Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No.

11

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de la 207 a la 208 de 112

los efectivos

Guadalajara, México - Agosto de 1999

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Víctor Gallo Martínez,

pionero de la educación a distancia y la formación de profesores en México

Manuel Moreno Castañeda*

* Coordinador de la CECAD (Coordinación de Educación Continua, Abierta y a Distancia) de la Universidad de Guadalajara.

Víctor Gallo Martínez

Muchas razones nos han motivado a presentar una reseña de la vida del profesor Víctor Gallo Martínez: su obra editorial, su producción académica, su papel en la formación de profesores mexicanos y su desempeño en diversos cargos públicos; todo integrado en su fructífera vida profesional como maestro. Siendo la tarea, una revista temática, en muchos de sus números podríamos haber presentado a Víctor Gallo como un personaje sobresaliente, por su fructífera trayectoria en distintas áreas del trabajo educativo. En esta ocasión lo presentamos por su actuación y entusiasmo a favor del desarrollo de la educación a distancia en México, sobre todo, cuando estuvo al frente del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), institución pionera en esta modalidad educativa y en la formación de profesores. Es de destacarse que, durante su gestión al frente del IFCM, nunca se limitó a ser solamente un buen administrador, sino que se preocupó por la búsqueda de nuevas e interesantes opciones de formación para los profesores mexicanos.

El maestro Víctor Gallo Martínez nació el 5 de septiembre de 1922 en Guadalajara Jalisco, al siguiente año de la creación de la Secretaría de Educación Pública, cuando se iniciaba con gran fuerza el impulso a la educación popular a través de las escuelas federales, en especial para la población del medio rural. Para ello se requirió nombrar a una gran cantidad de profesores, seleccionando a cualquier persona que tuviera voluntad y un mínimo de escolaridad. Esto propició que el Estado tuviera que realizar, más tarde, distintas acciones con el fin de capacitar a los improvisados profesores. Durante más de veinte años se realizaron diversas acciones aisladas, con este propósito, hasta que en 1945 se creó el IFCM, en el que Don Víctor Gallo fue uno de los catedráticos fundadores; luego, en 1953 sería el subdirector general y, a la postre, de 1957 a 1970, se convertiría en director general de esta institución.

El profesor Gallo cursó su educación primaria en la Escuela Anexa a la Normal de Jalisco, realizó estudios de secundaria y preparatoria en la Universidad de Guadalajara, continuó su carrera como profesor de educación primaria en la Normal de Jalisco y se especializó como maestro de Normal y técnico en educación en la Normal Superior de México. Aunque, desde luego, más significativa que su preparación formal en el interior de las instituciones educativas, fue la formación lograda a través de sus experiencias profesionales en distintos campos de la administración de la educación pública.

El profesor Víctor Gallo Martínez fue testigo y protagonista de momentos y procesos claves en la historia de la educación en México, en especial desde la época de Manuel Ávila Camacho, con la "educación para la unidad nacional" y, posteriormente, durante el gobierno de López Mateos, con el Plan de Once Años.

Además de sus propias obras que merecerían una edición especial y de las cuales aquí podemos mencionar sólo algunas como: Cartas sobre educación en 1952, Problemas educativos de México en 1955, Nuevas cartas sobre educación en 1956, Estructura económica de la educación mexicana, perspectivas y proyecciones en 1958 y Política Educativa de México en 1969, don Víctor fue fundador de las revistas de carácter pedagógico y de orientación profesional: "Capacitación", "Boletín del IFCM" y "Temachtia". Habría que destacar su trabajo como impulsor de una gran labor editorial en el campo educativo, que por su cobertura, llegó más allá de los destinatarios originalmente previstos; estas publicaciones, siguen siendo, fuentes importantes de consulta.

De los libros de texto y consulta, para los tres grados de secundaria, los tres de Normal y para la capacitación de los maestros en servicio no titulados, se publicaron 375 títulos, con un tiraje promedio de 90,000 ejemplares en cada edición; de la colección "Ciencia y Técnica", se publicaron 41 volúmenes, con un tiraje promedio en cada edición, de 20,000 ejemplares; de la "Biblioteca de Mejoramiento Profesional del Magisterio", 92 títulos, con un tiraje promedio de 30,000 ejemplares. En total, las ediciones alcanzaron la suma de 19 millones de libros, publicados de 1957 a 1970.

Esta obra editorial no se limitó sólo a libros de texto, sino que, como puede verse por el título de las colecciones, también estuvieron dedicadas a la actualización, tanto en el campo específico de la labor docente, como en el ámbito más amplio de la ciencia y la tecnología; un programa, sin duda muy ambicioso que, además, no sólo llegó a los alumnos del IFCM sino a todos los profesores que se interesaron en sus publicaciones. Aún ahora pueden verse, en las bibliotecas de algunas instituciones educativas, estas colecciones o parte de ellas.
    La obra de Víctor Gallo puede apreciarse desde diferentes facetas, una de ellas fue su labor en la formación de profesores; de ésta, sin duda una de las más destacadas, fue la que realizó al frente del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, que ofreció a miles de profesores mexicanos la oportunidad de mejorar su formación profesional y sus condiciones de vida, gracias a que los servicios del Instituto llegaron hasta su comunidad, pudieron, así, combinar mejor el estudio con el trabajo.

Otra importante aportación del IFCM a la pedagogía mexicana fue su modelo educativo, que, con una interesante apertura y flexibilidad, integró una diversidad de modalidades educativas presenciales y a distancia para crear un modelo educativo a la medida de las necesidades y condiciones de vida y trabajo de los profesores mexicanos, en especial de los del medio rural que tenían menos oportunidades de formación.

El impacto y trascendencia de la obra del IFCM fue de tal magnitud, que aún ahora muchas instituciones formadores de docentes siguen los enfoques metodológicos y las estrategias con las que trabajaba el Instituto, aunque algunas veces limitadas a la fase de estudio en vacaciones y verano, sin la fase de estudio a distancia que a través de la correspondencia, los círculos locales de estudio y consulta, y la radio de onda corta, dieran tan buenos resultados para poder llegar a todos los profesores de México.

El tiempo del Instituto fue el mismo que correspondió a las reformas educativas: primero, de la Unidad Nacional con Manuel Ávila Camacho y que, de alguna manera, continuaron Miguel Alemán y Ruiz Cortínez; luego, al Plan de Once Años, que pusiera en marcha Adolfo López Mateos y continuó Gustavo Díaz Ordaz. Con la reforma realizada durante gobierno de Luis Echeverría desapareció el IFCM para dar lugar a una nueva dependencia formadora de docentes, la Dirección General de Capacitación y Mejoramiento Profesional del Magisterio, quedando una política editorial que hasta ahora no ha vuelto a repetirse.

Otro aspecto menos conocido, pero no por eso menos importante, fue su obra en la capacitación agraria, llegando a ser director general y fundador del Instituto Nacional de Capacitación Agraria (INCA); del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización (DAAC), de 1971 a 1975. Precisamente ocupó este puesto cuando el gobierno de Luis Echeverría decidió terminar con el IFCM.

Otro aspecto importante en la vida profesional de Víctor Gallo Martínez fue su destacada participación en foros diversos y la gran cantidad de acciones que realizó más allá de su encargo, con la intención de mejorar los servicios educativos y por la superación de los profesionales de la educación. En ese sentido, habría que mencionar su labor como miembro fundador y presidente de la Academia Mexicana de Educación en 1961. Pero como decíamos antes, ésta es otra faceta de su vida que merece un tratamiento aparte.

De entre los muchos y variados actos internaciones en los que Víctor Gallo participó, podemos destacar su actuación como jefe de la delegación del gobierno de México a las XXV y XXVI conferencias internacionales de educación, convocadas por la UNESCO y celebradas en Ginebra, fungiendo como vicepresidente en la primera de ellas en 1962 y 1963. Además, es de destacar su participación como organizador y presidente de la Asamblea Mundial de Educación celebrada en la Ciudad de México en 1964.

Como muchos de los casos de maestros que dedican su vida a un ideal educativo, no han sido muy gratos los últimos años de su vida profesional. Podemos decir, sin equivocación, que el régimen no sólo fue ingrato con don Víctor, sino que, además, ha desaprovechado su gran experiencia y sabiduría en la formación de profesores, campo ahora tan necesitado de fortaleza. Es común conocer y aprovechar las habilidades de cualquier profesional para solicitar sus servicios, pero acercarse a un hombre sabio, entenderlo y saber aprovechar sus consejos y aportaciones no es algo frecuente ni fácil como para que se lo pidamos a cualquier político o funcionario, de los que dirigen actualmente los sistemas educativos.

Esperemos que, ejemplos como el del profesor Víctor Gallo Martínez, nos sirvan como ideal y estímulo en estos momentos en que se requiere de una gran voluntad política e imaginación pedagógica para lograr mejores condiciones educativas en nuestras instituciones escolares, que trasciendan en mejores condiciones de vida para todos.

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