
La danza y la
educación física
Juan
Sánchez Mendoza* En nuestro país la educación física y la danza popular han
estado, desde siempre, muy estrechamente relacionadas.
* Profesor de danza, egresado de la Escuela Nacional de
Danza (END) del Instituto Nacional de Bellas Artes(INBA); licenciado en Geografía y
Estadística por la Escuela Normal Nueva Galicia. Fue integrante y luego director de los
grupos folklóricos del Gobierno del Estado y del entonces Departamento de Educación
Pública.
En los últimos años, el impulso que la Dirección General de
Educación Física ha dado a la danza, ha modificado el antiguo concepto que la
consideraba como una actividad de adorno y lucimiento; en la actualidad, se le reconoce
como una forma de expresión y movimiento, que contiene elementos de ritmo y acción
corporal indispensables en el proceso formativo del educando, aunado a su valor artístico
de elevados conceptos morales y estéticos.
Testimonios de ello es el hecho de que en los programas vigentes de
Educación física se incluye, hoy en día, a la Danza popular mexicana como un
medio que facilita cumplir con mayor efectividad los grandes objetivos de favorecer el
desarrollo integral del educando, por medio del movimiento corporal sistematizado,
tendiente a la formación de hábitos, actitudes y valores que le permitan ser un
individuo sano e integrado con el medio en que se desenvuelve, además de propiciar la
formación de la identidad nacional.
La danza como medio para la educación física, enfatiza determinados
aspectos formativos que son de gran importancia, considerando que su enseñanza debe
adecuarse a las características y necesidades que el educando presenta, de acuerdo a su
proceso de maduración.
Por ello, resulta importante estructurar un programa de
enseñanza-aprendizaje de la Educación física que parta desde el nivel preescolar hasta
el medio básico, basado en la educación rítmico-corporal, pasando por una etapa de
iniciación a la danza y concluyendo con danzas y bailes populares.
La esencial finalidad de la educación
rítmico-corporal consiste en favorecer el desarrollo e incremento de la habilidad motriz,
ejercitar el movimiento coordinado, estructurado y estético a partir de la educación
auditiva y de las relaciones espacio-temporales.
Mediante el conocimiento y aplicación de estas habilidades, el
educando estará en aptitud de realizar una organización rítmica en la que, combinando
todos los elementos, pueda traducirlos espontáneamente en movimiento corporal que le
permita expresar y proyectar sus sentimientos.
Se utilizan para esto, actividades encaminadas al conocimiento y manejo
de elementos espaciales (entiéndase por espacios) como: direcciones, trayectorias,
distancias, cantidades y dimensiones; y elementos temporales que son: sonido, silencio,
acentuación, velocidad y duración de los mismos.
La iniciación a la danza es de suma importancia, ya que con ella se
busca interesar y preparar a los alumnos en actividades propiamente dancísticas, lo que
incluye la iniciación al ritmo. En esta parte se utilizan actividades que requieren de
una mayor coordinación, ejecutadas con o sin implementos: cantos, juegos, rondas, así
como ejercicios de expresión corporal.
Como resultado final, el educando se encuentra preparado para entrar de
lleno al conocimiento de la danza y para realizar actividades específicas que le permitan
ejecutar pasos simples y compuestos.
Es importante subrayar que la danza, como medio para la Educación
física, enfoca su atención al desarrollo orgánico funcional del educando; tiende hacia
la eficiencia del movimiento y al desarrollo de habilidades motrices; de ahí que sería
totalmente erróneo esperar formar grandes bailarines o magníficas exhibiciones que
halagaran nuestra vanidad o la de nuestros educandos; insistimos, la iniciación a la
danza nos dará, como consecuencia lógica, el que el educando adquiera habilidades y
gusto artísticos, pudiendo, eso sí, optar vocacionalmente por continuar en el desarrollo
curricular y profesional de esta actividad.
Sin embargo, siendo importante lo anterior,
no debe ser nuestro objetivo primordial, debemos procurar el desarrollo global del niño,
incrementando sus aptitudes y actitudes, estimulando el conocimiento de su cuerpo y sus
posibilidades de movimiento, que perciba el tiempo y espacio, lo estructure y lo aplique a
su vida diaria.
Los resultados concretos que se pueden obtener de la danza popular
mexicana no debe ser mas importante que el proceso realizado para llegar a ello; debemos
aprovechar lo valioso del camino recorrido, tan rico en experiencias que ponen en manos de
los niños el maravilloso don de la creatividad, considerada ésta como puente hacia la
autenticidad.
Es esta la tarea que nos llama y nos corresponde como educadores, guiar
al niño a descubrirla y consolidarla, sabedores de que es una tarea ardua, ya que no se
cuenta con el suficiente material informativo ni con los recursos técnicos y humanos
indispensables para resolver los problemas que presenta su aplicación docente. Nos
encontramos dentro de un campo inmenso y rico en recursos educativos, que ha estado y
estará siempre dispuesto a brindarnos los beneficios de su capacidad creadora.
Por ello insisto en que es necesario revisar, estructurar, diseñar e
implementar nuevos programas de danza en los diferentes niveles educativos, así como para
las instituciones encargadas de la formación de docentes. Estos programas deberán estar
basados en la investigación formal de la danza y adecuados a los niveles a los que se
pretende dirigir; teniendo el cuidado de que esta adecuación sea en lo metodológico y no
en lo formal, respetando los contenidos originales y sin desviarse de la intención
primera: que la danza se constituya, efectivamente, en un recurso didáctico de apoyo para
una educación integral.
Después de lo antes expuesto, queremos abordar en este mismo espacio
una técnica o método casi olvidado, que era parte de la enseñanza integral en el Calmecatl,
antes de la conquista. Esta práctica se enfocaba específicamente a la danza ritual, como
parte de la formación global que se impartía desde la edad temprana. Este ejercicio
contínuo los hacía más ágiles y diestros en el manejo corporal.
Para la práctica del ritmo y el movimiento en la edad preescolar, como
parte de la Educación artística y la Educación física, hemos formulado una serie de
ejercicios auditivos y cinéticos, de iniciación, que partiendo de lo más sencillo van
avanzando, gradualmente, a movimientos rítmicos más complejos:
I. Con las palmas de las manos y a intervalos regulares cortos, hacer
de uno hasta tres golpes: ( pam, pam, pam). Este
primer ejercicio tiene como finalidad de que los niños de familiaricen con un sonido
dado.
II. Este mismo ejercicio de uno a tres tiempos, se hará
ahora con los pies, en posición erguida por supuesto, alternando ( derecho,
izquierdo, derecho), y sin moverse de lugar.
III. Aumentar a cinco tiempos, incorporando movimientos de
desplazamiento corto (adelante, atrás, derecha, izquierda), con los tiempos dados.
IV. Completar este ejercicio rítmico a nueve tiempos: ( pam,
pam, pam, pam, pam, pam,
pam, pam, pam).
a). Esta secuencia deberá ejercitarse tantas
veces como sea necesario, hasta lograr su completo dominio.
b). Los desplazamientos serán: adelante,
atrás, derecha, izquierda...
c). Después de observar que se ha alcanzado un dominio
uniforme, el siguiente movimiento se hará en círculos y sin moverse de lugar. Primero derecha,
y luego izquierda... con los mismos tiempos (nueve).
V. Con estos movimientos se hará un cuadrado (ver figura 1).
Este ejercicio deberá empezar siempre con el pie derecho, las vueltas del ángulo serán
hacia la derecha hasta el cierre del cuadro; de este modo, donde se inicia se termina.

VI. Con base en el ejercicio anterior, podremos
ensayar ahora un paso de Chotis: se caminan tres tiempos (derecha, izquierda,
derecha), y luego un salto ligero (en cuanto el cuerpo se desprenda del piso, una
altura de cinco centímetros es suficiente); esta secuencia se repite sucesivamente,
alternando pie derecho e izquierdo (ver figura 2).
Para entender la figura 2, debemos empezar señalando que existe
una forma de escribir la danza o el movimiento corporal. Esta "escritura" se
conoce con el nombre de Notación Laban y consta de una simbología elemental que
se lee en el sentido que apunta el signo.
De esta manera, la primera serie de tiempos del ejemplo de la figura
2, se leería así: parado sobre los dos pies (derecho-izquierdo); avance, hacia
adelante, con el pie derecho; avance, hacia adelante, con el pie izquierdo; avance, hacia
adelante, con el pie derecho; el cuarto tiempo se marca sin avanzar, con un pequeño salto
en el pie derecho.
La repetición de este ejercicio nos da los pasos del baile llamado Chotis,
a partir del cual se pueden ejecutar al menos cinco danzas folklóricas del Norte de
México y una de Jalisco.
En una entrega subsiguiente, continuaremos desarrollando nuestra
propuesta didáctica.