirán articular una explicación más
general de las condiciones generales en que se desarrolla.
Sin descontar lo que pudieran aportar alumnos, padres de familia, comunidad
y autoridades educativas, los maestros constituyen el afluente principal desde
donde gira el proceso en su conjunto, de ahí la estrategia de orientar
la exploración hacia sus propios testimonios, buscando que sus aportaciones
aunque influidas por situaciones sociales expresen sus propias preocupaciones
y expectativas personales.
El abordamiento de las Historias de vida tiene como propósito
articulador, conocer y revalorar la situación del maestro desde una
perspectiva ordinaria y por lo tanto más genuina, en tanto que dichos
testimonios, dejan entre ver aspectos personales, sociales, psicológicos,
políticos, y culturales a través del tratamiento posterior del
investigador, el cual partiendo de lo general (enfoque teórico) trabajará
para convertir cada testimonio personal en una evidencia más general
e interrelacionada. Es aquí donde lo individual al ser integrado adquiere
su rango de validez metodológica.
Comentarios
sobre algunos resultados preliminares
El acopio de testimonio ha permitido reunir más de 400 trabajos. Los
que sirven de material de campo para esta fase de la investigación se
circunscriben a una sola variable: su experiencia profesional a partir de 1970
hasta 1975. Ello sujetaba la explicación al período de la reforma
educativa echeverrista de 1972-73. El conjunto de estos trabajos abarcó
el número de 83.
Algunos resultados preliminares de esta exploración
ha llevado a las siguientes conclusiones:
El modelo pedagógico
de la reforma de 1972-73 era desconocida casi generalmente por los maestros
en servicio y por quienes iniciaron su labor profesional en esos años.
Las escuelas normales de donde egresaron y por consiguiente la preparación
académica obtenida estaba aún apegada al modelo del plan de
once años, muy pocos referían sobre cursos de actualización.
El trabajo en el medio rural se concretaba al envío de los maestros
a su suerte. No existía ningún apoyo económico ni institucional
que les permitiera ejercerlo en las comunidades de una manera segura. En el
caso de los maestros federales el asunto era aún más drástico
en cuanto a que muchos profesores eran de otros Estados y no tenían
siquiera un apoyo familiar relativamente cercano.
Siguiendo con el medio rural, las condiciones de las maestras jóvenes
era aún más penoso en cuanto que se enfrentaron a un sinnúmero
de vicisitudes incluso sumamente peligrosas (inseguridad en el traslado cotidiano
de uan población cercana a la comunidad asignada, dificultad en encontrar
un lugar permanente de residencia en los poblados, chantaje y presión
sexual de campesinos de los lugares donde llegaron a trabajar.
En el medio urbano la queja permanente era la hostilidad e indolencia
de autoridades medias y representantes sindicales. Evidencias de corrupción
en la asignación de las plazas y de los lugares asignados. Directores
inconscientes y despotas, nula presencia del inspector o la actitud de éste
siempre en complicidad con la dirección: manipulación y falta
de apoyo de los delegados sindicales. Casi todos los lugares de adscripción
era en escuelas ubicadas a la orilla de la ciudad en colonias marginadas.
Centros escolares muchos faltos de los servicios escolares mínimos
(butacas deterioradas, falta de material didáctico, nulos fondos para
el sostenimiento escolar, etc.)
Apoyo fraterno y comprensivo de los padres de familia tanto en lo rural
como en lo urbano. Sin embargo refieren la evidencia permanente de sus graves
condiciones socioeconómicas. Esta situación también es
mencionada respecto a ellos mismos, por lo que evidencian sus penalidades
pecuniarias, solicitando préstamos y recordando las dificultades de
su manutención.
En lo rural, fracaso escolar de alumnos imputable según los
maestros a las condiciones familiares, geográficas y sociales en que
viven. Se hace referencia constante a que gran parte de los alumnos no llevaban
ni siquiera los útiles escolares imprescindibles. Entusiasmo y optimismo
desmedido de los maestros en una misión que consideran honorable y
hasta heroica. Se nota casi siempre una mística de trabajo propia de
una filosofía Normalista que se les impregna desde la Escuela Normal
y que ellos asumen con dignidad y orgullo.
Intereses creados muy arraigados tanto en las comunidades rurales (caciques)
como en lo urbano (contubernio inspector-director, o control de éste
sobre los padres de familia, etc.)
Reconocimiento explícito de los maestros a ENPEPSA como formadora
profesional, la cual debido precisamente a sus sistema de educación
a distancia les permitió ser maestros debido a la falta de escuelas
Normales en sus comunidades.
Las diversas circunstancias que hacían tan difíciles
en ejercicio profesional provocó en los maestros miedo, frustraciones,
soledad, pero también fuerzas de flaqueza, capacidad de sociabilidad,
temperancia, madurez, instinto de sobrevivencia, convicción, mística
de trabajo.
Por
razones de espacio muchos otros juicios iniciales hemos dejado en el tintero,
principalmente los que se refieren a circunstancias personales propias de su
carácter, el tipo de relación social que adquieren el lugar específico
en que les tocó trabajar, etc. También hace falta aquí
incluir una caracterización global que nos ayudarán a explicar
el verdadero carácter del sistema educativo nacional del entorno social
en que se inscribe y de los perfiles de los maestros, concebidos conforme a
los referentes privados que ellos van mostrando.
Esta vida privada requiere de suyo un tratamiento rigurosamente
ético. Digámoslo con las palabras del gran historiador Georges
Duby: "es un lugar familiar. Doméstico, secreto, también. En lo
privado se encuentra encerrado lo que poseemos de ser más precioso, lo
que solo le pertenece a uno mismo, lo que no concierne a los demás, lo
que no cabe divulgar ni mostrar porque es algo demasiado diferente de las apariencias
cuya salvaguarda pública exige el honor".14
Sin embargo, creemos que las Historias de vida bien
merecen la pena de ser contadas, principalmente porque se sumergen en las auténticas
condiciones en que trabaja el maestro; condiciones que son evidencia de que
entonces y ahora se requieren profundos cambios. En ese mundo, muchas veces
inhóspito, el maestro realiza su máximo esfuerzo, por ello uno
de los propósitos de esta investigación es su revalorización
profesional. Conforme a la perspectiva histórica, no se trata solamente
de la acumulación de evocaciones y nostalgias, sino de evidenciar esa
otra cara, más cruda y más dramática por la que ha pasado
la vida del maestro; vida que debe cambiar, sin este propósito social
y humano sus sencillos testimonios no serán otra cosa que papeles sin
destino.
Notas
1.
El estudio de la vida escolar desde esta perspectiva parte desde el análisis
de los maestros y alumnos en tanto sujetos sociales, es decir, entendidos desde
su cotidianidad: sus condiciones de trabajo, sus expectativas y aspiraciones
personales, su relación histórica con la comunidad, sus valores
heredados de la cultura popular, su ubicación en los procesos de transición
sociedad tradicional-sociedad moderna, las influencias familiares, sindicales,
directivas políticas y el tipo de vinculación escuela-comunidad.
La influencia predominante en esta corriente está vinculada a las teorías
de la vida cotidiana que ha inspirado Agnes Heller. Pero como propuesta metodológica
sus principales animadores han sido en México Hélice Rockwel,
Justa Ezpeleta, Ruth Mercado, Citlali Aguilar, Laura Ayala, entre otros.
2.
La teoría de la producción, cuyos principales exponentes son Bourdieu
y Passeron retomando el enfoque Marxista plantean que la función de la
escuela es reproducir la sociedad existente principalmente a través de
cargas simbólicas o de legitimación, es decir, de formas culturales
implícitas que transmite mediante el vitae la sociedad dominante. Las
teorías de la resistencia intentan demostrar la imposibilidad del carácter
dominante en su totalidad de la clase hegemónica sobre las clases subalternas
a través de la escuela. Para esta corriente el propio proceso tan complejo
de la vida social propicia resistencias individuales y orgánicas de los
educandos y de los maestros por medio de un sinnúmero de signos conscientes
o inconscientes, culturales y políticos que van procesándose paulatinamente.
3.
Esta técnica llamada también etnográfica se basa en la
observación minuciosa de los roles que juegan en el salón de clases
los alumnos y maestros. Inspirada en la observación antropológica
en comunidades indígenas, este instrumento de trabajo ha sido objeto
en últimas fechas de cuestionamientos severos en cuanto a suponer que
el registro de información no pasa el filtro ideológico del propio
observador y que éste, al introducirse como intruso en el ambiente escolar
cambia las conductas y actitudes de los actores involucrados.
4.
Algunos de los estudios más célebres son entre otros: Thomás
W.I. y Znaniecki, F. En 1918 sobre campesinos polacos emigrantes a Europa y
América. Shaw, C.R., en 1930 sobre los "Jack-Roller", delincuentes juveniles
organizados en los Estados Unidos. Rawick, G.P. en 1972, en torno a la pervivencia
sutil de la esclavitud negra en los Estados Unidos.
5.
Se trata fundamentalmente de historiadores que con un sentido de anticuarios
o como narradores de anécdotas ejemplificantes o curiosas, han recreado
épocas que explican mucho lo cotidiano de muchas sociedades pretéritas.
6.
Un soporte metodológico digno de mención es el de las biografías
colectivas o Prosopografías que aporta la historiografía y que
circunscribe el tratamiento biográfico de grupos sociales como colectivo
homogéneo. Ver: Stone, Lawrence, Pasado y presente. Fondo de Cultura
Económica, México, 1986.
7.
Los célebres libros de Oscar Lewis: Los hijos de Sánchez
y Pedro Martínez, elaborados en los años setenta y cuya
trama invoca el absurdo de una vida campesina por razones de origeny la forma
de asumir su situación en una sociedad urbana marginal, retoman a los
personajes de su dramática cotidianeidad intentando presentarlos en su
sentido más original y directo.
8.
Sólo para nombrar algunos trabajos: en el caso de la literatura: Hasta
no verte Jesús mío, de Elena Poniatowska. Ed. Era, México,
1972. En lo referente a los estudios de Antropología Social, existe ya
en México una tradición académica referente a trabajos
etnológicos con un carácter testimonial directo. Referimos uno
de los más recientes y que se inscribe precisamente en esa línea:
Mitos y realidades de las mujeres huaves, de Margarita Dalton y Guadalupe
Musalem Merthy. UABJO. Gob. Edo. Oaxaca, México, 1992. También
es importante nombrar como trabajos cercanos a la corriente en referencia los
elaborados sobre la guerrilla urbana de los años setenta, contados por
sus propios protagonistas.
9.
Uno de los esfuerzos más curiosos para exponer los antecedentes, características,
corrientes y retos a enfrentar en las historias de vida, ha sido realizado
por Jorge Balán: Las historia de vida en Ciencias Sociales. Teoría
y técnica. Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1985.
10.
Uno de los estudios más importantes que se ha producido es el que editó
la fundación SNTE, el cual incluye los trabajos de los maestros José
Arenivar: La vida en la escuela y Alfredo Palacios: Xixilton y
Alfonso Herrera, Encuentros, México, 1992. A nivel local está
la tesis de la Licenciatura de la Escuela Normal Superior de Jalisco de los
maestros María de Jesús Salazar Montes y José Alfredo Jiménez
Valle: Historias de maestros; testimonios ordinarios alrededor de la vida
escolar. Guadalajara, 1993. Y a la investigadora Sonia Reynaga escribe sobre
la importancia de esta propuesta: La historia de vida, en: Renglones,
número 25, Abril-Julio. ITESO, Guadalajara, 1993.
11.
Es evidente la escasez de estudios sistemáticos sobre el maestro entendido
como gremio profesional. Uno de los trabajos más importantes en este
renglón es el de Gómez Barnusell, Alfredo: El magisterio como
profesión. Ariel. Barcelona, 1992. Ver también Soledad
compartida. Una historia de maestros de Elena Galván. CIESASD/SEP.
Ediciones de La Casa Chata. México, 1991.
12.
Papeles sin destino. Historias en torno a la vida escolar contadas por los maestros.
Proyecto de investigación del Instituto de Estudios Sociales (U.de G.)
y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) Unidad Guadalajara, a cargo
de Armando Martínez Moya.
13.
Es debido a la influencia presupuestal para el apoyo a proyectos de investigación
colectiva lo que propició la recurrencia a situaciones tan emergentes
como la de hacer el trabajo de campo o apoyándose en circunstancias coyunturales
como las que aquí se han referido. Este proyecto de investigación
es un vivo ejemplo de ello por lo que el universo magisterial abordado tendría
siempre la limitante de corresponder a maestros que estudiaban una licenciatura.
14.
Aries, Phillipe y Duby Georges. Historia de la vida privada. Tomo I.
Ed. Taurus. Madrid. 1993. pág. 10.