Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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Guadalajara, México - Junio de 2001

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Estrategias para la igualdad de oportunidades de alumnas y alumnos

en la escuela básica y media superior

Rosa Ma. González, Ma. del Pilar Miguez, Acacia Toriz, Lucila Parga y Margarita Luna*

* Cuerpo Académico Estudios de Género en Educación. Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad Ajusco.

Introducción

La Constitución Mexicana se pronuncia por la igualdad jurídica para toda la población y en contra de cualquier forma de discriminación, bien sea por cuestiones de origen social, raza, etnia, sexo o credo. Esto significa que ante la ley, toda persona tiene los mismos derechos. Sin embargo, no hace falta esforzarse mucho para descubrir situaciones de discriminación cotidiana en la sociedad.

En este trabajo abordamos el tema del sexismo, que es una forma específica de discriminación hacia las mujeres, por el simple hecho de serlo. Mas concretamente trabajamos el sexismo en la escuela, detallando una serie de estrategias para ayudar a erradicarlo en el ámbito escolar. El artículo es un primer bosquejo general de un proyecto de mayor alcance. Estamos trabajando en una colección de cuadernos para la igualdad de oportunidades dirigido al magisterio nacional que se llamará "Ellas también quisieron saber..." en el que abordaremos los temas de la enseñanza y aprendizaje de la historia, el arte, la ciencia y la tecnología, las matemáticas y los deportes.

Las mujeres –como grupo social– ocupamos una menor posición jerárquica en los espacios públicos. Al comparar a los hombres con las mujeres en cuanto a cargos de mayor prestigio, salario, nivel escolar, etc., constatamos que ellas ocupan una mínima proporción de cargos directivos, ganan menos y tienen menor nivel escolar que ellos (Mujeres Latinoamericanas en cifras, 1995).(1) Si bien la situación ha mejorado para ellas en las últimas décadas, en muchos aspectos continúan en desventaja; en el siguiente cuadro presentamos algunos datos de México, en donde se aprecia la inequidad en diferentes ámbitos.

Son muchos los factores que han influido para el menor posicionamiento de las mujeres como grupo social, aunque uno de los más relevantes es considerar que hombres y mujeres son diferentes. Al momento de nacer niños y niñas se aprecia que tienen un cuerpo diferente. El problema es que a diferencias de orden biológico se le han atribuido automáticamente diferencias psicológicas y culturales a uno y otro sexo. A esta atribución se le conoce como estereotipos de género. Los roles estereotipados de género son la incuestionable asunción de que un individuo o grupo tienen habilidades, intereses y comportamientos que son naturales de un sexo, pero no del otro.

Tabla 1. Situación social y educativa de las mexicanas

- En 1995 el analfabetismo representó 10.6% de la población de 15 años en adelante. De esta cifra, casi 62% eran mujeres.

- Para la población de 15 años o más, el 20.5% de mujeres y 23.8% de hombres cursan la secundaria.

- En el nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, el 85.8% son hombres y sólo el 14.2% son mujeres.

- Son funcionarios(as) o directivos(as) el 78.3% de hombres y sólo el 21.7% de mujeres lo son.

- El 21.5% de las niñas y el 19.4% de los niños menores de 5 años de edad se encontraban por debajo de los estándares nacionales de nutrición.

- El 92% de las mujeres mayores de 8 años realizan trabajo doméstico (lavar, planchar, cocinar, etc.), y sólo el 8% de los hombres contribuye con ésta labor.

- Las mujeres ganan menos que los hombres realizando igual trabajo (profesionales $3,481.90 hombres y $2,364.60 mujeres, funcionarios $5,414.60 hombres y $3,902.40 mujeres).

- Un total de 2,418 hombres ocupan cargos de gobierno, en tanto que sólo 79 mujeres desempeñan éstos.

Fuente: Mujeres Mexicanas. Avances y Perspectivas. UNIFEM, CONMUJER, 2000.

 

Generalmente se piensa que las mujeres nacen dulces, amables, delicadas y que los hombres tienen iniciativa, son valientes y agresivos; basta una rápida mirada para constatar que no todos/as son así. Podemos fácilmente encontrar chicos sensibles y chicas valientes, o mujeres violentas y hombres amables.

Sin dejar de considerar algunas diferencias en la anatomía y funcionamiento del organismo de hombres y mujeres, múltiples estudios sugieren que por la forma en que son educados desde la infancia unos y otras dependerán buena parte de su comportamiento y logros de su vida futura. La idea es que niños y niñas no nacen diferentes (psicológica y culturalmente hablando), sino que los hacemos diferentes.

En el momento de nacimiento viene al mundo un humano –que identificamos perteneciendo a un sexo u otro– con una serie de potencialidades en cuanto a destrezas, habilidades y sentimientos. En el momento que a una niña se le empieza a cuidar en exceso el movimiento, coartándole el desarrollo de habilidades motrices y visoespaciales, es muy probable que en el futuro tenga limitaciones para manejar autos y hacer deportes. Por su parte, cuando a un chico se le dice que los niños no lloran y deben de ser valientes, es posible que cuando sea adulto tenga dificultad para manejar sus afectos que pueden derivar en violencia.

Los estereotipos de género coartan en niñas y niños potencialidades de desarrollo, con importantes consecuencias en su vida futura. En los primeros años de vida tanto la familia como la televisión prescriben comportamientos estereotipados; posteriormente la escuela y los amigos/as reforzarán estos estereotipos.

Infinidad de investigaciones han demostrado que en la escuela se trata de forma diferente a niños y niñas. Los libros de texto de historia y ciencias presentan muy pocas mujeres en posiciones importantes. El profesorado se dirige con mayor frecuencia a los chicos que a las chicas, a ellos les hacen preguntas más complejas y son más tolerantes con la indisciplina. Cuando una niña interviene en clase frecuentemente sus compañeros la interrumpen. Muchos profesores creen que a ellas les interesa menos las matemáticas y la ciencia y esperan que sean más disciplinadas que sus compañeros (González, et al, 1999). Este tratamiento favorecerá que en el futuro muchas chicas opten por estudiar oficios y profesiones que consideran propias para su sexo como secretaria, enfermera, maestra o trabajadora social, empleos con un reconocimiento y remuneración menor de los que optaran muchos chicos como electricista, técnico en computación, veterinario o ingeniero.

Afortunadamente las cosas ya están cambiando. Una mujer cerrajera comentaba que estaba muy contenta con su trabajo. Antes se dedicaba a lavar ropa y por más de dos horas de trabajo muy pesado recibía $40.00. Ahora, por abrir una cerradura que le llevaba 10 minutos, ganaba la misma cantidad, Ella se quejaba de que muchos clientes ponían en duda su capacidad para realizar el trabajo.

No pretendemos negar las diferencias, al contrario. Consideramos que cada sujeto es único, singularidad producto de la historia de cada persona. La idea es dejar de centrarse únicamente en las diferencias sexuales, imaginando que existen solo dos tipos de personas (hombres o mujeres) con características exclusivas y excluyentes.

También pretendemos reivindicar lo considerado femenino tanto para hombres como para mujeres, Mucho se dice de que los valores como la honradez y el cuidado de los otros se están perdiendo, comportamientos que se piensan propios de las mujeres. En este trabajo abogamos por que la recuperación de los valores sea para ambos sexos. La propuesta por la igualdad de oportunidades es que la persona –al margen de su sexo– desarrolle al máximo sus potencialidades racionales, motrices y efectivas de acuerdo con su singular forma de ser.
    Retornando al ejemplo de la cerrajera, es injusto que a los trabajos que históricamente han desempeñado las mujeres (lavar, cocinar, cuidar niños y enfermos) se les de una remuneración menor. No solo pretendemos que haya más mujeres en ámbitos considerados masculinos, nos interesa también revalorar con una justa retribución los trabajos tipificados como femeninos, promoviendo que cada vez más hombres se incorporen a este tipo de oficios y profesiones subvalorados.

Hay formas de discriminación muy brutal como la racial. Despreciar a una persona por su apariencia física es una situación que –afortunadamente– genera rechazo en la mayoría de la población pensante. Hay otras formas de discriminación que pueden ser más sutiles, como el sexismo. Está tan arraigado en la mente de las personas la idea de que hombres y mujeres son diferentes que muchas de las formas de discriminación en ocasiones son inconscientes, como la sobreprotección a las niñas o el reprender a un chico que le gusta jugar a la comidita.

 

¿Por qué la igualdad de oportunidades?

La situación de desventaja que enfrentan niñas y mujeres en el mundo sugiere que lo que marcan las constituciones de los países democráticos en relación con la igualdad y en contra de la discriminación realmente no se cumple. Teniendo en cuenta su menor posicionamiento como grupo social, diversos países de Europa proponen hace más de dos décadas el concepto de igualdad de oportunidades, ya que la mera formulación del principio de igualdad jurídica en los hechos no estaba modificando sustancialmente la subordinación de las mujeres (Mañeru y Rubio, 1992).

Favorecer la igualdad de oportunidades en el ámbito escolar significa querer erradicar el sexismo en la sociedad, potenciando en las niñas aquellas habilidades y destrezas que históricamente se les han limitado como la racionalidad, la motricidad, la iniciativa, el gusto por la ciencia, las matemáticas y la tecnología. También significa revalorar los comportamientos considerados femeninos para ambos sexos, ofreciendo a chicas y chicos un pleno desarrollo en aspectos de sensibilidad, colaboración, cuidado por los otros/as y rechazo a la violencia.

 

Función social de la escuela y la formación en valores

La función social que la escuela básica cumple es la transmisión de los conocimientos y valores que una comunidad considera válidos para las nuevas generaciones. En la selección de contenidos escolares, si bien los propósitos han estado orientados tanto a formar la personalidad de los/as menores, como habilitarlos para la vida laboral, generalmente se han venido privilegiando los contenidos conceptuales, sin proponer estrategias educativas específicas en aspectos como desarrollo personal y enseñanza en valores.

En los últimos años, una gran parte de la reflexión psicopedagógica esta incidiendo en el tema de la enseñanza de valores. Así lo ponen de manifiesto los numerosos congresos, encuentros y publicaciones sobre educación, tanto a escala nacional como internacional.

Tradicionalmente los valores se consideraban implícitos en la tarea educativa; se daba por supuesto que, al transmitir los contenidos de las diferentes materias, se formaba en valores. Sin embargo, los cambios que hoy afectan a la sociedad ponen de manifiesto que es preciso proponer intencionalmente la educación en valores, en donde se destaquen aquellos que favorecen y hacen posible una vida más humana, valores capaces de llenar de sentido la existencia y que abran la posibilidad para que se dé una convivencia social más armónica.

Además de formar a las/os menores para su futuro laboral y/o profesional, los valores que la escuela debería de transmitir son aquellos que se encuentran implícitos en el código ético, universalmente adoptado, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que recoge la Constitución mexicana. Son los que se refieren a la vida, la salud, la justicia, la libertad, la igualdad, el respeto a la diferencia y la paz.

Algunas de las razones que se han aducido para que la escuela asuma la responsabilidad de la enseñanza de los derechos humanos son el que (Schmelkes, 1999):

  • Se considera que la educación es un arma poderosa para luchar contra la discriminación sexual, racial y religiosa que sigue existiendo de facto en nuestras sociedades y que es causa de serios conflictos en varias partes del mundo.

  • Los derechos humanos deben ser considerados como la base de una ética universal, por lo cual deben ser conocidos y respetados por todos. Es necesario hacer explícito en la actividad educativa los principios éticos que subyacen a los instrumentos universales sobre derechos humanos.

Este escrito se centra en la igualdad de oportunidades para niños y niñas, que implica incorporar una serie de acciones específicas en el ámbito escolar, tanto a nivel de organización escolar, formación magisterial, diseño de materiales y estrategias educativas en el aula.

En México, tanto la organización escolar, la formación magisterial como el diseño curricular requieren de un marco legal y una reforma educativa que reconsidere la educación ciudadana como un eje transversal para la escuela básica, y no como una materia aislada como actualmente se ofrece en secundaria (González y Miguez, 2000a).

Los ejes transversales son la apuesta curricular que pretende enfrentar las profundas transformaciones que experimenta el mundo en los últimos tiempos y surgen como un nuevo paradigma que se nutre de las corrientes sociológicas nacidas como reacción ante los efectos perversos del industrialismo, la competencia, la violencia y la cultura androcéntrica (Yus, 1997).

En este trabajo analizamos una serie de estrategias que han sido probadas en países que llevan más de veinte años luchando por erradicar el sexismo en la escuela, como los países que integran la Comunidad Europea y los Estados Unidos, intentando adecuarlos a la realidad educativa en México. También incluimos diversas propuestas nuestras, producto de los años de reflexión y experiencia en la formación magisterial en el tema de género y educación en el país.

El trabajo esta dividido en dos partes. En la primera hacemos sugerencias generales para la igualdad de oportunidades y contra el sexismo que son útiles para cualquier nivel escolar. En la segunda parte incluimos estrategias para materias específicas como matemáticas, ciencia, tecnología, deportes e historia.

 

Recomendaciones generales para que el profesorado ofrezca igualdad de oportunidades a niños y niñas

1. Eliminar prácticas tendenciosas. Frecuentemente el profesorado asigna actividades diferenciadas para chicos y chicas. También suelen tener una forma de relación y expectativas diferenciada para unos y otras (González et al, 1999).

  • A menos de que exista una razón de peso, evita designar actividades diferenciadas por sexo, ya que la mayoría de estas prácticas están asociadas con valores y creencias estereotipadas, por ejemplo, que ellas merecen mayor respeto o que ellos requieren de "mano dura". Ambos merecen respeto y es importante señalar al alumnado sus errores –así como sus aciertos– al margen de si son hombres o mujeres.

  • Si te observas asignando responsabilidades y tareas más frecuentemente a chicos que a chicas, o si los voluntarios para realizar una actividad son ellos; si hablas más con ellos, o les preguntas más, es tiempo que corrijas estas prácticas sexistas.

  • Si estas convencido/a de que a las alumnas no les gustan las matemáticas ni el deporte, es importante que sepas que tus expectativas pueden tener repercusiones en sus resultados en estas materias.

  • En clase, frecuentemente las alumnas tienden a tomar la palabra con menor frecuencia que los alumnos, procura motivar su participación.

  • Evita poner a competir a grupos de chicos contra chicas, fomenta la colaboración más que la competencia para ambos.

2. Favorece la autoestima en las alumnas. Diversas investigaciones refieren que las mujeres tienden a comportarse menos seguras que los hombres. Esta situación es especialmente crítica en la adolescencia (González y Miguez, 2000a), y tiene importantes repercusiones en su vida personal y laboral.

  • No importa que éxitos hayan tenido anteriormente en la escuela, para ellas el mensaje de sus éxitos pasados puede ser irrelevante. En cada ocasión que una alumna acierte en su trabajo escolar, es necesario hacérselo explícito a fin de incrementar la confianza en sus capacidades.

  • Cuando hables de personajes notables (ciencia, historia, política, negocios, deportes) asegúrate de mencionar también a mujeres destacadas. Si algún libro de texto omite a las mujeres, destácalo como un aspecto a reflexionar.

  • Los programas de estudio han estado centrados en intereses de los chicos; los materiales e insumos educativos son pensados para ellos y podrían no comprender las experiencias previas de las niñas. Es necesario preguntarles directamente que les interesa a ellas e incorporar esos intereses en tú clase.

  • Promueve que ellas se involucren en actividades no estereotipadas por género como mover muebles, jugar futbol, representar al grupo o a la escuela, etc.

3. Crear un código ético no sexista en la escuela. En ocasiones las maestras y alumnas son agredidas física o verbalmente de forma sexista. Estas agresiones van desde chistes en las que se denigra a las mujeres, formas de contacto físico que a ellas les molesta, hasta violaciones contra mujeres y niñas. Otra forma de sexismo es humillar a un chico o chica que se niega a adecuarse a las pautas de comportamiento que la sociedad designa para unas y otros, bien sea por su apariencia o también por su comportamiento. Es importante que las escuelas adopten un código ético acorde con los derechos humanos.

  • Evita hacer comentarios o actos sexistas.

  • Comenta acerca de los derechos humanos de las mujeres.

  • Habla con el grupo acerca de comentarios sexistas e incidentes de agresión hacia las niñas en la escuela, sin identificar en público a la víctima ni al victimario. Platica por separado con el chico y hazle ver lo nocivo de su comportamiento.

  • Promueve que en clase se comente sobre personajes de telenovela o anuncios de televisión, a fin de analizar los estereotipos de género.

  • No permitas que chicos y chicas se burlen de las preferencias sexuales de las personas. Invita un especialista en diversidad sexual para dar una plática en la escuela.

4. Erradicar una cultura de la violencia en los chicos. La escuela promueve formas determinadas de masculinidad para los niños, cuya arista más negativa es la violencia. Los maestros desde preescolar hasta bachillerato suelen tener comportamientos o hacer comentarios con relación a lo que un hombre debe ser, que fomentan el machismo en la escuela. En la adolescencia muchos jóvenes refuerzan comportamientos violentos entre sus propios compañeros (Connell, 1996). En nuestro país, por diversos medios, se promueve el machismo en donde la competencia y la agresión se consideran "valores" masculinos. Si deseamos erradicar la violencia en las calles, en la escuela es fundamental diseñar acciones específicas con los chicos para lograrlo.

  • Nunca ridiculices a un niño que llora, o que prefiere juegos o actividades consideradas no adecuadas para su sexo.

  • Evita hacer comentarios sexistas como "pareces niña" o "vieja el último."

  • No fomentes la agresión física o verbal en el alumnado.

  • Promueve actividades en donde los chicos puedan hablar de sus sentimientos.

  • En caso de agresión entre compañeros, habla con ellos en privado reflexionando acerca de lo nocivo de su comportamiento.

  • Retoma algunos ejemplos que ofrecen la prensa y la televisión (delincuentes, deportistas, políticos), a fin de analizar las actitudes sexistas y violentas como comportamientos negativos para la humanidad.

Estas son sólo algunas sugerencias que buscan erradicar la discriminación de género en la sociedad y brindarle igualdad de oportunidades a niños y niñas utilizando la educación como un medio para conseguirlo. Su intención es marcar pautas generales que permitan que las y los profesores en nuestro país diseñen estrategias creativas a fin de lograr una educación de calidad, que tenga en cuenta los derechos humanos como principio ético en las escuelas.

 

Educación básica y media superior

Es importante tener siempre en cuenta el nivel de desarrollo social, cognitivo, motriz y ético de cada sujeto, a fin de ir adecuando estrategias educativas para la igualdad de oportunidades.

 

Escuela Preescolar

La identidad sexual (saber que se tiene un cuerpo de hombre o de mujer) se constituye alrededor de los dos años; la identidad de género (saber que significa ser hombre o mujer) es un proceso de construcción permanente que dura toda la vida, aunque hay períodos como la adolescencia en que cobra mayor relevancia. La mayoría de los infantes se adecuan, en mayor o menor medida, a los patrones de comportamiento que su grupo cultural va señalándole. Aquellos que no cumplen con estos patrones suelen ser castigados. En la escuela preescolar, si bien chicos y chicas ya tienen identificados ciertos patrones de comportamiento diferenciado, hasta los seis años de edad frecuentemente se atreven a jugar roles de género no estereotipados. Es importante que ellos y ellas reconozcan que al margen de diferencias físicas (estatura, color, características sexuales) pueden desarrollar infinidad de actividades. La idea es potenciar al máximo su desarrollo cognitivo, motriz y de relación, dependiendo de sus particulares gustos e intereses y no con base en diferencias biológicas.

  • Identidad de género. Favorece actividades que cuestionen las actividades estereotipadas por género. Por ejemplo, organiza un equipo de futbol con las niñas y de artes manuales con los niños.

  • Inclúyelas como sujetos. Cuando te refieras al alumnado, menciónalas también. Por ejemplo, en lugar de decir que todos deben traer una revista, comenta que las niñas y los niños deben de traer una revista. Cuando hables del profesorado, habla de nosotras (casi la totalidad son mujeres).

  • Patio de recreo. Los chicos suelen dominar el espacio central para jugar. Ellas tienden a ocupar lugares periféricos en pequeños grupos. Procura que la distribución de espacios sea equitativo y sugiere juegos en colaboración más que de competencia.

  • Actividades violentas. Muchos niños tienen como ídolos a personajes de caricatura (Power Ranger) que suelen promover comportamientos de dominación y violencia. Reflexiona en clase las consecuencias destructivas que tienen los "valores" que se promueven a través de estos personajes.

  • Actividades con padres y madres de familia. Es importante planificar actividades con la familia para trabajar los derechos humanos y los estereotipos de género.

 

Escuela primaria

En otras épocas había escuelas para niñas y escuelas para niños. El programa de estudios de ellas contemplaba artes manuales y economía doméstica, en tanto que la de ellos no se establecían estas materias y en su lugar se daba mejor formación en matemáticas y ciencias. Con la creación de la escuela mixta, se daba por sentado que este tipo de enseñanza permitiría que se diera igual tratamiento educativo a niños y niñas. La experiencia ha mostrado que esto no siempre ocurre, a pesar de que el programa oficial es el mismo.

Uno de los factores que influye en la enseñanza diferenciada por sexo es que el profesorado considera que los intereses, valores y comportamientos de niñas y niños deberían ser diferentes. Acorde con esas ideas, las formas de impartir la clase, las expectativas que tienen para unas y otros, así como la interacción en el aula, suele revelar un trato diferenciado (González, 2000).

  • Habilidades y destrezas. Un lugar común señala que las niñas son mejores para la lectura y la escritura y menos capaces en matemáticas que sus compañeros. Las investigaciones en el tema revelan que en la escuela primaria no hay diferencias significativas en cuanto a rendimiento en estas áreas de conocimiento, entre unas y otros. Si continúas pensando que tienen destrezas diferenciadas, es probable que estas creencias influyan en la forma que impartes la clase, cómo te relacionas con ellos/as y cómo los/as evalúas.

  • Estilos cognitivos. Una mayor proporción de chicas que de chicos –por cuestiones culturales– suele acercarse y construir el conocimiento de forma más contextual y subjetiva. Procura incluir estrategias de aprendizaje que tome en cuenta su vida cotidiana, así como aspectos subjetivos del área de conocimiento que trabajes.

  • Disciplina. El profesorado suele ser más tolerante con la indisciplina de niños que de niñas. Promueve el respeto a los/as otros/as como un valor a seguir por ambos sexos.

 

Escuela secundaria y bachillerato

La formación de valores tiene una importancia capital en los años de la escuela secundaria. La adolescencia es un tiempo de resignificación en la que chicos y chicas suelen poner en entredicho los valores que se les inculcaron en la infancia. Ellos y ellas tienden a buscar nuevos referentes identificatorios; como señala Carlos Fuentes (2000, p. 30) "Los adolescentes se pasan la vida mirándose en el espejo del otro hasta hallar el suyo".

En esta resignificación suelen adoptar comportamientos que les permiten diferenciarse de los adultos y los infantes, utilizando códigos de comunicación, de vestido y actuación que les dan algún nivel de seguridad y pertenencia en tanto reconstruyen "su propio espejo". A los adultos frecuentemente nos molesta y hasta agrede su comportamiento y vestimenta; nos desagradan sus formas de relación ya que los valoramos de acuerdo con nuestras habilidades, valores y costumbres. Es importante diferenciar qué situaciones realmente pueden conducir a inestabilidad emocional en las y los chicos, de aquellas en las que se desea imponer una actuación más propia del mundo adulto.

La función de las personas adultas con los/as más jóvenes es de marcar límites. Los límites que se acuerden deberían ser aquellos que van en contra de su salud, que atentan contra la libertad de los otros y del medio ambiente. En relación con la destrucción del medio ambiente, en general, es relativamente sencillo identificar qué acciones deben de marcarse como límite. En el caso del cuidado hacia sí mismo y el respeto por los otros siempre es más complejo. Más que hacer una larga lista para reglamentar lo permitido y lo prohibido, sugerimos que en cada escuela las y los chicos sugieran normas de actuación y convivencia, así como las sanciones para quienes las rompan.

Hay que tener presente que los valores no se trasmiten a través de sermones, sino con el ejemplo. Por ejemplo, no se puede decir a un joven que el cigarro es muy nocivo para la salud, mientras se esta fumando. Actualmente se están desarrollando investigaciones en el campo de la enseñanza y aprendizaje de valores, a fin de ofrecer alternativas probadas para la escuela.

  • Nunca ridiculices a un/a adolescente. Es cierto que muchas veces las/os adolescentes pueden hacernos perder la compostura. Es importante que siempre te dirijas a ellos/as respetuosamente.

  • Favorece la reflexión y el acuerdo a la imposición. El autoritarismo casi siempre produce el efecto contrario del que se desea corregir.

  • Acude a especialistas. En caso de comportamientos que consideres que pueden dañar al adolescente o a sus compañeros/as, busca el apoyo de profesionales para ayudarlos/as.

 

Estereotipos de género por áreas de conocimiento

En la adolescencia temprana para muchas chicas la pregunta acerca de qué significa ser mujer (identidad de género) las remite a descubrir los emblemas de la feminidad que su grupo determina. Otro tanto ocurre con los jóvenes en torno a la masculinidad. Esta situación reviste una importancia capital por lo que será su desempeño en la escuela y su futuro educativo y laboral.

Hay disciplinas que históricamente han sido tipificadas como dominios masculinos. El caso de la ciencia, las matemáticas, la tecnología y los deportes son ejemplo de campos fuertemente estereotipados. Cuando se piensa en una persona dedicada a la ciencia la imagen que viene a la mente es un hombre mayor desaliñado y abstraído en un libro o trabajando en un laboratorio. Esta imagen puede parecer poco atractiva para una chica que busca reafirmar su feminidad. Por otra parte, fuera de Marie Curie, es posible que no encuentre referentes identificatorios de su propio sexo que le devuelvan una imagen femenina del mundo científico.

Los estereotipos de género continúan prevaleciendo en la enseñanza de materias científicas. La ciencia y la tecnología se han convertido, en muchos sentidos, en instrumentos legitimadores de las estructuras de dominación y poder político, económico y social. Esta situación se presenta tanto entre las naciones como entre las personas. Los países altamente industrializados proyectan una imagen de poderío y control sobre aquellos países con limitado desarrollo tecnológico. En este sentido, el desarrollo científico tiende a relacionarse con el armamento, el consumismo y la destrucción del medio ambiente, situación que pueden llegar a rechazar muchas jóvenes por el tipo de educación que han recibido desde la infancia: el cuidado de las personas.

A través de la historia se han construido representaciones sociales no solo acerca del tipo de conocimiento que es validado, sino también de quienes pueden y deben involucrarse en su desarrollo. En estas representaciones, como señala Keller (1991), las mujeres han estado históricamente excluidas y las metáforas que predominan en la ciencia son masculinas, a pesar de las importantes aportaciones que han hecho al desarrollo científico (Figueras et al, 1998; Alic, 1991).

Otro tanto ocurre con las matemáticas. Un dicho sexista describe que hay tres tipos de mujeres: las muy bellas, las más o menos bonitas y las inteligentes. El éxito en matemáticas se asocia a personas dedicadas con elevado nivel de abstracción. Esta imagen también puede resultar poco atractiva a las chicas quienes empiezan a interesarse en el amor y en presentar una imagen femenina a las/os demás. Diversas investigaciones han señalado que hasta los 13 años de edad las y los jóvenes no presentan diferencias significativas en sus resultados en pruebas de opción múltiple en física y matemáticas. A partir de entonces, en promedio las chicas descienden en sus calificaciones comparándolas con las de sus compañeros varones (Brusselmans-Dehairs et al, 1997; 2000b).

Algunos han sugerido que las mujeres son menos capaces para este tipo de conocimientos. Para otras/os, es consecuencia de diversos factores culturales y educativos que las hace rehuir las matemáticas y las áreas científicas (González, 2000).

México necesita de más y mejores científicas/os y técnicas/os; el grueso de nuestras/os jóvenes deciden estudiar Derecho o Medicina; es necesario mejorar la calidad de la educación científica y tecnológica desde los primeros años de la escuela incorporando las nuevas orientaciones psicopedagógicas para su enseñanza y aprendizaje. Y es necesario también, fomentar que las chicas opten por este tipo de estudios.

Por otra parte, la práctica deportiva es una actividad en la que muy lentamente las mujeres han ido ganando espacios. La incorporación de las mujeres al mundo laboral y educativo favoreció la posibilidad de cambios importantes en las costumbres. Los vestidos que las mujeres decimonónicas usaban limitaba el movimiento, su confinamiento al espacio doméstico les limitaba el uso y disfrute de su propio cuerpo. No fue hasta los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928 cuando ellas pudieron participar en atletismo, natación y gimnasia. Las trabas que tuvieron que vencer se explican, entre otras razones, por el carácter eminentemente sexista del deporte.

En el mundo deportivo los valores que tienden a resaltarse son la seguridad, agresividad, capacidad de decisión y de dominio, características vinculadas al mundo masculino. Otros valores inherentes al deporte como la coordinación y ritmo, la cooperación, la salud, y el conocimiento y disfrute del cuerpo se le consideran valores de segundo orden. No es extraño que muchas chicas no se sientan motivadas por un modelo cuya rigidez puede parecer poco atractivo.

A continuación presentamos algunas estrategias educativas para las clases de ciencia (Física, Química y Biología), Matemáticas, Educación física e Historia.

 

Matemáticas, ciencia y tecnología

Hay dos formas de concebir el fracaso escolar en matemáticas. Una es considerar que las niñas tienen problemas con la materia; la otra es atribuir el problema a la forma en que se enseñan las Matemáticas. En la primera interpretación se buscarán programas compensatorios para que ellas mejoren; en la segunda, se pretende mejorar la calidad de la enseñanza, adecuando las estrategias educativas a las chicas. Los programas que se han diseñado tomando en cuenta los intereses y características de las chicas, abogan por la segunda interpretación (Secada, Fennema y Adajian, 1997).

Una posición similar manejan aquellos trabajos que favorecen la incorporación de un mayor número de chicas a carreras científicas y tecnológicas (Erlicher y Mapelli, 1997), señalando tres posibles interpretaciones: l). La aproximación compensatoria; 2). El punto de vista de las mujeres; 3). La revisión de la producción del conocimiento científico.

La primera se basa en hacer más atractiva la ciencia, introduciendo cambios en el curriculum acorde con los intereses de las alumnas. Algunos programas incluyen el desarrollar mayor confianza en las alumnas en el manejo de aparatos y equipo, incorporando aspectos sociales y estéticos de la ciencia y la tecnología.

La segunda aproximación cuestiona las categorías científicas proponiendo actividades cooperativas y de colaboración, relevantes desde el punto de vista social. La tercera perspectiva plantea una revisión de los fundamentos de la ciencia y la cultura con la finalidad de reescribir una ciencia nueva que tenga en cuenta aspectos subjetivos (y no solo la objetividad), privilegiando técnicas de observación cualitativa como las narraciones, el diario de campo y el estudio de caso. A continuación describimos algunas estrategias:

  • Científicas notables. Los libros de historia de la ciencia han omitido a muchas científicas notables de todos los tiempos. Los libros de texto suelen presentar imágenes masculinizadas de la ciencia. Invita a científicas mexicanas a que hablen de su trabajo. Recomienda libros científicos escritos por mujeres (ver Colección del Fondo de Cultura Económica/SEP/CONACYT).

  • Estilos de aprendizaje. Muchas chicas, y algunos chicos, prefieren la colaboración a la competencia como dinámica en el aula. En la planeación de tu clase, organiza trabajos en pequeños grupos que favorezcan actividades de colaboración.

  • Incorporar la dimensión afectiva. Una estrategia que ha resultado muy efectiva para atraer a más estudiantes mujeres a la ciencia, es pedirles que lean la biografía del científico que desarrolló el conocimiento que presentas en clase. Por ejemplo, si vas a enseñar la segunda Ley de Newton, conocerlo más como persona y la época en que vivió ayuda a dar contexto, despertar el interés y dar sentido a un conocimiento abstracto. Cuando trabajes un tema de Física, Química o Biología vincúlalo con su utilidad práctica para la salud y el medio ambiente.

  • Centrar la atención específicamente en las niñas. Como ya comentamos, el problema es que muchas alumnas piensan que las matemáticas, la ciencia y la tecnología no son actividades apropiadas para su sexo. Debes hacerles entender claramente que esto no es verdad. Hay que hablar con ellas paciente y claramente al respecto. Dales la oportunidad suficiente para practicar los experimentos, especialmente en el uso de equipo e instrumentos.

  • Diseñar actividades relacionadas con los intereses de las chicas. Los programas de estudio han estado centrados en intereses de los chicos, los materiales e insumos educativos son pensados para ellos y podrían no comprender las experiencias previas de ellas. Es necesario preguntarles directamente qué les interesa a ellas e incorporar esos intereses en tú clase.

  • Poner el énfasis en la utilidad. Muchas chicas contemplan la relación de las materias escolares en términos de su utilidad práctica presente o futura, en tanto ellos, suelen sentirse más a gusto explorando una materia por sí misma, por el interés que les despierta. Cada una de estas aproximaciones tiene sus ventajas y desventajas. Implementa estrategias que relacionen tú materia conectándola con "el mundo real", su impacto y usos.

  • Destacar el aspecto social. Las adolescentes, en especial, tienen una fuerte necesidad de contacto social. Ellas se mueven en la escuela en pequeños grupos. Involúcralas en actividades grupales.

  • Enfatizar los éxitos que ellas obtienen. No importa qué estrategias haya utilizado o qué éxitos haya tenido en su curso con las chicas. El siguiente año para ellas el mensaje de sus logros puede ser irrelevante. En cada ocasión que ellas acierten en su trabajo escolar, es necesario hacérselos explícito a fin de incrementar la confianza en sus capacidades.

  • Anímalas a entrar en eventos académicos. Las olimpiadas en ciencia y matemáticas que se realizan en el país, deberían dirigir su publicidad en especial a las alumnas.

  • Orientación vocacional. Los programas de orientación vocacional deberían de incorporar propaganda y orientación sin estereotipos de género, en especial las áreas de educativas y humanísticas para los chicos y las áreas científica y tecnológica para las chicas.

El director de una escuela secundaria del DF que estaba entregando los reconocimientos al estudiantado que participó en una olimpiada de matemáticas, se percató de que las premiadas eran todas mujeres. En lugar de hacer explícito su reconocimiento a las chicas, se dirigió a los varones comentando "no les da vergüenza?" Este es solo un ejemplo de las muchas formas en que la escuela continúa transmitiendo estereotipos de género por áreas de conocimiento de forma inconsciente.

 

Educación física

La preocupación que frecuentemente comentan las autoridades responsables de las actividades deportivas en el país, se relaciona principalmente con los resultados que obtienen nuestros/as deportistas en competencias internacionales: lo importante es ganar.

Por otra parte, en la escuela básica la clase de educación física se le relega como una materia complementaria. En la enseñanza y aprendizaje de actividades deportivas no se le ha valorado suficientemente como un medio para la disciplina física y mental, los beneficios que tiene para la salud y la posibilidad de seguridad y disfrute que representa el conocer y apreciar el propio cuerpo.

En este sentido, es necesario impulsar un modelo de enseñanza deportiva donde la intención y la finalidad sean el conocimiento del cuerpo, la mejora psicofísica y la socialización del alumnado a través de comportamientos solidarios, equilibrados y justos. Algunas sugerencias para la clase de educación física serían:

  • Las actividades deben tener un carácter abierto, la participación no debe establecerse por niveles de habilidad, sexo u otro criterio.

  • Plantear la actividad no exclusivamente en forma competitiva, en donde solo interesa el resultado.

  • Favorecer el conocimiento y aceptación del propio cuerpo, la cooperación y aceptación de las normas.

  • Fomentar hábitos en cuanto a ejercitación corporal, relacionándolos con la salud y la calidad de vida.

  • Promover que se haga deporte, más que se vea por televisión.

  • Incorporar un código ético en actividades deportivas.

 

Historia

Convencionalmente la historia de México que se enseña en la escuela básica describe diferentes momentos políticos relevantes como la Independencia, la Reforma, el Porfiriato y la Revolución. En esta concepción de enseñanza de la Historia el/la estudiante tiene que memorizar nombres de héroes, fechas de acontecimientos, lugares en que ocurrieron; también se piensa que la historia es "algo" pasado que ocurrió hace mucho tiempo, historia que ha omitido a la gente común y a las mujeres. Algunas estrategias para contrarrestar esta concepción limitada de la historia serían:

  • Rescata a las heroínas mexicanas en la historia.

  • Describe como participaron las mujeres en la historia como grupo social en las diferentes épocas (adelitas, sinarquistas, etc.).

  • Pídeles que investiguen acerca de la historia de las luchas que las mexicanas han venido dando a favor de sus derechos políticos, sociales y humanos en México (derecho a la educación, al sufragio, a la propiedad, contra la violencia, etc.).

    En las últimas décadas ha surgido un nuevo tipo de historiografía que abandona definitivamente las intrincadas descripciones de la vida política como objeto central y enfatiza más los aspectos de la vida cotidiana. Al respecto Ramos (1986) comenta el hecho de que la experiencia histórica de la humanidad se ha enunciado hasta ahora sólo en términos de historia de los hombres, considerando las actividades públicas –la política, la actividad militar y económica– como los temas importante de ser estudiados. Esta nueva perspectiva considera que los espacios privados y la vida cotidiana son temas relevantes para la historia de la humanidad. El estudio de la historia de la vida cotidiana no es algo que ocurrió hace mucho tiempo, sino que está presente a través de nuestros hábitos y costumbres (vestido, alimentación, formas de relación, formas de crianza, etc.), bajo esta concepción de la historia para el alumnado adquiere nuevo sentido conocer su pasado.

  • Solícita a las alumnas que escriban una historia de la vida de sus madres y abuelas (a través de una entrevista), para que la comparen con la suya. En el caso de los chicos, de sus padres y abuelos.

  • Estructura una pequeña entrevista dirigida a personas de la tercera edad, para que describan como era la ciudad cuando eran jóvenes. Con ese material, organiza una discusión grupal para analizar qué cambios se han experimentado y las razones de éstos.

  • Pídeles que reúnan imágenes de fotografías antiguas (de la fototeca de CONACULTA) para que comparen los cambios en el vestido de hombres y mujeres.
    Estas son sólo algunas sugerencias para imprimir una nueva dinámica a la clase de historia que contemple aspectos de la vida cotidiana y de las mujeres.

A lo largo del trabajo hemos presentado diversas estrategias educativas que consideramos pueden favorecer a erradicar la discriminación de género, que esperamos ayuden a mejorar la calidad de la educación en el país. Son sólo algunas ideas generales que sabemos que la creatividad del profesorado mexicano enriquecerá.

Para concluir quisiéramos aclarar que el hecho de seguir hablando de diferencias entre hombres y mujeres refuerza la idea de que en realidad tenemos capacidades diferentes; sin embargo, ignorar los resultados que se observan en la escuela (en cuanto a estereotipos de género por áreas), favorece que la discriminación de género continúe.

 

Notas

1. La discriminación de género se conjuga con otras formas de discriminación (clase, edad, etnia, raza, etc.) dando lugar a diferentes posicionamientos y jerarquías (Connell, 1996).

 

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