
Innovación curricular en Buenos Aires, referida a la participación de los alumnos en la nota final
María
Luz Piñeyro*
* Profesora argentina de Enseñanza Primaria, técnica
en Conducción y administración escolar y en Conducción
educativa, posgrados en Educación de adolescentes y adultos, en Informática
educativa y en Ciencias sociales. Correo de la autora: marialuzpi@ciudad.com.ar
Introducción
La vida cotidiana en las instituciones educativas determina, en gran medida,
el éxito o el fracaso de una propuesta educativa.
Las relaciones que se establecen entre los miembros
de una institución, constituyen el núcleo de la misma. El estilo
y el sentido de la toma de decisiones del equipo de conducción, de los
docentes, del personal administrativo o auxiliar con respecto a los grupos en
los cuales interactúan, forma parte de estas relaciones y las propias
innovaciones educativas están mediadas por este aspecto.
Un estilo de liderazgo inadecuado, el incorrecto
manejo grupal y del sistema de toma de decisiones, muchas veces se transforman
en un obstáculo a la hora de incorporar un cambio en la institución,
desvirtuando o evitando el proceso de innovación que se necesita en la
cultura y en la práctica de la institución.
El proceso de autoevaluación institucional
permite las correcciones necesarias en función de los objetivos institucionales
y los derivados de la política educativa.
En toda institución hay por lo menos tres
sectores diferenciados en función de la mayor o menor adhesión
a la política institucional: los oficialistas, los oscilantes y los opositores.
Una correcta conducción, debe considerarlos para lograr establecer las
alternativas y pasos que viabilicen los objetivos estratégicos.
En el proceso de toma de decisiones es necesario
considerar las opiniones de todos los actores institucionales ya que muchos
de sus argumentos pueden ser indicadores de un funcionamiento irregular de la
institución.
Enfoque
estratégico y participativo para la gestión de instituciones educativas
y la construcción de proyectos escolares
El enfoque estratégico es propuesto como una alternativa válida
frente al enfoque de planificación y gestión que concibe a la
institución escolar como un sistema en el que ingresan insumos, se realizan
procesos con actividades fragmentadas y se producen resultados que se expresan
en los conocimientos de los egresados del sistema.
La nueva propuesta se entiende no sólo
como un proceso con técnicas de elaboración de un plan, sino que
reconoce y transforma las relaciones, intereses y la participación de
los actores que comparten la acción y el espacio institucional. Para
ello hay que considerar las ideas de integridad, heterogeneidad, conflicto y
consenso, acuerdos intersubjetivos y participación-planificación.
La gestión tradicional identifica como
polos exclusivos a los fines de la administración y de las políticas
tradicionales e ignora el valor de la percepción de los actores escolares
y de la comunidad. Así, se atenta contra la calidad educativa, ya que
los docentes ven reducido su papel profesional al de cumplimiento burocrático
y la participación de la comunidad es sólo la colaboración
para mantener espacios ajenos.
La gestión estratégica y participativa
tiene como principal objetivo el fortalecimiento del rol de los actores escolares
y de la comunidad. Se basa en la reflexión sobre las prácticas
y relaciones escolares, en la redefinición permanente de los fines educativos,
en la búsqueda de consensos reales que posibiliten las transformaciones
necesarias para lograr una escuela cada vez mas satisfactoria a la comunidad
y a la sociedad en general.
Tomar una decisión es pasar de un estado
dado a otro estado deseado y la diferencia entre ambos es lo que
se llama "problema". El proceso de toma de decisiones tiene como fin
resolver el "problema". Este proceso comprende la recolección
de la información necesaria respecto del "problema" que se
desea resolver; la información recopilada debe permitir establecer relaciones
de causalidad y determinar distintas alternativas de solución, lo que
se denomina diagnóstico. En el diseño, se procesan las alternativas
delineadas en el diagnóstico. Es el momento del detalle y la precisión,
de la búsqueda de nuevas y mejores alternativas a seguir, de calcular
costos y riesgos.
Finalmente se llega a la etapa de selección
de algunas alternativas del diseño que es la conjunción de la
política institucional y la posición emocional de quien o quienes
deciden.
El ejercicio de las funciones directivas se manifiesta
en las diferentes tareas que requieren de los equipos de conducción,
la permanente toma de decisiones. Éstas se pueden identificar en tres
tipos: las estratégicas, que se vinculan con las finalidades y
objetivos de la institución, con las funciones específicas y en
las que no sólo tiene un rol clave la conducción, sino también
la participación de todos los actores que favorece su sostenimiento;
las de gestión, que permiten concretar la acción de las
anteriores y posibilitan organizar las acciones coherentemente con el proyecto
institucional; y las operativas, que se toman en el quehacer cotidiano
y conciernen directamente a las acciones que deben realizar los agentes institucionales.
La decisión no es sólo un proceso
de pasado (diagnóstico y diseño), es también un proceso
de futuro ya que después de adoptarla se deberá vivir con ella.
Contextualización
del proyecto
El proyecto de innovación curricular ha sido planificado para una
escuela ubicada en un barrio de clase media de la ciudad de Buenos Aires y cuya
gestión es del ámbito público.
A partir del reconocimiento de la poca importancia
que le daban los alumnos a las calificaciones obtenidas y del decreciente compromiso
de los padres con las mismas, evidenciado en la poca asistencia a las reuniones
de entrega de boletas de calificaciones, se diagnosticó el problema definiéndose
esta problemática. En dicha etapa diagnóstica, al investigarse
las causas que provocaron el problema, se determinó, como una de ellas,
la falta de participación de los propios agentes del aprendizaje en su
calificación. Si bien los alumnos estaban acostumbrados a un tipo de
autoevaluación en donde se conversa sobre qué se ha aprendido,
donde tienen posibilidad de cotejar resultados con el docente o los compañeros;
la calificación final siempre era asignada por el maestro a cargo de
la clase, exclusivamente.
A partir del diagnóstico, se determinaron,
analizaron y evaluaron diferentes alternativas, seleccionándose la "participación
de los alumnos en la nota final" como la mejor.
Implementación
de la decisión tomada
La innovación será aplicada en todas las áreas a partir
de 5º grado como experiencia piloto. Se considera que es importante que
abarque todas las áreas ya que la autoevaluación y la coevaluación,
como formas de aprendizaje, permite reflexionar sobre evidencias y buscar individualmente
y con apoyo del grupo, estrategias que permitan mejorar competencias intrapersonales
y aquellas vinculadas a los hábitos de estudio y actitudes hacia el trabajo.
Se tuvo en cuenta que los docentes de 1er a 3er grados
pondrían mayor resistencia a la innovación ya que este tipo de
trabajo con niños pequeños es más dificultoso, por lo que
se consideró más viable aplicar la innovación en los grupos
con alumnos a partir de los 10 años. Independientemente de ello, como
la idea es que dicha innovación se extienda en años sucesivos
a toda la escuela, participarán en el proyecto todos los docentes.
Esquema
de decisiones para viabilizar las acciones y pautas para los docentes
1ª etapa: Reunión del Equipo de Conducción con todo el
personal de ejecución para acordar decisiones de implementación
en forma participativa, a partir del tratamiento de:
Evaluación de los aprendizajes.
Niveles de exigencia sobre el trabajo
de los alumnos.
Tipos de actividades propuestas.
"Contrato" (encuadre) establecido
entre maestro y alumnos sobre exigencias, disculpas, premios, etc.
Criterios sobre tratamiento del "error"
y del "fracaso".
A
partir de discusiones en pequeños grupos, se formularán conclusiones
tendientes a acordar los criterios de recolección de datos entre padres
y alumnos para implementar la innovación, tiempos, espacios.
Se sugerirá a los docentes que participen
directamente en el proyecto, que analicen la formación de los alumnos
como estudiantes a partir de:
Representación de lo que es un estudiante.
Organización del tiempo escolar
y extraescolar para el estudio.
Búsqueda y trabajo con información
presentada en diferentes formatos y a partir de distintas fuentes.
Responsabilidad frente a las producciones
colectivas y trabajos en equipo.
Dar cuenta de lo aprendido. Corrección
y autocorrección.
Se
dejará a criterio de cada docente la elección de la herramienta
que crea mas conveniente para recolectar esta información entre alumnos
y padres, aclarando que la misma debe permitir la tabulación de datos
para facilitar la tarea.
2ª
etapa: Reuniones de cada docente con alumnos y padres para recabar la información
mencionada en la etapa anterior.
3ª etapa: Reunión de la conducción con todos los docentes
para analizar los datos obtenidos y a partir de los mismos sintetizar un perfil
del alumno-estudiante, que será sustrato para unificar criterios de evaluación.
Se sugiere que en función de los criterios
acordados, se elabore una herramienta que permita operativizar los mismos a
fin de obtener un instrumento objetivo y claro, facilitador de la autoevaluación
de los alumnos. También se sugiere la confección de una segunda
herramienta que permita al docente el seguimiento de cada alumno (una ficha
personal, por ejemplo). Este instrumento será fundamental a la hora del
monitoreo de la innovación.
Finalmente se acordará un cronograma de
reuniones para verificar los progresos y corregir las dificultades que puedan
ir surgiendo.