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La incorporación de los modernos medios audiovisuales en la enseñanza primaria
José
Antonio Becerra Rodríguez*
* Catedrático de la Escuela Normal de Jalisco.
La educación
se está convirtiendo en una frontera del pensamiento. Ahora hay que enfrentar
los abrumadores retos planteados por la actual urgencia de impartir una enseñanza
excelente a la polifacética y creciente población estudiantil.
Con normas anticuadas no se resuelven los nuevos problemas.
Educadores
progresistas están probando nuevos y no menos alentadores programas y
procedimientos para mejorar las escuelas en una forma fundamental. Una saludable
inconformidad los ha inducido a pensar que las escuelas no pueden ser significativamente
mejores si no son, ante todo, sustancialmente distintas. Y de ahí que
se esté haciendo una intensa revaloración lo mismo de la esencia
que de la forma de la instrucción pública. En muchas escuelas
de diferentes regiones se han implantado novedades emocionantes.
Mientras
los periodistas critican, los eruditos teorizan y los filósofos escudriñan
la educación, los maestros deben actuar. Para individualizar la enseñanza,
los educadores deben saltar de la teoría a la práctica. Y los
alumnos, por su propio bien, deben aceptar una responsabilidad mayor. La investigación
intelectual tiene que ser una labor ininterrumpida, total y absorbente.
El
progreso de la enseñanza no siempre proviene de un aumento de maestros,
libros, cursos o dinero. El mejoramiento positivo viene del empleo original
del escaso talento humano, del precioso tiempo y de nuevos métodos.
Las
nuevas corrientes dinámicas pueden ser distinguidas con facilidad en
la educación tanto primaria como secundaria. Algunos cambios están
relacionados con los programas y, otros, con el modo en que se imparte la instrucción.
Hasta una época
reciente, por lo regular se hacía hincapié en el contenido; por
ejemplo, de la matemática moderna y de los nuevos materiales científicos.
Pero éstos piden nuevos métodos y de ahí que el foco haya
comenzado a desplazarse hacia otro punto. Directores y maestros están
haciéndose preguntas penetrantes: ¿Cómo se puede conseguir
que las escuelas ofrezcan una enseñanza mejor?, ¿Cómo se
puede acentuar la competencia individual del maestro? ¿Cómo se podría
individualizar la instrucción? ¿Cómo se podría mejorar
la enseñanza?
El
paso de la teoría a la práctica ha dado lugar a nuevas ideas.
Los programas al margen de graduaciones, el tamaño variable de las clases,
el estudio independiente, la programación flexible y el fomento de programas
especiales de corrección y desarrollo tienen la mira común de
individualizar la instrucción. Todos estos progresos obligan al estudiante
a usar más materiales instructivos de los que tradicionalmente se han
empleado en las escuelas regulares.
El
establecimiento de un almacén de información ya no resulta adecuado.
Ahora, cada escuela debe contar con un laboratorio de materiales que contenga
una amplia gama de información, así como equipo y espacio para
que los alumnos puedan estudiar por separado o en grupos chicos. A esa instalación
podemos llamarla Centro de Medios Instructivos (CMI).
Enseñar
y hablar ya no se consideran sinónimos. Los nuevos métodos educativos
fijan una mayor responsabilidad al estudiante. Como parte de esa responsabilidad,
los alumnos tienen que usar distintos enfoques y desarrollar diversas actividades.
Unas veces tendrán que leer y otras, consultar con un maestro, escuchar
explicaciones grabadas o relatos de hechos reales. Las escuelas tienen que almacenar
más información de la que se pensaba. Actualmente hay que ofrecer
a la juventud libros de ideas distintas, problemas intelectuales. Los folletos,
libros a la rústica y revistas ya no son adornos sino artículos
indispensables, películas, recortes cinematográficos, grabaciones
magnetofónicas, discos, idiomas, diapositivas, diagramas, computadoras,
programas de estudio y conferencias grabadas son elementos indispensables del
proceso educativo. Ya ningún texto es "la Biblia". Los maestros emplean
una gran variedad de auxiliares tecnológicos: proyectores, cintas magnetofónicas,
televisión y diálogos en lenguas extranjeras. Pero conviene organizar
y emplear dichos elementos auxiliares en una forma sistemática. Para
ello, debemos comprender que el Centro de Medios Instructivos (CMI) es algo
más que un simple depósito de libros y otros materiales de enseñanza.
Debe
ser un centro del cual irradien "servicios" hacia las aulas, la escuela en general
y los hogares de la comunidad. Por esto mismo, todo CMI debe ser manejado por
profesionales capaces de regular los complicados problemas de la adquisición,
organización y uso de toda clase de medios instructivos.
Los
educadores responsables desearán considerar seriamente el establecimiento
de centros de medios instructivos en todos los edificios donde haya una escuela
primaria o secundaria.
Al
hablar de un centro de medios instructivos o CMI uno piensa en un centro de
materiales para la enseñanza, un centro de recursos educativos, un centro
de servicios escolares, una biblioteca con aparatos audiovisuales, o un centro
con materiales de aprendizaje. En realidad es un lugar donde se almacenan, usan
y distribuyen ideas, en sus múltiples y diversas formas.
El
CMI contiene libros, revistas, folletos, filmes, recortes cinematográficos,
mapas, fotografías, grabaciones magnetofónicas, discos, transparencias,
centro de cómputo, microformas y programas de aprendizaje. Pero la enumeración
de los objetos que contiene no nos da una descripción completa de esta
parte vital de un programa escolar. El aspecto más importante de un CMI
es el uso que hacen de él los maestros y sus alumnos. El nivel máximo
de importancia se relaciona con lo que la gente hace, no con lo que tiene a
la mano.
El
CMI es algo más que un almacén de variada información.
Es un centro de trabajo para estudiantes y profesores, un lugar de actividad,
un lugar de meditaciones. Es una oficina de servicios dedicada a fomentar el
proceso de enseñanza y aprendizaje.
Nuevas
corrientes han hecho indispensable a los centros de medios instructivos como
elementos de una buena educación.
El
aumento fenomenal de la ciencia ya no permite enseñar una materia sin
más ayuda que un libro de texto. El maestro puede señalar los
puntos más importantes, pero debe instar a los muchachos a explorar el
tema más profundamente. Los estudiantes que tratan de sostenerse por
su propio esfuerzo merecen que se les enseñe a encontrar y aprovechar
los materiales y que se les den suficientes oportunidades para practicar dicha
actividad en situaciones escolares y bajo una guía experta.
A
fin de impulsar cursos para personas talentosas se necesitan materiales y servicios
que únicamente un CMI bien dotado y dirigido puede suministrar. Si la
misión actual de la educación es enseñar a los niños
a pensar y prepararse para la vida que encontrarán dentro de unos diez
o veinte años, entonces hay que indicarles dónde se encuentran
los materiales que necesitan y cuál es el mejor modo de emplearlos. Los
maestros deben de emplear flexibilidad y enseñar a sus alumnos el modo
de enseñarse solos. Para esto se necesitan centros de materiales instructivos,
con espacio adecuado y personal competente.
En
los programas de instrucción, destacan dos requisitos indispensables
para impartir una buena educación: a) el uso de diversos materiales,
y b) una atención individualizada a cada niño.
Una
de las principales recomendaciones de dichos programas es el de que cada sistema
escolar tenga instalaciones bien planeadas y administradas. "Los estudiantes
no pueden aprender por sí solos, ya sea en la escuela o más tarde,
sin recursos o conocimientos que les permitan encontrar y aprovechar los materiales
instructivos. Los maestros necesitan una fuente de materiales a fin de forjar
planes creativos",1 también se hace
hincapié en la importancia de los centros de materiales instructivos.
"Los recursos ofrecidos deben incluir no solamente libros, sino también,
microfilmes, gráficas, grabaciones, películas, cintas magnetofónicas,
centro de cómputo y, otros materiales adecuados para satisfacer la sed
de aprender y comprender. En este sentido, la biblioteca escolar se convierte
en un corazón que bombardea sangre vital a otros órganos educativos".2
Aquí la palabra biblioteca es un sinónimo del término de
centro de materiales instructivos.
Nuestra
propuesta: Establecimiento de Centros de Medios Instruccionales en las escuelas
primarias y secundarias.
Notas
1. Davis Harold. Centros
Audiovisuales. Edit. Pax.
2. Ibidem.