
El Neoliberalismo en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica
Marcos
González García*
*
Secretario de Organización III de la Sección 47 del SNTE. Presidente
del Colegio de Postgrados en Educación de Jalisco.
Es evidente
que el modelo neoliberal expandido por todo el mundo, todavía hace dos
años aparecía para muchos como la vía para ingresar y competir
dentro de lo que se ha venido llamando modernidad.
En
los escenarios de las grandes transformaciones basadas fundamentalmente en este
modelo, que plantea un régimen de mercado implacable y que se va a los
extremos trátese de lo político, social y fundamentalmente lo
económico, nuestro país vivió la disyuntiva de adecuarse
o permanecer rezagado en lo interno así como su política, habría
pues que redefinirse buscando lograr soluciones de fondo. Permanecer en un estatismo
infructificante, adoptar el neoliberalismo posesivo o encontrar una alternativa
que respondiera a nuestras raíces históricas, a nuestras tradiciones,
que no se perdiera el sentimiento nacional, mantener la soberanía y la
identidad como mexicanos, abatir una crisis económica lacerante, destruir
intereses que atrapan a la democracia, construir una voluntad colectiva, propiciar
el desarrollo del país en la fábrica, en el campo y en la escuela;
en suma, proponer en esencia una ideología que fortaleciera los principios
inclaudicables de soberanía, justicia social y democracia auténtica.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
(SNTE) se nutrió con nuevas perspectivas que lo condujeron hacia un cambio
oportuno, al promover y realizar un Primer Encuentro Internacional de Trabajadores
de la Educación, donde la mayoría de los representantes de más
de 55 países coincidían en buscar nuevas alternativas en contraposición
a un neoliberalismo cuestionado y contrario a la existencia de organizaciones
sindicales.
La
pregunta entonces sería ¿hasta dónde este modelo se encuentra
excluido en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación
Básica (ANMEB)? ¿Hasta dónde subsiste la idea de adelgazar
al Estado, dejar de lado la corporativización gremial, la privatización
de los bienes del estado, la ingerencia del clero político en la educación,
la aplicación de los recursos, así como un sistema de evaluación
y seguimiento que pueda garantizar un proceder adecuado y justo para estimular,
corregir o rediseñar estrategias que conlleven a lo establecido en el
Acuerdo?
En
este contexto, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
merece un análisis especial (lo haremos en otra ocasión) por las
dificultades y consecuencias que implicaría la sustitución de
éste por una confederación de sindicatos estatales, medida contraria
a la decisión y voluntad de todas las expresiones existentes dentro del
Sindicato, quienes mantienen con firmeza la postura de ser y seguir siendo sindicato
nacional, de allí que el ANMEB firmado por el Sindicato, la SEP y los
gobernadores, se finque en la ideología del liberalismo social, donde
el Estado además de ser promotor de profundos cambios respete los derechos
laborales y la autonomía de los sindicatos.
Luego
entonces, cabe hacer una reflexión en el sentido del rumbo de nuestro
país, donde en la ideología del liberalismo social se hace patente
la postura ecléctica del Estado, para no seguir con un régimen
predominantemente propietario, expansivo, paternalista y protagonista casi exclusivo
de la vida nacional, con una serie de deficiencias y limitaciones, excluyente
de la participación de la sociedad en su conjunto. Como contraparte el
neoliberalismo propugna el individualismo, la globalización, los procesos
de integración regional sin tomar en cuenta la soberanía sino
sólo en sentido de una competitividad productiva, la consideración
del nacionalismo como caduco y por tanto las soberanías nacionales como
estorbo.
El
Acuerdo Nacional es un compromiso que maestros y autoridades debemos cumplir,
en ello radica el éxito, esto implica fundamentalmente un cambio de mentalidad,
donde la voluntad juega un papel decisivo.
Hay
expresiones dentro del SNTE que hoy en día hacen cuestionamientos al
Acuerdo, cuestionamientos razonables porque quedan muchas cosas que aclarar
y otras tantas de ver para creer, pero finalmente el magisterio a través
de su representación nacional como lo son el Consejo Nacional y Comité
Ejecutivo Nacional han tomado y retomado los puntos de vista, planteamientos,
consideraciones y propuestas de los trabajadores de la educación, hasta
llegar a un consenso que ha permitido sentarse en la mesa de la concertación,
junto con el secretario de Educación Pública, para culminar con
una puesta en común y que en el campo de las expectativas resulta interesante
para el desarrollo y crecimiento del pueblo de México.
La Educación
Pública y el Federalismo Educativo
A raíz del
anuncio oficial por el presidente de la República, así como del
secretario de Educación Pública y la propia Secretaría
General del SNTE acerca del ANMEB, se han emitido un sinnúmero de opiniones,
bien por desconocimiento o por conocimiento de lo trascendente de la medida.
El
establecimiento de la educación pública en nuestro país
obedece a razones de carácter sociopolítico y económico
que en su momento seguramente fueron considerados y que ahora, ante las grandes
transformaciones de los Estados, el nuestro se revisa y toma decisiones que
chocan con una realidad de carácter ideológico, con dimensiones
nacionales; por tanto, la educación pública como derecho social
se tambalea y con ello la identidad y la soberanía de la nación.
Ciertamente
el sistema educativo reclama una acción transformadora, pero sin poner
en juego un patrimonio de los mexicanos, como lo es la educación pública
que mucho ha dado al país y sobre todo a los mexicanos de escasos recursos.
Si
la federalización educativa es la solución para elevar la calidad
de la enseñanza que se imparte en las escuelas oficiales o particulares,
enhorabuena, ya que investigaciones realizadas por miembros del Colegio de Postgraduados
en Educación de Jalisco, hemos podido comprobar eficiencias y deficiencias
similares en los egresados de escuelas oficiales y particulares que ingresan
a la educación media básica.
El
reto es elevar la calidad de la educación. Para lograr este encomiable
objetivo nacional habrá que, no sólo involucrar a quienes intervienen
en el proceso educativo como son: los maestros, los alumnos, los padres de familia
y el Estado, sino también delimitar los espacios en que éstos
deberán operar con aportaciones adecuadas para lograrlo.
En
este sentido, la calidad de la educación no deberá procurarse
sólo en la educación pública como mecanismo de competitividad,
porque de concebirlo así, estaríamos dando por hecho que la educación
privada, en todos los niveles, es de excelencia, lo que resultaría una
falsa concepción del estado de cosas en el sector educativo del país.