
La maestra Braulia
Sonia Ibarra
Ibarra*
En el gremio
magisterial de Jalisco hay olvidos significativos, no obstante que la gran
mayoría de maestros son del sexo femenino, los biógrafos han dedicado escasas
líneas a las maestras. En su libro Educadores Jaliscienses, Ramón García
Ruiz únicamente contempla a Aurelia Guevara en un listado de diecinueve mentores
destacados de Jalisco. Gabriel García de Alba en Jalisco y sus hombres
nos habla de cuatro mujeres en una lista de veinticinco profesores. Ramón Mata
Torres, por su parte, en Personajes ilustres de Jalisco, considera a
cuatro maestras en un listado de once profesores. Eso nos permite reflexionar en
torno a que, o han escaseado las maestras destacadas, o si se han dado, su labor
ha sido sumamente callada y poco valorada por los demás. Resulta significativo
que ninguna maestra haya sido merecedora del máximo cargo del gremio: la
Dirección de Educación en el estado. En un grupo donde predominan las mujeres,
resulta difícil entender la ausencia de nombres femeninos.
Un nombre cubierto por el polvo ha sido Braulia Maciel, destacada profesora que
participó activamente, sobre todo en el plano político, en una época de gran
efervescencia para el magisterio jalisciense.
Braulia
pertenece al grupo de docentes nacido en el siglo XIX, a quienes sorprendió la
revolución en plena práctica educativa. Les tocó recibir la Escuela de la
Revolución, laica, con pretensiones de obligatoriedad y gratuidad. Individuos
que pudieron tener acceso a la educación, formarse como docentes y adquirir un
título, lo que les aseguró rápidos ascensos, considerando el escaso número de
maestros titulados y a la vez, experimentar las vicisitudes e injusticias
propias de un periodo de soledad gremial. Sin embargo, el esfuerzo individual
fue importante y ellos se encargaron de dibujar la imagen docente que luego
Vasconcelos fijaría: una simbiosis de preceptores y
revolucionarios.
Originaria de Teocuitatlán de Corona,
Braulia Maciel Calatayud nació el 27 de marzo de 1886. Adquirió el título de
maestra en la Escuela Normal para Profesoras, el 17 de mayo de 1909, y se
desempeñó como profesora en diversas escuelas: recién titulada, en la escuela de
2a. Clase de Teocuitatlán de Corona; en 1914, en la Escuela Elemental No. 9 en
Guadalajara, plantel que posteriormente fue designado con el número 25 y que
estaba ubicado en la calle Antonio Rosales No. 91.
Fue
víctima de la inseguridad laboral de esa etapa, pues en julio de 1919 se le
otorgó, "sin haberlo pedido y debiéndolo tan sólo a envidias de compañeras que
me formaron insana atmósfera",1 un
cambio de nombramiento a Encarnación de Díaz. Aunque solicitó insistentemente se
le devolviera su empleo en la capital del estado, obtuvo sólo
negativas.
Tras ganar la dirección de la Escuela Superior
de Encarnación de Díaz, en septiembre de 1919, inexplicablemente al mes
siguiente se le nombró como directora de la Escuela Elemental de dicha
localidad, lo que significaba un retroceso en su movilidad profesional y Braulia
lo explicó así: "el descenso de mi nombramiento de escuela Superior a Elemental,
así como el de mi salida a servir en la Escuela Foránea, no lo considero como
castigo, porque creo no haber dado motivo a ello".2
Posteriormente, en enero de 1921, obtuvo el puesto de maestra de grupo en la
Escuela Elemental de Guadalajara, durante la gestión de Aurelio Ortega como
director de Educación en el estado. Fue ascendida a maestra de grupo superior en
1924.
El 1º de septiembre de ese mismo año, fue nombrada
maestra de grupo en la Escuela Superior No. 3 para niños de la ciudad de
Guadalajara y al año siguiente se desempeñó como maestra de 1a. clase en la
dirección de la Escuela Elemental No. 38. Para esa época, Diego Huízar refiere
la Liga de Resistencia de Maestros de Jalisco adherida a la CROM, como primer
núcleo revolucionario creada por el magisterio de la entidad, gracias a los
esfuerzos de las profesoras Josefina Ortiz Mariotte, Natalia Cedano y Braulia
Maciel.
Junto con Elías Medina de la Torre, escribió una
Zarzuela infantil titulada "En mi Huerta", con ánimo de contribuir al
"engrandecimiento y fácil inteligencia" de la Escuela de la Acción, obra impresa
que ofrecieron a la Dirección de Educación a cambio de la reparación de un piano
de la Escuela Normal para Señoritas, sin embargo, "por las condiciones del
erario" no fue posible tal trato.
En agosto de 1926, al
dar respuesta a la circular 13134 dirigida por las autoridades educativas a fin
de confirmar la filiación de los maestros, Braulia en una amplia carta expresaba
entre otros puntos, lo siguiente:
...Hasta donde he podido me siento libre de prejuicios
religiosos y políticos y consciente de mis actos procuraré, como siempre he
procurado, arrancar los errores y poner en lugar de cada uno el conocimiento
respectivo; he procurado, arrancar los errores y poner en lugar de cada uno el
conocimiento respectivo; he procurado poner a mis educandos en el medio de
laborar por sí solos y de fortificar su voluntad, para que sepan enfrentarse a
las vicisitudes de la vida, destruyendo el apocamiento propio de las almas
débiles; en una palabra, creo haber cumplido y cumpliré siempre con mi
deber.
En tal virtud, no pudiendo caber en mí la mentira, me
manifiesto tal cual soy, para que se juzgue si he engañado a la sociedad,
contraviniendo los sagrados principios de nuestra
Constitución.
La autoridad, a cargo entonces de Adolfo Contreras, respondió al elocuente comunicado, con una nueva indicación: "que conteste categóricamente como pide la circular que se refiere".
3¡Ciudadanos que formáis la corporación de las distintas dependencias de educación! Os ruego aceptéis mi reconocimiento por las atenciones que me habéis dispensado y sabed que me retiro pero no me alejo porque mis pensamientos más sanos y mis mejores deseos estarán siempre con vosotros que formáis parte de ese conglomerado mental en el que sin duda viven todos mis compañeros de labor que ocuparán siempre un lugar distinguido.
5 Definitivamente, los grandes maestros "se
retiran pero no se alejan", pues dejan una huella profunda que no puede pasar
inadvertida a pesar de los más oficiales "olvidos".
Ninguna escuela, ni aula ni calle lleva ahora el nombre de Braulia Maciel, pero
ya es tiempo que las maestras jaliscienses recuperen su lugar en la memoria
colectiva.
Ojalá que en Teocuitatlán de Corona, en
Encarnación de Díaz y en Guadalajara, podamos en justa reciprocidad, otorgar ese
lugar distinguido al recuerdo de... la maestra Braulia.
Notas
1.
Archivo de Instrucción Pública, maestros fuera de servicio.
2.
Idem.
3. Idem.
4. Idem.
5. Idem.