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La
dicha al alcance de los niños
Dios, virtud y patria en la obra de José Rosas Moreno
María Guadalupe García Alcaraz*
* Catedrática de la Escuela Normal Superior de Jalisco.
Rosas Moreno: un liberal tradicional
Considerado como poeta, José Rosas Moreno se inscribe dentro del grupo al que
Altamirano llamó de los "fundadores de nuestra epopeya nacional".1 A este poeta y fabulista le tocó vivir un agitado siglo XIX, ya que como
liberal activo y convencido, participó en las violentas pugnas entre liberales y
conservadores.
Aunque nació en Lagos de Moreno, Jalisco en 1838, Rosas pasó la
mayor parte de su niñez alternado entre su tierra natal y poblaciones aledañas del
estado de Guanajuato, con las que su padre mantenía negocios comerciales. Como muchos de
los jóvenes de la época pertenecientes a la incipiente burguesía comercial de tipo
local o regional, cuando contaba con 13 años, José se trasladó a la ciudad de México
con el fin de estudiar. Asistió primero al Colegio de San Gregorio, en donde se inició
en la literatura y después pasó a la Escuela Nacional de Minería por corta temporada.
Pasados tres años regresa a su región, tiempo después empieza a
desempeñar una intensa actividad política a favor de las ideas liberales. Desde entonces
se empiezan a definir sus inclinaciones como educador y escritor de temas infantiles, al
participar como regidor en el Ayuntamiento de la ciudad de León, Gto. y como miembro de
la Junta de Instrucción Pública de ese estado en 1862. En ese mismo estado, impulsa la
actividad periodística: en León, funda las publicaciones El tío Canillas, La
Madre Celestina, La Educación y El Album Literario. En su estancia en
la capital de la República promueve dos ediciones dedicadas específicamente a los niños
"La Edad Infantil" y "Los Chiquitines".2
Los inicios de su participación política coinciden con los de su producción literaria.
Sus primeras publicaciones Hojas de Rosa y Recuerdos de la infancia,
aparecen alrededor de 1864, siendo presentada esta última por Juan de Dios Peza.
Debido a sus inclinaciones liberales, sufre constantes
persecuciones y encarcelamiento. Con la restauración de la República participa
intensamente en los círculos políticos: es diputado por León al Congreso Federal, cargo
que hace efectivo de 1870 a 1874; tres años después, es diputado en el congreso local de
1978 a 1979 representa al estado de Guanajuato en el Congreso de la Unión.
Dentro del contexto político y social que forma la personalidad
de Rosas Moreno, el cual es recreado en su obra, sobresalen hechos tan significativos como
los años de lucha entre liberales y conservadores, la instauración del triunfo liberal y
los primeros años del porfiriato. En su obra hace acto de presencia el conjunto de
procesos sociales de la época, pero también un honda preocupación por formular una
propuesta cívica y moral que conjuntara valores aparentemente excluyentes: los
tradicionales y los de la ilustración. La propuesta, con todas sus contradicciones,
constituye el reflejo de una problemática temporal y especialmente definida.
Hasta antes de ascender al poder en forma definitiva, la fracción
liberal reformista poseía un discurso ideológico beligerante. En él, se atacaba la
jerarquía institucional, el antiguo orden social y los valores tradicionales; sin
embargo, con el triunfo, la ideología liberal se instaura como mito unificador.
Los valores de la ilustración recreados por los liberales
pretendían la instauración de una sociedad moderna. Se hacía indispensable entonces, la
libertad e igualdad legal de los individuos, puntos que fueron consignados en la
constitución de 1857. Estas condiciones, aunadas a la liberación de la propiedad
eclesiástica y comunal, permitirían la libre competencia, el desarrollo del trabajo y
por tanto, de la riqueza.3
El clima de reconciliación que se requería para la
reconstrucción del país y para la instauración del nuevo orden, incidió en la puesta
en práctica de los valores abanderados por los liberales. A nivel real, el resultado fue
un entretejido, con diferentes escalas y matices, de valores nuevos que retomaron formas
culturales de tipo tradicional y que se asentaron sobre relaciones sociales preexistentes.
En el ámbito literario, Altamirano es el personaje más
preocupado por elaborar una literatura nacional. Altamirano consideró de partida que
durante el enfrentamiento entre liberales y conservadores se dio una separación tajante
entre escritores de uno y otro bando. Con la reconstrucción, hace un llamado a todos los
literatos, independientemente de la posición política, a que contribuyen a la
edificación de la literatura nacional. Implícitamente consideraba que la obra literaria
debía exaltar los valores liberales, por ello, critica y recrimina a aquellos poetas que
se inspiraron en la "piratería y el virreinato francés" con lo cual "no
cantaban a la patria... la cual sólo pueden contener héroes republicanos".4 Desde esta perspectiva, la tarea literaria nacional
exige la elevación de los triunfos liberales a fuente de inspiración; sin embargo, en la
práctica se reconoció tanto la calidad y la participación de intelectuales
pertenecientes al ala conservadora, como la necesidad de retomar elementos tradicionales
que permitieran la construcción del nuevo orden.
La separación entre lo tradicional y lo moderno, que en principio
parecería tan simple, no es tal al analizar la obra de alguno de los personajes de la
época. En particular, Rosas Moreno resulta interesante porque él asume en forma directa
la tarea de producir obras encaminadas a la instrucción de las nuevas generaciones que
habrán de crecer y desarrollarse en la nación mexicana.
Para los liberales, todo individuo tiene posibilidades de
superación, todos son racionales y con capacidad potencial de trabajo, y como afirma
Rosas Moreno: "En la República Mexicana no se reconocen títulos de nobleza; todos
los hombres son iguales ante la ley, como lo son ante Dios y ante la humanidad".5 A la vez, la moral y la instrucción permite potenciar
esas capacidades en beneficio del individuo y para el engrandecimiento de la patria. En el
discurso la educación adquiere tintes de utopía; se constituye en camino para eliminar
la miseria de los grupos desposeídos y en instrumento homogeneizador, sobre la base de un
nacionalismo místicamente liberal.
Para Rosas Moreno, el establecimiento del orden no se alcanzaría
negando la tradición y la costumbre. El problema fue entonces formular una obra
literaria, cuyo conjunto de ideas contribuyera a superar la dispersión regional y la
multiplicidad cultural, que contuviera los valores abanderados por los liberales; pero que
a la vez, no lastimara la histórica religiosidad y los principios morales sustentados por
los mexicanos y tan arraigados en regiones claves del país.
El quehacer literario de Rosas Moreno6 está impactado por la dinámica y su obra trata de incidir sobre una
realidad a través de la producción de textos destinados a la instrucción infantil.
Moral, Patria y Religión, son constantes en sus libros dedicados a los niños.
Emotividad, placer por el paisaje natural y gusto por lo neoclásico son algunas de las
características que impregnan su obra, la cual se inscribe dentro del romantisismo.
Dentro del proyecto liberal, Rosas Moreno participa también en la
construcción nacional. Sus poemas, fábulas, cuentecillos, máximas y pequeños dramas
están cruzados por un eje central: Dios, virtud y patria; tal como lo expresa en
la dedicatoria de su último libro, dirigida a sus hijos.7
A través de la obra de este autor es posible analizar las tensiones y contradicciones que
significó la elaboración de una propuesta concreta de instrucción, por la vía de
textos destinados a los niños. Lógicamente, dichos textos contendrían la introducción
de los nuevos valores que la élite liberal ilustrada pretende transmitir. Sin embargo,
para Rosas Moreno fue claro que no se podía construir sobre la nada, incluso al margen de
las tradiciones y costumbres, una opción educativa de tintes civilizatorios y
progresistas. Lo que se forma entonces en un complejo entretejido de valores, nuevos y
viejos; la inercia de la tradición se vincula con las modernas ideas de razón,
individualismo y con la mitificación de los héroes.
Una obra
literaria destinada a la instrucción moral infantil
Al ascender al poder la élite intelectual liberal, de la que Rosas Moreno forma
parte, ésta se asume como representante del "pueblo" y en su papel de grupo
político determina que sus principios son los que convienen a la gran masa iletrada. Se
establece entonces una serie de oposiciones extremas, en cuyos polos se haya lo totalmente
bueno o totalmente malo; así, a la civilización se impone lo primitivo y a la educación
la ignorancia. La educación y el trabajo se establecen como única fuente de riqueza
honesta, en contraposición a los privilegios oligárquicos del antiguo régimen, por
ello, la instrucción es el camino más seguro para garantizar que la gran masa ignorante
y primitiva entre al camino del progreso y de la civilización.8 Esta propuesta normativa y discursiva jamás operó en la práctica, los
motivos van desde lo innecesario que resultaba al modelo económico agroexportador una
masa ilustrada, hasta la dispersión de una población en su mayor parte rural, de manera
similar influyó el poco presupuesto destinado al renglón educativo. Aún más, el
aumento de escuelas de primeras letras se concentró en los centros urbanos y la
educación se dirigió, casi exclusivamente, a los hijos de los grupos medios citadinos.9
Lo constitutivo de la nación en la obra de Rosas Moreno se
sustenta sobre dos ejes: por un lado y dentro de una línea de normatividad, están
presentes elementos de la ilustración: razón, individualidad, igualdad, justicia, y por
el otro, el referente homogeneizador que da sentido a la patria tiene una base histórica10 la historia de los vencedores y una
cultural, erigida a partir del reconocimiento de la tradición y la costumbre. No
obstante, hay que reconocer que Rosas dio más importancia a esto último. La patria es
definida por analogías que tienen que ver con la familia, entendida como núcleo básico
de la sociedad, con las riquezas naturales, con los valores y normas tradicionales.
En esta bendita tierra donde habéis nacido todo es bello, todo tiene no sé qué de grande y majestuoso... Amad ¡Oh niños! Esta región favorita de la naturaleza, para dar aliento y vigor, para hacer más tierno el sentimiento sagrado de la patria.
La patria es también:
... el hogar doméstico, el amor de nuestros padres, el afecto de nuestros hermanos y de nuestros amigos, nuestras ilusiones, nuestros recuerdos, nuestros sueños y hasta nuestras desgraciasa, todo se une y se confunde...
Más adelante agrega:
"pero...no en todas partes se adora a Dios como nosotros lo adoramos, no en todas partes resuena nuestro armonioso idioma, no en todas partes se halla la familia, no en todas partes está la patria..."11
La
modernización liberal, más allá de la pureza del discurso, requiere de la conservación
de ciertas instituciones: la familia, la religión (como práctica y creencia es
respetada, lo que no se acepta es compartir el poder, ni el preservar los privilegios de
la élite clerical), los roles sexuales, la obediencia y respeto hacia la autoridad
establecida. Instituciones y valores que son recreados en la instrucción moral que Rosas
Moreno propone en sus poemas, fábulas, máximas y narraciones.
La obra literaria de Rosas Moreno está inmersa en el marco de
tensiones que resulta de la superposición entre lo tradicional y lo moderno. Tensión que
se aprecia en forma clara en el hecho de que el referente de la conducta moral no es la
sustitución de Dios por la Razón, sino el reconocimiento de una razón que
está determinada por un poder supraterrenal de origen divino. Los valores morales a
transmitir que tienen un continum son: honor, virtud, pureza, obediencia, recato, etc., se
introducen algunos otros, tales como fraternidad, justicia, igualdad, relacionadas con el
espíritu ilustrado de la época. En sus Lecciones de moral en verso, desarrolla a
través de 27 capítulos vicios y virtudes humanos; de estos capítulos uno está dedicado
a Dios y uno a la Patria, 20 a valores de tipo tradicional,12 y cinco a valores propios de la ilustración.13
La incongruencia entre la moderna legislación liberal y la
realidad de la sociedad tradicional en materia de instrucción pública es captada por
Rosas Moreno. Su sincera preocupación por la instrucción infantil y su persistente idea
de que había una relación directa entre ignorancia y miseria, lo llevaron a introducir
en sus fábulas algunas críticas. Toma conciencia de que una simple ley no soluciona el
problema de ignorancia de un pueblo, subraya la falta de visión de algunos gobernantes
que se apartan de la realidad y no instrumentan acciones concretas, así lo da a entender
en su fábula El León Reinante.
| Un jumento muy noble y afamado... la desgracia del pueblo es la ignorancia le dijo el soberano, hablándole en latín y en castellano. Vuestro pueblo señor, que es tan discreto, no conoce siquiera el alfabeto. Expedid una ley en el instante... Firmó su majestad el gran decreto, y el pollino, era claro, opuso el veto, pero a pesar de todo su ascendente la ley se promulgó solemnemente. Estaba en todas las esquinas con unas letras gordas como encinas, |
muy bellas y doradas por el docto ministro dibujadas. El pueblo con afán la ley veía, pero el pueblo, ¿oh dolor!, no la entendía... y esa ley tan sublime y no era cuento nunca tuvo en el reino cumplimiento... ¡le dice la zorra al rey! Siempre una ley es mala si no puede entenderla el pueblo todo. Excelente señor fue vuestra idea, pero errado el camino considero, si querer que ilustrado el pueblo sea, ilustradle primero. |
Su
crítica también alcanza a los hombres públicos que descuidan la atención de los
infelices y que se concentran en lujos, edificios, monumentos y bailes. Esta crítica,
expresamente dicha en su libro Un viajero de diez años, publicado ya en pleno
régimen porfirista, traduce quizá el desencanto de un hombre, verdadero creyente del
amor y la justicia de los principios liberales, al ver las inconsecuencias y retrocesos
del régimen en materia de igualdad de oportunidades y de justicia para el conjunto de la
sociedad. Habla Rosas Moreno: "Cuan bellas inteligencias hay ignoradas y oscuras en
nuestro pueblo... El desarrollo de la instrucción pública hará la felicidad y la
grandeza de la patria".14
Las obras de Rosas Moreno fueron utilizadas como libros de texto
en muchas de las escuelas de la capital mexicana, escuelas tanto públicas como
parroquiales y privadas. La línea metodológica de sus textos va de lo simple a lo
complejo. En su Nuevo libro segundo para uso de las escuelas, inicia las lecciones
en verso, primero con monosílabos, pasando después a palabras y frases más complejas;
presenta también, los signos ortográficos más comunes y lecciones de consmografía,
geografía física y descriptiva, descripción de la República Mexicana, biografías de
personajes ilustres anexando por último algunos cuentecillos y fábulas.
En Mosaico infantil; Arte de la lectura y apólogos
color de cielo; Nuevo libro de lecturas, destinado a alumnos más avanzados
trata sobre las reglas del buen lector: dicción, pronunciación y diferentes tipos de
lectura. Sed descalifica claramente el lenguaje popular, al quedar establecido que
"dejar palabras truncas, es atentado prohibido",15 se argumenta por tanto, que lo correcto es el tipo de lenguaje utilizado
por la élite intelectual; en este sentido podemos considerar que Rosas Moreno, no abusa
con el uso de las palabras complicadas, pero tiene el cuidado de emplear un vocabulario
medianamente comprensible por los niños y que, según su criterio, sea "bello,
correcto y natural". A diferencia de otros escritores contemporáneos, en Rosas
Moreno es raro el uso de frases y expresiones populares dentro de sus escasas semblanzas
costumbristas.
Didácticamente, la propuesta de Rosas Moreno resulta innovadora
para su tiempo. Hay una preocupación por hacer agradable la enseñanza, por enseñar la
instrucción moral mediante el gozo estético que produce una creación literaria; sin
embargo, es imposible negar que metodológicamente, retoma, de la enseñanza catequística
y doctrinal, las formas dogmáticas, memorísticas y receptivas, el sistema de preguntas
que sólo admite una respuesta inmodificable y categóricamente verdadera.16
Notas
1. Altamirano, Ignacio M. La
literatura nacional: revistas, ensayos, biografías y prólogos (t. 1). Ed. Porrúa.
México, 1949. p. 273.
2. Enciclopedia de México (t. 12). Salvat
Editores. México. p. 7034.
3. "El trabajo constituye bien y dicha de las
sociedades"; "El trabajo es el camino para la prosperidad propia y de la
patria"; "El trabajo es padre amoroso del verdadero placer y de la
riqueza". Rosas Moreno: Un libro para mis hijos..., pp. 90-91.
4. Altamirano. Op. Cit., p. 274.
5. Rosas Moreno, José. Nuevo Libro Segundo para el
uso de las escuelas... Tipografía de la calle de Alfaro No. 5. México. p. 33.
6. Rosas Moreno ha sido considerado por algunos
críticos literarios, tanto de su época (Francisco Pimentel y Altamirano), como del
presente siglo (José Jiménez Rueda y Sara Velasco), uno de los primeros literatos
preocupados por la producción literaria infantil, y de hecho, el primer fabulista
mexicano destacado.
7. Rosas Moreno. Un libro para mis hijos. La moral
al alcance de los niños... Imprenta Murguía. México, 1889. p. VI.
8. "...La instrucción es un tesoro/ que da el
bien y da la calma/ pues la riqueza del alma/ vale mas que la del oro/ la educación, hijo
mío/ es del alma el atavío;/ la perfuma y la ennoblece/ y sin ella languidece/ como la
flor sin rocío", en: Rosas Moreno, Lecciones de Moral... p. 43.
9. Para 1886, Guadalajara contaba con 97 escuelas
primarias oficiales de un total de 347 que existían en el estado, frente a la existencia
de más de tres ranchos y setecientas haciendas. Alatorre, Manuel: Memoria de la
Instrucción Pública en Jalisco. 1810-1910, Imprenta del Gobierno del Estado.
Guadalajara, 1912.
10. "Las llanuras con la sangre/ de nuestros
héroes regadas;/ La historia que nos refiere/ sus inmortales hazañas;/ Su gloria que
excelsa brilla,/ y nuestros bardos nos cantan.../ Esto, niños, es la Patria... Rosas
Moreno: Un libro para mis hijos... p. 41.
11. Rosas Moreno. Nuevo amigo de los niños,
dedicado a las escuelas primarias de la República Mexicana. Imp. Murguía. México.
p. 11 y 12.
12. Fe, esperanza y caridad; El amor filial,
Resignación, paciencia y moderación de los deseos; Prudencia; Mentira, calumnia y
maledicencia. Rosas Moreno: Lecciones de moral en verso... Imprenta de la V. e
hijos de Murguía. México, 1887.
13. Equidad, justicia y conciencia; Sabiduría e
instrucción; Riqueza; Trabajo, economía y constancia; Ociosidad, pereza y tiempo
perdido; Libertad, igualdad y respeto a la ley. Idem.
14. Rosas Moreno: Un viajero feliz... p. 14.
15. Rosas Moreno: Mosaico infantil... p. 14.
16. De los textos consultados, su última obra: Un libro para mis hijos,
muestra claramente las líneas didácticas seguidas por el autor. En él se resumen las
lecciones de moral desarrolladas por Rosas en otros textos, pero además, después de cada
lección se sigue un cuestionario, para comprobar los avances del lector, cuestionarios
que sólo admiten una respuesta tajante.