Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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... nosotros los profes

Guadalajara, México - Septiembre de 2000

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Con olor a lápiz

Sonia Ibarra Ibarra*

* Investigadora del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM) y El Colegio de Jalisco.

Método Rébsamen de lectura y escritura

Con olor a lápiz es una muestra museográfica que nació con el "VI Congreso Nacional" y "II Internacional de Historia de la Educación", realizado del 27 al 29 de noviembre de 1996, por iniciativa del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM), miembro del comité organizador.

En aquella ocasión, el Maestro Arturo Camacho Becerra y la que esto escribe, nos dimos a la tarea por parte del ISIDM, de convocar a maestros de toda la entidad para rescatar del olvido, las cosas del aula. Se obtuvo una respuesta extraordinaria de diversos puntos del estado y se captaron objetos de todo tipo: mobiliario, material didáctico, libros, artículos de escritorio, manualidades, documentos administrativos, cuadernos, fotografías, revistas y dibujos, de tal modo que la sala 4 del Instituto Cultural Cabañas fue insuficiente para dar cuenta de todo aquello.

De ahí la idea de pugnar por un museo pedagógico permanente y la continuación de esta muestra. A dos años de distancia, el ISIDM consideró la posibilidad de hacer de aquella, una exposición que, en capítulos, aborde temas del pasado escolar. La museografía es fundamental en la investigación y en la enseñanza, por lo que es importante que lo pedagógico tenga también su espacio.

Así, del 22 de mayo al 12 de junio de 1999, como parte de la conmemoración del décimo aniversario del ISIDM, se exhibió en una de sus salas el capítulo "Los libros de texto", con el fin de reconstruir y admirar el recorrido por la historia de la educación, a través de las páginas de la enseñanza.

Se abarcó del período de finales del siglo pasado, hasta antes de la edición de los libros de texto gratuito, destacando principalmente la etapa de la creación de la Secretaría de Educación Pública, como punto de partida de una verdadera revolución en el campo editorial, aun cuando la mayor parte de los textos aprobados por la SEP habían sido escritos antes de la revolución, o durante la misma, y poco se identificaban con el movimiento. Los textos escolares que utilizaron las escuelas particulares fueron escritos, en su gran mayoría, por maestros que no eran los portavoces de la ideología oficial, sino más bien tradicional, con gran influencia religiosa. Para la enseñanza de la lectura, la SEP sólo editó el Libro Nacional de Lectura para el primer año y el Silabario de Ramírez, pero recomendó varios textos para ser usados en las escuelas: el Método Onomatopéyico de Gregorio Torres Quintero, Adelante de Daniel Delgadillo, Rosas de la Infancia de María Enriqueta y Corazón, diario de un niño de Edmundo D’Amicis, que se utilizó entre 1898 y 1967 aproximadamente,(1) todos ellos, presentes en nuestra Muestra.

El niño rural, libro de lecturas/Adolfo Ornelas

Entre los libros de enseñanza de las primeras letras no podían faltar el Método Rébsamen, del propio Enrique Rébsamen, ni Saber leer y Poco a Poco de Daniel Delgadillo, por mencionar sólo algunos.

Los maestros locales aportaron un significativo grano de arena en este rubro, y para muestra, la Colección de libros de lectura Acción, elaborada por Eloísa Párraga, Manuel Martínez Valadez, Ramón García Ruiz y Concepción Becerra de Celis, entre otros, quienes volcaron sus inclinaciones literarias en ese sentido. La Colección ABCD de Ramón García Ruiz tuvo también su lugar, reiterando la notable preocupación de nuestros educadores por los libros de texto.

Desde 1929, la SEP comenzó a producir textos de tendencia populista, surgieron los libros para escuelas rurales como Vida campesina, El sembrador y Fermín, entre otros, con ánimo de distinguir claramente entre las necesidades del medio rural y las del medio urbano.(2)

Una importante sección de la muestra la ocuparon los textos elaborados por la Comisión Editora de libros en los años treinta. Dicha Comisión Editora Popular fue creada en 1934 con publicaciones de índole diversa como la revista El Maestro Rural o el Manual del campesino, pero su labor más importante fue la edición de libros de texto de lectura: la serie Simiente para escuelas primarias rurales, la serie SEP para escuelas primarias urbanas y la serie SEP para escuelas nocturnas, un significativo esfuerzo por tratar de proporcionar lectura al pueblo, con la peculiaridad de haber elaborado textos para obreros.(3) Estos últimos, fueron ilustrados con grabados realizados por los integrantes de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), y constituyen una experiencia extraordinaria al respecto.

Los libros de Historia formaron otro grupo interesante, iniciando por la Historia Patria de Justo Sierra, la Historia de América, y la Historia Universal de Macedonio Navas, Lecciones de historia patria, Historia Universal, D’Historie sainte, catecismo de historia patria y Patria nueva entre otros. Además, diversos títulos de enseñanza de la Geografía, como el de Abel Gámiz, tristemente célebre en nuestra entidad por haber sido uno de sus libros, objeto de una quema pública en los años treinta, época de gran intolerancia ideológica y religiosa.

Libro de lecturas para uso de las escuelas nocturnas para trabajadores

Algunos libros de matemáticas de Anízar, otros de civismo como Principios de instrucción cívica, y unos cuantos más de ciencias naturales, completaron este repaso de la lección de historia de la educación.

Una envoltura de chicloso "Tofico", pétalos de rosas, boletos de camión y estampitas religiosas hicieron también su aparición en las vitrinas de la muestra, entre las hojas de los amarillentos libros, permitiéndonos evocar a la romántica dueña, así como los suspiros, sabores y hasta plegarias guardadas en todas esas páginas. El perfume de nuestra maestra de primeras letras y desde luego, el olor a lápiz, fue removido por este desfile de libros de texto donde los treintañeros y más pudimos encontrarnos al menos en alguno de ellos.

Varios volúmenes de la colección Infancia, hicieron acto de presencia y de ellos veamos lo que dice Antonio Alatorre, al recordar el libro en el que aprendió las primeras letras:

El único libro escolar que tuvimos mis compañeros y yo, hace ya muchos años, en un pueblo llamado Autlán (estado de Jalisco), fue el libro de lectura. La historia y la geografía y las matemáticas y las ciencias naturales y todo lo demás, lo aprendimos sin libros: nos bastaba oír las explicaciones de la "señorita", o sea la maestra, porque ella sí tenía libros. Pero para la lectura era necesario que cada uno de nosotros tuviera su libro.

Nociones de Historia Patria/J. A. Reyes

Ese libro se llamaba "Infancia" y estaba repartido en cinco tomos, desde segundo año hasta sexto. Nunca he vuelto a verlos, pero me acuerdo muy bien de ellos. Recuerdo su aspecto, recuerdo sus lecturas, recuerdo sus dibujos, y todavía me se de memoria muchas de sus poesías, por ejemplo una de un señor llamado Goethe que comenzaba así:

La ola sin cesar subía,

la ola sin cesar bajaba

y el pescador contemplaba,

el anzuelo que se hundía...

Mis compañeros y yo gozamos mucho con esos libros. En ellos leímos el cuento de Simbad el Marino, y unas anécdotas del señor Morelos, y la descripción de unos árboles extraños que cantaban cuando el viento los acaricia, y el caso de un mentiroso a quien nadie le creyó el día que dijo la verdad [...] Sí, leímos muchas cosas a lo largo de cinco años.(4)

Historia Patria, de Justo Sierra

De igual modo, todos nosotros podríamos hacer una glosa a la lectura, partiendo de ese primer libro que llegó a nuestras manos, de sus ilustraciones, de su olor a nuevo, de su textura y sobre todo, de las fantasías que despertó en nosotros. Hablarán también de algunos malos recuerdos o de etapas difíciles, de alguna que otra lágrima en sus páginas, pero en forma mínima, pues a pesar de todo... ¡leer siempre es una delicia!

 

 

 

Notas

1. Engracia Loyo, "Lectura para el pueblo" en La educación en la historia de México. El Colegio de México. México, 1992.

2. Ídem.

3. Ídem.

4. Antonio Alatorre, "Introducción" al Libro de Lectura para 6º grado de primaria. Secretaría de Educación Pública. México, 1994.

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