
Un espacio nuevo: la especialidad de Género en Educación
Mercedes Palencia Villa*
La pedagogía es en parte una
tecnología de poder, |
En septiembre del presente año, la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Guadalajara, abrirá la especialidad de Género en Educación, la cual fue diseñada en la Unidad Ajusco por especialistas en el tema y ha sido producto de la experiencia del diplomado impartido sobre esa materia, del que han egresado dos generaciones en la Ciudad de México.
¿Por qué una especialidad de Género en Educación?
La contribución más importante de los estudios de género, ha sido evidenciar que el
género se construye a partir del proceso de socialización y que éste ha sido desigual
para mujeres y hombres. En este sentido, la escuela juega un papel fundamental en este
proceso y el tratamiento que da a las diferencias de sexo o a la forma en que contribuye a
la construcción de género, depende de las complejas relaciones del orden patriarcal y el
orden social de cada época. El sexismo en las escuelas constituye una pequeña muestra de
lo que sucede en la sociedad. De esta manera, es común observar los juegos que se
consideran "apropiados" para cada sexo, llegando a ser opresivos tanto para
niñas como para niños. En un estudio realizado en una escuela masculina por Askew y Ross
(1988) señalan que los chicos son víctimas en su socialización y experimentan
dificultades debido a la presión que se ejerce sobre ellos, para que demuestren su
masculinidad y escondan su vulnerabilidad, aprenden que la masculinidad consiste en negar
lo femenino.
Asimismo, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres
trasciende muy insuficientemente en la vida cotidiana, ya que en algunos hogares mexicanos
se prioriza la educación de los varones, antes que la de las niñas. Lo anterior se
manifiesta en las cifras del censo de población de INEGI, 1990, el cual señala que en
los grupos de 12 años de edad en adelante aumenta la proporción de mujeres que no
asisten a la escuela, respecto de los hombres. Además, en el Programa de Desarrollo
Educativo 1995-2000, se afirma que el porcentaje nacional de analfabetismo entre hombres
es de 9.6 por ciento, mientras que entre las mujeres alcanza el 15 por ciento. Esto se
acentúa en las clases marginadas y rurales, lo que ha obligado al gobierno mexicano a
realizar políticas públicas encaminadas a la igualdad de oportunidades entre niños y
niñas en la escuela elemental.
Las acciones prioritarias previstas en el Plan Nacional de la Mujer y
en el Programa de Desarrollo Educativo, consisten principalmente en mejorar los contenidos
y materiales educativos que promuevan la igualdad de derechos y oportunidades para los
hombres y mujeres, mediante las siguientes estrategias: revisar desde la perspectiva de
género, los planes y programas a través de los libros de texto, suprimiendo contenidos e
imágenes estereotipadas de la mujer y destacando, en contraparte, la importancia del
papel de las mujeres en la vida social del país y en el bienestar familiar. Esta
política educativa se concretiza en la aplicación en el ciclo escolar 1998-1999 de temas
de educación sexual, equidad de género y prevención de adicciones, en los dos últimos
grados de educación primaria.
Los estudios de género son relativamente nuevos en la academia y se
desprenden de la teoría feminista1 que en sus
inicios irrumpió en el espacio público en busca de los derechos de las mujeres que por
mucho tiempo se encontraban invisibles en la vida pública. Durante la década de los
ochenta, diversos foros internacionales acuerdan impulsar políticas de todo orden que
repercutan en favor de las niñas y mujeres, obedeciendo a una fuerte presión que
ejercieron movimientos feministas (IV Conferencia Internacional sobre Educación para
Adultos, París, 1985; Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, Jomtien, 1990). En
estos foros las políticas en materia de género y educación hablaban de equidad y se
referían principalmente a cuestiones laborales para mujeres y la incorporación de las
niñas en situación de extrema pobreza a espacios educativos. Será en la IV Conferencia
Mundial realizada en Beijing en 1995, que se delimitan las metas, propósitos y acciones
con mayor especificidad para la educación básica (González, 1998).
Victoria Camps (1998) señala que el siglo XXI será el siglo de las
mujeres, pues ya nadie podrá detener el movimiento, pero aún hay obstáculos para una
igualdad aceptable entre mujeres y hombres: 1). En la vida privada se sigue discriminando
a la mujer y se mantiene una división de trabajo muy tradicional, con pocos cambios; 2).
El acceso de la mujer a cargos y puestos de mayor responsabilidad, avanza con excesiva
lentitud.
La crisis que hemos vivido en las últimas décadas ha originado la
incorporación masiva de las mujeres en la vida laboral, las cuales no precisamente
trabajan fuera del hogar con el fin de desarrollarse "profesionalmente", sino
para contribuir al sostenimiento de sus familias. En estas condiciones se encuentra la
gran mayoría de las mujeres, quienes no sólo tienen que buscar nuevas formas de trabajo
remunerado fuera de su casa, sino que siguen siendo las responsables de las tareas
domésticas y ejercen una doble o triple jornada2
cotidianamente.
Niveles de transformación
Las acciones que ha realizado el gobierno mexicano en favor de la igualdad de
oportunidades de niños y niñas en la escuela pública, constituyen un primer paso, que
se caracteriza por ser superficial y masivo. Es superficial, porque se incluyen estos
temas en el programa como si se tratara de formas de aprendizaje conscientes y racionales.
Es masivo, porque se transmite a partir de libros de texto, lo que asegura que llegue a la
mayor parte de niños(as) mexicanos(as). Sin embargo, las políticas al respecto, deberán
ser no sólo informativas sino formativas, capaces de trascender en nuevas actitudes que
propicien la igualdad de oportunidades entre niñas y niños, en el aula, en la escuela,
en el trabajo, hasta ir conformando una nueva cultura social, la cual propicie la igualdad
de oportunidades y el respeto a la diferencia y la pluralidad.
La especialidad de Género en Educación tiene como propósito general
ofrecer un conocimiento actualizado acerca de los estudios de género, que permita
resignificar tanto las políticas en materia de educación como el diseño de programas de
estudio y las estrategias de enseñanza aprendizaje. Consideramos que esta opción de
formación ofrece elementos teórico-prácticos que posibilitan una labor educativa que
contemple la diversidad cultural y las relaciones de género. Los temas propuestos
presentan una visión actualizada de los aportes más significativos de los estudios de
género en el ámbito educativo.
El segundo nivel de transformación, es de
"sensibilización", ya que su objetivo principal consiste en desaprender lo
aprendido, es decir, nosotros(as) aprendimos que tanto ser hombre o mujer se determina en
un primer momento en el sexo, pero, a partir de esta diferencia biológica, se atribuyen
tareas diferenciales a niños y niñas, lo cual se aprende mediante un proceso de
socialización, pues mientras los niños juegan a ser protagonistas de la vida, las niñas
juegan a ser cuidadoras de otros: del esposo, de los hijos, de la casa. Esto lo aprendimos
de manera inconsciente y desde la infancia. Por lo cual, necesitamos un espacio de
reflexión y recuperación de nuestro pasado, para hacer consciente lo que ha permanecido
en la sombra de nosotras(os) mismos(as). Un espacio de reflexión entre iguales, nos
permitiría llegar a darnos cuenta que no es un aprendizaje individual, sino social y que
su trascendencia marca nuestra forma de relacionarnos como mujeres y hombres.
Un tercer nivel que dominaremos "observación y análisis de mi
entorno", consistirá en evidenciar el género en las relaciones cotidianas de los
seres humanos, las formas en que existe segregación laboral en espacios considerados como
"femeninos y masculinos", las maneras cómo se manifiesta la desvalorización de
las tareas que realizan las mujeres y las formas como valoramos las tareas masculinas: en
la casa, la escuela y espacios públicos. Este nivel de análisis posibilita evidenciar lo
que parece "natural", denunciar las formas como segregamos lo femenino y permite
rescatar lo invisible de la cultura, ya que estamos inmersos en lo mismo que deseamos ser
observadores. Además, nos conduce irremediablemente a constatar que la escuela no juega
un papel "neutro", ya que la institución está conformada por un profesorado
que encarna en su vida personal las desigualdades y reproduce de manera inconsciente la
desigualdad en la diferencia. Este primer momento de análisis, nos conduciría a buscar
nuevas formas de propiciar la igualdad en la diferencia, inculcando los valores más
apremiantes en la sociedad actual: el pluralismo, la autonomía y la tolerancia.
El programa de la especialidad
El objetivo general de la especialidad es: "Contribuir a la formación de
profesionales con capacidad de incorporar el enfoque de género en el ámbito
educativo".
La especialidad está basada en líneas de investigación que encaminen
las inquietudes magisteriales en torno al género, busca abrir un espacio de discusión
que tendrá como resultado propuestas pedagógicas que pudiesen ser aplicables en el
contexto de los/as maestros/as que se desarrollan en diferentes ámbitos educativos.
El programa se encuentra estructurado en cuatro ejes, cuya elección
responde tanto a la formación teórica necesaria para la comprensión de la institución
educativa, como a las habilidades para desarrollar la incorporación de alternativas de
actuación de su práctica, que favorezca la igualdad de oportunidades para ambos sexos.
La especialidad tiene una duración de dos semestres y contempla cuatro materias por cada
semestre, que se desprenden de los siguientes ejes:
Eje I. Teoría de Género
Desarrolla el concepto de género como herramienta analítica y
principio ético desde diferentes campos del conocimiento, y permite analizar tanto la
segregación de las mujeres en espacios públicos como las propuestas éticas que los
estudios de género impulsan como visión del mundo.
Se presentan los desarrollos más significativos desde los estudios de
género y está conformado por dos cursos teóricos (Género y poder, y Género e
identidad).
Eje II. La Escuela como reproductora de géneros
Se ofrece un panorama general de la segregación genérica en la
sociedad, incidiendo en la institución educativa como reproductora de formas
androcéntricas3 de normas y valores, analizando
la feminización de la docencia y las prácticas discriminatorias en el aula. Este eje se
compone de dos cursos: Cultura escolar I y II, que incorporan aspectos
teóricos/prácticos.
Eje III. Género y Currículum
Este eje tiene como propósito general analizar, desde la
perspectiva de género, las intenciones planteadas en el marco normativo, en la currícula
de educación básica y su concreción en la planeación de la enseñanza. Asimismo, se
pretende revisar algunas propuestas curriculares, tanto a nivel de centro escolar
(coeducación), de planeación curricular (ejes transversales), como de procesos de
instrucción de contenidos específicos (enseñanza en valores, ciencias naturales,
historia, español y matemáticas). Es un seminario/taller, teórico-práctico, compuesto
de dos materias: Género y diseño curricular y Diversidad cultural e instrucción.
Eje IV. Propuestas Pedagógicas para la igualdad de oportunidades
Los seminarios/taller que componen este eje son: Métodos y
técnicas en investigación educativa y Programación y diseño de materiales. Estos
cursos se enfocan a desarrollar elementos técnico-metodológicos para la investigación
educativa, que permita diseñar propuestas pedagógicas que favorezcan la igualdad de
oportunidades.
Se pretende que los egresados de esta especialidad adquieran
conocimientos necesarios para utilizar la perspectiva de género como herramienta
analítica, con el fin de interpretar la cultura escolar y las prácticas en el aula. Lo
anterior permitirá realizar un diagnóstico con el fin de generar materiales didácticos
que promuevan la igualdad de oportunidades entre niños y niñas, así como la
participación en el diseño de políticas públicas con enfoque de género en el sector
educativo.
La especialidad es un curso de posgrado y tiene mayor valor curricular
que un diplomado, por lo que los candidatos/as para ingresar en el programa deberán tener
una licenciatura afín al campo de la educación y una experiencia profesional mínima de
3 años.
Conclusiones
En el estado de Jalisco, no existe un programa que tenga
como principal objetivo formar al magisterio en una educación no sexista, por lo que
hemos considerado que la incorporación de la especialidad de género permitirá abrir un
espacio único en esta temática.
La especialidad tiene, como principal objetivo, contribuir a la
formación de profesionales con capacidad para incorporar el enfoque de género en el
ámbito educativo.
Se pretende que la igualdad de oportunidades sea viable,
mediante la producción de materiales y estrategias pedagógicas que puedan ser aplicables
en el aula escolar, la escuela o el medio educativo donde se desenvuelven los(as)
profesores(as).
Las condiciones económicas son cada vez más difíciles para la
mayoría de las familias, esto ha ocasionado la necesidad de que las mujeres se incorporen
a la fuerza laboral en el ámbito público. Las relaciones al interior de la casa no
pueden seguir recayendo sólo en las mujeres, sino que debemos construir una nueva
cultura, en la que la igualdad sea posible y se respete la diferencia.
La escuela tiene un papel fundamental en la reproducción
cultural, pero a la vez puede ser un espacio de transformación, en la medida en que
los/as profesores/as hagamos posible la igualdad de oportunidades entre niños y niñas.
Notas
1. La
teoría feminista también ha seguido un curso paralelo al desarrollo de la sociología,
pero hasta 1960 la teoría feminista estuvo al margen de la sociología. En el transcurso
de los últimas décadas, se han desarrollado diversas teorías feministas: una orientada
en la diferencia de los géneros, otra en la desigualdad de los géneros y otra en la
opresión del género. Ritzer (1993). En cuanto a los trabajos feministas recientes
cuestionan no sólo las relaciones de poder que se establecen en la escuela, se apuesta
también a reconsiderar el propio conocimiento que se transmite vía contenidos
curriculares así como los métodos para construir nuevos saberes. (González,
1998).
2. La
teoría feminista marxista fue la primera en reconocer que el trabajo doméstico
contribuye al desarrollo productivo de la sociedad y que al no ser remunerado representa
una doble jornada en las mujeres que laboran fuera del hogar.
3. El
Androcentrismo consiste en considerar al ser humano de sexo masculino como el centro del
universo, como la medida de todas las cosas, como el único observador válido de cuanto
sucede en nuestro mundo, como el único capaz de dictar leyes, de imponer la justicia, de
gobernar el mundo. Moreno (1993: 16).
Bibliografía
ASKEW y
Ross. Los chicos no lloran. Paidós Educador. Barcelona, España, 1998.
CAMPS, Victoria. El siglo de las mujeres.
Ediciones Cátedra/Universidad de Valencia/Instituto de la Mujer. Madrid, España, 1998.
GIROUX, Henry. "Modernismo posmodernismo y
feminismo", en Géneros Prófugos. Belausteguigoitia y Mingo (comp.). Paidós
México, 1999. [Género y Sociedad].
GONZÁLEZ, Rosa María y Valencia M. E.
"Políticas públicas en género y educación. Análisis del caso mexicano",
ponencia presentada en el Seminario-Taller Internacional "Seguimiento de las
Conferencias en Beijing y Hamburgo, Género, Educación y Ciudadanía. Influencia en
Políticas Públicas", llevado a cabo del 22 al 26 de Junio de 1998 en Santa Cruz,
Bolivia.
GONZÁLEZ, Miguez y otras. "Programa de
Estudios de la Especialidad de Estudios de Género en Educación" (mimeograma).
Universidad Pedagógica Nacional, Dirección de Docencia. México, 1998.
MORENO, Monserrat. Cómo se enseña a ser
niña: el sexismo en la escuela. Editorial Icaria. Barcelona, España, 1993.
SECRETARÍA de Educación Pública. Programa
de Desarrollo Educativo 1995-2000. SEP. México, 1996.
RITZER. Teoría sociológica contemporánea.
Mc Graw-Hill. México, 1993.
SECRETARÍA de Gobernación. Programa
Nacional de la Mujer 1995-2000. México, s/f.