
Los materiales en la educación a distancia
Maya Viesca Lobatón*
Transformación de las prácticas educativas para adecuar su calidad a
los requerimientos personales y sociales de formación humana, científica, cultural y
profesional; significatividad y trascendencia del aprendizaje; mejor acceso, procesamiento
y expresión de la información; diversificación de ambientes, multidireccionalidad,
interdisciplinariedad y sentido creativo, son algunas de las características deseables de
los programas de educación a distancia y, por qué no, de la educación en general.
Cómo lograr esto es tarea de muchos de los que nos dedicamos a la
educación. Cómo concebir y atender, desde las instituciones educativas, a un ser humano
integral, que está relacionado con el entorno y con otros seres; cómo observarnos,
preguntarnos y respetarnos en un contexto de permanente diálogo, y aún así atender
demandas masivas, trabajar con presupuestos recortados y personal con poca formación en
la producción de materiales; son preguntas y disyuntivas que permean nuestro trabajo
cotidiano, y que sin embargo difícilmente logramos responder en nuestro actuar diario.
Una posibilidad de concretar los planes institucionales y los objetivos
pedagógicos, en educación a distancia, la he visto en la elaboración de materiales
educativos.
Los materiales educativos en la educación a distancia, y en general en
cualquier modalidad en la que se utilicen, tienen una gran importancia, antes que nada
porque son medios de comunicación, y además, porque la posibilidad de generar ambientes
de aprendizaje en las modalidades abierta y a distancia queda, en gran
parte, circunscrita a las posibilidades y uso que se haga de estos. Lo que me lleva a esta
afirmación, y a proponer algunas sugerencias para la elaboración de materiales, trataré
de exponerlo en los siguientes apartados.
El sistema educativo
El investigador alemán Niklas Luhmann1
concibe a la educación como un sistema social que se caracteriza, entre otras cosas, por
tener una unidad de operación, por producir una constante diferencia con el entorno y
porque su razón de ser es la finalidad por la que se interrelacionan sus elementos.
Bajo estas premisas, Luhmann no puede concebir que lo social surja
directamente de la relación humana, "lo social no está construido a imagen y
semejanza del hombre, sino que es el resultado de una coacción severa de procesos
evolutivos".2
Los humanos, las personas concretas, participan en los sistemas, pero
no forman parte constitutiva de ellos, ni de la sociedad misma. De esta forma la sociedad
no estaría compuesta de seres humanos, sino sólo de comunicación, siendo ésta, por lo
tanto, lo que permite su unidad sistémica.
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Del amplio espectro de posibilidades que ofrecen los
sistemas sociales, la comunicación ofrece posibilidades reales de selección de mensajes
a los individuos, aisladamente considerados. El lenguaje es una de los mecanismos que
reducen estas posibilidades de selección, sin embargo, no garantiza, por sí solo, que la
experiencia de un individuo sea aceptada por el otro como premisa de su propia selección,
y es aquí donde tienen una función indiscutible los sistemas sociales economía,
política, educación, religión, etc.; estos seleccionan un entorno social en la
medida de sus propias posibilidades estructurales, y para los cuales su función es
prioritaria, determinado sus operaciones, no en función de un fin, sino de su propia
estructura.
Así, el sistema educativo es en sí, una selección de posibilidades
de comunicación, la cual le permite trabajar progresivamente sobre su propia estructura,
tiene una dinámica específica con tiempos específicos distintos al de las
urgencias del entorno, al que no afectan de igual manera los cambios sociales de
otros sistemas, sino que, más bien, generan una dinámica de evolución propia.
Dentro del sistema social educativo está la formación,3 que también puede ser considerada como un sistema y que como tal tiene
procesos como cualquier otro:
Hay entradas que, al relacionarse con las estructuras previas del
sujeto, generan procesos de transformación que tienen como resultado productos de salida,
que a su vez, son evaluados y retroalimentados para convertirse, nuevamente, en entradas.
Todo esto en relación permanente con un ambiente (entorno) de aprendizaje determinado.
Cuando hablamos de la innovación de los materiales educativos, de su
adecuación a los requerimientos personales y sociales de la formación humana, estamos
hablando de su producción y su uso, como parte de un sistema de formación que, a su vez,
es función del sistema educativo, en un ambiente de aprendizaje determinado.
Todo esto pudiera parecer demasiado abstracto y lejano cuando se trata
de generar materiales concretos, en situaciones concretas y con sujetos reales; sin
embargo, sería difícil entender cómo adecuarlos a las necesidades, si no sabemos como
funcionan; esto es, cómo operan en la comunicación humana.
La comunicación humana
Lo social se ofrece al ser humano como proveedor de estructuras de sentido, a partir
de las cuales socializa; bajo el entendido de que lo social no son las personas,
sino los procesos de comunicación. No es posible pretender que la comunicación este
determinada por el hombre, como individuo, sino que es algo externo a él, del cual se
sirve.
Pensando en que el único lazo de unión entre una persona y otra,
entre una persona y un grupo, y, entre un grupo y otro sean el acto comunicativo, no
resulta difícil comprender que lo social no es más que comunicación; y que el
mundo de las posibilidades sociales está circunscrito a las posibilidades de
comunicación.
Como ya decía, dentro de la superestructura de la comunicación, los
lenguajes se presentan como reductores de posibilidades. Los códigos y los símbolos
forman los lenguajes, y éstos, constituyen la materia prima de la comunicación. El
lenguaje corporal, el abecedario, el lenguaje binario, la iconografía..., no son más que
ejemplos de esta materialización, cuya característica principal es la convención.
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Durante mucho tiempo se dibujó a la comunicación,
para su estudio, con un diagrama similar a este:
En el que intervenían: un emisor, un receptor, un mensaje, un canal y
un código.4 Sin embargo este modelo ha sido
ampliamente superado y, en la actualidad, cualquier intento tendría que adoptar una forma
similar a esta:

El acto comunicativo no es un proceso lineal ni
unidireccional. Contempla personas que emiten y reciben mensajes que son codificados y
decodificados en función de una compleja articulación de factores psicológicos y
culturales, en diversos códigos y medios, dentro de un ambiente cargado de
significaciones, y a través de medios con características comunicativas específicas.
Cuando estamos en contacto con una persona, no sólo utilizamos el
código lingüístico para comunicarnos; la forma en que vestimos, en que nos movemos, en
que nos dirigimos al otro, el ambiente en el que estamos, son también factores
perceptibles que envían información a nuestro alrededor: somos sujetos multimediados.
Sin embargo el hecho de compartir un código y que el mensaje emitido
sea "entendido" por el otro, no implica que éste logre imponer un sentido. El
sentido no es algo inequívoco, que viene dado en la forma del mensaje, verbal o visual.
Más bien es algo que se negocia, es el producto de una tensión entre la significación5 que el texto (la imagen) propone y la apropiación
que realiza el destinatario o receptor.
La idea de negociación, entendida como intercambio o interacción,
supone la existencia de personas copartícipes de un proceso activo y continuo de
significación en el que no es posible separar al enunciador del destinatario, por la
simple razón de que es en la existencia del segundo, un otro capaz de entender, que tiene
lugar el mensaje.6
Con esto se reitera lo planteado por Luhmann sobre lo reduccionista que
resulta plantear, dentro de la comunicación, dos connotaciones que durante mucho tiempo
ha tenido, la de efecto y la de finalidad.
La primera, por el hecho de que es en la existencia del otro, que se
logra la comunicación, lo que sugieren una pérdida de sentido por parte del enunciador;
y la segunda, porque la circulación de las significaciones, en la vida social, no puede
reducirse a un mero utilitarismo, al cumplimiento de fines previsibles y específicos.
Además, el lenguaje, más que una nomenclatura, una etiqueta que une al hombre y a la
cosa, ofrece significado en la trama del lenguaje, y es esta trama la que hace posible el
pensamiento, lo que permite afirmar que el lenguaje, lejos de "reflejar" el
mundo o el pensamiento, los configura, en tanto dimensión significante: conocemos lo que
podemos nombrar.
Hasta aquí, he perfilados dos de los elementos contextuales de los
materiales educativos en la educación a distancia, la educación y la formación como
sistemas, y la comunicación humana. El último elemento que quisiera trabajar para
completar mi idea, sobre la elaboración de materiales educativos en la educación a
distancia, es el concepto de ambiente de aprendizaje.
El ambiente de aprendizaje
El ambiente de aprendizaje se puede entender como un complejo tejido de elementos en
el que existe y se desarrolla el sistema de aprendizaje, y que tiene por objeto generar
mejores relaciones educativas, ya sea entre personas, con instrumentos, con el curriculum,
de las personas respecto de sí mismas, y en general, con todo el entorno, y, en ejes
tanto físicos y espaciales, como históricos y sociales.
Si tomamos, como definición, que ambiente, es lo que
rodea y la comunicación, lo que permite poner en común, no podemos
concebir a lo uno sin lo otro, el ambiente, en términos sociales, es comunicación, y si
la educación es una actividad social, implica pensar en ambientes; esto es, tener una
visión holística e integrada, no sólo en lo que se refiere a los individuos, sino en
las múltiples relaciones que se generan en un ambiente de aprendizaje.
Esta disposición de elementos puede ser tan limitada y rígida, que
sólo dé lugar a un único modo de aprender unidireccional, verbalista, autoritario y
repetitivo, o bien puede producir un modelo, que con una base de solidez y flexibilidad
académica, contemple y propicie la diversidad de ámbitos donde se da el aprendizaje.
Para lograr ese entendimiento, entre el entorno y la situación de
aprendizaje, hay que tomar como premisa principal el que el actor al que hay que dirigir
todos los esfuerzos es el estudiante. Desde el punto de vista de los ambientes, es el
aprendizaje en el que se centra la atención, siendo a través de la disposición del
ambiente que se ejerce en gran parte la enseñanza. Pensar en ambientes es pensar en
aprender con todo el cuerpo.
La disposición del ambiente debe tomar en cuenta: espacios para el
movimiento; actividades de aprendizaje; creación de nuevos espacios a través de la
distribución; introducción de materiales; destrezas y procesos mentales que se busca
desarrollar; el volumen de la información accesible; fuentes de información; propósitos
especiales, y; la disposición de materiales.
Estos elementos no son exclusivos de un sistema educativo presencial,
en la educación a distancia siguen estando presentes, y siguen siendo suceptibles de ser
predispuestos por los educadores.
El entorno envía mensajes continuamente, somos sujetos multimediados,
por lo tanto es necesario considerar las formas de poner en común, de comunicar, para que
los mensajes que enviemos tengan mayor sentido y significado para nuestros interlocutores,
explotar al máximo el potencial significativo de los medios comunicativos, cualquiera que
estos sean, y hacer consciente al estudiante de su propio aprendizaje, incluidas las
mediaciones no intencionales. Valores como: autogestión, significatividad, creatividad,
participación y anticipación, debieran permear los ambientes educativos.
Los materiales como ambientes de aprendizaje
Como ya mencioné, la intensión de revisar la propuesta de Luhmann de sistema
educativo y de formación, la comunicación humana como proceso, y el concepto de ambiente
de aprendizaje tiene la finalidad de enmarcar los materiales educativos dentro de un
contexto más amplio, y con un papel más importante que el que se les suele dar.
Dentro del sistema de formación, los materiales educativos podrían
ser una de las entradas, de las fuentes de información que buscan generar procesos de
transformación en el estudiante. Sin embargo, en la educación a distancia, el rol que
los materiales juegan se multiplica.
El estudiante a distancia va a trabajar con sus materiales en su casa,
en la oficina, en un café, en muy diversos espacios que probablemente poco tengan que ver
con el ambiente "ideal" de aprendizaje. La distribución de espacios, las
actividades de aprendizaje, la introducción a los materiales, destrezas y procesos
mentales que se busca desarrollar, el volumen de la información accesible, las fuentes de
información, los propósitos especiales, etc., deben ser autocontenidos por los
materiales.
Sin importar el medio que soporte al material, ya sea audio, video,
impresos o multimedia, la virtualidad cobra un papel muy importante y específico. Si bien
no podemos distribuir, físicamente, un espacio, sí podemos trabajar con el valor de
fondo de esto que es el orden y la generación de un espacio, en donde el estudiante se
sienta invitado al estudio. Tal vez no se puedan manipular los espacios y el mobiliario de
un salón, pero sí es posible distribuir y ordenar la información en un multimedia, de
manera que el estudiante sepa donde encontrar las informaciones que busca, qué es lo que
tiene que hacer, que se sienta agradado con lo que está trabajando, entre otras cosas.
Ante esto, la producción de los materiales cobra una dimensión
distinta. El diseño gráfico, el diseño editorial, la edición, la fotografía, y en
general las situaciones en las que se "pone en forma" o se le da forma a un
contenido académico, para construir el material educativo, no son sólo
"herramientas para el decorado", sino, las herramientas para la construcción de
ambientes de aprendizaje.
Por otro lado, como mencione en el apartado de la comunicación
humana, la tecnología no es neutra, y las mediaciones en un proceso de comunicación
aportan significados. Así, las características mismas del medio elegido, el uso que se
haga de los lenguajes (verbal, icónico, visual, audiofónico
), la calidad de la
producción, entre otros, son elementos manipulables para la generación de ambientes
virtuales de aprendizaje.
Aun cuando, además de los materiales, las asesorías, las reuniones
presenciales, las comunicaciones electrónicas, son también entradas del sistema de
formación a distancia, considero que lo ideal es que cada uno de estos elementos dependa
lo menos posible de los otros, para hacer sentir al estudiante confianza en su proceso y
seguridad. Los materiales no son lo único pero hay que elaborarlos como si lo fueran.
Esto, además, se vuelve muy importante cuando la demanda excede la
capacidad de atención del personal, los recursos humanos suelen ser los más necesarios.
En resumen, los materiales de aprendizaje en la educación a distancia
se convierten en el frente del educador, es a través de ellos como se muestra al
estudiante, lo interpela, lo invita y le ofrece una experiencia educativa; esto, claro,
dentro del marco más amplio del sistema de formación y dentro de una situación
comunicativa.
El reto del educador, hoy y siempre, es el de convertirse en
comunicador, es ser ventana del conocimiento y un generador de aprendizajes.
Notas
1.
Confer, Luhmann, Niklas; Eberhard, Karl, El sistema educativo (Problemas de
reflexión), Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITESO.
México,1993.
2. Ibídem. p. 13.
3. Este planteamiento esta tomado del documento base del
"VI Encuentro Internacional de Educación a Distancia", elaborado en coautoría
con María Elena Chan. CECAD/UDG. México, 1997.
4. Estos elementos responden al modelo de Shannon y
Weaver, el cual prevaleció como válido en los albores del estudio de la comunicación
durante los años cuarenta, y que estaba basado en un modelo matemático.
5. Estamos entendiendo por significación, la
relación entre expresión y contenido, el enlace entre lo perceptible y lo interno, la
imagen mental con la que lo perceptible se asocia. Esta acción de significación es
cultural y las relaciones en las que se finca son aprendidas. (Chan, María Elena, en el
documento "La mediatización. Una aproximación desde la semiótica al proceso de
producción de materiales educativos de apoyo al autoaprendizaje").
6. Confer., Arfuch, Leonor, "El diseño en la
trama de la cultura: desafíos contemporáneos", en Arfuch/Chávez/Ledesma: Diseño
y comunicación. Teorías y enfoques críticos. Paidós, [Estudios de Comunicación].
Buenos Aires, Argentina, 1997.