Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No.

12

(doce)

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... el rollo

Guadalajara, México - Febrero de 2000

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La generación audiovisual en el proceso del conocimiento

María del Socorro Mendoza Sánchez*

* Guionista y productora, labora en el área de Audio y Video del Centro de Desarrollo Tecnológico, CEDETEC.

Vivimos en una cultura audiovisual en donde la televisión, el cine, el video, la computadora (CD-ROM, Internet, realidad virtual) y la comunicación vía satélite, entre otros, están inmersos en nuestra vida cotidiana, éstos medios nos abren un campo audiovisual en el que se conjugan el intelecto, las emociones y los sentimientos ya que la mezcla de imágenes y sonidos llegan al cerebro, transformando la forma de concebir y entender el mundo Zen el que vivimos.

Los niños y jóvenes de este fin de milenio antes de leer textos escritos, se inician viendo imágenes en la televisión, frente a la que están expuestos de tres a cuatro horas diarias en promedio. Televisión significa "ver desde lejos", es decir, llevar ante los ojos de un público de espectadores cosas que pueda ver en cualquier sitio y desde cualquier distancia; en esta función, prevalece el "ver" la imagen sobre la voz. "La imagen es pura y simple representación visual se ve y eso es suficiente y para verla basta con poseer el sentido de la vista, basta con no ser ciegos".(1)

El niño y el adolescente de hoy juegan con imágenes al usar el videojuego; a través de la computadora y la multimedia utilizan interactivamente texto, música, voz, imágenes fijas o en movimiento, y se enfrentan a una "realidad" virtual integrada por la percepción, simulación de un espacio tridimensional que permite, gracias a la computadora, el rompimiento de fronteras entre la realidad natural, en la que se encuentra y la "otra realidad". En esta realidad virtual, juega, lucha, vence, pierde, corre, golpea, vuela; en fin, todo lo que se imagine y le permita el videojuego o el CD-ROM. El ser humano de hoy habla con la imagen y de la imagen, la visión es la principal fuente de información que le permite navegar en ese mundo vertiginoso de información audiovisual.

El individuo que se enfrenta a las imágenes, las decodifica casi automáticamente; en cambio, aquél que decodifica los signos escritos "exige complejas operaciones analíticas y racionales, pasa, por múltiples controles de análisis y comprensión antes de formar parte del acervo mental"(2) Existe diferencia entre las letras y las imágenes ya que el universo del televidente es dinámico, mientras que el del lector es estático.

La "tele" es uno de los medios de comunicación, al que el 98.4% de la población a nivel nacional tiene acceso a ella y se encuentra en cada uno de los hogares mexicanos, este aparato tecnológico privilegia la gratificación sensorial, visual y auditiva de las imágenes.

Las diferencias entre ver la "tele" y leer un texto se hacen evidente, por un lado el lector de texto se enfrenta a un mundo abstracto de conceptos e ideas, interpreta en un contexto gramatical y él es quién controla la experiencia y ritmo del proceso de comprensión e interpretación de los signos, el leer un texto privilegia la reflexión, permite sumergirse en él. "Si el libro privilegia el conocer, la imagen privilegia el reconocer".(3) Es así como lo intuitivo y lo emocional tenderá a anteponerse sobre lo intelectual y racional, ya que el lenguaje que transmite la televisión es dinámico, con un ritmo rápido y un tiempo corto que no da lugar a la reflexión, nos dejamos llevar por lo fascinante de sus imágenes y sonidos, es decir hoy prolifera la cultura icónica (imagen) frente a la cultura del libro (texto escrito) y el lenguaje verbal.

Este nuevo modo de conocer e interactuar con la tecnología, repercute en la elaboración del pensamiento humano al poner en juego los dos hemisferios del cerebro, el lado izquierdo que controla al lado derecho del cuerpo y algunas funciones como la escritura, la lectura, el lenguaje y la abstracción, es el hemisferio intelectual analítico, dominante y activo; por el contrario, el hemisferio derecho del cerebro controla al lado izquierdo del cuerpo y las funciones espaciales no verbales, posee mayor sensibilidad para lo acústico, las dimensiones artísticas, es el hemisferio emocional, creativo e intuitivo.

Este campo del conocimiento nos obliga a conocer y utilizar los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, para anticipar los acontecimientos que nos permitan integrar las imágenes y los conceptos abstractos de forma integral y equilibrada en el proceso humano de conocimiento, e implica, por lo tanto, otra forma de pensar, otra estética, un nuevo arte, otros códigos y lenguajes.

Es así como la escuela, no puede ignorar el caudal de información que proporcionan los medios audiovisuales, ya que estos saberes cotidianos socialmente significativos forman parte del contexto sociocultural del alumno en la comprensión de la realidad.

"Aprender que los medios, no presentan la realidad (tal cual) sino que la re-presentan"(4) nos muestran sólo una parte de lo que ocurre en el espacio y tiempo donde acontece el hecho y no obstante el deleite y placer que nos provocan las imágenes y los sonidos, debemos distanciarnos, entender y descifrar los códigos y lenguajes que conforman un programa o serie televisiva, para cuestionar y criticar lo que estamos recibiendo como espectadores, con un bagaje cultural que se antepone al "ver la tele" no como receptores pasivos que aceptamos y aprobamos todo lo que vemos y oímos en los medios.

"Los niños, al estar ante la pantalla, se encuentran expuestos a una variedad de estímulos informativos, mientras que en el salón de clases los estímulos son más unidimensionales"(5) Es decir, la información que se genera en el aula al interactuar el alumno y el maestro es más lenta, privilegia el lenguaje verbal y el escrito. No obstante, la nueva generación audiovisual de este fin de milenio, ha desarrollado sus capacidades perceptivas y es capaz de procesar más información que las generaciones que les precedieron (Orozco Gómez). Mc Luhan decía que un niño que ve la televisión se ha hecho viejo a los tres años, y es casi Matusalén cuando en la escuela quieren empezar a enseñarle cosas sencillas.

Estos cambios culturales y de pensamiento están presentes y modifican el actuar cotidiano en el aula, escenario en donde se desarrolla el proceso enseñanza-aprendizaje en el que interactúan cara a cara alumno y maestro.

Es así como la televisión y computadora han entrado al aula, se han incorporado al escenario educativo, y aunque físicamente no estén, están en los comentarios de los niños en sus conversaciones, visten por imitación a los modelos (conductores de televisión), usan y compran los juguetes de "moda", consumen las golosinas que anuncian, quieren tener lo que ven.

Los medios audiovisuales, están educando a las nuevas generaciones aunque no se lo propongan, transmiten, de manera intencional o no, conocimientos, principios y valores, y no deben convertirse en un obstáculo en la escuela, ni un fin, sino un medio que se incorpore al proceso de conocer-aprender y transformar dentro del complejo fenómeno de la recepción en donde se establecen mediaciones y filtros a través del propio bagaje cultural.

En una sociedad en donde la comunicación audiovisual se ha convertido en hegemónica, no habrá competencia comunicativa "si no se dominan los códigos de la expresión audiovisual, lo ideal es que los alumnos sean capaces no sólo de comprenderlos a fondo sino también de expresarse mediante ellos, de lo contrario se les condena a ser receptores pasivos y acríticos".(6)

Desde esta visión, el docente es un mediador dentro de este proceso de recepción hacia los medios, y puede asumir una postura activa o pasiva, de rechazo o estímulo en el proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula, así como un recurso didáctico para la educación integral de los alumnos (Orozco Gómez, 1998) frente a lo que ven y oyen tendiente a modificar y desarrollar habilidades que le permitan analizar, reflexionar y criticar los mensajes que le ofrecen los medios audiovisuales. "Las mediaciones contextuales tienen lugar en la televidencia, por que ver la televisión no es un proceso que se desarrolle en el vacío está delimitado por la cultura particular, estilos de vida, clase social, identidades políticas, sexuales, religiosas y culturales de los televidentes"(7) La mediación como concepto analítico para abordar la interacción TV-audiencia se ha aceptado "como "filtro" como "intervención" y ha sido conceptualizada por Martín Barbero (1987) como esa instancia cultural "desde donde" el público de los medios produce y se apropia del significado y del proceso comunicativo, de estos procesos de conocimiento que permiten la integración de todas las facultades psíquicas y físicas del alumno en el grupo, en la clase, en la escuela.

La familia es también una mediadora eficaz de los medios, ya que la televisión se ve en familia y ésta ocupa un lugar privilegiado en el hogar, provee de temas de conversación, invade su intimidad, pone en juego su afectividad, y se relaciona a partir de lo que es y desde ahí ve la tele e interactúa con la comunidad y a su vez conforma la sociedad.

El docente-mediador es un guía en este proceso de recepción, que al conjuntar los contenidos programáticos, los propósitos y los medios audiovisuales al alcance de sus alumnos, no sólo facilita el contenido informativo, sino también genera sensaciones, emociones y actitudes donde integra lo visual, auditivo e intelectual a la estructura del conocimiento.

Los medios audiovisuales, deben utilizarse de acuerdo con las características específicas para la cual fueron creados y con la función didáctica que el profesor les asigne, considerando el grado, grupo, nivel y modalidad, la asignatura que imparte y el propósito que guíe su elección.

Hoy, es injusto condenar a los medios de comunicación (televisión y la computadora), ya que no se puede imaginar la vida sin ellos, las nuevas generaciones nacen y se desarrollan con el lenguaje de las imágenes, las estructuras del conocimiento privilegian la parte afectiva, creativa e intuitiva y al utilizar el otro hemisferio de su cerebro desarrollan la abstracción y la reflexión, este proceso de conocimiento no debe priorizar sólo unas habilidades del pensamiento sino integrar lo cognoscitivo y afectivo, lo cual permitirá a este nuevo individuo poner en juego su inteligencia y enfrentarse críticamente a las imágenes, los mensajes (textos), el sonido, los silencios, las acciones, conocer y entender sus lenguajes propios y su funcionamiento, desafiando a la creatividad.

El docente-mediador al incorporar los medios audiovisuales a su práctica educativa, y desarrollar las habilidades, más que recursos se constituyen en un reto para la escuela.

 

Notas

1. SARTORI, Giovanni. Homo Videns. La Sociedad Teledirigida. Ed. Santillana/Taurus. España, 1998. p. 35.

2. FERRÉS, Joan. Televisión y Educación. Ed. Paidós. España, 1994. p. 31.

3. Ibídem.

4. FERRÉS, Joan. Video y Educación. Ed. Paidós. España 1993. p. 24.

5. MORDUCHWIEZ, Roxana. La escuela y los medios. Ed. AIQUE. Argentina, 1997. p. 20.

6. OROZCO Gómez, Guillermo. El Maestro frente a la influencia educativa de la Televisión. Guía de Educación Básica. Fundación SNTE. México, 1998. p. 41.

7. OROZCO Gómez, Guillermo. La Televisión entra al aula. Guía del Maestro de Educación Básica. Fundación SNTE. México, 1988. p. 44.

 

Bibliografía complementaria:

CORRALES Díaz, Carlos. "Multimedia, globalización y fragmentación de la realidad", en Revista Renglones. ITESO. Año 12, diciembre 96- marzo 97. pp. 5-10.

LAMEIRAS, José. (Et al) Medios y Mediaciones. Colegio de Michoacán. ITESO. México, 1994.

OROZCO Gómez, Guillermo. Televidencia. Universidad Iberoamericana. México, 1994.

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