Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No.

12

(doce)

SECCIÓN

páginas

de la 95 a la 97 de 112

... el recreo

Guadalajara, México - Febrero de 2000

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La danza y la educación física

Juan Sánchez Mendoza*

* Profesor de danza, egresado de la Escuela Nacional de Danza (END) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA); licenciado en Geografía y Estadística por la Escuela Normal Nueva Galicia. Fue integrante y luego director de los grupos folklóricos del Gobierno del Estado y del entonces Departamento de Educación Pública.

En nuestro país la educación física y la danza popular han estado, desde siempre, muy estrechamente relacionadas.

En los últimos años, el impulso que la Dirección General de Educación Física ha dado a la danza, ha modificado el antiguo concepto que la consideraba como una actividad de adorno y lucimiento; en la actualidad, se le reconoce como una forma de expresión y movimiento, que contiene elementos de ritmo y acción corporal indispensables en el proceso formativo del educando, aunado a su valor artístico de elevados conceptos morales y estéticos.

Testimonios de ello es el hecho de que en los programas vigentes de Educación física se incluye, hoy en día, a la Danza popular mexicana como un medio que facilita cumplir con mayor efectividad los grandes objetivos de favorecer el desarrollo integral del educando, por medio del movimiento corporal sistematizado, tendiente a la formación de hábitos, actitudes y valores que le permitan ser un individuo sano e integrado con el medio en que se desenvuelve, además de propiciar la formación de la identidad nacional.

La danza como medio para la educación física, enfatiza determinados aspectos formativos que son de gran importancia, considerando que su enseñanza debe adecuarse a las características y necesidades que el educando presenta, de acuerdo a su proceso de maduración.

Por ello, resulta importante estructurar un programa de enseñanza-aprendizaje de la Educación física que parta desde el nivel preescolar hasta el medio básico, basado en la educación rítmico-corporal, pasando por una etapa de iniciación a la danza y concluyendo con danzas y bailes populares.

 

La esencial finalidad de la educación rítmico-corporal consiste en favorecer el desarrollo e incremento de la habilidad motriz, ejercitar el movimiento coordinado, estructurado y estético a partir de la educación auditiva y de las relaciones espacio-temporales.

Mediante el conocimiento y aplicación de estas habilidades, el educando estará en aptitud de realizar una organización rítmica en la que, combinando todos los elementos, pueda traducirlos espontáneamente en movimiento corporal que le permita expresar y proyectar sus sentimientos.

Se utilizan para esto, actividades encaminadas al conocimiento y manejo de elementos espaciales (entiéndase por espacios) como: direcciones, trayectorias, distancias, cantidades y dimensiones; y elementos temporales que son: sonido, silencio, acentuación, velocidad y duración de los mismos.

La iniciación a la danza es de suma importancia, ya que con ella se busca interesar y preparar a los alumnos en actividades propiamente dancísticas, lo que incluye la iniciación al ritmo. En esta parte se utilizan actividades que requieren de una mayor coordinación, ejecutadas con o sin implementos: cantos, juegos, rondas, así como ejercicios de expresión corporal.

Como resultado final, el educando se encuentra preparado para entrar de lleno al conocimiento de la danza y para realizar actividades específicas que le permitan ejecutar pasos simples y compuestos.

Es importante subrayar que la danza, como medio para la Educación física, enfoca su atención al desarrollo orgánico funcional del educando; tiende hacia la eficiencia del movimiento y al desarrollo de habilidades motrices; de ahí que sería totalmente erróneo esperar formar grandes bailarines o magníficas exhibiciones que halagaran nuestra vanidad o la de nuestros educandos; insistimos, la iniciación a la danza nos dará, como consecuencia lógica, el que el educando adquiera habilidades y gusto artísticos, pudiendo, eso sí, optar vocacionalmente por continuar en el desarrollo curricular y profesional de esta actividad.

 

Sin embargo, siendo importante lo anterior, no debe ser nuestro objetivo primordial, debemos procurar el desarrollo global del niño, incrementando sus aptitudes y actitudes, estimulando el conocimiento de su cuerpo y sus posibilidades de movimiento, que perciba el tiempo y espacio, lo estructure y lo aplique a su vida diaria.

Los resultados concretos que se pueden obtener de la danza popular mexicana no debe ser mas importante que el proceso realizado para llegar a ello; debemos aprovechar lo valioso del camino recorrido, tan rico en experiencias que ponen en manos de los niños el maravilloso don de la creatividad, considerada ésta como puente hacia la autenticidad.

Es esta la tarea que nos llama y nos corresponde como educadores, guiar al niño a descubrirla y consolidarla, sabedores de que es una tarea ardua, ya que no se cuenta con el suficiente material informativo ni con los recursos técnicos y humanos indispensables para resolver los problemas que presenta su aplicación docente. Nos encontramos dentro de un campo inmenso y rico en recursos educativos, que ha estado y estará siempre dispuesto a brindarnos los beneficios de su capacidad creadora.

Por ello insisto en que es necesario revisar, estructurar, diseñar e implementar nuevos programas de danza en los diferentes niveles educativos, así como para las instituciones encargadas de la formación de docentes. Estos programas deberán estar basados en la investigación formal de la danza y adecuados a los niveles a los que se pretende dirigir; teniendo el cuidado de que esta adecuación sea en lo metodológico y no en lo formal, respetando los contenidos originales y sin desviarse de la intención primera: que la danza se constituya, efectivamente, en un recurso didáctico de apoyo para una educación integral.

Después de lo antes expuesto, queremos abordar en este mismo espacio una técnica o método casi olvidado, que era parte de la enseñanza integral en el Calmecatl, antes de la conquista. Esta práctica se enfocaba específicamente a la danza ritual, como parte de la formación global que se impartía desde la edad temprana. Este ejercicio continuo los hacía más ágiles y diestros en el manejo corporal.

Para la práctica del ritmo y el movimiento en la edad preescolar, como parte de la Educación artística y la Educación física, hemos formulado una serie de ejercicios auditivos y cinéticos, de iniciación, que partiendo de lo más sencillo van avanzando, gradualmente, a movimientos rítmicos más complejos:

  1. Con las palmas de las manos y a intervalos regulares cortos, hacer de uno hasta tres golpes: (— pam, — pam, — pam). Este primer ejercicio tiene como finalidad de que los niños de familiaricen con un sonido dado.

  2. Este mismo ejercicio –de uno a tres tiempos–, se hará ahora con los pies, en posición erguida por supuesto, alternando (— derecho, — izquierdo, —derecho), y sin moverse de lugar.

  3. Aumentar a cinco tiempos, incorporando movimientos de desplazamiento corto (adelante, atrás, derecha, izquierda), con los tiempos dados.

  4. Completar este ejercicio rítmico a nueve tiempos: (— pam, — pam, — pam, — pam, — pam, — pam, — pam, — pam, — pam).

    1. Esta secuencia deberá ejercitarse tantas veces como sea necesario, hasta lograr su completo dominio.

    2. Los desplazamientos serán: adelante, atrás, derecha, izquierda...

    3. Después de observar que se ha alcanzado un dominio uniforme, el siguiente movimiento se hará en círculos y sin moverse de lugar. Primero derecha, y luego izquierda... con los mismos tiempos (nueve).

  5. Con estos movimientos se hará un cuadrado (ver figura 1). Este ejercicio deberá empezar siempre con el pie derecho, las vueltas del ángulo serán hacia la derecha hasta el cierre del cuadro; de este modo, donde se inicia se termina.

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  1. Con base en el ejercicio anterior, podremos ensayar ahora un paso de Chotis: se caminan tres tiempos (derecha, izquierda, derecha), y luego un salto ligero (en cuanto el cuerpo se desprenda del piso, una altura de cinco centímetros es suficiente); esta secuencia se repite sucesivamente, alternando pie derecho e izquierdo (ver figura 2).

Para entender la figura 2, debemos empezar señalando que existe una forma de escribir la danza o el movimiento corporal. Esta "escritura" se conoce con el nombre de Notación Laban y consta de una simbología elemental que se lee en el sentido que apunta el signo.

De esta manera, la primera serie de tiempos del ejemplo de la figura 2, se leería así: parado sobre los dos pies (derecho-izquierdo); avance, hacia adelante, con el pie derecho; avance, hacia adelante, con el pie izquierdo; avance, hacia adelante, con el pie derecho; el cuarto tiempo se marca sin avanzar, con un pequeño salto en el pie derecho.

La repetición de este ejercicio nos da los pasos del baile llamado Chotis, a partir del cual se pueden ejecutar al menos cinco danzas folklóricas del Norte de México y una de Jalisco.

En una entrega subsiguiente, continuaremos desarrollando nuestra propuesta didáctica.

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