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Guadalajara, México - Febrero de 2000 |
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Entre la tecnofobia y la tecnofilia: el desafío de una educación comunicativa María Elena Chan Núñez* * Responsable del Área de Investigación y Desarrollo de la Coordinación de Educación Continua, Abierta y a Distancia (CECAD), de la Universidad de Guadalajara (UDG); maestría en Comunicación por el ITESO; especialidad en Educación a Distancia en el Programa UNAM-Sorbona de París.
Tecnología y humanidad Las tecnologías de información y comunicación son un producto humano, sin embargo, es común que se le considere deshumanizantes. Distintos autores han enfocado las dimensiones biosocioantropológicas del hombre como centro de su reflexión. La socialización como proceso de humanización, a través del uso del lenguaje, por las interacciones o vistas desde las acciones comunicativas, han tenido un papel central en filósofos, epistemólogos, biólogos, antropólogos, sociólogos, psicólogos, y pedagogos de distintas épocas: desde Sócrates, Rousseau, Freinet, Piaget, Bourdieu, Habermas, Vygotsky y el mismo Edgar Morin, desde quien se aborda esta primera reflexión, sólo por nombrar algunos de los más reconocidos e influyentes en el campo educativo. Edgar Morin invita a una reflexión ética sobre las implicaciones de la ciencia y la tecnología, situándolas como producto cultural humano, conocimiento como producto y herramienta de su hacer cotidiano. En su carácter de herramientas su desarrollo como parte de la vida social se ha dado paulatinamente y de manera "natural", según las necesidades cambiantes de los grupos humanos, sus procesos de industrialización, permeando amplias capas de la población universal, encontrando menores o mayores resistencias en ciertos sectores productivos o grupos humanos. Las ciencias y las tecnologías, como productos humanos, se han desarrollado en respuesta a necesidades percibidas por los grupos sociales, percepción mediada por visiones sobre el mundo. No hay un sólo modo de hacer ciencia, ni un sólo modo de hacer y aplicar tecnología. La diversidad en los usos científicos y tecnológicos es inherente a la diversidad de los intereses sociales y dinámicas del poder. El sentido de herramienta que puede tener para un grupo humano una tecnología, podría no tenerlo para otro, considerando las condiciones particulares en que se desarrolla su cotidianidad. El uso en beneficio de unos, podría significar la afectación de otros. En este artículo se asume que más que hablar de las tecnologías en la educación es interesante reflexionar sobre sus usos, lo cual supone abordarlas no como el objeto central, sino en su integración como herramienta para la facilitación y consolidación de las relaciones educativas. Equivale a pasar de la pregunta: ¿Qué necesitan los docentes para incorporar las tecnologías de información y telecomunicación en su hacer cotidiano?, hacia preguntas tales como: ¿Para qué necesitan los educadores y los educandos que se incorporen estas tecnologías en la acción educativa? ¿ Qué procesos se facilitan con el uso tecnológico? ¿De qué manera se viven las tecnologías y se integran culturalmente en las relaciones educativas? ¿Qué cosas facilitarían a los educadores y a los educandos el dominio de las tecnologías como herramientas en los procesos de enseñanza y aprendizaje? Asumiendo esta última interrogante en el entendido que fuera su voluntad incorporarlas. La integración de lo técnico en lo humano, llevada esta reflexión al campo educativo, supone poner a los actores de la educación en el centro de atención y analizar sus prácticas para identificar las situaciones en las que los usos tecnológicos pueden ayudar al logro de los propósitos educativos. Desde un reconocimiento de la diversidad entre los seres humanos, esta reflexión invita también a reconocer que la percepción de necesidad de apropiación tecnológica puede no darse simultáneamente entre todos los miembros de una organización, y que las diferencias sociales (de género, posibilidades económicas, saberes profesionales, generacionales, hábitos y condiciones de acceso a medios, etc.) determinan esta capacidad de percepción de la mayor o menor necesidad de integración de las tecnologías como parte de las interacciones humanas. La apropiación tecnológica supone su valoración, y esta valoración se aprende socialmente.
¿Quiénes y para qué necesitamos la apropiación tecnológica en la educación? Si bien la escuela ha sido la institución más reconocida para la reproducción y producción cultural en las sociedades modernas, ni es la única, ni la más poderosa a finales del siglo veinte. La Era de la Información se ha caracterizado por la masiva distribución de información, que no de conocimiento a través de diversos medios. Sin embargo, la distribución masiva de los medios ha contribuido de manera muy limitada para la expresión de las audiencias, su uso se ha caracterizado desde siempre por su dirección hacia la recepción. La cultura del consumo informativo ha sido ampliamente generalizada por el poder de los medios de comunicación masiva. Una manera de afrontar este hecho es reconocer que el acceso a la información nos ha modificado nuestras formas de relación con el mundo, y que las habilidades para el procesamiento de esta información, y para la expresión no están suficientemente trabajadas en las instituciones escolares. Muchos educadores han asumido una posición frontal ante los medios, viéndolos como el enemigo a vencer. Más allá de una "resistencia pasiva" frente a los medios, la posibilidad de trascender una visión confrontativa para reenfocar el problema de la información y la comunicación contemporáneas como contenido de lo educativo, supone reconocer que su penetración cultural ha modificado radicalmente las formas de relación de los seres humanos con la información, y que las herramientas para el manejo informativo no están dadas en la oferta de estos medios. Tocaría entonces a los educadores profesionales, plantearse diversos desafíos. Guillermo Orozco (1998), plantea la necesidad de enfocar el reto educativo a favor de las audiencias y no contra los medios. En su pedagogía de la evidencia, lo que pone al centro de la reflexión es la posibilidad de educar para que las audiencias sean capaces de hacer evidente lo que no se percibe como tal en la comunicación de masas, particularmente en la televisión. La alfabetización audiovisual, supone esa formación del receptor crítico, que acrecienta su poder frente a la oferta televisiva. Partiré de esta noción de alfabetización audiovisual como "empoderamiento" de las audiencias, concepto que utiliza este mismo autor y que retomo para plantear algunas premisas básicas de este trabajo:
En síntesis:
Ejercicios para la distensión Lo que se plantea a continuación ha sido uno de los resultados del desarrollo del proyecto denominado: Formación de equipos interdisciplinarios para la producción de materiales educativos orientados al aprendizaje autogestivo. Este proyecto se ha llevado a cabo en la Universidad de Guadalajara, dentro de la Coordinación de Educación Continua Abierta y a Distancia, dependiente de la Coordinación General Académica, en el período 97-99. Los propósitos del proyecto fueron tres:
El proyecto se diseñó partiendo de las siguientes consideraciones:
Se convocó a los académicos universitarios que quisieran desarrollar materiales educativos orientados al aprendizaje autogestivo. Se aceptaron 25 proyectos para darles apoyo. Este consistió en asistencia para el diseño curricular e instruccional, para la producción en medios múltiples, según el tipo de educandos a quienes fuera a ofertarse, y los recursos humanos y materiales para la producción de un prototipo que después de ser piloteado, evaluado y en su caso reestructurado, pudiera ser reproducido para su oferta generalizada en la Red Universitaria de Jalisco y para otras instituciones y personas interesadas. Este proyecto fue pensado y ejecutado para una apropiación de múltiples medios desde una perspectiva comunicativa de la educación. El foco de atención se puso en la formación para comunicar, y no en la formación para el dominio mediático. De entre las dificultades, problemas, logros y aprendizajes que se han dado a lo largo de la ejecución, interesa plasmar en este artículo lo relativo a uno de los ejercicios diseñados para la integración de los equipos multidisciplinarios (más que interdisciplinarios) y de los cuales pueden resaltarse sus ventajas para usos "distensionantes" o encaminados a una mayor flexibilidad y apertura hacia la cultura mediática. Antes de entrar a la explicación del ejercicio y sus primeros resultados, conviene explicar algunos de los conceptos tomados como referente de la experiencia. En el apartado anterior situamos el problema de la apropiación tecnológica para usos educativos, considerando que su condición básica de posibilidad está en la percepción de la necesidad por parte de los usuarios de las tecnologías. El proyecto antes citado partió de plantear un desafío específico a los participantes con la intención de hacerles sentir esa necesidad de apropiación tecnológica: elaborar material educativo que contuviera la información necesaria, para que el estudiante pudiera trabajar con él, como guía principal de su aprendizaje. Esta tarea se planteó como un problema resoluble, a partir de diversos saberes que tendrían que integrarse: los contenidos de una materia curricular específica, nociones sobre el aprendizaje y tipos de actividades propiciatorias del mismo, recursos expresivos en medios diversos impresos o audiovisuales. Como parte del proyecto de investigación que acompañó el proyecto formativo y de producción, se planteó la siguiente premisa: La mediación semántico-técnológica en la producción de materiales educativos, se entiende como el proceso de articulación de lenguajes diversos en la creación de un producto comunicativo con propósitos educativos; en el que cada lenguaje responde a una misma estructura de significación orientada por intenciones compartidas por el grupo productor. La mediación semántico-tecnológica se considera una competencia colectiva, resultante de la articulación de diversos saberes. Al ser resultante de un trabajo colectivo, supone un esfuerzo dialógico por parte de los participantes. El esfuerzo dialógico supuso reconocer saberes e ignorancias de los miembros de los equipos de producción. El concepto mediación semántico-técnológica alude al reconocimiento del impacto en la significación que tienen los distintos lenguajes, en el contenido base de una producción. Esta mediación inicia con la selección misma del contenido, con el recorte de conocimiento que se plantea como unidad del mensaje y que sigue diversos tratamientos hasta su materialización. Las rupturas que pueden destacarse como esenciales para la sensibilización hacia la apropiación tecnológica que fueron trabajadas en el proyecto son:
La apropiación tecnológica en este proyecto fue vista como capacidad para la producción de mensajes que pudieran promover interacciones educativas, a diferencia de otros procesos formativos o de entrenamiento para el uso de los medios, que ponen énfasis en el dominio de los aparatos y sus potencialidades para la circulación y uso de mensajes producidos por otros. La apropiación tecnológica fue dirigida a una mejor comprensión de los lenguajes mediáticos, partiendo del reconocimiento de las ventajas del trabajo en equipo para el desarrollo de tareas como la producción de materiales, pues los saberes disciplinarios (en diversas áreas de conocimiento), psicopedagógicos, comunicacionales (según los diversos medios) se observan como altamente especializados. Se trata de formar para el trabajo en equipo, como parte de una exigencia de la producción mediática para uso escolar, que requiere de una visión comunicativo-educativa de todos los miembros del equipo, pero de un gran respeto por los recursos que para la significación puede aportar cada participante: el docente de asignatura, el asesor pedagógico, el diseñador gráfico, el productor de software, etcétera. Esta visión tiene fuertes implicaciones organizacionales para las instituciones educativas que no son objeto para la reflexión en este trabajo, pero que conviene mencionar, puesto que supondrían una visión administrativa radicalmente distinta para las funciones de docencia en un futuro no tan lejano. Ante la pregunta general sobre ¿cómo lograr un mayor dominio de los lenguajes mediáticos para su mejor distribución como conocimiento para el enriquecimiento de las relaciones educativas?, se plantearon diversas respuestas, estrategias y ejercicios a lo largo del proyecto. Se explicará uno en particular, por ser el que mayores pistas brindó para el desarrollo de propuestas formativas que ya están operando en la Universidad de Guadalajara, como parte del Programa Institucional de Formación Docente 99-2000. Este ejercicio tuvo un sentido de aplicación diagnóstica que se identificó como necesario, después de los ejercicios de más larga duración. De hecho no fue aplicado al grupo participante en el proyecto original, sino a profesores que demandaron cursos introductorios para la producción de materiales educativos, posteriormente a la fecha de convocatoria del proyecto original. Para el desarrollo del ejercicio, se planeó un taller de seis horas de trabajo que fue aplicado a un grupo de profesores que no tuvo contacto alguno con los ejercicios anteriores. El ejercicio tuvo un doble propósito:
El taller se estructuró con las siguientes actividades:
Se les explicó a los docentes que las secuencias elaboradas serían analizadas por el equipo que impartió el taller y, de acuerdo con los resultados, se planearía una segunda actividad retroalimentadora y de continuidad, para el desarrollo de los materiales educativos que deseaban producir. Para la interpretación de los resultados del ejercicio, se utilizó como herramienta el análisis semiótico.
Se pueden sintetizar las siguientes conclusiones sobre la experiencia, con la que se pudo probar la efectividad del ejercicio para propiciar una mayor comunicación entre los integrantes de los equipos de producción, ya que se logró:
Hacia una educación comunicativa Mario Kaplün, comunicador y educador latinoamericano retoma los principios básicos del trabajo de Freinet, educador europeo del siglo pasado, para plantear que lo verdaderamente educativo está en la expresión de los educandos. Son los educandos, los que deben apropiarse de los medios para producir sus mensajes y en la producción aprender. Son los educandos los que deben contar con herramientas para exhibir o mostrar sus productos de aprendizaje. La educación comunicativa requiere, entonces, ciertamente de dominio mediático puesto al servicio de las interacciones y, sobre todo, de la expresión de los educandos. La experiencia narrada en el apartado anterior, habla de una de las tantas estrategias que se están impulsando para identificar los puntos críticos o de mayor resistencia a la apropiación de una visión comunicativa, como condición indispensable de la integración tecnológica para la comunicación. Atender las capacidades comunicativas, la potencialidad de materialización de los mensajes de los educadores, a través de los diversos lenguajes mediáticos, abre la posibilidad de reconocer cómo piensan las interacciones, como incluyen a los educandos en sus planteamientos didácticos. Creemos que el acercamiento a las tecnologías, debe recorrer primero este camino, desde el dominio de la comunicación como dimensión esencial en el quehacer educativo. La comunicación es la acción humana de la cual las tecnologías de la información y (como su nombre lo indica) de "telecomunicación" son sus herramientas. Integrémoslas en el hacer educativo para que la comunicación sea.
Notas 1. En Morin, Edgar, Ciencia con conciencia, Ed. Anthropos, Barcelona, 1984. p. 82. 2. Esta herramienta está incluida en el texto que fue utilizado con los docentes del proyecto institucional, para el diseño de cursos orientados al aprendizaje autogestivo, en una adecuación a objetos de investigación, estudio o intervención.
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