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Educación y Desarrollo Humano

María Irma Romero Nieto, Carlos Javier Rivera Ficachi, Gema López Mota y María Teresa Juárez Rodríguez*
* Integrantes de la Subdirección de Investigación y Proyectos Colaborativos del Centro de Desarrollo Tecnológico (CEDETEC).

El Desarrollo Humano es un concepto al que hoy se la ha dado singular importancia al ser tomado como una de las banderas políticas del actual gobierno federal; sin embargo, como el término no es algo nuevo, resulta necesario revisar su significado, los alcances que puede tener y el compromiso que se adquiere al adoptarlo como meta.
    En un intento por analizar su significado y alcances, se responderá a los siguientes cuestionamientos: ¿qué es el Desarrollo Humano?, ¿cómo se mide?, ¿cuál es su panorama actual en México?, ¿en cuáles aspectos del Desarrollo Humano pretende participar el nuevo gobierno?, ¿cómo participa el sector educativo en él? y, ¿cuál es el compromiso que se adquiere al adoptarlo como meta?
    Se espera que las respuestas a las preguntas anteriores —su análisis y reflexión en el contexto de este nuevo ciclo de la vida, donde los cambios políticos, económicos, sociales, culturales, tecnológicos, educacionales, familiares, recreativos, se viven a la orden del día, a una velocidad sorprendente y de los cuales no estamos exentos— nos motiven para reconceptualizar la visión que se tiene del Desarrollo Humano y/o para participar con un mayor nivel de compromiso en este proceso.

¿Qué es el Desarrollo Humano?
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD),1 reconoce a éste como un "proceso conducente al mantenimiento y ampliación de las opciones de las personas en todas las esferas; estas opciones se crean y recrean con la expansión de las capacidades humanas y su aprovechamiento".2 El citado programa destaca que en todos los niveles del desarrollo, existen capacidades y opciones esenciales que permiten que todas las personas participen en la sociedad, contribuyan a ella y se desarrollen plenamente. Tales capacidades y opciones esenciales son: mantenerse vivo gozando de salud y de una vida larga; obtener conocimientos, comunicarse, participar en la vida de la comunidad y contar con los recursos necesarios para llevar una vida digna. Al no contar con estas capacidades y opciones esenciales, muchas otras oportunidades se vuelven inaccesibles.
    Además de las anteriores, el PNUD enuncia otras capacidades y opciones que se consideran relevantes para el Desarrollo Humano, entre ellas cita: "la libertad política, económica, social y cultural; la disponibilidad de oportunidades con fines productivos o de creación; el respeto por sí mismo; el ejercicio pleno de los derechos humanos; y la conciencia de pertenecer a una comunidad".3
    Bajo esta concepción, no es suficiente que las personas cuenten con sus capacidades y opciones esenciales y busquen ampliarlas en todo momento, sino que es necesario procurarlas de manera productiva, equitativa, participativa y sostenible, aumentando su productividad; participando tanto en los procesos de generación de ingresos y de empleo remunerado como en las decisiones y procesos que les afectan; accediendo en forma equitativa a las diferentes oportunidades y beneficios que les ofrece el entorno y protegiendo las oportunidades de vida tanto de las actuales como de las futuras generaciones a través de la promoción y respeto hacia los ecosistemas.
    En esta perspectiva, el Desarrollo Humano se centra en la persona, tomando en cuenta todas sus dimensiones e incluye a todas las personas sin comprometerlo a las generaciones futuras. Dicha multidimensionalidad e inclusión se convierten en condiciones esenciales de autenticidad; lo opuesto, es decir, la unidimensionalidad y la exclusión, son señales de mutilación, de ilegitimidad y de pérdida del potencial histórico de la sociedad.
    Con base en lo expuesto, el Desarrollo Humano se plantea en esencia como un nuevo paradigma analítico y propositivo, a través del cual en la vida comunitaria, se revalora y genera la ampliación de las capacidades de las personas; así mismo, se plantea como una propuesta ética que señala y propone límites diferentes en el proceso histórico de construcción de una nueva sociedad.

¿Cómo se mide el Desarrollo Humano?
Contar con información confiable que permitiera conocer el nivel, el grado o la evolución del Desarrollo Humano alcanzado por una sociedad, una comunidad, un grupo o una sola persona, implicaba, a pesar de lo complejo y subjetivo del proceso, encontrar o contar con una metodología que no sólo utilizara el ingreso como indicador del bienestar tal y como se venía haciendo hasta 1990, sino que permitiera identificar indicadores que abarcaran la multidimensionalidad del proceso, para obtener datos que cumplieran las condiciones de ser observables, medibles y confiables. En este sentido el informe sobre el Desarrollo Humano en México presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) en el año 2000, cita que "por su amplitud es difícil contar con una medida que capture adecuada e integralmente la compleja realidad que busca aprehender, entre otras razones, porque muchas de sus dimensiones esenciales no son fácilmente cuantificables. A pesar de ello el PNUD, bajo el liderazgo de Mahbud ul Haq y Amartya Sen, se embarcó en la tarea de desarrollar un conjunto de indicadores suficientemente útiles y simples que despertaran el interés por el Desarrollo Humano".4 Para ello, propusieron el Índice de Desarrollo Humano (IDH), presentándolo como una medida innovadora y útil, que demostraba que bienestar e ingreso no podían ser dimensiones equiparables.
    El IDH se concibe como un indicador comparable internacionalmente, se conforma con tres elementos básicos: la longevidad, que se mide a través de la esperanza de vida al nacer (su valor máximo es 85 años y el mínimo 25); el logro educacional, medido por la alfabetización de adultos (en la que 0 por ciento es el valor mínimo y 100 por ciento el máximo) y además, desde 1991, por el promedio de años de escolaridad observable en la tasa bruta de matriculación combinada (en el que 0 por ciento es el valor mínimo y 100 por ciento es el valor máximo); y el nivel de vida, medida mediante el PIB anual per capita ajustado o paridad del poder adquisitivo en dólares, (en el cual el PIB real per cápita debería ser de 100 a 4000 dólares como mínimo y máximo respectivamente). La ponderación de estos tres elementos básicos permite establecer un valor en una escala lineal comprendida entre 0 y 1, en la que 0 es el mínimo y 1 es el máximo; esta escala indica la distancia socioeconómica que tiene que ser recorrida para alcanzar ciertas metas u objetivos deseables. En esta escala, los países que tienen un IDH inferior a 0.5, tienen un bajo nivel de Desarrollo Humano, aquellos cuyo IDH está comprendido entre 0.5 y 0.8, un nivel medio, y aquellos cuyo IDH es superior a 0.8, un nivel alto.
    En términos generales, el IDH es una medida que, perfeccionada año con año, indica que cuando el ser humano cuenta con estos tres elementos básicos, está en condiciones de tener acceso a, y de aprovechar otras opciones.

Cada país puede ser ubicado en algún punto de esa escala, de modo que la diferencia entre el valor máximo posible y el valor registrado indica el grado de insuficiencia en cada uno de estos indicadores y la distancia que le queda por recorrer. A su vez, estos tres indicadores son combinados en un índice global (el IDH) mediante un promedio simple de los mismos. De esta manera, cuánto más cercano esté un país de un IDH con valor igual a 1, tanto menor es la distancia que le queda por recorrer. El IDH vino a llenar un vacío al proporcionar una instantánea de la situación del Desarrollo Humano en los países del mundo en las tres dimensiones seleccionadas. Sin embargo... el índice no constituye una medición integral ni... un panorama completo del Desarrollo Humano. Por esta razón, la información proporcionada por él y otros índices semejantes propuestos por el IDH, suele complementarse mediante el análisis de otras muchas dimensiones relevantes del Desarrollo Humano. Con todo, es útil para abordar en forma simplificada una realidad compleja, al tiempo que es un valioso instrumento de comparación entre distintos países y dentro de un mismo país. Más aún, su estimación permite clasificar y jerarquizar a las naciones y regiones del mundo, al tiempo que la disponibilidad de series cronológicas brinda la oportunidad de hacer un seguimiento de los avances para contar con un panorama de las principales tendencias observadas en cada uno de los países y en el mundo en materia de privación y desarrollo humanos. Asimismo, el IDH también puede ser estimado para diferentes grupos o unidades político-administrativas al interior de un país, siempre y cuando se cuente con los datos necesarios.5

¿Cuál es el panorama actual del Desarrollo Humano en México?
Según el informe del PNUD sobre Desarrollo Humano 2000, México se ubica con el IDH de 0.784 en la categoría de Desarrollo Humano medio, ocupando el quincuagésimo quinto lugar en la clasificación mundial, de un total de 174 naciones y el noveno entre los países de Desarrollo Humano medio, lo que indica que el camino para alcanzar un Desarrollo Humano alto, es bastante largo.
    Los cálculos realizados por el Consejo Nacional de Población (CONAPO), utilizando la misma metodología y el análisis de los resultados del informe del PNUD a lo largo de los 10 últimos años, indican que México, a pesar de los avances logrados, todavía tiene insuficiencias importantes en materia de Desarrollo Humano, lo cual confirma la existencia de marcados contrastes entre las entidades federativas, dejando ver la envergadura del esfuerzo que se tendrá que hacer en los años venideros para lograr niveles superiores de Desarrollo Humano y para ubicarse como país desarrollado.
    En los promedios nacionales se pueden identificar marcados contrastes entre regiones y estados que podrán ser la base de la formulación e instrumentación de las políticas y de la asignación de recursos presupuestales en materia de Desarrollo Humano. En este sentido se encontró que:

El Distrito Federal (0.878), Nuevo León (0.841), Baja California Sur (0.833), Baja California (0.829) y Sonora (0.823) ocuparon en 1997 las primeras cinco posiciones de acuerdo con el valor registrado por el IDH. A su vez, Puebla (0,741), Michoacán (0.740), Guerrero (0.721), Oaxaca (0.698) y Chiapas (0.698) se ubicaron en los últimos cinco lugares de la clasificación nacional. El resto de los estados, se ubica en los lugares intermedios.6

    Es importante señalar que las comparacio nes entre los índices obtenidos por las entidades federativas, ubican a los 32 estados entre las posiciones que van del lugar 23 al 103 de acuerdo a la clasificación mundial, lo que indica la existencia de mundos diferentes en México y revela la gran desigualdad que puede tener el Desarrollo Humano dentro de nuestro país.
    Este espacio resultaría demasiado breve para describir los resultados y las interpretaciones que se hacen de México con base en el informe del PNUD, lo que sí se puede es establecer la necesidad de difundir toda la información que va surgiendo sobre este tema, para que autoridades, trabajadores y personas en general, hagan lo que les corresponde en pro del Desarrollo Humano.

¿En cuáles aspectos del Desarrollo Humano pretende participar el nuevo gobierno?
Después de una revisión del discurso de toma de protesta del actual presidente,7 se resumen a continuación las frases que desde nuestro particular punto de vista, permean con mas precisión los compromisos gubernamentales; obligaciones que, suponemos, se asumen para lograr mayores índices de Desarrollo Humano, mismas que nos permiten observar hacia dónde se orienta la política foxista, con ello pretendemos anticipar si con dichas políticas se avanzará o no en esta materia.
    En el discurso presidencial, se habla de:

Iniciar una nueva era de democratización, con reformas orientadas a la satisfacción de las expectativas sociales del cambio que garanticen la modernización política del país, por la vía de asegurar el Estado de derecho, la equidad en la distribución de la riqueza, la racionalidad de la estructura administrativa del gobierno, la institucionalización plena del ejercicio del poder público, la amplia participación social en sus decisiones y la preparación para enfrentar los retos de la globalización y de la revolución tecnológica.

    Se promoverán siete reformas medulares que surgen de la demanda de los mexicanos:
   "• Consolidación del avance democrático.
    • Avance en el combate a la pobreza y en la igualdad social.
    • Una reforma educativa que asegure la formación del mejor capital humano, la cobertura y la equidad.
    • Garantizar el crecimiento con estabilidad en la economía y evitar la emigración.
    • Descentralizar facultades y recursos de la Federación para darles mayor vitalidad a los estados, a los municipios y a las comunidades.
    • Aseguramiento de la transparencia y el rendimiento de cuentas en las tareas del gobierno, que anule la corrupción y el engaño.
    • Abatir la inseguridad y cancelar la impunidad, que garantice una vida tranquila".
    Además de explicar la diversidad, fundamenta el futuro de "todas y todos".
Se compromete tanto a respetar la libertad de expresión y de disenso como garantía irrenunciable del desarrollo democrático, reafirmando su creencia de que los medios de comunicación nacen de la libertad dentro de la cual se puede cumplir con la responsabilidad de informar a la sociedad. Así como a escuchar y a atender el escrutinio cotidiano de la opinión mexicana; a eliminar toda forma de discriminación y exclusión de los grupos minoritarios; alude al descrédito de México en materia de derechos humanos, prometiendo proteger y respetar al ser humano y consolidar una cultura de repudio a cualquier violación que sancione a los culpables.
    Los rezagos sociales detectados en materia de economía los observa a través del desaprovechamiento del potencial humano y natural, la falta de oportunidades a futuro para niños, jóvenes y mujeres, la desintegración familiar, la marginación y discriminación, el desempleo y subempleo, la desatención y falta de apoyos para las personas de la tercera edad y la degradación ecológica, lo cual le genera una enorme responsabilidad en materia de justicia social como parte de una economía sana y eficiente.
    Al hacer referencia a: "ni el Estado todo, ni el individuo solo", reconoce que en todas las acciones de desarrollo se requiere la participación del Estado y de las personas; subraya que, actualmente, ya no es posible "sobrevivir entre islas de riqueza y prosperidad rodeadas por mares de miseria" y se compromete a promover el Desarrollo Humano y social mediante la recuperación de la dimensión moral y humanista de la economía:

"La calidad de vida de una sociedad no se mide únicamente por su capacidad para generar riqueza sino, sobre todo, por la equidad para distribuirla".

De ser así, las primeras acciones económicas deberán ser congruentes con su discurso y reflejarse en las deterioradas economías familiares.
    Con relación a la deuda que dice tener con la comunidades indígenas, se compromete a aplicar programas administrados por las propias comunidades para su mejoramiento.
    En el ámbito rural ofrece apoyos productivos que permitan a los campesinos generar riqueza.
    En el ámbito educativo pone a la educación como la columna vertebral del desarrollo y ofrece elevar el presupuesto, ya que la considera como una inversión a futuro.
    En su discurso consideramos trascendente el refrendo al respeto del Artículo 3° constitucional, al referirse a:

"...la laicidad, el carácter público y la gratuidad que establecen nuestras leyes en la educación que imparte el Estado".

    Ofrece no privatizar y mantener el lugar privilegiado que actualmente ocupa la universidad pública en la formación de profesionales, al decir:

"Lo que somos hoy en el terreno de las profesiones, las empresas y el conocimiento científico y cultural es en gran parte fruto de su obra".

    Ofrece respeto a las comunidades universitarias, para que sean ellas quienes realicen las reformas que permitan preservar la excelencia, adecuarse a las exigencias de los avances científicos y tecnológicos y proveer perfiles profesionales superiores derivados de los nuevos conocimientos.
    Partiendo de lo anterior: "se compromete a extender la educación a todos los mexicanos, promover la equidad, la formación de los valores, el Desarrollo Humano de todos los alumnos y la capacitación eficiente para la vida y el trabajo".
    Lo antes expuesto deja claro que el gobierno federal se propone elevar el nivel de Desarrollo Humano pero esto es el discurso, ahora surge la interrogante, ¿cuáles serán los hechos?
    En una página de Público, un periódico de Jalisco, editado el 5 de marzo del año en curso, el gobierno federal abre una consulta para que los lectores participen con propuestas para el Plan Nacional de Desarrollo (PND) el cual: "fija los grandes objetivos nacionales y las prioridades que permiten enfrentar los problemas actuales de la Nación. Tiene como propósito la transformación de la realidad del país regulando y promoviendo la actividad económica, social, política y cultural".8
    El Plan Nacional de Desarrollo comprende tres grande temas: Orden y respeto, Desarrollo Humano y Crecimiento con calidad.
En los siguientes 49 de los 110 aspectos aborda el tema de Desarrollo Humano:
    • Equidad entre mujeres y hombres.
    • Oportunidades para las mujeres.
    • Seguridad social.
    • Calidad de la tensión médica.
    • Costos y cobertura de la atención a la salud.
    • Pensiones y jubilaciones.
    • Planificación familiar.
    • Prevención de enfermedades.
    • Programas de vacunación.
    • Riesgos de trabajo.
    • Salud mental/adicciones/depresión.
    • Salud pública.
    • Violencia familiar/accidentes.
    • Abasto de productos básicos.
    • Acciones para la disminución de la pobreza.
    • Actividad física y deporte.
    • Seguridad e higiene en el trabajo.
    • Agua potable, drenaje, electricidad, pavimentación.
    • Alimentación.
    • Asistencia social.
    • Cultura popular.
    • Desarrollo familiar.
    • Desarrollo regional.
    • Desarrollo urbano.
    • Espacios y actividades culturales.
    • Fomento de valores ciudadanos.
    • Investigación científica y desarrollo tecnológico.
    • Juventud.
    • Niñez.
    • Participación de las organizaciones sociales.
    • Personas con capacidades diferentes.
    • Personas de la tercera edad.
    • Pueblos indígenas.
    • Servicios públicos.
    • Vivienda.
    • Becas.
    • Capacitación de profesores.
    • Construcción y mantenimiento de escuelas. Educación Básica.
    • Educación para adultos.
    • Educación técnica y media superior.
    • Universidades.
    • Tenencia de la tierra.
    • Desarrollo agrario.
    • Capacitación para el trabajo.
    • Derechos laborales.
    • Empleo.
    • Legislación laboral.
    • Relación obrero-patronal.
    En un intento de identificar qué hace el sector educativo en pro del Desarrollo Humano, se realizó un ejercicio para ubicar todos los aspectos que comprende este tema en los tres indicadores para las opciones y capacidades esenciales del Desarrollo Humano que maneja el PNUD: Longevidad, Educación y Vida digna. (Cabe aclarar que la ubicación se hizo en forma arbitraria debido a la dificultad que implicaba conocer el trasfondo de lo aspectos contenidos en el listado). En el mencionado ejercicio, de los 49 aspectos de la lista, 15 se ubicaron en el indicador de longevidad, 18 en el de educación y 28 en el de vida digna, de esto se deduce que la mayor parte de las acciones se orientan hacia la vida digna y le siguen en menor cantidad acciones que se orientan hacia la educación y la longevidad.

¿Cómo participa el sector educativo en el Desarrollo Humano?
Si 18 de las acciones que se incluirán en el PND, corresponden directamente al sector educativo, veamos ahora cómo son abordadas por el citado sector. Para ello y a fin de responder a la pregunta que antecede, nos remitimos al programa sectorial de educación9 que contiene la propuesta educativa del actual gobierno.
    En la introducción identificamos una serie de prioridades del proyecto de educación, mismas que se desarrollan con más amplitud en los 13 apartados y en la recomendación final del programa.
    Tales prioridades se centran en:
    • El mejoramiento y atención a la calidad.
    • La creación de un Sistema Nacional de Becas y Créditos Educativos.
    • La creación de un Consejo Nacional de Educación Permanente.
    • Acceso de los niños de clases marginadas a la educación preescolar.
    • Acceso de los grupos indígenas a la educación básica.
    • Reforma curricular, pedagógica y organizacional de los estudios de secundaria.
    • Programa de escuelas de calidad.
    • Aumento de la preparación de maestros y directivos.
    • Creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.
    • Redefinición de la misión y objetivos de la enseñanza media superior.
    • Creación de un Programa Nacional de Desarrollo de Docentes de Educación Media Superior.
    • Atención al mejoramiento de la infraestructura y el equipamiento de las instituciones de la educación
media superior.
    • Creación de una nueva Subsecretaría para la Educación Media Superior.
    • Ampliación de la oferta y pertinencia de los programas académicos de educación superior.
    • Mejoramiento y ampliación de la infraestructura y equipamiento de educación superior.
    • Ampliación de los actuales sistemas de acreditación.
    • Promoción de la creación de nuevos modelos para validar la calidad de la labor de las instituciones y programas de educación superior.
    • Solucionar definitivamente el problema financiero de algunas universidades autónomas.
    • Programas de capacitación y desarrollo de los maestros de todos los niveles educativos.
    • Profesionalización de quienes están al frente de la gestión y supervisión del sistema educativo.
    • Implantación de un sistema de incentivos y reconocimientos, motivante e inspirador.
    • Apoyar la educación con la tecnología de informática y telecomunicaciones disponible.
    • Formar un Consejo Nacional de Autoridades Educativas. Elevar paulatinamente el gasto en educación para que pase del 6.1% del PIB al 8.5%.
    • Hacer los gastos en educación con la participación federal, estatal y de la iniciativa privada.
En el listado anterior se observa la tendencia —cuando menos en el discurso— hacia el mejoramiento de la calidad y el favorecimiento de la equidad. Se observa así mismo, la introducción de estrategias innovadoras, nuevos programas y recursos que pretenden incidir en el desarrollo educativo, mismas que a su vez podrían repercutir en el Desarrollo Humano, siempre y cuando se lleven a cabo tal y como se plantean.
    Es de esperar que, para el logro de estas acciones, por un lado, se deberán reforzar todos aquellos esfuerzos que actualmente se realizan y que han propiciado cambios en beneficio de la educación, y por el otro, eliminar las prácticas corruptas entre las que se pueden citar: la deficiente aplicación, distribución y aprovechamiento de los diversos tipos de recursos; el predominio de los intereses políticos y personales sobre los intereses educativos; la lucha por el poder sobre la lucha por el deber; la improvisación de personal en cargos importantes otorgados bajo criterios de recomendaciones, nepotismo o compadrazgo, personal que finalmente es incapaz pero leal; la simulación en el cumplimiento de retos y metas educativas; la violación constante a la normatividad educativa; la exigencia compulsiva para priorizar asuntos o tareas administrativas sobre asuntos o tareas de carácter académico, docente y de investigación; la ausencia de estrategias definidas que redunden en una capacitación que vaya desde la cúpula hasta la base y sea acorde a las situaciones reales del proceso educativo; y un sinnúmero de factores administrativos o académicos que son reconocidos y experimentados por la mayoría de quienes integramos la comunidad educativa, factores que interfieren gravemente en el cumplimiento de los propósitos y objetivos de la educación.
    Evidentemente, el actual sistema educativo se ha convertido en una "escuela" que ha propiciado un alud de irregularidades como las mencionadas en el párrafo que antecede, dejando en el olvido la trascendente práctica de "enseñar con el ejemplo", práctica que no solamente se aprende en la escuela; que no es posible trasmitirla por el sólo hecho de estar escrita en algún programa educativo; práctica que afecta indirectamente, no sólo las capacidades y opciones esenciales del proceso del Desarrollo Humano sino que incide directamente en las otras capacidades y acciones que el PNUD considera relevantes (la libertad política, económica, social y cultural; la disponibilidad de oportunidades con fines productivos o de creación; el respeto por sí mismo; el ejercicio pleno de los derechos humanos; y la conciencia de pertenecer a una comunidad) y en las que no sólo la escuela sino el sistema educativo en general, juega un papel importante.
    Aunado a lo anterior, también es importante resaltar que, ante la diversidad de cambios que se están gestando a nivel mundial (tecnológicos, económicos, políticos, sociales, culturales, etc.), cambios que están influyendo en nuestra forma de ser y hacer; los actores del sistema educativo deben ser sensibles a dichos cambios, conocerlos, observarlos, estudiarlos, analizarlos, para ver la pertinencia de crear, construir, incluso adoptar, nuevas opciones de otras disciplinas o experiencias que impacten en el desarrollo educativo y, consecuentemente, en el Desarrollo Humano.
    Ante esta panorámica, ¿cómo hablar de Desarrollo Humano?, ¿cómo hablar de mejorar la calidad de vida?, ¿cómo hablar de que la educación debe convertirse en el eje fundamental del desarrollo de nuestro país?, ¿cómo hablar de ese "proceso conducente al mantenimiento y ampliación de las opciones de las personas en todas las esferas, que se crean y recrean con la expansión de las capacidades humanas y su aprovechamiento"?, si la educación, contemplada como la columna vertebral del país no resuelve sus problemas internos y por lo tanto no responde a las necesidades esenciales del ser humano.
    Un vistazo a las estadísticas en educación nos demuestran los graves problemas de analfabetismo, deserción, rendimiento escolar, ausentismo, etc., que se derivan en forma implícita de la distribución inequitativa de la riqueza, la pérdida o distorsión de los valores humanos, el hambre, la falta de vivienda digna y los bajos promedios de escolaridad, etc., todos ellos inherentes a los problemas que interfieren en el proceso del Desarrollo Humano.
Los propósitos por una educación de vanguardia, del actual gobierno, que pretenden renovar profundamente los métodos e introducir nuevas tecnologías, pero que también ofrecen mejores niveles de vida, no son suficientes para alcanzar un nivel de desarrollo semejante al de los países más desarrollados, por esto se hace necesario comprometernos más para que el desarrollo alcance realmente a todos los mexicanos. De aquí que el papel de la educación sea tan relevante, ya que a través de ella se puede incidir en las conciencias para participar en el Desarrollo Humano del alumno, desarrollo entendido como un continuum de crecimiento de sus capacidades como ser humano y una libertad responsable, alumno que a futuro, se convertirá quizás en un docente o en un funcionario público de cualquier ámbito o en un padre o madre de familia o en un trabajador de cualquier sector económico: todos ellos, seres humanos que sólo si han alcanzado niveles altos de desarrollo en todas sus dimensiones, podrán transmitirlos en su hacer cotidiano y de acuerdo a los requerimientos que exige la sociedad, convirtiéndose en partícipes de un proceso educativo basado en los valores, en el compromiso con su país y en la autogestión de actitudes congruentes con los retos del momento presente.

¿Cuál es el compromiso que se adquiere al adoptar el Desarrollo Humano como meta?
El compromiso que se adquiere al adoptar el Desarrollo Humano como meta se relaciona con:
    • Ser sensibles a la presencia de otras personas con necesidades y posibilidades específicas a las cuales habrá que respetar y apoyar en esa particularidad de ser.
    • Ser concientes del entorno ecológico en que se vive y participar junto con todos en su preservación.
    • Ser congruentes con la sociedad en que se vive, respetando las diferencias y las coincidencias.
    • Trabajar y ser productivos.
    • Cumplir responsablemente con el papel que le toca vivir a cada uno.
    • Ser sensibles a los problemas y cambios sociales participando con responsabilidad desde nuestro ámbito para resolver los primeros y aceptar los segundos.
    • Participar en los procesos educativos y de transmisión de nuestra cultura, de nuestros valores, y de nuestra identidad desde el rol que cada quien tiene.
    • Ser autogestivos.
    • Cuidar nuestra salud.
    • Conocer, ejercer y exigir el cumplimiento y respeto de nuestros derechos humanos.
    • Educar con el ejemplo.
    Finalmente, es necesario aclarar de nuevo que el tema del Desarrollo Humano es tan amplio que sería imposible agotar su discusión en este espacio, por lo que se espera, después de lo expuesto, provocar la reflexión en torno a nuestro nivel de participación y compromiso en el proceso de Desarrollo Humano, no sólo como personas sino como trabajadores de la educación, e integrantes de una sociedad y de un país.

Notas
1. El PNUD es una agencia de la ONU que publica desde 1990 y de forma anual el informe sobre Desarrollo Humano en el que se expresa la preocupación por explorar, con seriedad y profesionalismo, una amplia variedad de temas que influyen en el bienestar y la calidad de vida de la población. Además, ha introducido nuevos conceptos, promovido debates y formulado propuestas que apuntan hacia un nuevo paradigma de desarrollo, al tiempo que ha propiciado un mayor interés por la evaluación de los esfuerzos realizados en materia de Desarrollo Humano. El informe ofrece la posibilidad de contar con un conjunto de índices que no son ciegos, como otros indicadores convencionales, a los conceptos sociales del desarrollo colocando el bienestar y las capacidades de los seres humanos en el centro de los esfuerzos del desarrollo.
2. "Situación demográfica de México, 2000". CONAPO: www.conapo.gob.mx/index/htm
3. Ibid.
4. Ibid.
5. Ibid.
6. Ibid.
7. Discurso de Vicente Fox en la toma de protesta como presidente. 1 de diciembre de 2000. www.Gobierno.gob
8. Periódico Público, N° 1264. Desplegado: "Hoy el que manda eres tú", lunes 5 de marzo de 2001, p. 10. Guadalajara, Jalisco.
9. "Bases para el Programa Sectorial de Educación 2001-2006. Coordinación del Área de Educación del Equipo de transición". Noviembre de 2000.