
Experiencias de un docente durante el posgrado
Francisco Santillán Campos*
Quisiera compartir algunas experiencias en torno a un importante suceso
personal: mi experiencia de formación profesional en el posgrado impartido por el ISIDM.
Recuerdo que hace poco más de dos años, mi amigo y director del
plantel donde laboro como docente, comentaba con ánimo de convencerme sobre la
importancia de continuar con mi preparación profesional. Decía que el tiempo pasa por
igual para el que se prepara y para el que se queda a la zaga, abundaba en el déficit que
tienen las instituciones educativas de nuestro país en el nivel de posgrados, y
reflexionaba sobre la necesidad de éstos para adecuarse a las exigencias del Tratado de
Libre Comercio (TLC), en lo que corresponde al rubro de la educación.
Una vez convencido de la necesidad de afrontar un nuevo desafío
profesional, fue necesario buscar una instancia educativa donde cursar la maestría, misma
que debería adecuarse a mis posibilidades económicas y de tiempo, ya que, como la
mayoría de los profesores, dedico hasta cuarenta horas a la semana a mi trabajo como
docente, y mi limitado ingreso mensual me impide destinar una cantidad excesiva a mi
formación. Esa instancia educativa resultó ser el ISIDM.
Debo confesar que mi idea era cursar un posgrado que me ayudara a
mejorar mi práctica educativa, pero, días después, al iniciar el curso propedéutico,
lo primero que se nos indicó fue que esta maestría buscaba formar investigadores
abocados a contribuir al estudio de los problemas del campo educativo, y no cómo impartir
adecuadamente una clase.
Al término del propedéutico, y pasada la preocupación de la
entrevista de selección, me encontraba en el primer cuatrimestre, con la interrogante de
cuál era el papel a desempeñar por un investigador en educación. El saldo de esta
primera etapa la puedo dividir en cinco experiencias: la primera, fue descubrir lo
complicado que es retomar el estudio después de tres años de no hacerlo; la segunda
experiencia fue descubrir una serie de carencias y limitaciones personales en torno a los
conocimientos que se impartían en cada asignatura, debido a mi formación profesional.
La siguiente experiencia gira en torno a la importancia que el Estado
da a la educación. Las instituciones educativas son concebidas para alcanzar tanto fines
sociales, como fines individuales, son productos sociales condicionados por
circunstancias, por orientaciones de valor, y por la estructura vigente. La escuela es un
agente de socialización, que toma prestados sus objetivos de la sociedad en la que
actúa, situando a la escuela en el centro focal del proceso de socialización y de
selección social.
La cuarta experiencia fue entender que para comprender un fenómeno
educativo es necesario estudiarlo en todas sus dimensiones y dentro de una vinculación
con la sociedad, que se va construyendo tanto dentro como en el exterior de la escuela. No
podemos estudiar a la escuela desde afuera, es necesario acercarse al plantel educativo y
a la comunidad para poder observar su dinámica cotidiana, conocer a los actores y la
manera en que éstos establecen relaciones sociales y construyen, poco a poco, su
realidad.
Finalmente, la quinta experiencia surgió en el proyecto de
investigación elaborado en los primeros tres cuatrimestres, cuando me encontraba inmerso
en una confusión entre los paradigmas cuantitativos y cualitativos, así como sus
correspondientes técnicas e instrumentos a utilizar, Al inicio sólo trabajaba con base
en lo cuantitativo, me guiaba por la medición de variables, la selección de muestras,
los diseños de grupos experimentales y grupos de control. Esta visión dominaba todo el
proyecto, debido a que mi experiencia previa en los estudios de licenciatura giraba en
torno a los paradigmas positivistas. Aún no alcanzaba a comprender que la educación se
relaciona con lo social y forma parte de lo cualitativo, al finalizar esta etapa y gracias
a algunos maestros, comprendí que un trabajo de investigación puede ser llevado de la
mano en forma cuanti-cualitativa.
Como saldo de esta primera etapa, me quedo con la certeza de que para
investigar es necesaria la práctica; para entender lo cotidiano, conocer teorías que
expliquen los hechos, utilizar métodos para llegar al conocimiento así como valores y
ética en los resultados.
En los siguientes tres cuatrimestres, y gracias a los conocimientos que
adquirí en la opción de planeación, entendí que el producto de la investigación puede
dirigirse a mejorar a las organizaciones, advertí sobre la necesidad de dejar de hacer
investigación por el simple hecho de hacerlo, y sobre la necesidad de comprender a las
organizaciones y proponer estrategias para transformarlas y lograr mejoras. Aprendí
entonces que el conocimiento se da sólo a partir de relacionar teoría y práctica.
Se hizo hincapié, por parte de nuestros asesores, en que al investigar
hay que buscar la transformación de la práctica. A mi juicio, es necesario despertar la
actitud crítica hacia los procesos cotidianos del docente, así como hacia el
funcionamiento de las organizaciones, analizando, entendiendo y cuestionando los
mecanismos de las instituciones educativas.
Ya en la opción de planeación educativa las asignaturas se
encaminaron hacia el conocimiento de la organización escolar, así como a fortalecer y
desarrollar nuestro proyecto de investigación. El saldo lo concentré en el entendimiento
de que toda sociedad actual tiene como característica la creación de organizaciones
encaminadas a la dirección y promoción del bienestar del ser humano, buscando definir,
determinar y modificar su conducta así como su estado legal.
Me queda claro que la organización escolar ha sido estudiada desde
diferentes paradigmas de la corriente positivista o naturalista, mismas que han sido
heredadas de investigaciones que han utilizado patrones conceptuales y metodológicos
empleados en la organización empresarial.
La estructura de la organización escolar ha sido entendida e
intervenida bajo concepciones positivistas, donde la escuela se presenta como un conjunto
de hechos consumados sin vincularse con contextos ni dependencias concretas, donde los
temas centrales son el liderazgo, el rendimiento laboral, las condiciones de trabajo, la
gestión, etc. En todas se descartan elementos primarios como son los alumnos y los
docentes. Lo cierto es que lo importante de hacer investigación en las organizaciones
educativas, es comprender lo que sucede en la institución y lograr un cambio real en sus
formas, es decir no sólo modificando la currícula sino también los valores y los
significados de la educación. Para ello, es necesario enfocar la investigación hacia
nuevos caminos, que conciban la realidad como un todo que se debe de explicar con base en
una vinculación endógena y exógena al plantel escolar.
Estos conocimientos me llevan a concluir que la tarea no es fácil, la
organización escolar es parte del sistema político y económico de un país, lo que hace
complicada su modificación; sin embargo, es importante que nuestras investigaciones se
encaminen hacia ese objetivo.