Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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nosotros los profes

Guadalajara, México - Junio de 2001

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Antonio Castellón y Zúñiga, agitador de multitudes

Sonia Ibarra Ibarra*

* Investigadora del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM) y de El Colegio de Jalisco.

Antonio Castellón y Zúñiga

Antonio Castellón y Zúñiga

De efímera existencia, Antonio Castellón y Zúñiga representa a la generación que durante las primeras décadas del siglo XX, influida por la Revolución de Octubre y buscando opciones radicales en educación, tomó parte en la enorme cruzada. Particularmente, este maestro jalisciense echó mano de su preparación docente, de su oratoria y de la vena poética heredada por sus ancestros.

Nació en Atoyac, Jalisco, el 2 de septiembre de 1899, de la familia integrada por Luciano Castellón y Agripina Zúñiga. Cursó la educación primaria en su pueblo y se dedicó a la carpintería para apoyar económicamente a su familia. En 1914 se publicó un decreto del gobierno del estado que concedía becas a jóvenes con inquietudes por estudiar la carrera de maestro y fue así como Antonio vino a Guadalajara. En 1921 colaboró en una campaña política para diputado en favor de Julián Villaseñor y enseguida viajó a la ciudad de México para ingresar a la Escuela Nacional de Maestros, donde fue compañero de Ramón G. Bonfil entre otros.

Contamos con pocos testimonios acerca de la vida de este destacado maestro, entre ellos, los cariñosos recuerdos de su coterránea, la profesora María Hildelisa Anguiano Rodríguez, quien nos cuenta que "escribió prosas admirables hechas para una minoría selecta, que hoy ruedan perdidas en revistas de provincia. Junto a esta personalidad exquisita de escritor y bohemio, tuvo otra que juzgada superficialmente le era opuesta y casi contradictoria: fue un agitador de multitudes".(1)

Aún sin titularse, viajó a Mérida, Yucatán, para conocer la obra de Felipe Carrillo Puerto en torno a la escuela racionalista. De su labor política, la maestra Hildelisa agrega que:

Su voz melodiosa y flexible para entonar canciones y decir versos, se volvió ruda y vigorosa en el mitin de la plaza pública, su quietud perezosa de buscador de buenos libros se trocaba en dinamismo incontenible en el sindicato o en el club político. Camarada, amigo, fue a su vez maestro de esa generación brillante que la Escuela Nacional de Maestros lanzó a la vida en 1923, como estudiante supo granjearse el afecto del maestro Daniel Delgadillo y gracias a él, obtuvo nombramiento en la SEP que le permitió durante dos años, recorrer el sur del país sembrando sus inquietudes.(2)

Dicho nombramiento fue el de maestro misionero, desempeñándose en Chiapas y Oaxaca. Más tarde volvió a la ciudad de México, donde se desarrolló principalmente en el ámbito político.

En 1923, de nueva cuenta en Jalisco, Castellón y Zúñiga se desempeñó como director de la Escuela Normal para Varones, el último que tendría esa institución, pues en 1925, durante el período gubernativo de J. Gpe. Zuno, dicho plantel se fusionó con la Normal para Señoritas, dando origen a la Escuela Normal de Jalisco y quedando como directora Irene Robledo.

En 1924, fungió como Secretario de Instrucción del Comité Directivo de la Confederación de Agrupaciones Obreras Libertarias de Jalisco. De él cuenta J. Ángel Moreno Ochoa que...

...llamaba la atención por su melena hirsuta; era un gran declamador, siendo sus poesías predilectas ante los grupos obreros "Malenik", de Antonio Médiz Bolio; "El Andamio", de Joaquín Dicenta; pero la más solicitada: "Las Cumbres", del poeta sudamericano José Santos Chocano. Aquellas poesías llenas de patriotismo y convencimiento social electrizaban a las masas de nuestro pueblo. Castellón y Zúñiga era oriundo del pueblo de Atoyac, Jalisco, descendiente de aquel poeta de la época romántica, Arcadio Zúñiga y Tejeda, autor de hermosas poesías y canciones que entonaban nuestros antepasados.(3)

Refiere la maestra Anguiano que Antonio pertenecía al grupo de Esteban Loera y Jesús Lara, preocupados por formar a los trabajadores e integrarlos en los sindicatos que empezaban.

Yo llevaba todavía en mi mente a Antonio Castellón y Zúñiga, cuando lo oía tomar la palabra a la salida de misa de Catedral, ahí improvisaban un foro con mesas, saliendo de la Presidencia municipal, y ahí oía yo a Antonio, Antonio tenía flema, hablaba pero bueno, en qué forma; luego otro y otro, que yo nunca supe quiénes eran, del grupo que se aventaba a empezar la sindicalización del estado.(4)

Además, comenta Hildelisa que nuestro maestro no compartía los ideales de sus paisanos, sino que iba más allá...

Él no, pues era de los grandes, era el director de la Normal para Varones que había en ese tiempo; nos platicaba, pero con el alma, no crea que con las palabras, la necesidad que había de que el hombre se uniera, de que todos se unieran para formar un Jalisco mejor y una patria mejor; soñaba él en que la mujer llegara a tener sufragio, no nomás él sino que soñaban todos los que empezaban el movimiento del pueblo, de todos con el objeto de mejorar y cambiar la situación política y económica de México.(5)

Tras dejar el cargo de director de la Escuela Normal para Varones, Antonio fue nombrado jefe de la Dirección Primaria, durante la gestión como director de Educación del Estado, de Adolfo Contreras, y posteriormente fue nombrado inspector por la zona de Talpa, donde al parecer tuvo problemas por la labor política desarrollada en esa zona.

...y se fue a ver las escuelas, pero al mismo tiempo que veía los grupos cómo estaban, en la tarde, en la noche, él platicaba con los del pueblo y empezó a mover en aquellos pueblos, Mascota, Talpa, Cuautla, la cuestión sindical; como no les convenía a los del pueblo que se hicieran esos grupos, si Guadalajara no los aceptaba bien, mucho menos los pueblos, entonces lo acusaron de que estaba levantando al proletariado, de que al pueblo pobre lo estaba azuzando para formar sindicatos y parece que estaba en Mascota cuando lo cesaron. De ahí se vino ya sin nombramiento y de ahí en adelante, pues se dedicó a la cuestión sindical aquí en Guadalajara.(6)

Tal vez por su ideología, fue cesado en el gobierno de Ignacio De la Mora, dedicándose entonces totalmente a la política. Cuenta la maestra Anguiano que "fue el amigo, compañero y consejero de la maestra María Díaz, fundadora del grupo femenil del Estado de Jalisco".

Militó en diversas organizaciones magisteriales de línea radical. También lo encontramos en la fundación de la Confederación Mexicana de Maestros, en el Congreso realizado del 22 al 25 de marzo de 1932, por convocatoria de la Unión de Directores e Inspectores de Educación Federal en los Estados a cargo de Rafael Ramírez. El Teatro Degollado fue el espacio que albergó a la Convención y el Comité Confederal resultante quedó así:

Ramón G. Bonfil, (Director de Educación Federal en el Estado) Secretario General; Lamberto Moreno, Secretario del Interior; César Martino, Secretario del Exterior; Celerino Cano, Secretario Tesorero; Luis Tijerina Almaguer, Secretario de Propaganda; Roberto Suárez, Secretario de Estadística; Antonio Castellón y Zúñiga, Primer Comisario; Fernando Castillo, Segundo Comisario y Juventino Naranjo, Tercer Comisario.

Al año siguiente, en abril, de acuerdo con la base 3a. de la Confederación Mexicana de Maestros, se constituyó en Jalisco la Federación Estatal de Agrupaciones Magisteriales, cuyo comité quedó integrado por Antonio Castellón y Zúñiga, Salvador Gálvez, Ignacio Ramírez, Eleno García, Guadalupe Becerra, Sofía Nuño y Diego Huízar, sin embargo, la labor de Castellón y Zúñiga en tal cargo fue muy breve, pues murió el 12 de marzo de 1934, concluyendo así, una vida llena de participación política.

Un espléndido edificio de educación primaria, construido en Atoyac gracias a los esfuerzos y gestiones de la maestra Hildelisa Anguiano, lleva ahora el nombre de este destacado maestro jalisciense, recordando la importante labor de los terruños en la educación pública y la breve pero fructífera existencia de uno de sus más brillantes hijos.

 

Notas

1. Ma. Hildelisa Anguiano. Apuntes y recopilación de la profesora M. Hildelisa Anguiano Rodríguez. s. p. i.

2. Idem.

3. J. Ángel Moreno Ochoa. Semblanzas Revolucionarias (1920-1930). Galería de Escritores jaliscienses. Guadalajara, 1959. p. 137.

4. Agustín Vaca. Op.cit. p. 63.

5. Ibid. p. 64.

6. Agustín Vaca. Querer es poder. Hildelisa Anguiano platica con Agustín Vaca. El Colegio de Jalisco. México, octubre de 2000. p. 229.

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