
El magisterio de María Zambrano en la Universidad Michoacana
Gerardo
Sánchez Díaz*
* Docente-investigador del Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad Michoacana.
El
3 de abril de 1939, la doctora María Zambrano se integró a la
planta de profesores de la Universidad Michoacana. Nació en Vélez,
Málaga el 22 de abril de 1904, hija del pedagogo Blas José Zambrano
García, originario de Segura de León en Badajoz y Araceli Alarcón
Delgado, nativa de Banterique Almería, maestra al igual que su esposo.1
En 1921 ingresó como alumna a la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Central de Madrid, en la que fue discípula cercana
del ameritado filósofo José Ortega y Gasset, al igual que de otros
profesores como José García Morente, Julián Besteiro y
Xavier Zubiri, con quienes llegó a tener una gran amistad, llegando a
ser adjunta en la cátedra de Metafísica, que impartía éste
último en la Universidad Central. Colaboró en diversas publicaciones
culturales que por ese tiempo se editaban en la capital española como
la Hoja Literaria, Cruz y Raya y la Revista de Occidente y
periódicos como La Libertad y El Liberal. En 1929 escribió
su primer libro: Horizontes del liberalismo, mismo que fue publicado
en Madrid al año siguiente. Durante los últimos meses de 1936
y el primer semestre de 1937, recién casada con el historiador Alfonso
Rodríguez Aldave, la doctora María Zambrano residió en
Chile, país en el que escribió dos libros, una antología
titulada Por Federico García Lorca y los intelectuales y Los
intelectuales en el drama de España, ambos editados en Santiago en
los primeros meses de 1937.2
El mismo día en que cae la ciudad de Bilbao,
María Zambrano y su marido regresan a España. A la pregunta de
por qué vuelven si la guerra está perdida, respondieron: Por
eso. Hasta el día de su salida camino del exilio, María
Zambrano reside sucesivamente en Valencia y Barcelona. Su marido se incorpora
al ejército, y María Zambrano colabora en defensa de la República...
En Valencia vive en la Plaza de Castelar. Se incorpora activamente al grupo
fundador de la revista Hora de España. De esa época
data su trascendente amistad con el poeta malagueño Emilio Prado.3
Durante 1938, la doctora Zambrano atendió un
curso de Filosofía en la Universidad de Barcelona. El 29 de octubre de
ese año ocurrió la muerte de su padre y a partir de esa fecha
se mantiene en compañía de su madre y su hermana Araceli, cuyo
marido también se encontraba combatiendo en el frente republicano. En
ese tiempo, aparte de atender sus cursos de Filosofía, se dio tiempo
para colaborar en las revistas Cruz y Raya y la Revista de Occidente.
También ocupó algunos cargos en el gobierno republicano como
miembro del Consejo Nacional de la Infancia Evacuada, la Comisión de
Literatura del Ministerio de Instrucción Pública y de la Comisión
de Historia de la Guerra. El 28 de enero de 1939, "a las dos y veinte de
la tarde, cruza la frontera francesa, camino del exilio, en compañía
de su madre, su hermana y el marido de ésta".4
De París la doctora Zambrano viajó a Nueva York y de esa ciudad
partió a La Habana, en donde dictó una conferencia sobre su maestro
Ortega y Gasset y luego se dirigió a México, invitada por el poeta
León Felipe, para formar parte de la Casa de España en México.5
Pero por alguna razón, como lo señala el poeta Octavio Paz, "hubo
según parece cierta oposición entre algunos de sus colegas (¡Una
mujer profesora de Filosofía!) y se decidió enviarla a Morelia.
Sin apenas darle tiempo a descansar y a conocer un poco la ciudad, con aquella
indiferencia frente a la sensibilidad ajena que era uno de los rasgos menos
simpáticos de su carácter, Cosío Villegas la despachó
inmediatamente a Morelia. La ciudad es encantadora, pero María se sintió
perdida, lejos de sus amigos y en un mundo ajeno a sus preocupaciones".6
Al día siguiente de su llegada a Morelia, la
doctora Zambrano le envió una carta al licenciado Daniel Cosío
Villegas, en la que le informó de sus impresiones al ser recibida por
el licenciado Natalio Vázquez Pallares, rector de la Universidad Michoacana
y de sus planes para desarrollar su primer curso de Filosofía en el Colegio
de San Nicolás.7 Unas semanas después,
en otra carta fechada el 21 de abril, la doctora Zambrano le informó
a Cosío Villegas haber iniciado "sin novedad", los cursos para
los que había sido contratada por la Universidad Michoacana. Impartía
tres horas de Psicología, tres de Sociología y seis de Introducción
a la Filosofía, esta última le parecía cargada en horas
al respecto comentaba: "En el curso de Sociología doy una hora de
Historia de las doctrinas socialistas. En la de Introducción
,
una hora de lectura de un texto filosófico que será Introducción
a la teoría de la ciencia, de Fichie, será, porque ahora
es Los seis grandes temas de la Metafísica Occidental,
como manera preparatoria de hacerles leer Filosofía".
"Los muchachos parecen muy interesados en los cursos
y hay unos cuantos muy inteligentes, aunque sin preparación como ellos
mismos confiesan. No dejó de sorprenderme cierto ambiente de indisciplina
y no muy buenas maneras, que creo haberme explicado, mas como es largo lo dejo
para cuando charlemos. En síntesis, puede corresponder a una etapa de
la rebelión de juventud [...]. Pero puedo decirle que les hice
algunas indicaciones que creo han dado ya resultados bastante positivos. En
general y aun contando con que por naturaleza soy una inconforme con
todo lo que hago, puedo decirle que podría estar satisfecha de mi trabajo
y de la acogida que parece tener en los alumnos. Lo que sí creo es que
tanto para ellos como para mí son demasiadas horas; a mí me agotan
tantas clases y a ellos es posible que les cree un estado de sobresaturación".8
En Morelia, la doctora Zambrano vivió en dos
lugares ubicados en el centro histórico. Primero, en la casa marcada
con el número 179 de la calle de Benito Juárez y más tarde
en el número 465 de Corregidora. En la capital michoacana, a pesar de
su quietud y tranquilidad, la doctora Zambrano se sintió aislada y carente
de libros y revistas de apoyo a sus cursos y soporte para los ensayos que escribía.
Aprovechó cuanta oportunidad tuvo para viajar a la ciudad de México
en busca de libros y amigos. En la misma carta a Cosío Villegas le informaba:
"De libros y revistas anda esto un poco mal... [el Señor Rector]
me dijo que habían adquirido muchos libros y toda la colección
de la Revista de Occidente, que aún no he visto".
"Mucho le agradecería que si reciben revistas
de Filosofía o alguna publicación me la enviaran aunque fuese
temporalmente, es decir, con compromisos de enviarla una vez leída. Me
encuentro muy desconectada intelectualmente".9
Apenas unas semanas de iniciados los cursos, vinieron
las prolongadas suspensiones de clases durante el mes de mayo, intrigada por
ello la doctora Zambrano le comentaba lo siguiente a don Alfonso Reyes, en carta
fechada el 17 de mayo: "No se han reanudado las clases: el calor y la costumbre
dan vacaciones en el mes de mayo. No me parece ningún disparate, pues
los muchachos están como pájaros; se han ido todos y solamente
quedaron aquí seis que están en la Casa del Estudiante; ayer ofrecí
darles dos o tres conferencias por semana de temas que no vayan en el curso
para no adelantar a sus compañeros. Además de mi deseo de trabajar,
me pareció un medio para entrar en relación más directa
con ellos, que son de lo mejor. Veremos si se hace. A mí me viene muy
bien esta pausa para "meterme" en las conferencias y en algunas otras
cosas, como el proyectado Manual. También he terminado un trabajito para
los muchachos amigos de la Revista Taller que ya me lo pidieron antes
de salir yo de España y ahora han insistido cariñosamente. No
es nada de particular, pero me gustaría que lo vea, cuando salga. Me
siguen naciendo proyectos que ya le comunicaré según estén
maduros; en cuanto saco mis papeles, nacen como hongos en matorral".10
En la misma carta dirigida al presidente de El Colegio
de México, la doctora Zambrano se muestra desconcertada por las actitudes
de algunos elementos del personal académico del Colegio de San Nicolás
en torno a sus cursos, dice: "He recibido un escrito bajo el título
Coqueteando con el materialismo, de un señor que no conozco
y que creo es preparador de Física de la Universidad, en que me dice
una porción de cosas, la primera que la Ley de la Universidad es el materialismo
monista y que esto es un dogma, cosa que repite varias veces, defendiendo
la idea de substancia y de materia. No sé, en realidad, qué me
quiere decir; quizá tenga relación con una clase en que hablé
a los alumnos ligeramente de la imagen actual del mundo físico y les
recomendé que leyeran alguna obra de popularización de la Teoría
de la Relatividad. Lo que me preocupa únicamente es que ese señor
pertenezca a la Universidad. No he comentado nada".11
En otra carta, fechada el 3 de junio de 1939, le comenta
a Reyes: "Estuvo aquí la semana pasada el Dr. Recaséns a
quien acompañé; me dijo que quería haber terminado el libro
que tienen Uds. Anunciado ya. Coincidiendo con su estancia he comenzado a recibir
alguna atención por parte de las autoridades académicas y sobre
todo de los alumnos que parecen estar cada día más contentos conmigo.
El Rector me ha dicho de una proposición que les va a hacer a Uds. en
relación conmigo y que le agradezco enormemente".12
Aún cuando la doctora Zambrano no especifica en qué consistía
esa propuesta, creemos que se refiere sin duda, a la intención de contratarla
en forma definitiva como profesora de tiempo completo de la Universidad Michoacana,
como lo anunció el rector en su informe al Consejo Universitario el 27
de junio.13
También le anunció al Lic. Daniel Cosío
Villegas que por esos días se encontraba escribiendo varios ensayos que
propondría como un ciclo de conferencias, de los que dice que: "se
trata de un libro, en realidad", que más adelante daría a
conocer con el título de Poesía y pensamiento en la vida española,
cuyo esquema le envió adjunto a la carta.14
Los primeros meses de estancia de la doctora Zambrano
en Morelia fueron de trabajo intenso. Aparte de atender sus cursos en el Colegio
de San Nicolás, se dedicó a preparar varias conferencias, a escribir
ensayos y a corregir varios textos que propuso para su publicación. De
eso dejó constancia el propio rector Vázquez Pallares, al rendir
su primer informe de labores al Consejo Universitario el 27 de junio de ese
año.15 En la revista Universidad
Michoacana, correspondiente al mes de julio, publicó su primer trabajo
en Morelia. Se trata del ensayo titulado "Nietzsche o la soledad enamorada".16
Por ese tiempo le anunció a don Alfonso Reyes que acababa de corregir
la última versión del libro La crisis de la objetividad,
que le enviaría, para su publicación, en las ediciones de
la Casa de España en México.
Por su parte, el presidente de El Colegio de México,
le ofreció publicarle el libro Pensamiento y poesía en la vida
española, integrado con textos de varias conferencias impartidas
con anterioridad por la doctora Zambrano "además de otros libros
breves, a elección de usted que constan en la lista de cinco proyectos
que usted nos ha presentado, rogándole que nos envíe el original
de lo que usted prefiere".17
Entre los proyectos de "libros breves", que
por esos días preparaba la doctora Zambrano en Morelia, figuraban los
siguientes títulos: Filosofía, poesía y tragedia;
Miguel de Unamuno y su obra; Breve historia de la mujer (la mujer, la
sociedad y el Estado); El estoicismo como fenómeno de la crisis
histórica, además de los ya mencionados Pensamiento
y poesía en la vida española y La crisis de la objetividad.
De estos trabajos sólo se editó en la ciudad de México
el correspondiente al Pensamiento y poesía,18
que debió empezar a circular en el mes de octubre, ya que el ejemplar
que la autora entregó a la biblioteca del Colegio llevó la
siguiente dedicatoria fechada el 8 de noviembre de 1939: "Para el Colegio
de San Nicolás de Hidalgo, con mi mejor recuerdo". Los textos que
no se editaron "por falta de presupuesto", posteriormente formaron
parte de otras obras. En el verano de 1939, la doctora Zambrano redactó
en Morelia borradores de ensayos sobre temas psicológicos y filosóficos,
que se proponía ampliar como base para cursillos y conferencias que planeaba
impartir o para publicarlos como artículos. Entre ellos, destaca un conjunto
de textos sobre Las pasiones, conformado por los siguientes títulos:
"La pasión y la imaginación"; "El amor y el odio";
"Los sentimientos sociales y los sentimientos morales" y "Los
sentimientos estéticos".
Durante su estancia en Morelia la doctora Zambrano también
diseñó el temario para un curso de Filosofía Moderna, del
que se proponía preparar un manual que contuviera el desarrollo de los
siguientes temas: I). "Origen de la razón moderna al final de la
escolástica", II). "La divinidad y sus pruebas", III).
"Situación metafísica y situación histórica
en la duda cartesiana", IV). "El método físico-matemático",
V). "El racionalismo de Espinosa", VI). "La monadología
de Leibniz", VII). "La crítica de la idea de sustancia y calidad.
Locke y Hume", VIII). "La crítica de la razón pura",
IX). "Conocimiento y libertad: Fichte", y X). "Razón,
ser e Historia. Hegel". Estos eran los proyectos que nacían en su
mente "como hongos en matorral".
Por otro lado, en ese verano la doctora Zambrano también
se dedicó a la preparación de su libro Filosofía y poesía,
que se imprimió en los talleres tipográficos de Fímax-publicistas
de Morelia, por encargo de la Universidad Michoacana,19
mismo que, a pesar de algunas erratas, pronto tuvo una gran aceptación.
Se trata de su segundo libro publicado en México. Aunque carece de la
fecha en el colofón, Filosofía y poesía, debió
salir de las prensas en el mes de octubre ya que en carta remitida a don Alfonso
Reyes el 15 de noviembre, la autora le informó del envío de algunos
ejemplares, "con cierto retraso", advirtiéndole de algunos
errores tipográficos ya que "la imprenta es muy pobre y para el
colmo de los males el encargado de dirigir las ediciones de la Universidad,20
cayó enfermo hace mucho tiempo y mi marido ha tenido que encargarse de
dirigir mi libro, y no es un técnico, sino un simple aficionado".21
La respuesta y comentarios de don Alfonso Reyes no tardaron
en llegar a Morelia. En una carta fechada el 21 de noviembre, le dice a la doctora
Zambrano: "como me lo anuncia en su carta del 15, acaba de llegar a mis
manos el libro de usted Filosofía y poesía, ya mandé
su ejemplar al despacho de Daniel Cosío, quien está de vacaciones
en Acapulco.
Mucho le agradezco. He leído las primeras páginas
y me seduce el sólo planteo del problema. Es un verdadero deleite la
lectura de su prosa, de tanta transparencia y nobleza. No se preocupe de las
inevitables erratas. El tomo, aunque modesto, está bien impreso y es
claro y agradable".22
Los últimos meses de 1939, también fueron
de un intenso trabajo intelectual para la doctora Zambrano. Aparte de sus cursos
y numerosos proyectos de libros y conferencias, concluyó un estudio sobre
Filosofía y cristianismo, que envió a la Editorial Lozada
para su publicación en Buenos Aires. También se ocupó en
la redacción de otro libro titulado Séneca o la resignación,
mismo que fue publicado hasta 1944 por la Editorial Lozada como El pensamiento
vivo de Séneca. Por otro lado, recibió la invitación
para participar en el programa académico de la Universidad de Primavera
"Vasco de Quiroga", a celebrarse en mayo del año siguiente
como evento central de la conmemoración del IV Centenario de la Fundación
del Colegio de San Nicolás. Sobre ello, la doctora Zambrano con fecha
21 de octubre le comentó lo siguiente a don Alfonso Reyes: "Hace
unos días recibió la invitación suscrita por el Sr. Arreguín,23
para participar en los Cursos de la Universidad de Primavera "Vasco de
Quiroga" sobre el tema El Amor. Con esta misma fecha le envío,
por medio del Rector de esta Universidad, la aceptación, ya que me siento
muy honrada con ello".24 El curso
sobre El amor en el siglo XX, propuesto por la doctora Zambrano se integraba
por los siguientes temas: I). Fenomenología del amor; II). El amor como
hecho social; III). El amor y la expresión; IV). Forma y estilo en el
amor; V). La idea de la diferenciación sexual y sus diversos estudios;
VI). Situación del amor al final del Romanticismo; VII). Variación
en la idea de la mujer y en la vida femenina; VIII). Evolución de la
idea del amor; IX). La situación en la posguerra; y X). El problema en
la actualidad. Sin embargo, el curso no llegó a concretarse por las razones
que daremos más adelante.25 Por
otro lado, se sabe que a principios de noviembre de 1939, al constituirse la
Federación de Profesores Universitarios, la doctora Zambrano fue propuesta
para representar a los profesores del Colegio de San Nicolás en esa agrupación
magisterial.26
Al concluir el año escolar de 1939, una vez practicados
los exámenes y haber asentado sus respectivas calificaciones, en la segunda
quincena de diciembre, la doctora Zambrano viajó a Cuba para impartir
varias conferencias. El primero de enero de 1940, llegó a La Habana en
donde la recibió un grupo de escritores jóvenes y poco después
fue invitada a impartir cursos en la Universidad de La Habana y colaborar en
las revistas Escuela de Plata y Orígenes.27
Para entonces, debido al intenso trabajo, su salud se había deteriorado,
como le expresó en una carta a don Alfonso Reyes el 18 de enero en la
que le comentaba: "Mi salud no es nada buena; paso días enteros
echada en la cama y hasta con algo de fiebre; no se que será esto. Tal
vez el trabajo de este curso y el no haber podido todavía descansar desde
antes de que empezara la guerra sea la causa. Mas lo cierto es que me encuentro
completamente agotada".28
Aún convaleciente, en Varadero la doctora Zambrano
recibió un mensaje urgente del licenciado Daniel Cosío Villegas,
fechado el 2 de febrero en el que la conminaba a volver inmediatamente a Morelia,
ya que los cursos habían iniciado desde mediados de enero y su licencia
había concluido. La advertencia era clara, en caso de no regresar le
sería cancelado el contrato como profesora de la Universidad Michoacana.
El 4 de febrero, desde La Habana, la doctora Zambrano contestó a Cosío
Villegas en los siguientes términos: "Lamento muchísimo no
poder regresar inmediatamente a Morelia. Como ya dije en carta al Sr. presidente
de La Casa de España, don Alfonso Reyes, estoy enferma; tengo fiebre
a diario y un gran agotamiento que no me permite hacerme cargo de los numerosos
cursos que hay que dar en la Universidad de Morelia, mientras no me encuentre
más repuesta.
Me habla en su cable de "contrato". Me interesa
dejar aclarado que no he firmado ninguno, ni en la Universidad, ni, como Ud.
sabe, con La Casa de España. Le será fácil comprender que
me interese dejar claro esto; no quiero aparecer como cancelado un contrato
de cuyas seguridades no he disfrutado. Si la Universidad de Morelia, en vista
de esta situación mía, decide prescindir de mis servicios, le
agradecería mucho la molestia de comunicármelo".29
Todavía a mediados de marzo, la salud de la doctora
Zambrano seguía deteriorada, situación que le impedía viajar.
Por esos días le fue comunicado que la Universidad Michoacana le había
cancelado el contrato. Tener un antecedente de esa naturaleza, en su peregrinar
en el exilio le dolió en el alma, pues su prestigio como profesora y
autora de importantes estudios filosóficos acababa de despegar durante
su corta estancia en Morelia. Así lo hizo saber el 13 de marzo a don
Alfonso Reyes en su respuesta a una misiva, dice: "Recibí oportunamente
su amable carta. Deploro la decisión tomada por la Universidad de Morelia,
pero nada de mi parte podía hacer, ya que sigo bastante mal de salud
y fuerzas. Como tiene usted la amabilidad de preguntarme por mis planes le diré
que todavía tengo conferencias aquí. Un ciclo de cuatro en la
H. Cubana, de las que ya he dado dos, una en el Ateneo que di anoche, Chacón
hizo mi presentación, pues tiene mucho empeño en que el Ateneo
reviva y tengo el 25 un cursillo de cinco lecciones sobre Ética griega
en la Escuela de La Habana... tengo también una invitación del
Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico
y varias entidades de aquel país".30
La doctora Zambrano permaneció en Cuba hasta
1942. Al año siguiente, se trasladó a la Universidad de Puerto
Rico para impartir algunas conferencias y cursos breves. Nuevamente volvió
a La Habana, para enseguida emprender un largo peregrinar por varios países
de Europa y en los últimos años de su vida, a los cuarenta y cinco
de iniciado el exilio, volver finalmente a España,31
para descansar sus últimos días en su añorada tierra madrileña,
cargada de años, recuerdos, vivencias e imágenes de su paso por
varias universidades y centros de cultura de América y Europa. En 1988,
el gobierno español le otorgó el "Premio Miguel de Cervantes
Saavedra", siendo la primera mujer en recibirlo. El discurso preparado
para tal acto, estuvo cargado de emotivos recuerdos, uno en especial lo dedicó
a su permanencia en Morelia como profesora de la Universidad Michoacana, sobre
ello escribió: "Por amor a tales recuerdos y a vuestra generosa
compañía, seguidme hasta una hermosa ciudad de México,
Morelia, cuyo camino no busqué, sino que él mismo me llevó
a ella, igual que a tantos otros españoles recién llegados al
destierro. Allí me encontré yo, precisamente a la misma hora que
Madrid, mi Madrid, caía bajo los gritos bárbaros de la victoria.
Fui sustraída entonces a la violencia al hallarme en otro recinto de
nuestra lengua, el Colegio de San Nicolás de Hidalgo, rodeada de jóvenes
y pacientes alumnos. Y, ajena desde siempre a los discursos, ¿sobre qué
pude hablarles aquél día a mis alumnos de Morelia? Sin duda alguna,
acerca del nacimiento de la libertad de Grecia".32
Sabias enseñanzas que no sabemos aún que tan grabadas quedaron
en la mente de quienes tuvieron el privilegio de ser sus alumnos en las aulas
nicolaitas.
Notas
1. Existen divergencias en
las pocas fichas biográficas que he podido encontrar sobre la doctora
Zambrano. Julián Amo y Charmion Shelby. La obra impresa de los intelectuales
españoles en América, 1936-1945. (Facsímil)
Presentación de Ramón Rubial, introducción de Vicenta
Cortés Alonso. Asociación Española de Archiveros, Bibliotecarios,
Museólogos y Documentalistas. Madrid, 1994, p. 128, señalan
como fecha de nacimiento el 25 de abril de 1907, al igual que Matilde Mantecón
en su "Índice bibliográfico del exilio español en
México", publicado en El exilio español en México.
Salvat-Fondo de Cultura Económica. México, 1982, p. 877, mientras
que en la cronología de María Zambrano. Premio Miguel
de Cervantes 1888. Ministerio de Cultura. Madrid, 1989, p. 59; Roberto
Sánchez Benítez en La palabra auroral. Ensayo sobre
María Zambrano. Instituto Michoacano de Cultura. Morelia,
1999, p. 11, y en la nota biográfica que aparece en la cuarta de forros
de la edición de la obra Delirio y destino. Los veinte años
de una española. Editorial Centro de Estudios Ramón
Areces. Madrid, 1998, dan como fecha de nacimiento el 22 de abril de 1904. Por
ser las últimas, ediciones más documentadas tomo como fecha más
probable de su nacimiento el 22 de abril de 1904.
2. María Zambrano. Premio
Miguel de Cervantes... pp. 59-65.
3. Ibid. pp. 65-66.
4. Ibid. pp. 66-67.
5. El exilio español... p.
877. Julián Amo Charmion Shelby. Op. Cit.
pp. 128-129.
6. Octavio Paz. "Una voz que venía
de lejos. María Zambrano, 1904-1991". Homenaje a María
Zambrano. El Colegio de México. México, 1998. pp. 23-24.
Véase también Roberto Sánchez Benítez. Op.
Cit. p. 16.
7. Por ser poco conocida la carta y contener
información directa sobre sus primeras impresiones de la Universidad
y de la ciudad de Morelia, a continuación la transcribimos en forma íntegra:
"Sr. Don Daniel Cosío Villegas. -Muy distinguido y buen amigo: -Ayer
llegué aquí, por la noche en vez de por la mañana por dificultades
del Ferrocarril, cosa que ya había avisado al Sr. Rector. El recibimiento
fue encantador y anoche mismo conversé con bastante amplitud con el Sr.
Vázquez Pallares, que hoy, me dijo, salía para México.
-Una sorpresa recibí en esta conversación que no quiero dejar
de comunicarle por dos motivos: por tenerle informado de todo lo importante
y porque me dé su consejo, pues le confieso estar un poco impresionada.
Se trata de lo siguiente: el Sr. Rector me habló con gran cordialidad
acerca de la condición revolucionaria de la Universidad de Morelia, donde
yo iba a encontrarme muy bien ya que a él se le había dicho
que yo había sido "militante del partido comunista". Como esto
no es cierto, así se lo manifesté; pero se trataría solamente
de un equívoco si ello no fuera, al parecer, un ingrediente de la buena
acogida que tuvo la idea de traerme. A continuación me dijo el Sr. Rector
que el Art. III de la Constitución prescribe la educación socialista
y que a él hay que ajustarse; que en México no existe la libertad
de cátedra y que quienes la defienden es con la finalidad de eludir el
mandato constitucional y que el profesor no tiene libertad de elegir una postura
ideológica y política. -Francamente he de decirle que me dejó
muy impresionada esta conversación, estas afirmaciones del Sr. Rector,
ante las que guardé silencio, tan sólo interrumpido para manifestarle
que yo no había sido nunca comunista ni marxista. Ni qué decir
tiene que me siento completamente incapaz de realizar lo que se me demanda.
He pensado comenzar mis cursos como únicamente puedo hacerlo y ya veremos;
tal vez a los alumnos les interese. Por el momento he creído mejor no
plantear "cuestiones previas" ni discusiones de "principio".
La realidad dirá. Y tanto más cuanto que ni el Dr. Gaos ni el
Dr. Recaséns son, creo, marxistas. Los programas de primero, que Ud.
me ha entregado, nada tiene que ver con la "educación socialista",
a mi entender, y al Dr. Recaséns creo conocerle lo bastante para saber
que anda bastante lejos tal vez más que yo de ello. De ahí
mi extrañeza al serme planteada esta cuestión, ya que ellos han
estado en esta Universidad y según me dijo el mismo Sr. Rector, se les
espera en fecha no lejana. -También me manifestó el Sr. Rector
que habría que añadir a las materias de mi plan la Sociología,
y que la [Introducción a la] Filosofía sería diaria;
la Psicología y la Sociología alternas, con lo cual
serán 12 horas a la semana sin contar el Curso Monográfico y el
Seminario, idea que parece ser muy grata a los alumnos y al mismo Rector por
algo que entiendo justificado: la necesidad de aprender a leer libros de Filosofía.
Haré, pues, un nuevo plan después de nueva conversación
con el Sr. Rector, pues me parecen demasiadas horas, y se lo enviaré
a Ud. Quizá por el momento, por las razones anteriormente apuntadas,
sea mejor no presentar cuestionario, sino solamente el plan. Creo que Ud. ya
sabía que he sido discípula de Ortega y Gasset cosa que
ni sabía el Sr. Rector y es su filosofía la que sigo, la
que en todo caso me inspira y dirige. Ya veremos; yo trabajaré lo mejor
que pueda y el tiempo dirá. Le agradeceré mucho su consejo e indicaciones.
-Muchos saludos de mi marido que vino a acompañarme [...] Y reciba la
expresión más verdadera de gratitud y amistad de su affma. a.
-María Zambrano". Anthony Stanton. "Alfonso Reyes y María
Zambrano: una relación epistolar". Homenaje a María Zambrano.
El Colegio de México. México, 1998. pp. 108-110.
8. Ibid
p. 110. Acerca
del ambiente estudiantil de Morelia en ese tiempo, véase: Ramón
Xirau: "María Zambrano. Camino a la esperanza", en Homenaje
a María Zambrano... pp. 81-82.
9. Ibid
p. 111.
Lo expresado por la doctora Zambrano en esta carta, confirma las apreciaciones
del poeta Octavio Paz que hemos citado atrás.
10. Ibid., p. 114. El artículo
a que hace referencia la doctora Zambrano se trata de un ensayo sobre "Poesía
y Filosofía", que apareció en el No. 4, de la revista
Taller, que editaba un grupo literario dirigido por Octavio Paz.
11. Ibid... p. 115.
12. Carta de María Zambrano a Alfonso
Reyes, Morelia, 3 de junio de 1939, en Ibid., p. 116.
13. Natalio Vázquez Pallares.
"Informe del C. Rector...", p. 10.
14. Véase la carta de María
Zambrano al Lic. Daniel Cosío Villegas, fechada en Morelia el 21 de abril
de 1939, en Homenaje a María Zambrano... pp. 110-111. Por considerarlo
de gran interés para documentar la historia de los trabajos que escribió
la doctora Zambrano en Morelia, transcribimos a continuación el esquema
del libro, que en esa fecha adjuntó a la carta en cuestión:
"Algunos temas de la cultura española. I. El conocimiento
en España. Pensamiento y Poesía. El fracaso como raíz del
conocimiento. España misma como fracaso. Cuál es la forma decisiva
del entendimiento español; intento de caracterización en sus frutos
logrados y en sus intentos sin logro. Conexiones con la vida religiosa: humillación
y rebeldía. Leyes formales. II. La problemática de la vida
española. Bosquejo de unas categorías de la vida española.
Su aplicación histórica y sociológica a la interpretación
de algunos textos y temas literarios. El pensamiento que deriva de ellas. Resignación
y esperanza. El estoicismo culto: Séneca. P. Granada. La Epístola
moral a Fabio. El estoicismo popular: idea del "sabio". Religión
laica. III. Plenitud y aniquilamiento. Valor y sentido de la vida individual.
El querer; su doble raíz. Proceso de crecimiento y proceso de aniquilamiento:
amor y objetividad. Íntima complejidad de la vida amorosa española.
Don Quijote. Miguel de Molinos y el molinismo. El soneto: "No me mueve
mi Dios..." San Juan de la Cruz. IV. El proceso del absolutismo en
la vida española. El absolutismo en el querer y en el entender.
San Ignacio de Loyola y sus "Ejercicios". La vida prisionera. Conceptismo
y barroquismo como caminos sin salida. "Tratado de las tribulaciones"
del P. Rivadeneyra. Quevedo como clave de este período y como español
ejemplar. V. El conocimiento sobre España. Historia y tradición.
La novela: su función intelectual y poética. La novelería.
Héroe y personaje. El mundo de lo doméstico: sus categorías.
El misterio de la sangre y su trascendencia. La tragedia familiar. Universalidad
de la sangre: Misericordia. "Lo galdosiano". Baroja. Gómez
de la Serna. Desgarramiento de España. La prueba actual como forma la
más transparente del "nuevo" español. España
indestructible en el fracaso. La España anónima". Ibid.,
p. 112.
15. Natalio Vázquez Pallares. "Informe
del C. Rector de la Universidad". Universidad Michoacana. Revista
de Cultura Popular. Tomo III. No. 16, Morelia, julio de 1939, p. 10.
16. María Zambrano. "Nietzsche
o la soledad enamorada". Universidad Michoacana. Revista
de Cultura Popular No. 16, Morelia, julio de 1939, pp. 23-27.
17. Anthony Stanton. Op. Cit.,
pp. 115-116.
18. María Zambrano. Pensamiento
y poesía en la vida española. La Casa de España en
México. México, 1939.
19. María Zambrano. Filosofía
y poesía. Universidad Michoacana. Morelia, 1939.
20. Probablemente se trata del licenciado
David Franco Rodríguez, que en ese tiempo se desempeñaba como
jefe del Departamento de Extensión Universitaria.
21. Anthony Stanton. Op. Cit.,
pp. 126-127.
22. La carta de Alfonso Reyes a
María Zambrano, fechada en México el 21 de noviembre de
1939, puede leerse en Ibid., p. 127.
23. Se trata del Dr. Enrique Arreguín
Vélez, exrector de la Universidad Michoacana, quien en ese tiempo fungía
como subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica
de la Secretaría de Educación Pública y como Secretario
de la Universidad de Primavera "Vasco de Quiroga".
24. Carta de María Zambrano a Alfonso
Reyes, fechada en Morelia el 21 de octubre de 1939, en: Anthony Stanton. Op.
Cit., p. 124.
25. Ibid., p. 124.
El curso anunciado finalmente no se dio, debido a que la doctora Zambrano ya
no pudo regresar a Morelia de su estancia en La Habana.
26. Fondo Documental "Dr. Raúl
Arreola Cortés", en el Instituto de Investigaciones Históricas,
Caja No. 19, copias de Actas del Consejo Universitario, marzo-diciembre de 1939.
Notas manuscritas anexas al Acta de la Sesión de Consejo Universitario,
celebrada el 6 de noviembre de 1939.
27. María Zambrano. Premio Miguel
de Cervantes
pp. 68-69.
28.
Anthony Stanton. Op. Cit., p. 128.
29. Ibid., p. 129.
30. Ibid., p. 130.
31. César Antonio Molina. "La
presencia de María Zambrano en Morelia". María
Zambrano. Premio Miguel de Cervantes... pp. 33-34; Juan Fernando Ortega
Muñoz. Introducción al pensamiento de María Zambrano.
Fondo de Cultura Económica. México, 1994, pp. 19-20.
Acerca de su propio testimonio, véase María Zambrano: Delirio
y destino... pp. 257-259.
32. Juan Fernando Ortega Muñoz.
Op. Cit., p. 19.