
La generación audiovisual en el proceso del conocimiento
María del Socorro Mendoza Sánchez*
Vivimos en una cultura audiovisual en donde la televisión, el cine, el
video, la computadora (CD-ROM, Internet, realidad virtual) y la comunicación vía
satélite, entre otros, están inmersos en nuestra vida cotidiana, éstos medios nos abren
un campo audiovisual en el que se conjugan el intelecto, las emociones y los sentimientos
ya que la mezcla de imágenes y sonidos llegan al cerebro, transformando la forma de
concebir y entender el mundo zen el que vivimos.
Los niños y jóvenes de este fin de milenio antes de leer textos
escritos, se inician viendo imágenes en la televisión, frente a la que están expuestos
de tres a cuatro horas diarias en promedio. Televisión significa "ver
desde lejos", es decir, llevar ante los ojos de un público de espectadores cosas
que pueda ver en cualquier sitio y desde cualquier distancia; en esta función, prevalece
el "ver" la imagen sobre la voz. "La imagen es pura y simple
representación visual se ve y eso es suficiente y para verla basta con poseer el sentido
de la vista, basta con no ser ciegos".1
El niño y el adolescente de hoy juegan con imágenes al usar el
videojuego; a través de la computadora y la multimedia utilizan interactivamente texto,
música, voz, imagenes fijas o en movimiento, y se enfrentan a una "realidad"
virtual integrada por la percepción, simulación de un espacio tridimensional que
permite, gracias a la computadora, el rompimiento de fronteras entre la realidad natural,
en la que se encuentra y la "otra realidad". En esta realidad virtual,
juega, lucha, vence, pierde, corre, golpea, vuela; en fin, todo lo que se imagine y le
permita el videojuego o el CD-ROM. El ser humano de hoy habla con la imagen y de la
imagen, la visión es la principal fuente de información que le permite navegar en ese
mundo vertiginoso de información audiovisual.
El individuo que se enfrenta a las imágenes, las decodifica casi
automáticamente; en cambio, aquél que decodifica los signos escritos "exige
complejas operaciones analíticas y racionales, pasa, por múltiples controles de
análisis y comprensión antes de formar parte del acervo mental"2 Existe diferencia entre las letras y las imágenes ya que el universo
del televidente es dinámico, mientras que el del lector es estático.
La "tele" es uno de los medios de comunicación, al que el
98.4% de la población a nivel nacional tiene acceso a ella y se encuentra en cada uno de
los hogares mexicanos, este aparato tecnológico privilegia la gratificación sensorial,
visual y auditiva de las imágenes.
Las diferencias entre ver la "tele" y leer un texto se hacen
evidente, por un lado el lector de texto se enfrenta a un mundo abstracto de conceptos e
ideas, interpreta en un contexto gramatical y él es quién controla la experiencia y
ritmo del proceso de comprensión e interpretación de los signos, el leer un texto
privilegia la reflexión, permite sumergirse en él. "Si el libro privilegia el
conocer, la imagen privilegia el reconocer".3
Es así como lo intuitivo y lo emocional tenderá a anteponerse sobre lo intelectual y
racional, ya que el lenguaje que transmite la televisión es dinámico, con un ritmo
rápido y un tiempo corto que no da lugar a la reflexión, nos dejamos llevar por lo
fascinante de sus imágenes y sonidos, es decir hoy prolifera la cultura icónica (imagen)
frente a la cultura del libro (texto escrito) y el lenguaje verbal.
Este nuevo modo de conocer e interactuar con la tecnología, repercute
en la elaboración del pensamiento humano al poner en juego los dos hemisferios
del cerebro, el lado izquierdo que controla al lado derecho del cuerpo y algunas
funciones como la escritura, la lectura, el lenguaje y la abstracción, es el hemisferio
intelectual analítico, dominante y activo; por el contrario, el hemisferio derecho del
cerebro controla al lado izquierdo del cuerpo y las funciones espaciales no verbales,
posee mayor sensibilidad para lo acústico, las dimensiones artísticas, es el hemisferio
emocional, creativo e intuitivo.
Este campo del conocimiento nos obliga a conocer y utilizar los medios
de comunicación y las nuevas tecnologías, para anticipar los acontecimientos que nos
permitan integrar las imágenes y los conceptos abstractos de forma integral y equilibrada
en el proceso humano de conocimiento, e implica, por lo tanto, otra forma de pensar, otra
estética, un nuevo arte, otros códigos y lenguajes.
Es así como la escuela, no puede ignorar el caudal de
información que proporcionan los medios audiovisuales, ya que estos saberes cotidianos
socialmente significativos forman parte del contexto sociocultural del alumno en la
comprensión de la realidad.
"Aprender que los medios, no presentan la realidad (tal
cual) sino que la re-presentan"4 nos
muestran sólo una parte de lo que ocurre en el espacio y tiempo donde acontece el hecho y
no obstante el deleite y placer que nos provocan las imágenes y los sonidos, debemos
distanciarnos, entender y descifrar los códigos y lenguajes que conforman un programa o
serie televisiva, para cuestionar y criticar lo que estamos recibiendo como espectadores,
con un bagaje cultural que se antepone al "ver la tele" no como receptores
pasivos que aceptamos y aprobamos todo lo que vemos y oímos en los medios.
"Los niños, al estar ante la pantalla, se encuentran expuestos a
una variedad de estímulos informativos, mientras que en el salón de clases los
estímulos son más unidimensionales"5 Es
decir, la información que se genera en el aula al interactuar el alumno y el maestro es
más lenta, privilegia el lenguaje verbal y el escrito. No obstante, la nueva
generación audiovisual de este fin de milenio, ha desarrollado sus capacidades
perceptivas y es capaz de procesar más información que las generaciones que les
precedieron (Orozco Gómez). Mc Luhan decía que un niño que ve la televisión se ha
hecho viejo a los tres años, y es casi Matusalém cuando en la escuela quieren empezar a
enseñarle cosas sencillas.
Estos cambios culturales y de pensamiento están presentes y modifican
el actuar cotidiano en el aula, escenario en donde se desarrolla el proceso
enseñanza-aprendizaje en el que interactúan cara a cara alumno y maestro.
Es así como la televisión y computadora han entrado al aula, se
han incorporado al escenario educativo, y aunque físicamente no estén, están en
los comentarios de los niños en sus conversaciones, visten por imitación a los
modelos (conductores de televisión), usan y compran los juguetes de "moda",
consumen las golosinas que anuncian, quieren tener lo que ven.
Los medios audiovisuales, están educando a las nuevas
generaciones aunque no se lo propongan, transmiten, de manera intencional o no,
conocimientos, principios y valores, y no deben convertirse en un obstáculo en la
escuela, ni un fin, sino un medio que se incorpore al proceso de conocer-aprender y
transformar dentro del complejo fenómeno de la recepción en donde se establecen
mediaciones y filtros a través del propio bagaje cultural.
En una sociedad en donde la comunicación audiovisual se ha convertido
en hegemónica, no habrá competencia comunicativa "si no se dominan los códigos de
la expresión audiovisual, lo ideal es que los alumnos sean capaces no sólo de
comprenderlos a fondo sino también de expresarse mediante ellos, de lo contrario se les
condena a ser receptores pasivos y acríticos" 6
Desde esta visión, el docente es un mediador dentro de
este proceso de recepción hacia los medios, y puede asumir una postura activa o pasiva,
de rechazo o estímulo en el proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula, así como un recurso
didáctico para la educación integral de los alumnos (Orozco Gómez, 1998) frente a
lo que ven y oyen tendiente a modificar y desarrollar habilidades que le permitan
analizar, reflexionar y criticar los mensajes que le ofrecen los medios audiovisuales.
"Las mediaciones contextuales tienen lugar en la televidencia, por que ver la
televisión no es un proceso que se desarrolle en el vacío está delimitado por la
cultura particular, estilos de vida, clase social, identidades políticas, sexuales,
religiosas y culturales de los televidentes"7
La mediación como concepto analítico para abordar la interacción tv-audiencia se
ha aceptado "como "filtro" como "intervención" y ha sido
conceptualizada por Martín Barbero (1987) como esa instancia cultural "desde
donde" el público de los medios produce y se apropia del significado y del proceso
comunicativo, de estos procesos de conocimiento que permiten la integración de todas las
facultades psíquicas y físicas del alumno en el grupo, en la clase, en la escuela.
La familia es también una mediadora eficaz de los
medios, ya que la televisión se ve en familia y ésta ocupa un lugar privilegiado en el
hogar, provee de temas de conversación, invade su intimidad, pone en juego su
afectividad, y se relaciona a partir de lo que es y desde ahí ve la tele e interactúa
con la comunidad y a su vez conforma la sociedad.
El docente-mediador es un guía en este proceso
de recepción, que al conjuntar los contenidos programáticos, los propósitos y los
medios audiovisuales al alcance de sus alumnos, no sólo facilita el contenido
informativo, sino también genera sensaciones, emociones y actitudes donde integra lo
visual, auditivo e intelectual a la estructura del conocimiento.
Los medios audiovisuales, deben utilizarse de acuerdo con las
características específicas para la cual fueron creados y con la función didáctica
que el profesor les asigne, considerando el grado, grupo, nivel y modalidad, la asignatura
que imparte y el propósito que guíe su elección.
Hoy, es injusto condenar a los medios de comunicación (televisión y
la computadora), ya que no se puede imaginar la vida sin ellos, las nuevas generaciones
nacen y se desarrollan con el lenguaje de las imágenes, las estructuras del conocimiento
privilegian la parte afectiva, creativa e intuitiva y al utilizar el otro hemisferio de su
cerebro desarrollan la abstracción y la reflexión, este proceso de conocimiento no debe
priorizar sólo unas habilidades del pensamiento sino integrar lo cognoscitivo y afectivo,
lo cual permitirá a este nuevo individuo poner en juego su inteligencia y enfrentarse
críticamente a las imágenes, los mensajes (textos), el sonido, los silencios, las
acciones, conocer y entender sus lenguajes propios y su funcionamiento, desafiando a la
creatividad.
El docente-mediador al incorporar los medios audiovisuales a su
práctica educativa, y desarrollar las habilidades, más que recursos se constituyen en un
reto para la escuela.
Notas
1.
SARTORI, Giovanni. Homo Videns. La Sociedad Teledirigida. Ed. Santillana/Taurus. España, 1998. p. 35.
2.
FERRÉS, Joan. Televisión y Educación. Ed. Paidós. España, 1994. p. 31.
3. Ibidem.
4.
FERRÉS, Joan. Video y Educación. Ed. Paidós. España 1993. p. 24.
5.
MORDUCHWIEZ, Roxana. La escuela y los medios. Ed. AIQUE. Argentina, 1997. p. 20.
6.
OROZCO Gómez, Guillermo. El Maestro frente a la influencia educativa de la Televisión.
Guía de Educación Básica. Fundación SNTE. México, 1998. p. 41.
7.
OROZCO Gómez, Guillermo. La Televisión entra al aula. Guía del Maestro de
Educación Básica. Fundación SNTE. México, 1988. p. 44.
Bibliografía complementaria: