
Algunas tareas pendientes del sector educativo en Jalisco
María
Luisa Chavoya Peña,* María Lorena
Hernández Yánez** y Sonia Reynaga
Obregón***
* Miembro del Comité
Consultivo del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE, A.
C.). Investigadora del Departamento de Estudios en Educación (DEE) de
la Universidad de Guadalajara (UDG). Correo electrónico: chavoya@udgserv.cencar.udg.mx
** Doctora en Educación. Premio ANUIES 1996
por sus tesis de maestría: "Actores y políticas para la educación
superior 1950-1996: su implementación en la Universidad de Guadalajara".
Investigadora del Departamento de Estudios en Educación (DEE) del Centro
Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de
Guadalajara (UDG). Correo electrónico:
malorena@udgserv.cencar.udg
*** Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) y doctora en Ciencias Sociales por el Centro de Investigaciones
y Estudios en Antropología Social (CIESAS), Unidad Occidente. Correo
electrónico: soniar@redudg.udg.mx
En este documento se presenta un listado de algunas tareas pendientes que afectan al sector educativo en nuestro estado. La naturaleza de estas tareas es diversa: vacíos, rezagos, obstáculos y problemas que persisten y se reflejan, entre otros indicadores. ¿Por qué hacemos este listado? Porque la educación en Jalisco deja aún mucho que desear. Por ejemplo, nuestro promedio de escolaridad en 2001 es de 7.74 años, apenas unas centésimas porcentuales menos de la media nacional que es de 7.67 años (SEP, 2001). En el Cuadro no. 1 apreciamos que Jalisco ocupa el décimo sexto lugar en escolaridad promedio respecto al conjunto nacional, por encima de estados con un menor grado de desarrollo económico que nuestra entidad. Todo lo anterior sin contar que ocupamos el décimo segundo lugar en cobertura de educación superior, con tan sólo el 16% de atención al grupo de edad de 20 a 24 años (ANUIES, 2000) y que según el último contéo de población, sólo el 29.2% de jóvenes en nuestro estado asiste a algún plantel educativo (INEGI, 1999: 14).
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Esta
realidad estatal nos mueve a reflexionar sobre el sistema educativo jalisciense
y a proponer una serie de tareas que consideramos urgentes e importantes para
elevar el nivel educativo de nuestros niños y jóvenes.
Estas tareas las establecimos a partir de diferentes
diagnósticos que hemos venido realizando desde finales de los años
noventa del pasado siglo (para mayor profundidad consultar Chavoya (et al.),
1998; Reynaga (et al.); 1999, Reynaga (et al.), 2000). Estos diagnósticos
se elaboraron a partir de numerosas fuentes: desde el análisis de documentos
oficiales, de estadísticas del sistema, de entrevistas realizadas a expertos
y de observación directa. Estos documentos reflejan también los
resultados de investigaciones que desde hace más de dos décadas
hemos venido realizando, así como nuestra propia experiencia y vivencias.
En este artículo nos proponemos, en primer lugar,
presentar a manera de punteo no jerarquizado, los principales problemas que
enfrenta la educación en Jalisco y que afectan, en mayor o menor medida,
a todos los niveles y/o modalidades educativas. En segundo término, haremos
mención particular de lo que, a nuestro juicio, afecta a cada uno de
los niveles y/o modalidades educativas.
Educación
en Jalisco
1. Centralización. A una década de haberse pactado
"el federalismo educativo" en el país, sigue siendo necesario implementar
estrategias que permitan operar efectivamente al sistema educativo de la entidad
de manera desconcentrada y descentralizada, ya que el funcionamiento de prácticamente
todos los niveles educativos y de las instituciones sigue siendo centralizado.
2. Cobertura y equidad. La prestación de los servicios educativos
sigue siendo notoriamente desigual, tanto en lo que se refiere a la satisfacción
de la demanda por niveles y/o modalidades, como por la distribución geográfica
de la oferta educativa en las distintas regiones que integran la entidad.
3. Calidad. Pese a los esfuerzos aparentemente realizados en la última
década en este renglón, la calidad de la educación inicial
hasta la del posgrado resulta cuestionable, no sólo en términos
de eficiencia, sino también en lo que se refiere a los contenidos y los
procesos cognoscitivos, los formativos, los disciplinares y de crecimiento profesional
y humano.
4. Sistema de evaluación. En estrecha relación con
lo anterior, y pese a la actualización que experimentó la legislación
educativa de la entidad en 1997 a fin de sancionar las atribuciones (y responsabilidades)
de la autoridad estatal en materia de evaluación, sigue siendo imperativo
echar a andar un sistema de evaluación sistemático y permanente
que permita contar con parámetros e indicadores actualizados sobre las
distintas dimensiones de la calidad, a fin de estimar, por un lado, si ésta
ha mejorado o no y, por otro, que sirvan de insumo para alimentar procesos de
toma de decisión fundados.
5. Normatividad. Es necesario revisar, específicamente, las regulaciones
existentes para instalar y operar instituciones educativas públicas y
privadas en todos los niveles, pero sobre todo garantizar que la supervisión
oficial asegure su cumplimiento cabal.
6. Desarticulación de niveles. Sigue prevaleciendo una falta de
integración y coherencia entre los diferentes niveles y/o modalidades;
es preciso, por ello, revisar su estructura y secuencia a fin de evitar tanto
omisiones como duplicidades.
7. Procesos de formación. Como consecuencia de la globalización
se asumen teorías y corrientes de manera acrítica y descontextualizada
que, sin embargo, están incidiendo en las maneras de concebir los distintos
procesos de formación en el estado.
8. Políticas integrales para los jóvenes. La dinámica
demográfica ha variado notablemente en la última década.
Actualmente tenemos un grupo amplio de jóvenes (que aumentará
paulatinamente en las próximas décadas hasta constituir el grupo
más amplio) para los cuales el gobierno estatal no ha generado acciones
específicas de formación y atención integral (v. gr.:
educación sexual, valoral y deportiva, orientación vocacional,
formación para el trabajo, etc.) que estén articuladas a la educación
formal.
9. Credencialismo. Jalisco no ha estado ajeno al credencialismo que priva
a nivel nacional y nos enfrentamos al otorgamiento indiscriminado de títulos
y grados sin respaldo de calidad académica.
10. Innovación educativa. Su promoción es aún insuficiente.
Si bien existen iniciativas y experiencias novedosas, éstas generalmente
se presentan de manera desarticulada y con carácter de propuestas personales
y no institucionales.
11. Uso de nuevas tecnologías. Pese al crecimiento y desarrollo
de las nuevas tecnologías de la comunicación e información,
su uso no se ha hecho extensivo en la labor cotidiana del docente ni en la operación
de algunas modalidades formativas (v. gr.: la educación a distancia).
12. Políticas inespecíficas. Las políticas educativas
para Jalisco presentan tal nivel de generalidad que dificultan diseñar
estrategias concretas que conduzcan a la solución de problemas específicos.
13. Financiamiento educativo. Pese a que el monto de los recursos destinados
al sector educativo es cuantioso con respecto a otras dependencias estatales,
resulta insuficiente para operar el sistema bajo el esquema de la equidad y
la calidad, ya que más del 80% de los fondos se aplican al pago de sueldos,
honorarios, gratificaciones, etcétera. Por su parte, la inversión
federal para educación en Jalisco es de mil 306 pesos por habitante,
siendo la media nacional de mil 978 pesos, lo cual ubica a la entidad en el
lugar número 30 en el concierto de las entidades federativas.
14. Indicadores pertinentes para la asignación presupuestal. Para
elaborar el presupuesto y distribuir los recursos es necesario construir indicadores
pertinentes al área, ya que actualmente se encuentran indicadores que
no tienen que ver con su esencia y finalidad (v. gr.: combustibles, servicio
postal, fletes, herramientas, lubricantes, etc.).
15. Rendición de cuentas. Es necesario promover una cultura de
rendición de cuentas frente a la sociedad en su conjunto y que se traduzca,
por un lado, en el uso transparente de los recursos y, por otro, en la posibilidad
de fincar responsabilidades a los servidores del servicio educativo ante omisiones,
negligencias y acciones indebidas. En este sentido, se deberían emprender
auditorías contables y académicas, pues no basta con saber cuánto
se destina a un programa, proyecto o servicio, sino que también es necesario
estimar su impacto social.
16. Participación de la sociedad. La participación ciudadana
en una sociedad que se presume democrática debe estar contemplada en
los órganos de funcionamiento de toda institución educativa, lo
cual en términos reales no opera en nuestro estado.
17. Formación para la gestión. Es necesario generar una
cultura que propicie un mejor funcionamiento del sistema y de los establecimientos.
Es indispensable, por ello, emprender acciones para formar profesional y éticamente
a los funcionarios y directivos que tengan a su cargo la gestión educativa
en todos los niveles y tipos de establecimientos.
18. Vinculación. Es preciso redefinir y fortalecer las distintas
posibilidades de vinculación entre las instituciones educativas y el
sector productivo y social, a fin de revertir el distanciamiento y la toma de
decisiones poco pertinentes en relación con los procesos formativos que
ha privado hasta ahora.
Educación
preescolar
1. Cobertura. Pese a los esfuerzos por ampliar este nivel, la cobertura
es aún insuficiente, dado que sólo se atiende alrededor del 70%
de la demanda potencial. Asimismo, el servicio de concentra mayoritariamente
en las zonas con más alta densidad poblacional, marginando a las zonas
rurales.
2. Heterogeneidad. Sería recomendable uniformar el número
de años a cursar en el nivel preescolar, ya que hoy en día fluctúa
entre uno y tres años.
3. Desinformación. Entre los padres de familia prevalece el desconocimiento
acerca de las bondades de la educación preescolar.
Educación
primaria
1. Cobertura. Uno de los retos que enfrenta el nivel de educación
primaria es satisfacer al 100% de la demanda. Sólo de esa manera se podrá
incrementar el nivel de escolaridad en el estado a largo plazo. Esto supone
llevar el servicio educativo a zonas con escasa población y difícil
acceso, que son las zonas en donde se manifiesta el rezago educativo más
significativo.
2. Rezago en la educación indígena. Junto al aislamiento
geográfico de estos grupos de población, existe el problema del
idioma. Aunado a las dificultades que entraña la educación bilingüe,
se padece, entre otros problemas, de falta de materiales didácticos adecuados
en la lengua materna, deficiente operación de los albergues escolares,
falta de actualización y capacitación de los docentes que atienden
a estos grupos y de su constante movilidad.
3. Calidad. Existe una carencia de recursos didácticos y materiales
para enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje. A esto se une la
saturación de actividades administrativas que necesariamente tienen que
realizar los docentes, mismas que no están vinculadas con su quehacer
pedagógico.
4. Infraestructura deficiente. La expansión del nivel ha traído
como consecuencia la insuficiencia de la estructura física existente
y, sobre todo, en el equipamiento de los inmuebles escolares. Las limitaciones
presupuestales son aspectos que van de la mano con el deterioro de la calidad
educativa.
5. Baja eficiencia terminal. La deserción y la reprobación
son problemas que afectan la eficiencia terminal del nivel. Y no obstante que
se ha puesto énfasis en su solución, en el ciclo escolar último
pasado se registró una eficiencia terminal cercana al 64%.
6. Innovación. La rigidez académico-administrativa y financiera
pone freno a la innovación educativa. Adicionalmente, no existe un manejo
especial para escuelas.
Educación
secundaria
1. Cobertura. En los últimos años este servicio experimentó
un crecimiento fuerte que se tradujo en el incremento en el número de
escuelas, alumnos y docentes. Actualmente este nivel atiende el 96% de los egresados
del sexto año de primaria; empero, existen aún grupos de niños
que no tienen acceso a la educación secundaria, sobre todo aquellos que
habitan en zonas rurales marginadas o indígenas.
2. Infraestructura y equipamiento deficiente. La expansión del
nivel trajo, al igual que en primaria, un déficit en infraestructura
y equipamiento para proporcionar adecuadamente el servicio, así como
la falta de personal especializado, tanto docente como técnico administrativo.
Asimismo, hay carencias y deficiencias para poder hacer uso de las nuevas tecnologías
y materiales didácticos, laboratorios y acervos bibliográficos
y documentales, entre otras cosas.
3. Formación y actualización docente. Este aspecto constituye
una de las grandes preocupaciones, máxime cuando la estructura curricular
requiere actualizarse constantemente a partir de los avances científicos.
4. Atención a estudiantes con problemas. Paralelo al incremento
en el número de estudiantes se ha registrado un incremento en el número
de adolescentes que presentan problemas de conducta y/o aprendizaje y a los
que no se brinda la atención necesaria debido a la insuficiencia de personal
especializado. Adicionalmente, en este nivel se presentan problemas sociales
(v. gr.: drogadicción, embarazos en adolescentes, pandillerismo,
violencia, etc.) de los que las escuelas no se pueden desentender.
5. Baja eficiencia terminal. En este nivel se agudizan los problemas
de reprobación y deserción. De acuerdo con datos contenidos en
el 6° Informe de Gobierno, el 29% de los adolescentes reprueban y el 30%
desertan. Las elevadas tasas de reprobación, que fundamentalmente se
dan con mayor frecuencia en las asignaturas básicas, repercuten en la
calidad del servicio. Estos altos índices hacen que la eficiencia terminal
de este nivel sea muy baja.
Educación
Especial
1. Déficit en la atención a la demanda. Según
datos oficiales correspondientes al ciclo escolar 1993/1994, la educación
especial tan sólo atendía al 10% de la población que requeriría
estos servicios. Asimismo, sólo 52 municipios de Jalisco cuentan con
este servicio, quedando sin atención los 72 municipios restantes.
2. Integración de Educación Especial a escuelas regulares.
Existen problemas en el proceso de integración a las escuelas regulares
de aquellos alumnos que presentan necesidades educativas especiales, ya que
no hay espacios adecuados que faciliten este proceso. Asimismo, existen dificultades
en la vinculación, asesoría y actualización entre los maestros
y el personal de educación especial. A lo anterior se suma la indefinición
en las políticas y los programas de educación especial.
3. Déficit presupuestal. Falta de presupuesto para producir materiales
necesarios, así como problemas en la formación y actualización
de los profesores.
4. Formación de recursos humanos. Si bien se observa que la Normal
de Especialidades y las escuelas de Psicología y Medicina proveen algunos
profesionales que apoyan esta área, es necesario desarrollar nuevas opciones
educativas para fortalecer la formación de recursos humanos en las diversas
modalidades que esta área requiere.
Educación
de adultos
1. Rezago. Este es el principal problema en materia de educación
de adultos. Según datos proporcionados por el INEA, en 1990 existía
en Jalisco una población de 3 millones 207 mil 598 personas mayores de
15 años, de las cuales el 8.8% eran analfabetas, el 27% no habían
concluido su primaria y el 2.8% no habían terminado la secundaria. El
mayor rezago se concentraba en los municipios de Colotlán, Lagos, Tepatitlán,
La Barca y Tamazula.
2. Rezago y género. La mayor tasa de analfabetismo se presenta
entre las mujeres. Por citar un ejemplo: en 1990 el 15% de las mujeres jaliscienses
eran analfabetas, en comparación al promedio nacional que era del 12.4%.
Asimismo, a partir de los 40 años de edad las tasas más elevadas
de analfabetismo se presenta entre las mujeres, hasta alcanzar un 80% en las
mujeres indígenas mayores de 60 años. Aún considerando
a las mujeres que acceden a la escuela, los niveles de escolaridad femenina
están por debajo de los alcanzados por el hombre.
Educación
media superior
1. Cobertura insuficiente. La población de la educación
media superior la componen jóvenes cuya edad fluctúa entre los
15 y los 18 años. Se estima que en Jalisco apenas uno de cada cuatro
jóvenes en edad de cursarla lo hace, lo que arroja una demanda potencial
del 75%. Por otro lado, de la población que egresa de secundaria, sólo
el 74.9% tiene acceso a la educación media superior, siendo el promedio
nacional de 80.2%; este rezago coloca a Jalisco en el lugar 23 del conjunto
nacional en materia de absorción en educación media superior.
2. Inequidad. La distribución geográfica de la oferta de
educación media superior en la entidad es inequitativa, concentrándose
el 52.4% del total de planteles en los cinco municipios que conforman la ZMG
(Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga).
El esfuerzo más significativo para brindar educación media superior
en el interior del estado lo ha desplegado la universidad pública, que
ha logrado establecer planteles en 62 municipios más.
3. Calidad. Aunque no se cuenta con indicadores confiables al respecto,
se presume que es sumamente heterogénea, a juzgar por la diversidad de
planes de estudio existentes y por los prestigios institucionales diferenciados.
Algunos contenidos que debieran ser prioritarios en función de la edad
de la población atendida (v. gr.: educación física)
o por ser antecedentes importantes para optar por la futura formación
profesional (v. gr.: orientación educativa) se encuentran subvalorados
o se imparten en forma deficiente; asimismo, se presta poca atención
a desarrollar el interés por la ciencia y el arte entre los estudiantes
que atienden este nivel educativo.
4. Eficiencia terminal. Estimada como la diferencia entre el número
de estudiantes admitidos y los que logran concluir sus estudios tres años
después, la eficiencia terminal del nivel en la entidad es del 40%, apenas
ligeramente superior a la media nacional, que es del 36%. La educación
particular en la entidad registra, por su parte, una eficiencia terminal cercana
al 50%.
5. Deserción y reprobación. Existen estudios que muestran
índices variables de reprobación y deserción en función
de la modalidad de educación media superior (general, bivalente o terminal)
de que se trate, así como en función del tipo de sostenimiento
(federal, estatal, particular). Sin embargo, datos agregados para el ciclo escolar
1992-1993 muestran que la reprobación fue del 33% y la deserción
del 7.1%.
6. Profesores. Un gran porcentaje de los maestros son pasantes de licenciatura,
sin la debida formación en pedagogía y en didáctica de
la enseñanza. Aunado a lo anterior, está el hecho de que en muchos
casos el docente está formado en una disciplina diferente a la requerida
para la impartición de su(s) asignatura(s) y que las acciones de capacitación
y actualización son insuficientes.
7. Infraestructura. Es insuficiente y, en muchos casos deficiente, para
proporcionar adecuadamente el servicio. Aunque es difícil calibrar con
precisión la magnitud de este problema, se estima, por ejemplo, que la
proporción entre planteles y alumnos en la entidad es de un establecimiento
por cada 797 estudiantes, siendo la media nacional de un plantel por cada 367
alumnos.
8. Estadística educativa. La inexistencia de un sistema articulado
de educación media superior en la entidad, debida a la heterogeneidad
institucional y de regímenes jurídicos correspondientes, hace
difícil disponer de una estadística básica integrada y
confiable.
Educación
superior
1. Cobertura insuficiente. El índice de atención a
la demanda decreció en los últimos cinco años, ya que en
1995 era del 22% y hoy en día es del 16%. Esto significa que mientras
que en 1995, 2.2 jóvenes de cada 10, comprendidos en el grupo de edad
entre 20 y 24 años, cursaban educación superior en la entidad,
hoy sólo lo hacen 1.6 jóvenes de cada 10. Entre los factores que
influyen en esta problemática está, por un lado, el hecho de que
de la población que egresa de educación media superior, sólo
el 83.3% tiene acceso a la educación superior, siendo la media nacional
del 86.3%; este rezago coloca a Jalisco en el lugar 18 en el conjunto nacional
en materia de absorción para educación superior. Por otro lado,
también está el hecho de que entre 1994 y 2000, la matrícula
de educación superior en la entidad experimentó un crecimiento
de apenas 24.2%, lo que nos colocó en el lugar 32 del conjunto nacional
en materia de expansión de oportunidades de este nivel durante ese periodo.
2. Inequidad. La educación superior presenta una marcada concentración
en la ZMG. En relación a este problema habría que destacar dos
tendencias opuestas observadas: por un lado, una tendencia a la desconcentración
del servicio, particularmente del que brinda la universidad pública,
que ha logrado establecer planteles en otros 10 municipios ubicados en las distintas
regiones del estado; y por otro lado, una tendencia creciente de expansión
del servicio brindado por instituciones particulares que, no obstante, ha sido
posible merced a la creación de un sinfín de nuevas instituciones
en la zona conurbada de Guadalajara; éste es el caso también de
la creación de nuevas instituciones públicas, como la Universidad
Tecnológica.
3. Infraestructura. Prevalecen condiciones materiales diferenciadas.
Por un lado, las instituciones consolidadas cuentan con las condiciones materiales
adecuadas para hacer frente a las exigencias planteadas por la formación
profesional (aulas equipadas, laboratorios, talleres, acceso a las nuevas tecnologías
de la información y la comunicación, áreas deportivas,
bibliotecas, etc.); por otro lado, la infraestructura de las instituciones de
reciente creación es, por lo general, precaria.
4. Desarrollo educativo y sociedad. Existen 2.11 estudiantes de educación
superior por cada 100 habitantes, mientras que el promedio nacional es de 2.13,
lo que ubica a Jalisco en el lugar 13 del conjunto nacional; esta situación
genera que sólo el 11.5% de la PEA cuente con este nivel de formación,
ubicando a este respecto a la entidad en el lugar 16 en el conjunto nacional.
5. Estadística educativa. Se carece de estudios, sea realizados
por parte de las instituciones o por el gobierno estatal, sobre trayectorias
de cohortes. Esta falta de seguimiento escolar dificulta extraer conclusiones
sobre el impacto real de la educación superior en el mercado laboral
de la entidad.
Ciencia
y tecnología
1. Ausencia de un consejo estatal. Pese a la importancia que la ciencia
y la tecnología tienen, no se cuenta en el Estado de Jalisco con un consejo
estatal que coordine y promueva estas actividades. Esta carencia ocasiona que
no se disponga de información sobre los centros de producción
y creación científica y tecnológica en la entidad.
2. Financiamiento insuficiente. Como en muchos campos de la vida estatal,
la actividad científica y tecnológica de Jalisco depende de organismos
centrales, tales como la Secretaría de Educación Pública
y el CONACYT. El gobierno estatal tiene una escasa participación, al
igual que la iniciativa privada. Jalisco no es un estado favorecido: en 1999
obtuvo apenas el 0.8% de las asignaciones del CONACYT por proyectos. Cuando
en el país se destina cerca del 0.3% del PIB para investigación
y desarrollo, en Jalisco no se dedica ni el 0.05% de su PIB para tal efecto.
3. Recursos humanos insuficientes y concentrados en pocas instituciones.
Datos de 1993 indican que en Jalisco había dos investigadores por cada
10 mil personas económicamente activas. En 1996, el número de
miembros del Sistema Nacional de Investigadores de Jalisco fue de 221, lo que
representaba el 3.7% del total nacional y colocaba a la entidad por debajo del
Distrito Federal, Morelos, Estado de México y Puebla. Asimismo, la mayoría
de los investigadores se concentraban en la ZMG (90%) y en una sola institución
(la Universidad de Guadalajara) en la que laboraban el 80% de investigadores
de Jalisco.
4. Escasa formación de recursos humanos para ciencia y tecnología.
Un problema recurrente en el país está vinculado con la formación
de científicos e ingenieros y esto se hace evidente en el número
de programas de doctorado y maestrías que existen con el propósito
de incentivar la investigación científica y tecnológica.
Asimismo, existen pocas oportunidades para la actualización, sobre todo
en lo que respecta al apoyo para estancias de investigación y convenios
de intercambio.
5. Concentración en determinadas áreas del saber. La investigación
se caracteriza por un desequilibrio entre las diferentes áreas del conocimiento
y una falta de comunicación entre los diferentes investigadores que provoca
duplicación de esfuerzos, entre otras dificultades. En Jalisco la distribución
de las áreas de investigación es como sigue: predomina la investigación
en ciencias sociales y humanidades, en ciencias biológicas, biomédicas,
agropecuarias y ecología; siguen, en importancia, las ciencias exactas
e ingenierías y en el último lugar las ciencias económico-administrativas.
6. Baja productividad. Algunos estudios indican que, en promedio, muchos
investigadores no alcanzan ni siquiera a producir una publicación por
año. Para la Universidad de Guadalajara la relación entre publicaciones
e investigadores, en 1999, fue de 0.327.
7. Ausencia de colaboración entre grupos. Existe nula colaboración
entre grupos de investigación, laboratorios, institutos, universidades
y empresas y sociedad, lo que se refleja en una baja integración de equipos
sólidos de investigación y una deficiente divulgación de
los logros obtenidos por parte de los pocos grupos existentes.
8. Poca participación del sector productivo en investigación.
Se calcula que en Jalisco la participación del sector productivo en ciencia
y tecnología es menor al 10%. Existen profundas barreras culturales que
separan y hacen desconfiar a los científicos de las empresas y viceversa.
En Jalisco se han realizado diversos estudios para orientar las acciones de
vinculación y modernización. Existe un consenso sobre la necesidad
de mejorar la industria jalisciense que mayoritariamente es micro y pequeña
para hacerla más competitiva. Para ello se requieren tecnologías
"blandas", es decir, conocimiento incorporado a los recursos humanos. Los diferentes
diagnósticos de la realidad jalisciense indican que las fallas más
corrientes en la producción y uso de la tecnología administrativa
son la dependencia tecnológica, la adopción de tecnología
obsoleta, las fallas administrativas y el descuido del factor humano. Los diagnósticos
no han permitido integrar aún acciones que permitan conjuntar los esfuerzos
de universidades, instituciones gubernamentales dedicadas a la investigación
y el sector privado.
9. Centralización. Existe una verdadera falta de descentralización
de las decisiones y los recursos en materia de ciencia y tecnología,
pues siguen siendo órganos centrales los encargados del diseño
e implementación de la política científica en el país.
Este tipo de funcionamiento central implica que muchos aspectos más entran
en juego a la hora de implementar cualquier política. Para realizar sus
políticas nacionales, el gobierno central no puede más que pasar
a través de la red de los locales y los gobiernos de las propias instituciones
a quienes se dirigen las medidas de política. Esto hace que se tengan
continuamente que establecer incentivos o condiciones de entrega de las partidas,
lo que implica tener un conocimiento suficiente para determinar cuáles
pueden ser dichas medidas. El problema radica justamente en que muchas veces
no se dispone de ese conocimiento, con lo que se provoca que las políticas
no siempre tengan el éxito esperado. Por ello, se vuelve imperativo caminar
hacia procesos más descentralizados en donde los gobiernos locales y
las instituciones puedan tener representación y sus opiniones sean consideradas
a la hora de la toma de decisiones. Por lo que respecta a Jalisco, las iniciativas
tendientes a descentralizar las actividades gubernamentales no han sido sino
actividades de desconcentración (tales como la Delegación del
CONACYT y su posterior regionalización), por lo que resulta necesario
caminar hacia acciones tendientes a la descentralización.
Educación
tecnológica
1. Imagen. Es necesario trabajar en construir estrategias que muestren
a los diferentes sectores sociales las posibilidades, importancia y viabilidad
de la educación tecnológica en nuestro país, con el fin
de que esta opción deje de ser considerada como "de segunda".
2. Matrícula. Pese a la importancia que esta modalidad tiene en
nuestros días, la matrícula sigue siendo reducida en comparación
con otras modalidades y niveles del sistema educativo mexicano; es necesario,
por ello, trabajar en atraer demandantes hacia este tipo de planteles.
3. Desfase. Frente a los constantes y rápidos cambios en los procesos
tecnológicos, es indispensable vincularse con ámbitos laborales
desde donde sea posible acceder a y transferir tecnología de punta hacia
los diversos planteles, a fin de que los estudiantes sean formados bajo un esquema
de vanguardia.
4. Flexibilidad curricular. Dada la importancia que tiene el trabajo,
las prácticas y el conocimiento laboral en esta modalidad, se plantea
como conveniente que en los diseños curriculares se visualice la posibilidad
de realizar acreditaciones cuando se cuente con experiencia laboral.
5. Deserción. Existen instituciones de educación tecnológica
en Jalisco cuya deserción es hasta del 70%; ello pone de manifiesto un
serio problema en las estrategias de arraigo y desempeño de estos planteles.
Se requiere diseñar estrategias de solución derivadas de investigaciones
que permitan la comprensión cabal de este fenómeno.
Educación
Normal
1. Currículum. Se observa un conocimiento pedagógico
limitado en el desarrollo curricular de los futuros docentes para educación
básica. Es necesario proponer y construir diferentes modalidades en la
formación de maestros (urbano, rurales, para zonas de alto riesgo, teleaulas,
etc.).
2. Equipamiento de escuelas. Es necesario que el equipamiento de las
escuelas sea considerado en las partidas presupuestales, ya que con frecuencia
éste sólo es posible si las sociedades de padres de familia colaboran
para ello. Es necesario mantener y/o renovar tanto la infraestructura como el
equipo y el mobiliario.
3. Formación de capacitadores. Con frecuencia se ha observado
que los instructores que capacitan y actualizan al magisterio no cuentan con
experiencia en docencia o en los medios específicos en donde ejercen
su docencia los maestros; esto implica una seria limitante en la construcción
de mediaciones y representaciones para que las acciones propuestas puedan ejercerse
en la práctica docente cotidiana.
4. Formación para la integración. El proceso de integración
en la escuela básica es inminente, pero hace falta capacitar a los profesores
para que puedan hacer frente a los nuevos problemas y a las dinámicas
diferenciadas que deberá construir entre un grupo heterogéneo.
5. Instituciones formadoras. Las instituciones formadoras en Jalisco
sostienen comunicación entre ellas, pero ésta carece de proyectos
que tiendan a solucionar problemas prioritarios en los niveles respectivos de
atención.
6. Investigación. Existe poca información articulada y
sistemática de la investigación que se lleva a cabo en la educación
normal, pero sobre todo acerca de los impactos reales que ésta tiene.
7. Posgrado. En los últimos años se observa un crecimiento
extraordinario del posgrado en escuelas normales, pero la calidad de algunos
de estos procesos de formación son cuestionables por las siguientes razones:
a). Con frecuencia, quienes los imparten han sido, ellos mismos, incapaces de
concluir su propio proceso de formación; b). Falta de seguimiento; c).
Falta de evaluación, por parte de los docentes, sobre el diseño
curricular; d). Falta de autoevaluación docente; e). Falta de evaluación
por parte de los alumnos; f). Falta de seguimiento y análisis sistemático
de los problemas que afectan al posgrado.
Conclusión
Lejos está la intención de este texto de tratar de suscitar
una imagen del sistema educativo de Jalisco como una entidad caótica,
atrasada y sin rumbo. Por el contrario, plenamente conscientes de los logros
alcanzados en materia educativa en la entidad, pretendemos contribuir, mediante
la tematización de "algunas tareas pendientes", a abrir un espacio de
reflexión sobre el tipo de asuntos que trascienden las acciones convenidas,
rutinarias e incrementales del sector. Estamos convencidas que Jalisco se merece
una mejor educación que lo coloque en el lugar que le corresponde, y
que un primer paso para caminar en esa dirección es plantear y definir
el tipo de problemas que ameritarían la intervención decidida
de nuestro gobierno. Esta propuesta, desde luego, no es exhaustiva. Es apenas
un esbozo de agenda de trabajo susceptible de mejora; es, en todo caso, una
invitación para emprender colectivamente la búsqueda de alternativas
de solución a nuestros desafíos educativos.
Bibliografía
ANUIES. La educación superior en el siglo XXI.
Líneas estratégicas de desarrollo. Una propuesta de la ANUIES.
ANUIES. México, 2000.
CHAVOYA, Ma. Luisa; Sonia Reynaga y Lorena Hernández. Perfil educativo
en Jalisco. UDG. Guadalajara, 1997.
GONZÁLEZ Romero, Víctor Manuel. "Las oportunidades de educación
en Jalisco". http://www.vm.udg.mx/2000.html
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