
La enseñanza de las Ciencias Naturales en secundaria
Daniel
Gutiérrez Zermeño* y Cristina Álvarez Cuevas*
* Secretario de Trabajo y Conflictos de Posprimaria
de la Sección 47 del SNTE.
** Maestra de Ciencias Naturales de la Secudaria Técnica Estatal No. 10.
Este trabajo
es la puesta en común de dos disciplinas referidas a la educación;
una corresponde a una reflexión sobre la actividad docente en la enseñanza
media en lo que se refiere a la asignatura de Ciencias Naturales y la otra al
problema de la enseñanza en general, es decir, a las estrategias didácticas
que pueden producir el conocimiento en el aula.
Estos ámbitos se han conjuntado aquí para
formular precisamente nuestro estudio "Problemas Pedagógicos de la Enseñanza
de Ciencias Naturales".
Siendo las Ciencias Naturales a nivel nacional una de
las áreas de más difícil comprensión y asimilación
por parte de los alumnos, constituyéndose en un problema que ha propiciado,
primero, el liderazgo en la reprobación escolar1
y por consiguiente una influencia determinante en la deserción, consideramos
por ello que era sumamente importante abordar este problema a efecto de ofrecer
modestas opiniones y alternativas que pudieran contribuir a sus solución.
Muchas de las acciones, estrategias y alternativas que se han intentado poner
en práctica no ha logrado abatir los índices de reprobación
de la asignatura, por el contrario el problema sigue creciendo.
En el caso de los autores del presente artículo
nos hemos propuesto, tan sólo, ofrecer por una parte nuestras modestas
opiniones en torno al problema, a partir de nuestra experiencia en el aula o
en la administración. Por otra parte, la propuesta que al final del trabajo
ofreceremos intentará referirse a una alternativa viable, es decir, a
actividades que puedan ser realmente puestas en práctica. Por ello nuestra
reflexión no debe desprenderse de una realidad que realmente existe.
Abordaremos enseguida el asunto, se trata de iniciar
con nuestras reflexiones a partir de cómo entendemos el problema. Para
ello hacemos una evocación mínima de nuestra propia vida profesional,
como antecedentes que intentan argumentar nuestros puntos de vista.
Estudiar
la naturaleza, ¿para qué?
Analizando los programas de educación primaria en los "Contenidos Básicos"
del Programa Emergente de Reformulación de Contenidos y Materiales Educativos
de la SEP, nos hemos encontrado que hay una continuación lógica
y jerarquizada desde primer grado hasta sexto, por lo tanto el educando al ingresar
al nivel medio básico debe traer conocimientos bien simentados sobre
el medio ambiente y la salud, que son los dos temas en que se dividen las ciencias
naturales para su estudio en el nivel primaria.
El propósito general de la enseñanza de
las Ciencias Naturales es desarrollar las capacidades y conocimientos que permitan
al educando comprender cada vez mejor el medio e interactuar con él.
Es muy difícil entender la realidad actual sin analizar la forma en que
la sociedad en su conjunto, y las comunidades que la conforman se relacionan
con el ambiente, así como las consecuencias de esa relación.
Los planes de estudio de educación básica
se supone que están relacionados con el conocimiento del medio; sin embargo,
los resultados no han sido satisfactorios, si se toma en cuenta la escasa atención
que particulares y gobierno han dispensado al problema, que se traduce en el
reciente deterioro de la naturaleza, es necesario integrar el estudio del medio
a un proceso que prepare al niño para participar en la construcción
de relaciones adecuadas entre su comunidad, la sociedad y el ambiente.
Los fines de la educación ambiental y como parte
de ella las Ciencias Naturales, corresponden a esa necesidad, por eso se propone
como un conjunto de experiencias fundamentales que conduzcan a la formación
de nuevas generaciones, más conscientes, mejor capacitadas y eficaces
en la prevención y cuidado del medio.
Es necesario adecuar los conceptos e imprimir nuevo
vigor a la enseñanza de estos asuntos; avanzar con los niños de
nuestras escuelas con método y prácticas que relacionen adecuada
y permanentemente el estudio de las Ciencias Naturales con situaciones reales.
En las propuestas de reorganización y tratamiento
de los contenidos de aprendizaje se traduce una intención formativa que
implica la formación de conceptos, la aceptación de valores y
el despliegue de competencias sociales desde edades tempranas del educando,
que aseguran un potencial de actitudes y voluntades a favor del equilibrio natural
del planeta.
Los artículos 3º y 4º de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos señalan que la educación
y la atención de la salud son los derechos que tienen todos los mexicanos.
La educación tiene como propósito el desarrollo
de las potencialidades del ser humano; la salud, de su lado, contribuye a lograr
el bienestar físico, mental y social. Para que estos propósitos
se logren se necesitan acciones coordinadas en estas dos esferas del desarrollo:
educación y salud.
Desde el punto de vista de los propósitos del
Estado, la salud es una condición necesaria para el desempeño
satisfactorio del niño en la escuela, por ello ha sido siempre de interés
del magisterio mexicano. Este interés se ha traducido en acciones concretas
de dos tipos: cuidado y fomento de la salud del escolar y como materia de enseñanza
de la educación básica.
Sin embargo, una cosa es el esfuerzo y los propósitos
y otras las posibilidades, condiciones y preparación para que todo ello
sea una realidad.
La educación para la salud es un proceso permanente,
dinámico e intencional que lleva al desarrollo de habilidades, actitudes
y capacidades que pueden favorecer la salud individual, familiar y comunitaria
y todo esto entronca con el cuidado del medio ambiente. Este proceso empieza
en la familia y debía reforzarse en la escuela. A él se incorporan
los conocimientos que permiten al niño comprender los mecanismos que
pueden afectar su salud física, mental y social.
Sin embargo existen muchos problemas que influyen para
deteriorar todo el proceso, uno de ellos es el libro de texto. Nos hemos encontrado
con lo que para nosotros significa un problema: es el libro designado para trabajar
la materia; del cual los alumnos no se atreven a opinar sobre algún tema
o a investigar por su cuenta, porque temen que al estar en desacuerdo con el
texto o con el maestro, este último vaya a molestarse y esto repercuta
en sus calificaciones o porque las evaluaciones se apegan de tal forma al texto,
que consideran inútil su esfuerzo de investigar ellos mismos (los que
tienen el hábito de la investigación). Este problema lo vienen
arrastrando los alumnos desde la primaria, es por eso que al llegar a la secundaria
quieren seguir con la misma mentalidad de no arriesgarse a saber más
que el maestro o el texto mismo.
Otro punto importante son los fundamentos del conocimiento
de las Ciencias Naturales que se supone debe traer el alumno de la primaria
y nos encontramos con que sus conocimientos son muy pobres, con respecto a esta
materia, con la reforma de la educación, según el programa de
los "Contenidos básicos de educación primaria" el conocimiento
se va a dar en el primer año de primaria y en cada grado se vuelve a
ver el mismo tema, ampliándose un poco más hasta llegar a la secundaria.
En primer grado de este nivel el texto viene muy escaso de información
sobre los temas que se iniciaron en el nivel primaria.
Sería importante preguntarse la noción
que tenemos de ciencia. A lo mejor la forma y la idea que tenemos del
conocimiento científico es tan simple y tan despreocupada que a nuestros
alumnos no les cause ningún interés, no importa que nos estemos
refiriendo a situaciones directas de su propio entorno como son las plantas,
los árboles, las flores o los animales domésticos. A lo mejor
no hemos sabido despertar en ellos su capacidad de asombro y todo lo vean como
una exigencia intrascendente, aburrida e incomprensible, seguramente que no
hemos sabido (y el sistema educativo tampoco) despertar un verdadero interés,
aquel que motive y emocione a los alumnos.
Consideramos necesario entonces, ver a la ciencia como
un quehacer, como algo vinculado indisolublemente a la capacidad del alumno;
sin embargo, pocas veces reparamos sobre esta consideración, nos atenemos
a cumplir formalmente con lo que marca el programa, sin darnos cuenta que no
estamos produciendo un verdadero conocimiento. Por ello en cuanto a la ciencia
como quehacer:
Por
lo general esta concepción no es considerada por la escuela. Por
una parte, el maestro se concreta a "dar" el conocimiento sin ninguna elaboración
en la que los alumnos participen; por lo tanto, el alumno se concreta a
escuchar, y escribir, casi nunca se le provee de la oportunidad de "hacer
cosas".
La ciencia no es sólo conocimiento, también es elaboración
del conocimiento, su comprobación, su validación, la puesta
en duda del mismo, su sustitución por conocimiento nuevo que corresponde
mejor con la realidad. Esto es que la ciencia es también investigación,
búsqueda, quehacer, métodos; ciencia no es solamente lo que
ya sabemos sino la manera de buscar y encontrar lo que todavía no
sabemos.2
Es
verdaderamente importante propiciar entonces un verdadero interés del
alumno por la naturaleza, pues ella "nos habla, se expresa y solamente debemos
interpretar su simbología".3
Ese interés debe basarse, por una parte, en aquello que esté al
alcance de la comprensión y el entorno del niño, y por otro lado,
en la presentación de ese mensaje de una manera tal que se identifique
con el código.
Existen muchísimos temas y aspectos que pueden
relacionar al niño con la naturaleza. Incluso tratar de vincular lo más
posible a la naturaleza con la sociedad. Podríamos entonces hacernos
preguntas que tienen que ver con la vida misma en la que el joven está
circunscrito. Por ejemplo, para hablar sobre la composición de los alimentos
y la nutrición, podrían plantearse primeramente preguntas que
trataran de descubrir qué es lo que comen los alumnos, si saben de la
composición orgánica de los alimentos, si saben lo que significa
comer todos esos productos que se publicitan diariamente, y que terminan por
consumirlos, y así sucesivamente.
De lo que se trata, es de que cualquier tema que se
aborde debe estar invariablemente relacionado con el adolescente.
Pudiesen tratarse un sinnúmero de temas, el problema
es que se basen en los intereses del alumno, ya que por más importantes
o trascendentes que pudieran ser, si no están vinculados a las expectativas
de quienes los abordan, no se obtendrá nunca ningún interés.
Ya sabemos que los problemas más complejos y
generales, los que tienen que ver con un conocimiento más profundo de
la realidad, deben abordarse en otro nivel, en ámbitos de la educación
superior, ahí ya no es necesario una vinculación necesaria con
los intereses personales del educando, pues éste se supone ha adquirido
ya una madurez. Lo grave es que muchos planificadores y supuestos expertos en
currículum, creen que esto es susceptible de ser abordado en ese nivel
por simples alumnos de secundaria. Para nosotros este es un grave error.
Muchas veces vemos como, con toda la solemnidad del
mundo, los maestros adoptan una situación de enseñanza que presupone
que los alumnos arribarán muy seriamente a una serie de contenidos "profundos".
Pero la realidad es otra, todo es una simulación, una supuesta forma
de querer enseñar lo que a los alumnos no interesa ni preocupa.
Notas
1.
Las estadísticas educativas oficiales han evidenciado la incidencia cada
vez creciente del fracaso escolar de alumnos de secundaria en el área
de ciencias naturales, concretamente en biología. Ver Anuario Estadístico
de la SEP, 1991 y 1992; y Guevara Niebla, Gilberto. La catástrofe
silenciosa. Ed. FCE. México, 1993.
2.
Gutiérrez-Vázquez, J. M. Cuatro ideas sobre la enseñanza
de la ciencia en la educación básica, biología.
México, 1982 p. 38.
3.
Mosquerra. F.G. La salud y los alimentos. Publicaciones Mundo Nuevo.
México, 1986. p. 1.