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La radio, un valioso recurso para la enseñanza
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La
telenovela es una lágrima
secada por un comercial Fernando Curiel |
Lucía
Eréndira Martínez Ortega*
* Catedrática de la Escuela Normal Superior de Jalisco.
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Aquíííí...
la voz de Guadalajaaaaaaraaaa...
X...E...H...Kaaaa... Si le preguntan qué estación escucha, diga siempre la verdad y si dice HK ¡Muchas gracias por estarnos escuchando! |
Durante varias décadas han saltado por las aceras barridas y regadas
de mi barrio los signos de identificación de esta radiodifusora. Amas
de casa, niños, mecánicos y sirvientes acompañaron sus
actividades matutinas con las notas de un bolero ranchero, cumbia o balada combinadas
con un jingle de "Siga los tres movimientos de FAB: "Remoje, exprima
y tienda".
Al
caer el sol a plomo sobre las prendas que cuelgan de los lazos, despreocupadas,
meciéndose a capricho del viento, se acerca la hora de preparar la comida:
los hervores de las ollas y el crepitar del aceite en las cazuelas se mezclan
con los gemidos lastimeros de la heroína de "Una flor en el pantano".
Gruesas lágrimas pueden caer sobre la masa para las tortillas o enconada
discusión puede desatarse entre las vecinas o las clientas de la tortillería
acerca del desenlace de esta radionovela que ha conmovido a los más frágiles
espíritus de la barriada.
La
cultura radiofónica se manifiesta con diferentes matices en todos los
grupos sociales. Es indudable que,- las primeras experiencias lúdicas
durante la infancia iban acompañadas por los mensajes sonoros que provenían
del aparato casero de radio. Las radionovelas, los noticieros, los programas
cómicos en la "Época de oro de la radio", emocionaron
y matizaron la ideología de toda una generación de mexicanos.
De
la accesibilidad y popularidad de la radio podríamos aportar multitud
de testimonios aún riesgo de caer en lo obvio; sin embargo, al proponer
como lo anuncia el encabezado el uso de este medio con fines educativos,
se hace necesario incursionar en el terreno de la rediodifusión para
justificar su operatividad en el aula.
Sabemos
que las realidades sociales y culturales que caracterizan a nuestro país
ofrecen las condiciones idóneas para que el uso de este medio se encuentre
tan extendido. Los altos índices de analfabetismo funcional, las precarias
condiciones económicas de grandes sectores que por consiguiente tienen
fácil acceso a un aparato de radio; los hábitos heredados de nuestras
culturas autóctonas cuya tradición ha sido eminentemente oral,
así como los patrones de adquisición informativa que fueron consolidando
en nuestro país durante varias décadas.
Todos
estos factores han permitido la permanencia y la vigencia de la radio a pesar
del auge de otros medios mucho más poderosos y atractivos por su impacto
visual.
Hacia una definición de la Radio
"La
radio es un medio inalámbrico
que envía señales sonoras
a distancia
en forma dispersa y unidireccional".1
Aquí
se alude exclusivamente al sentido técnico, el cual sin soslayar su importancia
debemos completar.
Sin excluir ninguno de los elementos radiofónicos
o ámbitos de emisión, preferimos acuñar el concepto reelaborado
por Fernando Curiel quien ha partido de lo dicho por el sociólogo Harold
Lasswell.2
Al acto comunicante producido por la radio le asigna
todo un proceso que inicia en:
Quién dice (fuente
o emisor).
Qué (mensaje).
Con que propósito.
Cómo y con qué
signos.
En qué canal.
A quién.
Con qué efecto.
El proceso que acusa el signo de la comunicación
radiofónica se presenta también como un sistema y como tal, tiene
igualmente sus elementos definidos los cuales a su vez, cuentan con funciones
específicas que les permiten relacionarse.
Las características de la radio como medio de
comunicación han sido estudiadas desde varias perspectivas; apuntamos
aquí algunas de ellas.
Calidad auditiva. La radio es un medio que sólo
emiten sonidos, por lo que obviamente tiene vedado el acceso a los demás
sentidos; mas ese mismo carácter auditivo la convierte en vínculo
de comunicación con todo tipo de personas de cualquier condición
social y cultural sobre todo sin exigir demasiado esfuerzo. Así se convierte
en el medio idóneo para ciertos estratos de la población que se
encuentran al margen de los adelantos tecnológicos del momento. (léase
campesinos e indígenas).
La radio en sus principios tuvo alcances sociales muy
limitados; su uso fue en sentido bidireccional emisor- receptor; receptor-emisor
pero no tardó en desplazar la señal a cambios poblacionales cada
vez más amplios convirtiendo su estructura en unidireccional emisor-receptor.
Los cambios radioemisivos han ido desarrollándose
paulatinamente junto con las necesidades sociales. En las primeras décadas
de este siglo la radio pasa a formar parte importante de la dinámica
familiar permaneciendo así hasta ser desplazada por la televisión.
Muchos auguraban entonces su derrota definitiva pero el tiempo ha demostrado
que continúa su vigencia incorporando a su estructura nuevas modalidades.
De ser un medio de recepción estática
y predominante familiar se modificó a una recepción móvil
y personal. Aún así, conserva la posibilidad de llegar a todos
los miembros de la familia aunque no estén reunidos.
Al plantear las posibilidades didácticas de la
radio, debemos tener en cuenta las características que la hacen trascender
y permanecer vigente.
Su alcance social es
de tal magnitud, que alcanza a cubrir diversos estratos poblacionales.
De manera instantánea
llega a zonas geográficas extensas salvando obstáculos diversos.
Psicológicamente
es un medio sugestivo, despierta la imaginación y por estar en el terreno
de lo abstracto, propicia la captación de conceptos.
Sus mensajes son captados
en diversos grados y formas según la actitud, nivel sociocultural e intereses
del radioescucha.
En cuanto a la producción,
la radio es un medio relativamente barato.
Tanto en la emisión
como en la recepción, posee infinitas posibilidades. Todo lo es posible
de traducirse en sonidos, lo puede abordar la radio.
Caracterizado de esta manera, el medio sonoro denominado
radio, trasciende con su señal hasta operar cambios en la vida de los
individuos.
Sin
embargo, su uso eficiente requiere un conocimiento integral del mismo: cómo
y con qué signos se transmite la señal radiofónica, que
clase de implicaciones conlleva, las finalidades que persigue, etc. Fernando
Curiel reconoce en el fenómeno radiofónico los siguientes enfoques:
1º
Político: ¿Quién es el sujeto que habla a través
de la bocina, a quién o a quiénes representa, favorece la unidad
o la pluralidad lingüística, pertenece a la comunidad o legitima
un determinado discurso? Este tipo de enfoque se advierte en la identidad.
2º
La especificidad: Con un enfoque semiótico Fernando Curiel nos
presenta el signo radiofónico como parte del signo sonoro cuya carga
significativa está en la cualidad que posee tal signo de "asediar",
"incitar", "concitar", "torturar", la imaginación.3
3º
La composición: Al abordar el terreno del arte aparece aquí
la construcción del habla radiofónica que obedece a los especiales
preceptos de la creatividad. ¿Cómo se ejecuta sonoramente el signo
radiofónico?
Los
signos (radiosemas) de la radio ya articulados producen infinitos mensajes y
variadas reacciones. Sabemos que el sonido por sí mismo no contiene valor
significativo pero al articularse bajo las convenciones que indica el guión
(continuidad, perspectiva, técnicas, de libreto, etc.) se conforma lo
que Curiel llama "Estética radiofónica".
Hasta
aquí la descripción nos permite localizar los elementos que el
profesor sin ser productor profesional puede aprovechar para incorporarlos
a su práctica docente.
Radio
y Educación
Si utilizamos el término educación en su acepción más
amplia, cualquier tipo de radioemisión, desde un spot, cortinilla, noticiero,
programa de complacencias, etc., tiene una función educativa; función
que está presente ya en los emisores y que se manifiesta en los efectos
que pueda producir.
Esto no significa que se deba aceptar todo tipo de radiodifusión
como estrictamente educativa; pero sí vale la pena establecer que cualquier
mensaje emitido a través de la radio lleva una intención; nada
se transmite en forma gratuita. Ciertamente, la radio como agente educativo
ya con una marcada intencionalidad, apareció a instancias del estado
cuando se advirtieron las ventajas que representaba como instrumento de propaganda
y de cohesión nacional. Así surgieron radiodifusoras culturales
en algunas zonas del país (región Tarahumara, Huayacocotla, Chiapas,
Hidalgo); todas ellas con grandes limitaciones; estos y otros proyectos han
surgido aislados y destinados en gran medida al fracaso.
La radio cultural institucional de nuestro medio; la
que transmite en el área conurbada y en algunos municipios de los alrededores
de Guadalajara, no escapa tampoco a las precarias condiciones técnicas
y presupuestales que la ponen en franca desventaja frente a la radio comercial.
El gobierno del estado posee su radiodifusora y ésta
no es utilizada por los más interesados en el proceso educativo: maestros,
alumnos, padres de familia.
La Universidad de Guadalajara cuenta también
con una emisora que hasta el momento desempeña un importante papel entre
la comunidad universitaria encaminándose cada vez más hacia la
población general.
Pero las necesidades específicas de la educación
básica no han sido tomadas en cuenta por quienes son los responsables
de este nivel y tienen en sus manos la posibilidad de incursionar en los medios.
Llamamos por eso la atención de los profesores
quienes en este contexto deberían desempeñar un papel más
activo.
Ciertamente la radio con fines educativos debe definirse
con claridad así como la actitud y preparación del maestro frente
a este medio del que podemos obtener enormes beneficios. En repetidas ocasiones
hemos ponderado su uso en el aula de clases aparentemente en un afán
por introducir al maestro en el manejo constante y profesional del medio. Vale
aclarar que el uso aquí propuesto sin restringir su grado de complejidad
se orienta a servir de complemento como una más de las actividades que
el docente diseña en su labor cotidiana.
Si convencidos estamos de la factibilidad de la radio
como dispositivo didáctico, hemos de apropiarnos no del medio en su totalidad,
sino de algunas de sus modalidades que puedan funcionar en el medio escolar,
aún en el lugar más desprovisto técnicamente.
¿Cuál será, entonces, la intencionalidad
y la operatividad que nos aseguran un uso exitoso del medio?
El
profesor de una escuela con pocos recursos materiales como la mayoría
en nuestro medio puede iniciar este trabajo con una grabadora común,
dotación de cassettes, materiales de papelería y objetos de uso
diario para producir efectos sonoros. La elaboración de los guiones,
la selección de voces, el diseño creativo reunirán a todo
un equipo desarrollando una serie de capacidades, de redacción, de manipulación,
histriónicas, etc.
La
siguiente meta sería incrementar el equipo técnico ampliando la
cobertura radial, la cual, de operar inicialmente en el aula, pasará
a conectarse al equipo de sonido y transmitirá entonces mensajes para
toda la comunidad escolar. Como órgano de difusión, este taller
cumplirá un alto cometido, pero además será reforzador
de contenidos curriculares y extracurriculares y motivador de nuevas situaciones
de aprendizaje.
Cabe
señalar que el uso de algunas modalidades de la radiodifusión
en el contexto escolar, no excluye la necesidad de que los educadores tengamos
acceso al medio en cuanto empresa particular o institucional; es decir, proyectos
con un claro sentido educacional a los micrófonos de las radiodifusoras
locales, proyectar las acciones de la escuela hacia la comunidad usando este
valioso medio de comunicación de manera más efectiva. En este
sentido, la "Ley de radiodifusión" señala la obligatoriedad
para las radioemisoras y televisoras de conceder tiempo de transmisión
para el estado. Este precepto no se cumple en forma completa ya sea porque las
emisoras conceden tiempos de poca audiencia o porque no existen programas de
calidad educativa susceptibles de transmitirse. Los profesores lamentamos la
influencia nociva ejercida por los medios en la mente de nuestros educandos,
pero no hemos sido capaces de aprovechar las bondades de estos en provecho de
la educación.
Por
último, conviene hacer otra reflexión en pos del uso educativo
de los medios de difusión: para que el medio en general pueda llamarse
didáctico no sólo debe tener la intencionalidad, "hay que
añadir la necesidad de que se obligue el profesor a reflexionar sobre
la práctica educativa concreta y, como consecuencia de ello, descubrir
cuáles son sus necesidades reales con relación a ese medio, qué
es lo que pide de él, qué lugar va a ocupar dentro de su diseño,
qué función va a cubrir y cuáles son las modificaciones
metodológicas que tiene que introducir y, por tanto, que tipo de previsiones
debe considerar".4
Esto
significa que el medio tal como llega a las manos del profesor no puede ser
empleado por éste.
Respetando
los principios de la educación progresista, fomentando los diferentes
modos de participación de los alumnos y entablando una real interacción
entre los miembros de la emisión así como entre éstos y
los receptores llegaremos de forma más directa a la consecución
de metas valiosas para nuestra práctica educativa.
Si
los profesionales de los medios aplican sus conocimientos técnicos a
la educación y los profesores su saber pedagógico para el diseño
de programas educativos a través de la radio, aún mejores resultados
se esperan. Las condiciones están dadas; sólo falta tomar "el
micrófono por la base".
Notas
1.
Romo Gil, María Cristina. Introducción al conocimiento y práctica
de la radio. Diana. 1987. p. 13.
2. A la fórmula diseñada por
Harold Laswell, Curiel agrega el propósito y la forma significativa.
Curiel, Fernando. La telaraña magnética o el lenguaje de la
radio. Editorial Oasis. México, 1985.
3. Curiel, Fernando. Op. Cit. pp.
15, 16.
4.
Martínez Sánchez, Francisco. "Producción de video
y televisión con fines educativos y culturales" en: Las nuevas
tecnologías de la información en la educación. Juan
de Pablos Pons y Carlos Gortari, eds. Madrid, 1991.